Un año después de la caída de Bashar al-Asad, Siria atraviesa un proceso de transición marcado por avances visibles, pero muy frágiles. Mientras que la reconciliación nacional progresa de manera desigual y la nueva arquitectura institucional apenas comienza a tomar forma, el nuevo liderazgo ha logrado normalizar sus relaciones internacionales con una rapidez sorprendente. La misma rapidez con la que Ahmad al-Sharaa y sus milicias avanzaron desde Idlib a Damasco durante la primera semana de diciembre de 2024, sin apenas resistencia y sin derramamiento de sangre, en contraste con la extrema violencia que había caracterizado a Siria en los años previos.
En su primer discurso en la Mezquita de los Omeyas[1] tras su entrada triunfal en Damasco, al-Sharaa centró su mensaje en la unidad nacional y en la promesa de gobernar "para todos los sirios". Su intervención fue interpretada, tanto dentro como fuera del país, como un gesto simbólico que ponía fin a más de 50 años de dominio de la familia al-Asad y casi catorce años de una guerra civil que ha dejado cerca de 600.000 víctimas y 13 millones de desplazados.
Pero más allá de los gestos simbólicos y del entusiasmo inicial por la caída del régimen, Siria se enfrenta a desafíos profundos, varios de carácter estructural. El país debe consolidar la legitimidad del nuevo liderazgo, superar el aislamiento inicial y poner en marcha una reconstrucción económica y política. Pero, sobre todo, necesita avanzar en la reconciliación nacional de una sociedad fracturada por décadas de sectarismo, represión y violencia. En las semanas posteriores a la caída del régimen fueron revelándose los abusos cometidos en las prisiones estatales[2]; hoy las pruebas que documentan la brutalidad de la represión son públicas[3]. El hecho de que más de 177.000 personas continúen desaparecidas subraya la urgencia de una justicia transicional sin la cual la reconciliación nacional quedaría incompleta.
En este contexto, el 29 de enero de 2025, Ahmad al-Sharaa asumió oficialmente su cargo como presidente interino. Desde entonces sus esfuerzos se han dirigido a legitimar su proyecto político y superar el aislamiento internacional. Un objetivo complejo teniendo en cuenta su trayectoria vital y su pasado militante en filas de organizaciones yihadistas de la región, como la filial iraquí de Al-Qaeda, Jabhat al-Nusra o Hayat Tahrir al-Sham.
Hasta el momento, pueden identificarse tres hitos clave en su reconocimiento internacional. El primero ocurrió en mayo de 2025 en Riad, y se refiere a su encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Fue tras esta reunión cuando se anunció un primer levantamiento parcial de sanciones económicas y financieras por medio de la Licencia General 25[4]. El segundo fue el 24 de septiembre con su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, donde tuvo lugar la emblemática fotografía en la que aparecía rodeado de importantes líderes mundiales. Una escena que visibilizaba su proyección internacional y la superación del aislamiento. El tercero y más relevante tuvo lugar el 10 de noviembre en Washington, cuando al-Sharaa se convirtió en el primer presidente sirio en ser recibido en la Casa Blanca. En ese encuentro con Trump se anunció la incorporación de Siria a una coalición liderada por Estados Unidos contra el grupo Estado Islámico, un giro que simbolizaba no sólo la ruptura de al-Sharaa con su pasado, sino un cambio profundo respecto a la política exterior de Bashar al-Asad.
Mientras tanto, la población mantiene un optimismo prudente. Según el Índice de Opinión Pública Siria realizado por el Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS), más de la mitad de los sirios considera que el país avanza en la dirección correcta[5]. Sus prioridades son claras: mejorar la economía, garantizar la seguridad y fortalecer la gobernanza. La urgencia por superar el aislamiento internacional está estrechamente vinculada a la necesidad de levantar completamente las sanciones, especialmente la norteamericana Ley César[6], que desde 2019 prohíbe la transferencia de bienes, tecnología y financiación. Estas restricciones han obstaculizado la reconstrucción y la llegada de inversión internacional, frenando la recuperación económica. Naciones Unidas estima que el 96% de los sirios viven bajo el umbral de la pobreza[7], un dato que refleja tanto el impacto acumulado de la guerra como el efecto de las sanciones.
A pesar de estas dificultades, la población mantiene un fuerte compromiso con la reconstrucción del país y con un proyecto político pluralista y participativo. Exige justicia, rendición de cuentas y estabilidad, tal y como refleja el estudio del ACRPS[8]. Hasta el momento, estas expectativas han garantizado una base social significativa para el proyecto transicional. Ahora bien, sin mejoras tangibles en la vida cotidiana, el apoyo inicial podría erosionarse[9].
Los retos a los que se enfrenta Siria no son sólo económicos. El país debe emprender una reconstrucción institucional que desmantele las estructuras del poder del antiguo régimen: el clientelismo, el centralismo, el omnipresente aparato de seguridad y la economía de guerra ligada, entre otros, a la producción del captagón, una droga sintética cuyo comercio ha afectado gravemente a la seguridad regional en los últimos años[10]. A diferencia de la velocidad con la que se ha logrado el reconocimiento internacional, los avances institucionales hasta el momento han sido tímidos, parciales y lentos.
En marzo de 2025, se presentó una declaración constitucional[11] destinada a modificar partes esenciales de las estructuras políticas. El texto establecía un período transitorio de cinco años, al término del cual debía celebrarse elecciones. También incluía mecanismos de participación de la sociedad civil, la oposición y la diáspora. Por otra parte, incorporaba referencias explícitas a la rendición de cuentas y la justicia transicional. Pese a estos avances, la declaración constitucional reforzó políticamente la figura del presidente, otorgándole el control sobre los servicios de seguridad y varios ministerios clave, así como amplias competencias en el proceso de los nombramientos judiciales. El resultado fue un equilibrio incierto entre apertura política y una concentración de poder, aún por testarse.
En esa misma línea se celebraron las elecciones indirectas del 5 de octubre. De los 210 escaños, 70 fueron designados por el presidente y 140 por comités locales. Más allá del valor simbólico como primer paso para sustituir el parlamento controlado por al-Asad y reactivar la participación política, sus limitaciones son evidentes: persistieron restricciones al voto y a la elegibilidad de los candidatos; algunos territorios como Raqa, Sweida y Hasake quedaron al margen de la votación; y la influencia del presidente continuó siendo determinante durante el proceso. Si bien estos avances apuntan hacia un modelo más inclusivo, el riesgo de un nuevo autoritarismo permanece, especialmente ante el creciente personalismo del presidente y el peso hegemónico del Ejecutivo.
Al-Sharaa tampoco ha logrado extender su autoridad sobre todo el territorio. Aunque controla las principales ciudades y varios corredores estratégicos, persisten amplios vacíos de poder susceptibles de ser ocupados por facciones opositoras, incluido el grupo Estado Islámico. Las Fuerzas Democráticas Sirias, aceptaron integrarse en el aparato gubernamental, pero la implementación del acuerdo sigue retrasándose. Como resultado, amplias zonas continúan operando bajo estructuras locales al margen del control central.
No obstante, el desafío interno más profundo sigue siendo la convivencia sectaria. Pese a la insistencia oficial en mantener la unidad nacional, el último año ha estado marcado por episodios de violencia confesional extrema: la masacre de marzo contra la comunidad alawí en Tartús y la perpetrada en junio contra la comunidad drusa en Sweida revelan hasta qué punto la reconciliación sigue siendo frágil. Aunque el gobierno sostiene que estos ataques fueron obra de facciones descontroladas del ejército y milicias afines, la ausencia de investigaciones que esclarezcan responsabilidades ha generado alarma y pone en cuestión la capacidad del nuevo gobierno para proteger a las minorías.
A todo lo anterior se suma que Israel ha constituido uno de los mayores desafíos para Damasco en este período. Tras la caída de al-Asad, Tel Aviv inició una campaña incesante de ataques contra instalaciones militares sirias con el objetivo de degradar sus capacidades. Además, ha vulnerado las fronteras de Quneitra, establecidas por Naciones Unidas en 1974 como zona desmilitarizada, y ha ocupado nuevas posiciones estratégicas como el Monte Hermón desde donde controla Líbano y Damasco. Aunque existen presiones internacionales para que Siria avance hacia una normalización con Israel, este escenario parece aún lejano mientras continúen estas nuevas ocupaciones que se suman a la ya prolongada presencia israelí en los Altos del Golán desde 1967. Se calcula que, a día de hoy, Israel ocupa entre 440 y 600 km2 de Siria[12].
En este contexto extremadamente polarizado, las principales potencias internacionales y regionales -Israel, los países árabes del Golfo, Turquía, Rusia y Estados Unidos- compiten por influir en el rumbo de Siria[13]. La transición ha abierto un espacio que muchos actores quieren aprovechar, intensificando la presión internacional sobre el país. A esto se añade las tensiones internas derivadas de la necesidad de satisfacer simultáneamente las expectativas de la población, las exigencias de los nuevos aliados y la presencia de facciones radicalizadas con las que Ahmad al-Sharaa forzó la caída del régimen hace un año. Estos elementos podrían desestabilizar el proceso si perciben que están siendo marginados.
El equilibrio entre estas variables será lo que determine la viabilidad del proyecto en construcción. También será el que marque si la Siria en transición es capaz de avanzar hacia una apertura real o si, por el contrario, termina apoyándose en sus nuevos aliados para consolidar un autoritarismo renovado, alejándose de las expectativas de una población exhausta que demanda paz, seguridad y justicia.
Crédito de imagen: EFE / EPA / Bilal al Hammoud
Notas y referencias
[1] Al Jazeera, "'New history written' says HTS leader al-Julani in Syria victory speech", 8 de diciembre de 2024. Disponible en: https://www.aljazeera.com/news/2024/12/8/hts-leader-al-julani-arrives-in-syrias-capital-delivers-victory-speech
[2] BBC, "'I felt like a breathing corpse': Stories from people freed from Syria torture prison", 14 de diciembre de 2024, disponible en: https://www.bbc.com/news/articles/cy4784vn4jdo
[3] International Consortium of Investigative Journalists, Damascus Dossier, 4 diciembre de 2025, disponible en: https://www.icij.org/investigations/damascus-dossier/
[4] The White House, Providing for the Revocation of Syria Sanctions, Executive Orders, 30 de junio de 2025. Disponible en: https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/06/providing-for-the-revocation-of-syria-sanctions/
[5] ACRPS, Arab Opinion Index Syria 2025, 19 de septiembre de 2025, disponible en: https://www.dohainstitute.org/en/News/Pages/the-acrps-announces-the-results-of-the-syrian-arab-opinion-index-2025.aspx
[6] Office of Foreign Assets Control, Caesar Syria Civilian Protection Publication, diciembre de 2019, disponible en: https://ofac.treasury.gov/media/57351/download?inline
[7] OCHA, Humanitarian Needs Overview Syria Arab Republic, febrero de 2022, disponible en: https://reliefweb.int/report/syrian-arab-republic/2022-humanitarian-needs-overview-syrian-arab-republic-february-2022, pág. 21.
[8] ACRPS, Arab Opinion Index Syria 2025, op. cit.
[9] Patricia Karam, "Prospects for Syria's Democratization Under Ahmed al-Sharaa", Arab Center Washington DC, 21 de noviembre de 2025, disponible en: https://arabcenterdc.org/resource/prospects-for-syrias-democratization-under-ahmed-al-sharaa/
[10] Ibrahim Yasine, "Cómo el comercio ilícito de captagón en Siria se convirtió en una amenaza para la seguridad regional", CEARC, 26 de febrero de 2025, disponible en: https://www.cearc.net/como-el-comercio-ilicito-de-captagon-en-siria-se-convirtio-en-una-amenaza-para-la-seguridad-regional/
[11] ConstitutionNet, Declaración Constitucional Siria 2025, 13 de marzo de 2025, disponible en: https://constitutionnet.org/vl/item/constitutional-declaration-syria-2025
[12]ACRPS, "Israel's Policy in post-Assad Syria", Situation Assessment, 11 de marzo de 2025, disponible en: https://www.dohainstitute.org/en/PoliticalStudies/Pages/israeli-policy-on-syria-after-fall-of-assad-regime.aspx
[13] Isabel Ruck, "The "New Syria" and Reconstruction under Regional Influences", Arab Centre Washington DC, 2 de octubre de 2025, disponible en: https://arabcenterdc.org/resource/the-new-syria-and-reconstruction-under-regional-influences/