EL CEARC EN LOS MEDIOS
Ignacio Álvarez-Ossorio, Catedrático de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Académico del CEARC señala, en una entrevista al medio colombiano El Tiempo, que la situación en Irán es "una bomba de relojería en el interior del país". Según el catedrático, el régimen enfrenta una grave crisis económica, pérdida de legitimidad, represión política y un descontento generalizado entre la población, lo que lo convierte en un gobierno "completamente autoritario, represivo y brutal". Además, destaca que, a diferencia de 1979, actualmente no existe un liderazgo opositor unificado ni un proyecto político claro que articule el descontento.
Rosa Meneses, subdirectora del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, CEARC, analiza en InfoLibre la figura de Reza Pahlavi y la ausencia de una alternativa sólida al régimen de los ayatolás. Por un lado, sostiene que el protagonismo del hijo del Sha es una construcción externa, impulsada desde redes sociales y potencias extranjeras, pero carente de legitimidad política y moral dentro del país. Y, por otro lado, Meneses argumenta que el legado de represión de su padre y su vida en el exilio impiden que la sociedad iraní lo vea como una opción real. Además, advierte que la oposición interna está fragmentada en grupos étnicos (como kurdos y baluchíes) sin capacidad de aglutinar un movimiento nacional unitario. Para la subdirectora del CEARC, los gritos a favor de la monarquía en las calles son más un desafío desesperado al régimen que un apoyo real a un programa político inexistente: "Pahlavi no tiene ninguna legitimidad política ni moral dentro de Irán; está muy condicionado por el legado de atrocidades de su padre. Su problema es que no hay nada más allá de su propia persona: no tiene partido, ni ideología, ni programa. Es algo muy promocionado desde fuera que no se sostiene en nada sólido cuando miramos dentro del país".
Leyla Hamad, investigadora asociada del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, CEARC, analiza para El Confidencial la creación del nuevo "Consejo de Paz" anunciado por Donald Trump en Davos. Advierte de que este organismo, estará compuesto por 59 países y diseñado para supervisar la reconstrucción y gobernanza de Gaza, no busca una solución política negociada, sino imponer una administración externa que ignora a la sociedad palestina. Además, añade que el plan de la Casa Blanca pretende gestionar la Franja de Gaza como un mero "expediente técnico", excluyendo a los actores locales de cualquier poder de decisión real: "Se trata de administrar Gaza desde fuera, no de reconstruirla con los gazatíes". Para la investigadora asociada del CEARC, la naturaleza de este organismo revela una estrategia de control global que podría extenderse a otras regiones, funcionando como una alternativa a las instituciones internacionales tradicionales: "Estados Unidos está dejando claro que no se trata de un proceso negociado. Es un diseño impuesto, incluso para Israel, que pretende gestionar Gaza como un expediente técnico, no como un conflicto político. La propia lista de nombres ya dice mucho de cuáles son los planes reales: no es una Junta de Paz, es una Junta de supervisión".
Rosa Meneses, subdirectora del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, CEARC, analiza para RTVE Noticias el actual escenario de protestas en Irán, subrayando que se producen en un contexto de vulnerabilidad militar inédito tras los enfrentamientos con Israel. Subraya que la imagen del régimen se ha visto seriamente desgastada tanto dentro como fuera de sus fronteras, lo que marca una diferencia sustancial respecto a las movilizaciones de 2022. Sin embargo, advierte de que esta debilidad estratégica no debe confundirse con una pérdida de control operativo, ya que el aparato de seguridad mantiene su capacidad de aplastar la disidencia: "Esa imagen de fragilidad es interna y externa, pero hay que decir que la maquinaria represiva y brutal del régimen sigue intacta". Además, incide en que el desgaste sufrido por la cúpula militar iraní desde el inicio de la guerra en Gaza ha mermado su liderazgo regional, aunque el sistema sigue demostrando una enorme capacidad de supervivencia frente al desafío de las calles: "Desde el comienzo de la guerra de Gaza se ha debilitado la imagen exterior de Irán, también el liderazgo del régimen y su capacidad militar. Pero en estas protestas han podido desplegar su capacidad de represión como en las anteriores ocasiones".
A punto de cumplirse un año de su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha transformado la geoestrategia mundial en un escenario de imprevisibilidad constante. Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, CEARC, analiza en Informe Semanal cómo el presidente estadounidense utiliza conflictos externos en Groenlandia, Venezuela o Irán para mantener la atención pública y romper con décadas de entendimiento diplomático. Señala que estas maniobras responden a una necesidad de validación interna y externa: "Esto es lo que le gusta a Donald Trump, espectáculo, un éxito rápido que pueda capitalizar y presentar tanto en los EE. UU, entre sus bases, entre el electorado estadounidense, pero también a nivel internacional para demostrar quién es el jefe." Respecto a la situación en Irán, advierte sobre la opacidad de la represión y los riesgos de una intervención que busque emular el modelo venezolano. Para el director ejecutivo del CEARC, un movimiento en falso en Teherán podría desatar un incendio regional de consecuencias incalculables: "La pregunta es si Donald Trump va a querer asociarse con un caos dentro de Irán que inevitablemente tendría consecuencias en el conjunto del vecindario, en Oriente Medio, en el Golfo Pérsico, en partes de Asia Central y más allá".
Rosa Meneses, subdirectora del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, CEARC, explica en el Canal 24h que el actual estallido en Irán se diferencia de los anteriores por un agotamiento económico extremo y un aislamiento geopolítico tras la pérdida de aliados regionales. Además, detalla que el margen de maniobra del presidente Pezeshkian es mínimo frente a un sistema de contrapesos donde la última palabra recae en Ali Jamenéi, el Líder Supremo, y en una Guardia Revolucionaria que ya sobrepasa lo militar para dominar lo político. Según la subdirectora del CEARC, el régimen ha desplegado toda su brutalidad para ejercer un efecto disuasorio sobre la población: "Esta maquinaria represiva, que el régimen ha desplegado con toda su dureza, está debilitando las protestas. Se habla de más de 2.000 muertos y miles de detenidos, lo que sumado al bloqueo de internet ha impedido que los manifestantes se organicen. La Guardia Revolucionaria ha ampliado su poder y va más allá de lo militar; está presente en el Parlamento y en otras instituciones, ejerciendo un sobrepeso del poder militar dentro del político".
Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, CEARC, analiza en el diario Público la compleja lucha por el poder en un Irán donde diversas facciones compiten por liderar un posible cambio. Sin embargo, advierte que contar con apoyo social no garantiza el éxito si no se dispone del favor de los militares y los centros de poder. Añade que la clave reside en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump, basada en un "realismo flexible" que prioriza los intereses comerciales y evita imponer cambios democráticos ajenos a las tradiciones locales para no generar un caos costoso. Además, subraya que Trump busca actuaciones "espectaculares" pero de riesgo controlado, similares a su intervención en Venezuela, evitando conflictos que desestabilicen a sus aliados en el Golfo. En este escenario, la dirección del cambio no dependerá solo de la calle, sino de un complejo equilibrio de fuerzas: "La decisión la va a tomar Trump con la influencia de las agendas e intereses de actores internos y externos que tratarán de influir en la dirección que les convenga".
Haizam Amirah Fernández y Rosa Meneses, director ejecutivo y subdirectora del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, CEARC, analizan para la BBC la solidez del sistema iraní a pesar de su debilidad externa. Subrayan que, a diferencia de otros procesos de cambio, en Irán no se aprecian signos de fractura entre el liderazgo político y el poder militar, lo que dificulta un colapso inmediato del régimen. Además, destacan la desconexión de la juventud con el sistema tras años de represión sistemática contra activistas y disidentes: "El brutal puño de hierro volvió a cerrarse sobre los activistas, en su mayoría jóvenes de una generación que no se sentía identificada con los valores y las imposiciones ideológicas de la República Islámica". Para ambos, la ausencia de figuras de liderazgo dentro del país obliga a que sean los activistas en el exilio quienes den voz al descontento social. Sin embargo, advierten que el sistema mantiene su estructura pese a las protestas: "Irán es un país complejo y, aunque su régimen atraviesa un momento de debilidad interna y externa, es un sistema que está sólidamente asentado y aún conserva una amplia base social, después de haber aplastado y encarcelado toda oposición o disidencia interna".
Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, CEARC, sostiene en losinformativos de la Cadena SER que la supuesta intención de Donald Trump de "liberar" al pueblo iraní oculta un interés puramente extractivo. Destaca que el verdadero objetivo de Washington es hacerse con el control de la tercera reserva de crudo del mundo y dominar el Estrecho de Ormuz, un enclave vital para el comercio energético hacia potencias como China, India o Japón. Además, advierte que el presidente estadounidense se siente "envalentonado" tras su intervención en Venezuela, pero olvida que Irán cuenta con una capacidad de respuesta militar y un peso geopolítico que no permitirán un control sencillo de sus recursos. Por otro lado, recalca que el uso de la crisis humanitaria como pretexto ignora las consecuencias de una desestabilización a gran escala en el Golfo Pérsico: "EEUU quiere controlar el petróleo, los hidrocarburos y los minerales y recursos naturales con los que cuenta Irán. A esto hay que sumar que se encuentra en una posición privilegiada, en el Golfo Pérsico, lugar por el que pasa gran parte del petróleo y comercio que va hacia Asia.