La estrategia calculada de los huzíes en Yemen: implicaciones de su entrada en la guerra de Irán

Leyla Hamad Zahonero
Leyla Hamad Zahonero Investigadora asociada del CEARC
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Simpatizantes de los huzíes se manifiestan con retratos del líder supremo iraní Ali Jamenei, en Saná, el 1 de marzo de 2026. EFE / EPA / YAHYA ARHAB

Que los huzíes anunciaran su entrada en la guerra junto a Irán un mes después del inicio del conflicto no es casual. Responde, más bien, a una estrategia cuidadosamente calibrada. El movimiento, surgido en el norte de Yemen en torno a la comunidad chií y hoy consolidado como principal actor político-militar y religioso del país, ha pasado en dos décadas de insurgencia local a convertirse en un actor con proyección regional y global. Tampoco es casual la decisión de elegir Israel como objetivo prioritario frente a otras opciones potenciales -activos estadounidenses en el Golfo, infraestructuras energéticas críticas, o el tráfico en el mar Rojo-, opciones que, innegablemente, tenían un mayor potencial disruptivo.  

Sin embargo, tras un mes de inacción, el pasado 28 de marzo, los huzíes optaron por atacar el sur de Israel en dos oleadas que fueron interceptadas por los sistemas antiaéreos israelíes. El carácter deliberadamente limitado de estos ataques opera en tres niveles.  

A nivel interno, esta estrategia permite al movimiento presentarse como defensor del sur de Líbano, una causa que genera gran resonancia en la opinión pública yemení, especialmente frente a la retórica israelí de ocupación y destrucción y las alusiones a reproducir en el sur de Líbano lo ocurrido en Gaza[1]. Para justificar su participación en la guerra, los huzíes han trasladado a la población yemení la narrativa de que los ataques de EE. UU. e Israel contra Irán responden al apoyo iraní a Palestina. La defensa de la causa palestina sigue constituyendo un potente catalizador de la movilización en Yemen, capaz de activar el apoyo popular y asumir las posibles represalias, incluso en un contexto de agotamiento tras años de conflicto, crisis y sanciones.

A nivel regional, constituye una advertencia directa a los países del Golfo ante una eventual reactivación de su maquinaria militar. En paralelo a la presión ejercida por Irán sobre la región, el movimiento huzí introduce la posibilidad de abrir un nuevo vector de amenaza desde el sur, incluyendo ataques contra intereses estadounidenses en el Golfo. Existen precedentes: en 2019 y 2021 los huzíes atacaron infraestructuras críticas en Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Aunque la amenaza es creíble, por el momento los huzíes han optado por eludir los riesgos de una confrontación directa con sus vecinos del Golfo.

A nivel internacional, el ataque a Israel envía una señal inequívoca sobre su disposición a reactivar operaciones en el estrecho de Bab al-Mandab, incrementando la presión sobre uno de los puntos críticos del comercio global. Un cierre simultáneo de Bab al-Mandab y el estrecho de Ormuz tendría consecuencias potencialmente devastadoras para una economía global que ya experimenta tensiones en los precios de los hidrocarburos[2]. Ante el cierre de Ormuz, Arabia Saudí también decidió desviar parte de sus exportaciones -cerca de 4,5 millones de barriles diarios- hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, que opera desde hace días al límite de su capacidad[3]. Otros países de la región también han desviado parte de sus exportaciones al golfo de Adén. En el actual contexto, ambas rutas son vulnerables a la acción huzí. 

Este conjunto de amenazas configura una potente palanca disuasoria. Su objetivo es doble: por un lado, evitar una eventual intervención terrestre de Estados Unidos en Irán; por otro, permitir a Teherán proyectar que mantiene capacidad de escalada y margen de maniobra, contrarrestando la narrativa de debilidad o urgencia negociadora que Washington trata de imponer. Los ataques a Israel por parte de los huzíes permiten una entrada controlada en la guerra que fortalece la posición de Irán pero que elude potenciales represalias directas sobre los huzíes.

La simple posibilidad de que puedan conducir ataques en el mar Rojo ya ha llevado a navieras internacionales a redirigir sus rutas, sin necesidad de que se produzca una escalada efectiva[4]. No es un fenómeno nuevo. Durante los meses más intensos del genocidio en Gaza, aún en curso, los huzíes lograron perturbar de forma significativa el tráfico marítimo internacional mediante acciones limitadas, pero estratégicamente dirigidas, manteniendo el comercio global bajo presión constante. Más de un centenar de ataques contra buques registrados entre octubre de 2023 y mediados de mayo de 2025 provocaron una caída del tráfico por canal de Suez cercana al 60% y un aumento en los costes de la cadena de suministro global estimado entre 15.000 y 20.000 millones de dólares anuales[5], además del hundimiento de dos barcos y el secuestro de un tercero.

Este escenario desencadenó varias respuestas militares por parte de EE. UU. y sus aliados a lo largo de 2024, intensificadas posteriormente en 2025 por la Administración Trump. Y cuyo impacto en la degradación de las capacidades militares de los huzíes es difícil de calibrar. Tras estas operaciones, los huzíes y EE. UU. alcanzaron un entendimiento tácito de no agresión en el que Israel no fue incluido.

En cuanto a su posicionamiento, los huzíes mantienen una ambigüedad calculada. Por un lado, se integran discursivamente en el denominado Eje de la Resistencia y tratan de erigirse como el aliado más valioso de Irán, por otro, reivindican su autonomía operativa y rechazan de forma explícita las interpretaciones que los reducen a meros instrumentos de Teherán. Con todo, la evidencia sobre el apoyo iraní -financiero, militar y en materia de entrenamiento- es difícil de cuestionar. A finales de marzo, en plena guerra contra Estados Unidos e Israel, fue interceptado un buque iraní con combustible y material bélico dirigido con destino a zonas bajo control huzí[6].

Pese a ello, la implicación huzí en apoyo a Irán ha sido contenida. Durante la guerra de los doce días de junio, la milicia optó por no intervenir directamente, reflejando los límites de su cálculo estratégico. Pero en la actual guerra mantener el silencio, especialmente en la antesala de una eventual ofensiva terrestre, no resulta sostenible. Un debilitamiento excesivo de Irán también juega en su contra de los huzíes, ya que Teherán sigue siendo su principal patrocinador. A pesar de que han logrado diversificar sus redes de abastecimiento y financiación por redes de comercio ilegal en el cuerno de África[7], reduciendo la dependencia formal con Irán, su relación continúa siendo de vital importancia, en un plano militar y financiero, pero también desde un punto de vista de consistencia narrativa.  

La elección de Israel como objetivo no altera la correlación de fuerzas sobre el terreno, pero cumple una función clara de advertencia. Y al mismo tiempo refuerza la estrategia iraní de desgaste orientada a tensionar los sistemas de defensa israelíes mediante acciones sostenidas en el tiempo. 

Pero los huzíes deben calcular bien sus siguientes pasos e incorporar en sus tomas de decisiones condicionantes internos y regionales. Una implicación más extensa en la actual guerra en Irán pondría en riesgo los avances hacia un eventual acuerdo con Arabia Saudí, clave tanto para la obtención de deseada legitimidad política como para aliviar la precaria situación económica en las zonas bajo su control. Y más importante aún, erosionaría la tregua de facto vigente desde 2022.

Este equilibrio se ha vuelto aún más delicado desde comienzos de 2026. La retirada de Emiratos Árabes Unidos de Yemen, en el contexto de su escalada de tensiones con Riad, culminó en la consolidación de un mando militar unificado bajo tutela saudí, lo que ha reforzado la posición de Arabia Saudí sobre el terreno. En este contexto, una escalada huzí no solo comprometería los canales de negociación con Riad, sino que podría activar una respuesta más coordinada y directa contra la milicia[8].

Ya en la primavera de 2025 durante la campaña militar de EE. UU., las facciones antihuzíes locales solicitaron apoyo estadounidense para coordinar una ofensiva terrestre contra los huzíes, ofreciéndose a conducir las operaciones sobre terreno a cambio de respaldo aéreo. Washington optó por desoír estas peticiones. Sin embargo, el contexto actual es distinto: con un "Eje de Resistencia" debilitado, Irán inmerso en una guerra abierta y Arabia Saudí atacada y con una posición más consolidada dentro de Yemen, el riesgo para la propia supervivencia del régimen huzí es mayor. Por eso ha mostrado, hasta el momento, cierta reticencia a escalar más allá de Israel.

Precisamente por ello, y pese a su conocida predisposición a asumir riesgos, el movimiento mantiene una estrategia de cálculo y se ve obligado a medir cuidadosamente cada paso para evitar desencadenar una dinámica que no pueda controlar. Pero si EE. UU. opta por la invasión terrestre, es improbable que los huzíes puedan continuar manteniendo un perfil bajo.

Crédito de imagen: EFE / EPA / Yahya Arhab


Notas y referencias

[1] Steven Scheer, "Israel to destroy all houses near Lebanon border, defense minister says", Reuters, 31 de marzo de 2026, disponible en: https://www.reuters.com/world/middle-east/israel-destroy-all-houses-near-lebanon-border-defence-minister-says-2026-03-31/

[2] International Crisis Group, The Strait of Hormuz, Global Flashpoint, 31 de marzo de 2026, disponible en: https://www.crisisgroup.org/trigger-list/iran-usisrael-trigger-list/flashpoints/strait-hormuz

[3] Wall Street Journal, "Yanbu Exports at Record Pace as Saudi Bypass Hormuz", 27 de marzo de 2026, disponible en: https://www.wsj.com/business/energy-oil/yanbu-exports-at-record-pace-as-saudi-bypasses-hormuz-3b358ba1

[4] Louise Rasmussen y Kanjyik Ghosh, "Shipping companies divert vessels around Cape of Good Hope after strikes on Iran", Reuters, 1 de marzo de 2026, disponible en: https://www.reuters.com/world/middle-east/maersk-pauses-sailings-through-suez-canal-bab-el-mandeb-strait-citing-escalating-2026-03-01/

[5] Álvaro Rodríguez y Santiago Sainz, "Analysis of maritime geopolitics on early 2026: The Red Sea Factor", The International Sustainable Development Observatory, ISDO, 2 de febrero de 2026, disponible en: https://isdo.ch/analysis-of-maritime-geopolitics-on-early-2026-the-red-sea-factor/

[6] Ahmed Nagi, "The Houthi Enters in the Middle East War. What is Next?" International Crisis Group, 30 de marzo de 2026, disponible en:  https://www.crisisgroup.org/qna/middle-east-north-africa/yemen-iran-israelpalestine-united-states-saudi-arabia/houthis-enter-middle-east-war-what-comes-next?utm_source=twitter&utm_medium=social.

[7] Peter Salisbury, "From Smugglers to Supply Chains: How Yemen's Houthi Movement Became a Global Threat", The Century Foundation, 10 de febrero de 2026, disponible en: https://tcf.org/content/report/from-smugglers-to-supply-chains-how-yemens-houthi-movement-became-a-global-threat/

[8] Eleonora Ardemagni, "Houthis' Controlled Escalation Adds an Arabian Variable to the Gulf War", ISPI, 30 de marzo de 2026, disponible en: https://www.ispionline.it/en/publication/houthis-controlled-escalation-adds-an-arabian-variable-to-the-gulf-war-234009

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