Los dos necesitan de estos elementos
para mantener el interés en el oyente o
receptor, que unen y matizan lo que se desea trasmitir.
Al hablar nos expresamos de diferentes maneras,
dependiendo de lo que queremos comunicar.
En música ocurre exactamente
lo mismo. La música, así como el
lenguaje escrito, tiene sus pausas, sus acentuaciones
y sus cadencias. También pueden compartir
la forma. Un claro ejemplo lo podemos encontrar
en las narraciones tanto escritas como musicales.
Las dos formas de expresión necesitan de
una exposición-planteamiento, desarrollo-nudo
y desenlace para contar o recrear la historia
que quieren trasmitir.
Por todo ello es innegable que
la música aunque no sea un lenguaje universal
si que es un lenguaje, y un indudable medio de
expresión. Como dijo Aristóteles,
la música expresa los movimientos del alma.
Por medio de la música se han plasmado
tanto ideas, sentimientos como ideologías:
nace de las formas de vida de un pueblo, por lo
que a través de ella podemos conocer, valorar
y respetar, la diversidad cultural a la que hoy
día tenemos acceso.
Esta información pude
ser, como he dicho anteriormente, interpretada
de diversas maneras, pero no deja impasible a
nadie. La música puede que no sea experimentada
igual por cada oyente, pero lo importante es que,
en cada uno, suscita una respuesta a este estímulo.
La importancia de la música
en el crecimiento de los niños la música
desarrolla la capacidad de autoexpresión
y las nuevas formas de comunicación por
medio de otros lenguajes. Se percibe el mundo
sonoro en el que está inserto el alumno
para que actúe dentro de él; desarrolla
su capacidad de atención y concentración,
contribuye al desarrollo de la organización
espacio temporal del alumno, fomenta la creación
de actitudes cooperativas a través de la
expresión musical.
La educación rítmica
ayuda a percibir los ritmos y sus diferencias,
a construir esquemas rítmicos a partir
del lenguaje, del movimiento o de instrumentos
de percusión.
La educación auditiva
ayuda a la formación del alumno como receptor
de sonidos reconociendo sus características
de intensidad, frecuencia y timbre. La educación
de la emisión de la voz favorece la formación
del alumno como emisor de sonidos musicales, la
asimilación de esquemas rítmicos
y de sonidos