El pasado 7 de septiembre, el presidente argelino, Abdelmayid Tebboune, fue reelegido para un segundo mandato de cinco años. Un primer balance de la Junta Electoral (ANIE) señaló su victoria con más del 94% de votos, porcentaje que se redujo a un 84% tras una revisión posterior. Estas han sido las segundas elecciones presidenciales celebradas en el país norteafricano desde el Hirak, el movimiento de protesta masiva que en 2019 obligó al presidente Abdelaziz Buteflika a dimitir tras 20 años en el cargo.
El primer mandato de Tebboune fue testigo de profundos cambios en el panorama político argelino, destacando sobre todo el declive de la oposición y la proliferación de partidos y otras fuerzas políticas que mostraron su apoyo a las autoridades centrales. La mayoría de estos partidos eligieron también nuevos líderes, mientras que las instituciones estatales se reestructuraron en virtud de una enmienda constitucional aprobada por referéndum en diciembre de 2020.
Pluralismo, en principio
El escrutinio de septiembre reveló el menor número de candidaturas registradas desde 1995, fecha de las primeras elecciones presidenciales plurales de Argelia. Dos de ellas representaban a partidos políticos: la perteneciente a Abdelaali Hassani Cherif (de 58 años), del islamista y conservador Movimiento de la Sociedad por la Paz (MSP) y la de Youcef Aouchiche (de 41 años), del Frente de Fuerzas Socialistas (FFS). El tercer candidato era el propio Tebboune, de 79 años, que —como los vencedores de todas las elecciones presidenciales en Argelia desde 1995— se presentó como independiente, aunque con el apoyo discreto del ejército y la burocracia estatal, principales agentes de poder del país.
Cuatro partidos que ya habían presentado candidatos en 2019 (el Movimiento Nacional de Construcción, la Agrupación Nacional para la Democracia, el Frente del Futuro y el partido Vanguardia de las Libertades) optaron por respaldar la candidatura de Tebboune para un segundo mandato. Todos ellos se unieron al Frente de Liberación Nacional (FLN), que lidera un bloque mayoritario en la Asamblea Nacional Popular, y a otros 14 partidos para secundar los esfuerzos del presidente por "completar" su programa político y económico.
Estas elecciones presidenciales han sido las segundas en las que el MSP ha participado. Su fundador, Mahfoud Nahnah, se presentó a las de 1995 y quedó en segundo lugar, tras Liamine Zéroual, con un 25% de los votos. Por su parte, el FFS participó en las elecciones de 1999, pero acabó retirándose junto al resto de candidatos en señal de protesta por lo que consideraban un proceso amañado de antemano en favor del candidato de los militares, Buteflika.
El MSP es el único partido de la oposición en el Parlamento actual y solamente cuenta con el respaldo del pequeño partido islamista Ennahda. El FFS, el partido de oposición más antiguo de Argelia, había boicoteado las elecciones de 2019, así como los comicios parlamentarios de junio de 2021, argumentando que no se habían cumplido las exigencias del Hirak, y que cualquier elección celebrada en las condiciones de entonces no era justa ni transparente. Habida cuenta de esta postura y de su papel como partido de la oposición, la decisión de su secretario general de presentarse a las elecciones de este año ha sido cuando menos sorprendente. El nuevo liderazgo del partido, los cambios en el entorno político de Argelia y el temor a perder su estatus simbólico pueden haber contribuido al abandono de su política de boicot.
Manifiestos múltiples
El lema de campaña del presidente Tebboune, "Por una Argelia victoriosa", ensalzaba los logros económicos, sociales y políticos desde su elección en 2019. Sus partidarios hicieron hincapié en los beneficios sociales supuestamente conseguidos gracias a las medidas de redistribución, las subidas salariales y las prestaciones por desempleo, así como al respaldo a los programas de vivienda del gobierno. Tebboune se comprometió a seguir "aplicando las diversas reformas y programas de desarrollo iniciados durante su primer mandato, centrados en el desarrollo de zonas marginadas, la creación de empleo y la vivienda"[1].
Durante la campaña electoral, Tebboune y sus partidarios denunciaron repetidamente el ataque al que Argelia estaba siendo sometida y la conspiración de las potencias extranjeras contra el país. El propio presidente promovió estos mensajes en un discurso pronunciado en su último mitin electoral en la capital, el 3 de septiembre, afirmando que "Argelia se ha convertido en un objetivo" y subrayando la necesidad de un país "fuerte, para defender su inviolabilidad y su voz"[2].
Cherif se presentó con lo que calificó de "mensaje nacional, centrista y unificador, que aspira a la reforma y el cambio a través de un enfoque democrático, pacífico, no beligerante, moderado, no extremista, inclusivo e igualitario"[3]. A diferencia del programa del presidente en funciones, el manifiesto "forsa" (oportunidad) de Cherif se comprometía a llevar a cabo reformas constitucionales e institucionales, identificando cinco ámbitos de actuación a los que daría prioridad en caso de ser elegido: la reforma del sistema político, la creación de una amplia asociación política, el establecimiento de un entorno institucional eficaz y apropiado, la profundización en el carácter social del Estado, la formulación de un modelo económico progresista y la consolidación del estatus de Argelia en la escena internacional[4]. El énfasis del movimiento en la dimensión política respondía a la percepción generalizada de una reducción de sus márgenes de libertad en la Argelia de los últimos años.
El manifiesto de Aouchiche destacaba la participación del FFS en las elecciones para la protección del Estado, la reactivación del proceso político y el trabajo en la creación de un marco político nacional, progresista y democrático[5]. Ello implicaba la reforma radical de la vida política e institucional mediante la adopción de un sistema semipresidencialista que otorgaría mayores poderes al Parlamento, con el fin de lograr un equilibrio más eficaz entre los poderes del Estado[6]. Aouchiche también proponía modificar la legislación sobre participación política en materia de elecciones, partidos, asociaciones y medios de comunicación, y se comprometía a celebrar elecciones generales anticipadas con arreglo a la nueva ley antes de finales de 2025.
Los candidatos diferían poco en sus planteamientos sobre los retos económicos y sociales a los que se enfrenta Argelia, especialmente los referidos a la creación de empleo, la seguridad alimentaria, la diversificación económica y la reducción de la dependencia del país de la renta procedente de la exportación de combustibles fósiles. También coincidían en sus puntos de vista sobre la gestión de las relaciones exteriores de Argelia para afrontar las amenazas planteadas por su conflictiva vecindad y apoyar las causas palestina y saharaui.
La campaña electoral transcurrió en calma, sin que se registraran infracciones importantes, con excepción de las críticas a la parcialidad de los medios de comunicación estatales, que concedieron más tiempo de antena al presidente en funciones que a sus rivales. Los candidatos no intercambiaron acusaciones públicas directas, si bien hubo críticas implícitas de los dos opositores a la trayectoria política y económica de Tebboune.
Tebboune solamente participó en persona en tres mítines electorales, en Constantina, Orán y Argel. Su jefe de campaña, el ministro del Interior, Ibrahim Mourad, y los dirigentes de los partidos que le respaldan hicieron el resto de la campaña. Por su parte, Cherif y Aouchiche visitaron las 58 provincias del país, tratando de movilizar a la "mayoría silenciosa" de votantes que se habían abstenido de votar en las anteriores elecciones (y cuyo porcentaje en 2019 alcanzó el 60%). Sin embargo, los rivales de Tebboune se percataron de la magnitud del reto al que se enfrentaban por la cantidad de apoyo y recursos con los que cuenta el presidente.
Resultados y participación
Según lo previsto, Tebboune logró imponerse en la primera vuelta. Sin embargo, su porcentaje de votos suscitó algunas dudas. Los resultados preliminares sugerían que había acaparado más del 94% de los votos emitidos, unos 381.000 más que en 2019, frente al 3,17% y el 2,16% obtenidos por Cherif y Aouchiche, respectivamente. Estas cifras han sido posteriormente revisadas sin alteraciones relevantes en el cómputo final.
Estos resultados responden en parte al hecho de que los rivales de Tebboune siguen siendo relativamente desconocidos, dada su reciente incorporación a la dirección de sus partidos, por lo que no hubo competencia de figuras políticas de peso. Sin embargo, el presidente cuenta con el respaldo de un gran número de partidos y organizaciones de la sociedad civil, así como de la cúpula militar de Argelia, que ya le prestó su apoyo en su primera y exitosa candidatura de 2019.
Los tres candidatos condenaron la "ambigüedad" en los resultados electorales anunciados por la ANIE, sobre todo en lo referente a las discrepancias entre los números anunciados y los registrados en las actas de recuento de votos[7]. Sin embargo, era poco probable que esto pudiera repercutir de forma significativa al resultado final.
Quizá lo más sorprendente de las elecciones sea el gran número de abstenciones y votos en blanco. Según las cifras preliminares anunciadas por la ANIE al día siguiente de los comicios no se emitieron nada más que 5.630.000 votos, lo que corresponde a cerca del 23% de los electores inscritos. Es posible que los votantes se abstuvieran de participar, convencidos de la victoria inapelable del presidente saliente, pues sus rivales carecían del peso político necesario para desbancarlo. No obstante, votar en blanco es también una forma de boicot que expresa la pérdida de confianza en las instituciones y el proceso político del país, pese a las repetidas afirmaciones del presidente Tebboune sobre la restauración de la confianza en el sistema gracias a las "reformas constitucionales" impulsadas durante su primer mandato.
Desafíos de Tebboune
A pesar de haber derrotado con contundencia a sus rivales, el presidente Tebboune se enfrenta a grandes retos en este segundo mandato. En primer lugar, debe completar su programa de reformas políticas. En segundo lugar, la continua dependencia del país de las retribuciones procedentes de la exportación de energía puede provocar un desequilibrio en los ingresos del Estado y un descenso de la inversión pública si los precios de la energía bajan tal y como se prevé. Dicho impacto afectaría también a la política social y a las asignaciones gubernamentales destinadas a las regiones menos desarrolladas y a los grupos más vulnerables.
El presidente de Argelia también afronta desafíos en política exterior y en alianzas internacionales, especialmente tras el rechazo de la solicitud de adhesión del país al grupo BRICS en 2023. Además, se enfrenta a la continua inestabilidad en la vecina Libia y en otras zonas del Sahel. Las relaciones de Argelia con Francia y otros países de la Unión Europea siguen siendo tensas en el plano político, a pesar de sus recíprocos intereses económicos. Más allá de su actividad como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Argelia ha desempeñado un papel sorprendentemente secundario en la guerra genocida que Israel mantiene desde octubre de 2023 contra el pueblo palestino. La cuestión de las relaciones de Argelia con sus vecinos del Magreb será una de las prioridades más importantes del presidente durante su nuevo mandato, ya que alberga el propósito de estrechar lazos con Túnez y Mauritania y apoyar una solución política para Libia. No se espera que las siempre tensas relaciones de Argelia con Marruecos mejoren, ya que no han desaparecido las causas que originaron las diferencias entre ambos países.
Por último, dada la naturaleza del sistema argelino, la previsión es que el presidente empiece a preparar posibles candidatos para dirigir el país cuando termine su segundo mandato. A partir de las próximas elecciones parlamentarias, esto podría sembrar divisiones entre los partidos que componen la coalición de Tebboune, en la disputa por la dirección del Parlamento y el reparto de las carteras ministeriales. El presidente también debe gestionar su especial relación con los militares para evitar cualquier tensión y asegurarse de que sigue contando con el respaldo de la institución más poderosa del país mientras avanza con su agenda.
* Publicado originalmente por el Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS). Puede consultarse aquí.
Las ideas expresadas en este documento corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la postura del CEARC.
Crédito de imagen: Shutterstock / Saad Bakhouche
Notas y referencias
[1] "Mourad: 'El candidato Tebboune seguirá esforzándose por proteger la dignidad de los argelinos,'" Radio Algeria, 27/08/2024, consultado el 12/09/2024 (original en árabe) en: https://bit.ly/3MDPY5w
[2] "El candidato libre Abdelmayid Tebboune se compromete a dar un 'lugar digno' a los jóvenes y a revisar varias leyes", Algeria Press Service, 03/09/2024, consultado el 12/09/2024 (original en árabe), en: https://bit.ly/4ekOAQO
[3] "Programa electoral," página web de campaña de Abdelaali Hassani Cherif, consultado el 12/09/2024 (original en árabe) en: https://bit.ly/4d2cgZd
[4] Ibid.
[5] "Una visión del mañana: El Manifiesto del Frente de Fuerzas Socialistas para las Elecciones Presidenciales del 7 de septiembre de 2024," consultado el 12/09/2024 (original en árabe).
[6] "Elecciones presidenciales de Argelia: puntos clave del manifiesto del candidato Youcef Aouchiche," AL24 News, 14/08/2024, consultado el 14/09/2024 (original en árabe), en: https://tinyurl.com/23nnyxce
[7] "Tebboune y sus rivales critican la "opacidad" en el anuncio de los resultados electorales en Argelia", Independent Arabia, 09/09/2024, consultado el 12/09/2024 (original en árabe) en: https://tinyurl.com/4aapcyth