La guerra contra Gaza y la expulsión de los palestinos

Mahmoud Muhareb 
Mahmoud Muhareb  Catedrático e investigador asociado en el Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS)
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Los palestinos desplazados regresan a sus hogares en la ciudad de Gaza y el norte a través de Netzarim después de un año y medio de desplazamiento, como parte del Acuerdo de alto el fuego, el 26 de enero de 2025. Shutterstock / Anas Mohammed

Introducción

Israel no tardó en aprovechar la oportunidad que le brindó la operación Inundación de Al-Aqsa, llevada a cabo por militantes de Hamás el 7 de octubre de 2023, para lanzar una guerra genocida contra los palestinos de la Franja de Gaza. Sus objetivos ostensibles en la guerra eran eliminar el gobierno de Hamás y la presencia militar del grupo dentro del territorio. Sin embargo, Israel ha intentado alcanzar otro objetivo al mismo tiempo: expulsar a los palestinos de Gaza, o al menos a la gran mayoría de ellos, a la península egipcia del Sinaí y a otros países de la región y del resto del mundo.

Para tal fin, el ejército israelí ha destruido ciudades, campos y pueblos palestinos enteros en la Franja de Gaza. Ha destruido edificios residenciales e infraestructuras destinadas a proporcionar servicios vitales a los civiles, como electricidad y agua. Además, ha arrasado instalaciones como escuelas, universidades, hospitales, mezquitas, iglesias, dependencias de las Naciones Unidas, instalaciones económicas e industriales, rutas de transporte, zonas agrícolas, etc. A mediados de marzo de 2024, ya había muerto más de 31.500 palestinos, la mayoría mujeres y niños, mientras que otros 7.000 estaban desaparecidos y más de 72.000 heridos, sobre todo mujeres y niños otra vez.

Los crímenes de guerra del ejército israelí y los crímenes de lesa humanidad cometidos contra los palestinos de la Franja de Gaza no están destinados únicamente a lograr objetivos militares o a satisfacer el deseo de venganza de Israel. Estos delitos también están destinados (principalmente de hecho) a transformar la Franja de Gaza en una zona no apta para la presencia humana con el fin de obligar a los palestinos de allí a marcharse.

Las raíces del concepto de expulsión

La idea de expulsar al pueblo palestino de su tierra es fundamental para el movimiento sionista. Se trata de un concepto que ha acompañado el desarrollo del proyecto sionista en Palestina desde finales del siglo XIX y hasta nuestros días. Es raro el líder sionista prominente que no haya pedido en algún momento que los palestinos sean expulsados (o "transferidos") de su tierra natal, o que no haya vinculado el establecimiento del Estado judío en Palestina a dicha expulsión[1]. En la década de 1930, dentro del movimiento sionista, sus partidos políticos e instituciones, cuajó el consenso de que los palestinos debían ser expulsados de Palestina. La Agencia Judía, y más tarde el Estado de Israel, crearon tres comités sucesivos de "transferencia", en los años 1937, 1942 y 1948, con el propósito de elaborar planes detallados para desplazar a los palestinos de sus tierras y asentarlos en otros lugares, sobre todo en Siria, Irak y Transjordania[2]. Además, la Haganá (la fuerza paramilitar sionista que se convertiría en las fuerzas armadas de Israel tras la independencia) formuló en la década de 1940 una estrategia que en marzo de 1948 encarnaría el Plan D(dalet). Este plan comenzó a aplicarse al mes siguiente. En la guerra siguiente que se registró ese mismo año, las organizaciones militares sionistas y el ejército israelí expulsaron a unos 800.000 palestinos de sus ciudades, pueblos y aldeas.

La cuestión de los refugiados palestinos ha constituido desde entonces un elemento central del conflicto árabe-israelí. Al tiempo que los palestinos, los Estados árabes y la mayoría de los gobiernos de todo el mundo exigían que se permitiera el regreso a sus hogares para los refugiados palestinos, Israel se opuso enérgicamente y se negó a aplicar la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU, del 11 de diciembre de 1948, en la que se establecía que debe permitirse el regreso de los refugiados "lo antes posible". Tras expulsarlos en 1948, Israel ha intentado reasentarlos en los países árabes y fuera de ellos. Los Estados Unidos también han apoyado el reasentamiento de la mayoría de los refugiados palestinos en países árabes, sobre todo en Siria, Irak, Jordania y el Sinaí, y a una pequeña parte se le ha permitido regresar a sus hogares. Antes de la Guerra de los Seis Días de 1967 se propusieron numerosos proyectos con este fin.

La presencia de refugiados palestinos en general, y de los de la Franja de Gaza en particular, suponía una preocupación constante para los dirigentes israelíes. Desde finales de la década de 1940, estos líderes dedicaron grandes esfuerzos a elaborar planes para desplazar a los palestinos de la Franja de Gaza y reasentarlos en el Sinaí o en otros lugares de la región y del resto del mundo. Cuando Israel ocupó brevemente la Franja de Gaza durante la agresión tripartita contra Egipto (la crisis de Suez) de 1956, sus dirigentes elaboraron rápidamente planes para desplazar a los refugiados palestinos de la Franja. El entonces Ministro de Finanzas de Israel, Levi Eshkol, asignó medio millón de dólares como paso inicial para lograr este objetivo[3].

Los dirigentes israelíes seguían preocupados por la presencia de refugiados palestinos en la Franja de Gaza, sobre todo por su elevada tasa de natalidad. En 1965, al ascender al cargo de primer ministro de Israel, Eshkol le dijo al entonces jefe del Estado Mayor, Isaac Rabin, que los refugiados palestinos de la Franja de Gaza se estaban multiplicando rápidamente y que esto podría provocar una crisis más adelante. Eshkol preguntó a Rabin qué pasaría si los refugiados palestinos de la Franja de Gaza organizaban una gran marcha, encabezada por mujeres y niños, hacia Israel. Rabín respondió que eso no ocurriría, pero que el ejército israelí abriría fuego y mataría a los 100 primeros en el caso de que ocurriera y que el resto de la marcha regresaría a la Franja de Gaza[4].

Desplazamiento después de la Guerra de los Seis Días

Después de que Israel ocupara la Franja de Gaza tras la Guerra de los Seis Días de 1967, en el Gobierno israelí prevaleció el consenso de que no se retirarían de la Franja como parte de un acuerdo de paz con los Estados árabes, sino que se anexionaría oficialmente la Franja, tras expulsar a todos sus residentes o a la mayoría de ellos. Sin embargo, si bien se anexionó efectivamente Jerusalén Este nada más ocuparla, el Gobierno israelí no tuvo prisas en anexionarse la Franja de Gaza. El motivo es que en ese momento el territorio albergaba a más de 400.000 palestinos y que cerca del 75% de ellos eran refugiados expulsados por Israel en la guerra de 1948. Anexionar la Franja de Gaza y sus residentes, así como Jerusalén Este, hubiera sumado a la población palestina que Israel ya gobernaba dentro de la Línea Verde, lo que a ojos del Gobierno israelí constituía una amenaza demográfica.

Expulsar a los palestinos de la Franja de Gaza era la máxima prioridad del Gobierno israelí, tal como se desprende claramente de los documentos israelíes y de las actas de las reuniones del Gobierno de los días 18 y 19 de junio de 1967 en particular, desclasificadas en los últimos años. Los funcionarios acordaron por unanimidad que los palestinos debían ser desplazados al Sinaí o a Jordania[5]. El Gobierno israelí formó múltiples comités y les asignó presupuestos a tal fin.

Uno de estos comités, formado por los directores de los ministerios del Gobierno, trabajó con altos funcionarios del Ministerio de Seguridad, oficiales militares de alto rango, los servicios de Inteligencia y la Oficina del Primer Ministro con el objetivo de desarrollar una estrategia para expulsar a los palestinos de Gaza. El plan resultante fue ratificado por el ministro de Defensa Moshe Dayan el 13 de octubre de 1967[6]. La idea radicaba en desplazar a los palestinos de la Franja de Gaza a Jordania mediante la aplicación de una política global y sistemática para crear factores de expulsión que asfixiara la economía de Gaza y que impidiera el establecimiento de empresas en el lugar manteniendo así una elevada tasa de desempleo. El plan facilitaba también los viajes de ida a Jordania a través de Cisjordania y proporcionaba incentivos diversos a los palestinos para que emigraran, además de desplegar otros medios de opresión contra ellos.

Para noviembre de 1967 esta política ya había empezado a dar resultados. Entre noviembre de 1967 y el mes de julio siguiente, emigraron a Jordania unas 2.800 personas al mes procedentes de la Franja de Gaza. Esto solamente se detuvo cuando el Gobierno jordano se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo y puso punto final, impidiendo estrictamente a los residentes de Gaza entrar en Jordania a través de Cisjordania[7].

Además de estos intentos de expulsar a los palestinos a Jordania, Israel realizó otros esfuerzos para desplazar a la población de la Franja de Gaza a Hispanoamérica, persuadiendo a los gobiernos de allí para que aceptaran inmigrantes palestinos a cambio de una suma de dinero por cabeza, que Israel pagaría. En mayo de 1969, el Mossad llegó a un acuerdo con el Gobierno de Paraguay que permitía a 60.000 palestinos de la Franja de Gaza emigrar al país sudamericano en los cuatro años siguientes, recibir permisos de trabajo y obtener la ciudadanía en cinco años. De esta manera, mediante la intimidación y la seducción, las autoridades de ocupación israelíes obligaron a varios cientos de residentes de la Franja de Gaza a emigrar a Paraguay y proporcionaron a cada familia billetes de ida, una suma de dinero y muchas promesas. En cualquier caso, parece que las autoridades israelíes incumplieron las promesas a sus víctimas palestinas. En 1970, dos emigrantes de Gaza entraron en el consulado israelí en Paraguay y pidieron entrevistarse con el cónsul. Cuando el cónsul dudó en responder, uno de los inmigrantes abrió fuego, matando a un empleado e hiriendo a otro. Esto puso fin al ambicioso plan de expulsión a Paraguay de Israel[8].

Durante las décadas siguientes, la expulsión de los palestinos ha sido en todo momento una prioridad para los dirigentes israelíes, que han urdido diversas visiones y planes para lograr este objetivo. Por ejemplo, a principios de 1973, Rabin declaró que el problema de los refugiados de la Franja de Gaza no debía resolverse allí, sino en Jordania, y que Israel debía proporcionar las condiciones adecuadas, sobre todo en el plano económico, para lograrlo[9].

En 2010, el general Giora Eiland, que había dirigido el Consejo de Seguridad Nacional israelí entre 2004 y 2006, propuso un programa para reasentar a más de un millón de palestinos de Gaza en el Sinaí, en virtud de un acuerdo de intercambio de tierras entre Egipto, Israel y Palestina, del siguiente modo[10]:

  1. Egipto concedería a Gaza 720 kilómetros cuadrados del territorio del Sinaí, adyacente a la Franja. El terreno se extendería 24 kilómetros a lo largo de la orilla del Mediterráneo y 34 kilómetros a lo largo de la frontera egipcia con la Franja de Gaza e Israel.
  2. Los palestinos cederían a Israel 720 kilómetros cuadrados de la Cisjordania ocupada en las zonas donde se encuentran los bloques de asentamientos judíos, lo que equivale al 12% del territorio.
  3. A Egipto, a cambio del terreno que añadiría a la Franja de Gaza, Israel le entregaría una zona del suroeste del desierto del Néguev que también podría alcanzar los 720 kilómetros cuadrados, aunque podría ser menor en el caso de que Egipto aceptara los otros caramelos y privilegios que obtendría de Israel[11].

Desplazamiento después del 7 de octubre de 2023

En cuanto Israel lanzó su última guerra contra los palestinos de la Franja de Gaza, las principales figuras de la coalición gobernante israelí, la oposición, los medios de comunicación, los líderes de opinión pública y los centros de investigación empezaron a pedir que se expulsara a los palestinos de Gaza al Sinaí y a otros lugares de la región y del mundo. Estos llamamientos iban en aumento según avanzaba el conflicto. Durante la primera fase de la guerra, el ejército israelí ordenó públicamente a todos los palestinos de las gobernaciones de la ciudad de Gaza y del norte de Gaza que abandonaran sus hogares y que se dirigieran al sur de la Franja, más allá de Wadi Gaza. En la segunda fase de la guerra, se instó a todos los residentes de las gobernaciones de Gaza Central (Deir al-Balah) y Jan Yunis a dirigirse hacia el sur, a Rafah, junto a la frontera con el Sinaí.

Los llamamientos más destacados a favor de la expulsión procedieron del propio primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que desde el comienzo de la guerra ha pedido públicamente que los palestinos de la Franja de Gaza sean expulsados al Sinaí y ha trabajado en secreto para tal fin[12]. Durante la fase inicial de la guerra, tanto Benjamin Netanyahu como otros funcionarios israelíes se dirigieron a los dirigentes de muchos países occidentales para invitarles a que apoyaran este objetivo.

Netanyahu pidió personalmente al presidente estadounidense, Joe Biden, al primer ministro británico, Rishi Sunak, y al presidente francés, Emmanuel Macron, cuando visitaron Israel al principio de la guerra, que presionaran al presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi para que aceptara la expulsión de cientos de miles de civiles palestinos de la Franja de Gaza al Sinaí[13].

Un documento oficial israelí pide la expulsión

Menos de una semana después del inicio de la guerra de aniquilación de Israel contra Gaza, el Ministerio de Inteligencia israelí elaboró un documento político oficial en el que pedía la expulsión de los residentes de la Franja de Gaza al Sinaí[14]. En el documento se postulaba que el Gobierno israelí debía definir sus objetivos políticos en la guerra en lo que respecta a los civiles, así como alcanzar su objetivo militar de eliminar el Gobierno de Hamás y las capacidades militares del grupo en la Franja. El documento sostenía que el Gobierno israelí tenía tres opciones. En primer lugar, que la población palestina permanezca en la Franja de Gaza y que regrese la Autoridad Palestina. En segundo lugar, que la población palestina permanezca en el territorio bajo un nuevo Gobierno local, bajo los auspicios de Israel. Y en tercer lugar, que la población de la Franja de Gaza sea expulsada al Sinaí.

Los redactores del documento rechazaron las dos primeras opciones argumentando que la primera opción constituiría una enorme derrota para Israel y una victoria para el movimiento nacional palestino, ya que pondría fin a la división entre Cisjordania y la Franja de Gaza y conduciría a la creación de un Estado palestino. Por su parte, la segunda opción no ofrecería a Israel ninguna ganancia estratégica y en pocos años llegaría a constituir una carga. Por todos estos motivos, el documento recomendaba la tercera opción: expulsar a la población de Gaza al Sinaí y a otros lugares de la región y del mundo. Argumentaba que Israel debía instar a la población civil a emigrar a Rafah, en el sur de la Franja, para preparar su expulsión al Sinaí, y mantener abiertas las carreteras dirección sur al mismo tiempo que bombardeaba la Franja de Gaza, para permitir así que los civiles desplazados se dirigieran a Rafah.

El documento también instaba al Gobierno israelí a intensificar sus esfuerzos en el exterior, especialmente en los Estados Unidos y en otros países occidentales, para conseguir cobertura internacional de cara a esta expulsión y persuadir a estos países para que presionaran a los dirigentes egipcios para que aceptaran el desplazamiento de los palestinos al Sinaí a cambio de apoyar a Egipto en su lucha contra una acuciante crisis económica. El documento sostenía además que Israel debía incitar a los Estados Unidos para que presionaran a otros países de Oriente Próximo y Occidente para que absorbieran también a los palestinos de Gaza. El documento subrayaba la importancia de promover el plan de desplazamiento en los medios de comunicación regionales e internacionales, así como entre los propios residentes de Gaza, a los que habría que convencer de que sus hogares se habían perdido ya para siempre y que nunca volverían a verlos[15].

Incluso después de que se filtrara el documento, la ministra de Inteligencia, Gila Gamliel, siguió comprometida públicamente con el desplazamiento forzoso de los palestinos. En un artículo de opinión, Gamliel escribió que Israel debe aprovechar la guerra para desplazar a los palestinos de la Franja de Gaza al Sinaí y a otros lugares del mundo[16]. Gamliel dijo que su ministerio estaba examinando escenarios para el día posterior a la destrucción de Hamás y el fin de su gobierno en la Franja de Gaza, y que la presencia continuada de más de dos millones de palestinos en el lugar sería inaceptable, independientemente de la autoridad que los gobernara. En su opinión, según escribió, la única solución era desplazarlos al Sinaí y a países de la región y de otros lugares[17].

Se han registrado llamamientos similares de otros grupos de la sociedad israelí, incluidos los centros de investigación[18]. A los diez días de la guerra, Rafael Ben Levy, investigador del Instituto Misgav para la Seguridad Nacional y la Estrategia Sionista, publicó un artículo en el que sostenía que los palestinos debían ser expulsados de la Franja de Gaza al Sinaí y a otros países del mundo. Del mismo modo, rechazaba de plano cualquier solución en la que los palestinos permanecieran en la Franja, independientemente de que el territorio estuviera bajo ocupación israelí o bajo una autoridad palestina, fuera de la forma que fuera[19]. Ben Levy instó al Gobierno de Israel a impulsar una iniciativa internacional para absorber a los desplazados en otros países y a anexionarse la Franja de Gaza una vez expulsada la población palestina. Levy añadió que los enemigos de Israel se opondrían naturalmente a la expulsión de los palestinos de la Franja de Gaza, porque son conscientes de que ello supondría una victoria tangible para Israel y, desde la perspectiva palestina, una nueva Nakba (catástrofe, similar a la de 1948). A pesar de esta oposición, Levy argumentó que Israel debe mantenerse firme y expulsar a los palestinos de la Franja de Gaza[20].

Amir Weitmann, activista del partido Likud, también publicó un documento en el que presentaba un plan detallado para desplazar hasta Egipto a los residentes de la Franja de Gaza[21]. Weitmann argumentaba en este documento que la profunda crisis económica de Egipto amenazaba la estabilidad del régimen egipcio, así como los intereses de muchos otros países, en particular los de aquellos que habían concedido grandes préstamos a El Cairo. Weitmann reconoció que el régimen egipcio se había negado hasta ahora a acoger a un gran número de habitantes de Gaza, pero argumentó que esta oposición podría superarse mediante generosos pagos israelíes a Egipto, junto con la presión estadounidense. Weitmann también sugirió que Israel debía gastar entre 30.000 y 40.000 millones de dólares para comprar cientos de miles de apartamentos en lugares como la Ciudad del 6 de Octubre y la Ciudad del 10 de Ramadán, para alojar a los palestinos que fueran desplazados de Gaza. Weitmann concluía que había llegado el momento de poner en marcha este ambicioso plan y que "el poder económico de Israel puede aprovechar las dificultades económicas de Egipto para impulsar el desplazamiento de la población de Gaza a Egipto"[22].

Yoav Sorek, editor de la revista política Hashiloach, publicó un artículo en el que sostenía que Israel debía abandonar los viejos supuestos que habían desembocado en el 7 de octubre e instó a Israel a tener "claridad moral" sobre sus objetivos[23].

Para demostrar esta "claridad moral", Sorek argumentaba que los objetivos de Israel deben basarse en los principios siguientes. En primer lugar, para que los asesinatos en masa sean morales, deben formar parte de los esfuerzos para lograr la victoria sobre el enemigo, es decir, Israel tiene derecho a cometer asesinatos en masa contra los palestinos, siempre que esto sirva para ganar la guerra. En segundo lugar, permitir que los residentes de la Franja de Gaza permanezcan allí sería una política inmoral. En tercer lugar, deportar a la población civil de la Franja de Gaza, que no participa en la guerra, a otros lugares de la región y de fuera de ella es un acto moral y estas personas deberían establecerse en países de la región y del resto del mundo. Además, argumentaba, debería abolirse la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA).

Sorek subrayó que no se debe permitir que regresen a sus hogares los palestinos desplazados por el ejército israelí desde el norte al sur de la Franja de Gaza. Sorek añadió que "la justicia y la venganza" son necesidades estratégicas para Israel. El 7 de octubre, la capacidad de disuasión de Israel había sufrido un duro golpe y no se restablecería a menos que los palestinos pagaran un precio muy alto. La seguridad y la posición política y económica de Israel se resentirán siempre y cuando no recupere su capacidad de disuasión.

Por último, Sorek postulaba que tras el desplazamiento de los palestinos, Gaza debe reconstruirse como una ciudad israelí[24].

El fundador del movimiento extraparlamentario de derechas Im Tirtzu, Ronen Shoval, no fue menos extremista que Sorek. Shoval sostuvo que debe quedar claro para Occidente, y para Israel en particular, que sería inmoral permitir que la población palestina y un "régimen asesino" permanezcan en la Franja de Gaza, y que trasladar fuera de la Franja a la población palestina que no participa en la guerra sería un acto moral[25]. Shoval postuló también que "los asesinos deben ser erradicados de la existencia" mediante una guerra integral contra la Franja de Gaza, en la que se daría un paso seguro hacia Egipto a la población civil. Mientras tanto, tras advertirles de que se rindan y se marchen, el ejército israelí debe matar a todos los que permanezcan[26].

Estos llamamientos no se han limitado a los partidos de extrema derecha y fascistas de Israel, ni a figuras de la coalición gubernamental de Netanyahu. Al contrario, también han procedido de figuras destacadas de la oposición israelí. El miembro de la Knesset, el parlamentario Ram Ben-Barak, número dos del partido Yesh Atid (que intentó disputar a Yair Lapid el liderazgo del partido), fue coautor de un artículo en el Wall Street Journal junto con el parlamentario y miembro del Likud y antiguo enviado ante la ONU Danny Danon, en el que exigían la expulsión de los palestinos de la Franja de Gaza a Occidente y a otros países del mundo[27]. Ambos políticos hicieron un llamamiento a los países occidentales y a las organizaciones internacionales con experiencia en el tratamiento de cuestiones relacionadas con los refugiados para que desarrollaran un marco internacional a través del cual los palestinos pudieran ser expulsados de la Franja de Gaza y trasladados a países occidentales y a otros Estados de todo el mundo dispuestos a aceptarlos[28].

Danon también reveló en una entrevista radiofónica que Israel había hecho esfuerzos a nivel internacional para desplazar a la población de la Franja de Gaza y sostuvo que muchos países de América Latina y África habían expresado su voluntad de absorber a los refugiados gazatíes, y que algunos habían "pedido dinero y otras cosas" a cambio de aceptarlos[29]. Danon también ha intentado justificar la expulsión de palestinos de la Franja de Gaza diciendo que estas cosas son parte natural de la guerra y no un objetivo israelí planeado desde hace tiempo, afirmando: "En toda guerra hay migración. No hay nada más que ver lo que ocurrió en Siria. Un millón y medio se trasladaron a Jordania, tres millones se trasladaron a Turquía y varios millones también se trasladaron a Europa", escribió. Danon añadió que Israel se comunicaría con los países de la región y de todo el mundo para instarles a aceptar a los palestinos de la Franja de Gaza, pero sin hablar de cifras elevadas, "para no asustarles". En sus palabras, "sería un número significativo con que cada país aceptara entre diez mil y veinte mil personas de la Franja de Gaza"[30].

Danon también planteó la cuestión de los desplazamientos en una reunión del bloque del Partido Likud en la Knesset, en la que Netanyahu sostuvo que él fomentaba la expulsión de los palestinos de la Franja de Gaza, pero que el problema residía en encontrar países dispuestos a aceptarlos[31].

En la misma línea, el 4 de diciembre de 2023, el parlamentario israelí del Likud Moshe Bassal presentó un proyecto de ley a la Knesset para fomentar la expulsión de los palestinos de Gaza. Según la ley propuesta, el Gobierno israelí podría llegar a acuerdos con países de todo el mundo para instarles a absorber a los refugiados palestinos de la Franja de Gaza y que pagaría 6.000 dólares a cada persona que abandonara el territorio, junto con 10.000 dólares al país receptor por cada inmigrante que absorbiera[32].

Una manifestación pública para exigir la expulsión

Al tiempo que los llamamientos a la expulsión de los palestinos de Gaza subían a lo más alto de la agenda pública israelí, los partidos fascistas y de extrema derecha que gobiernan Israel organizaron una gran reunión pública en el Centro Internacional de Convenciones de Jerusalén a finales de enero de 2024. En el acto, que atrajo a miles de miembros de la opinión pública israelí, figuras prominentes de los partidos pertenecientes a la coalición gubernamental instaron a la expulsión de los palestinos de la Franja de Gaza y firmaron una carta en la que solicitaba el restablecimiento en el territorio de asentamientos judíos. A la reunión asistieron 15 miembros de la Knesset y 12 ministros del Likud, de Poder Judío (liderado por Itamar Ben-Gvir), de Sionismo Religioso (liderado por el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich) y del partido jaredí Judaísmo Unido de la Torá, además de una serie de líderes del movimiento de asentamientos[33].

Hablando entre cánticos del público de "¡Traslado! ¡Traslado!", los ministros y los miembros de la Knesset que intervinieron en la reunión exigieron la expulsión de los palestinos de la Franja de Gaza y que Israel establezca asentamientos y convierta las ciudades del territorio en ciudades judías[34]. El líder del partido Judaísmo de la Torá Unida y ministro de Vivienda, Yitzhak Goldknopf, pronunció un discurso en el que afirmó que no está dispuesto a renunciar a ninguna parte de la "Tierra de Israel" y que apoya la renovación de los asentamientos judíos en todas las tierras de la Franja de Gaza[35].

Conclusión

Además de sus objetivos declarados públicamente en la guerra contra Gaza, que es eliminar el gobierno de Hamás y su presencia militar en la Franja de Gaza, Israel está intentando utilizar esta guerra para desplazar hasta el Sinaí a la mayoría de los residentes palestinos de la Franja, por no decir a todos. Esta guerra de exterminio, la destrucción de la Franja de Gaza y su transformación en una zona inhabitable han contribuido directamente a la estrategia israelí de desplazamiento. Con el mismo fin, Israel trabaja tanto en público como en secreto para persuadir a países de todo el mundo para que acojan al mayor número posible de palestinos, a cambio de dinero, ya sea a través de Rafah, por medio de un puerto marítimo en construcción hoy mismo, o a través del propio Israel.

Publicado originalmente por el Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS). Puede consultarse aquí.

Las ideas expresadas en este documento corresponden al autor y no reflejan necesariamente la postura del CEARC.

Crédito de imagen: Shutterstock / Anas Mohammed


Notas y referencias

[1] Muhareb, Mahmoud: "As-sahyaniyya wa-al-hajis ad-demughrafa", Shuu' n Filastiniyya, Edición nº 194 (mayo de 1989).

[2] El tercero de estos comités se constituyó en mayo de 1948, durante la primera ronda de la guerra entre Israel y los Estados árabes. El establecimiento y las acciones del comité fueron revelados por Yosef Weitz, en unas memorias de seis volúmenes que se publicaron en 1965: Yosef Weitz, My Diary and Letters to the Children (Ramat Gan: Masada, 1965).

[3] Segev, Tom: 1967 y el país que cambió de rostro (Jerusalén: Keter, 2005), p. 557 (en hebreo). Sobre los numerosos planes israelíes establecidos para desplazar a los refugiados palestinos, especialmente de la Franja de Gaza al Sinaí, Jordania, países sudamericanos y otros lugares, véanse las págs. 568-548.

[4] Ibid., pág. 458.

[5] Actas de las reuniones del Gobierno israelí de los días 18 y 19 de junio de 1967, Archivos del Estado de Israel.

[6] Raviv, Omri Shafer: "El lugar del que hay que expulsar a la gente: Fomento del éxodo palestino de la Franja de Gaza, 1967-1969", en Ben Yehuda, Omri y Halevy, Dotan (eds.): Gaza: Lugar e imagen en la esfera pública israelí (Tel Aviv: Gamma, 2023), páginas 145 a 169 (original en hebreo).

[7] Ibid., pág. 160.

[8] Más información en ibid., y en Muhareb: "As-sahyaniyya...".

[9] "Maariv pregunta y los antiguos jefes del Estado Mayor responden", suplemento Maariv, 16/02/1973, pág. 71 (original en hebreo).

[10] Giora Eiland: "Alternativas regionales a la solución de los dos Estados", Memorándum BESA núm. 4 (original en inglés), (Ramat Gan: Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos, 2010).

[11] Ibid.

[12] Patrick Kingsley: "Israel presiona silenciosamente para que Egipto admita a un gran número de gazatíes", The New York Times, 07/11/2023, consultado el 17/03/2024, en: https://ibit.ly/qCLRe

[13] Yasmeen Abutaleb, John Hudson y Wiliam Booth, "Biden y Netanyahu se dirigen a una colisión sobre la agenda de posguerra" (original en inglés) The Washington Post, 21/12/2023, consultado el 17/03/2024, en: https://ibit.ly/lfhGJ; "Informe: Netanyahu pide a Biden que presione al presidente egipcio para que reciba a los palestinos de Gaza" (original en hebreo), Ynet, 22/12/2023, consultado el 17/03/2024, en: https://ibit.ly/0m1TW

[14] Jonathan Lis, "Un documento preparado por el Ministerio de Inteligencia propone la evacuación de los residentes de la Franja de Gaza al Sinaí", Haaretz, 29/10/2023, consultado el 17/03/2024 (en hebreo) en: https://ibit.ly/NbWnB. El documento de 10 páginas (Ministerio de Inteligencia israelí, "Estudio político: Alternativas a la Directiva Política para la Población Civil en la Franja de Gaza", 13/10/2023, consultado el 17/3/2024), disponible en Scribd, en: https://ibit.ly/bIpn2

[15] Ibid.

[16] Gila Gamliel: "La victoria es una oportunidad para Israel en medio de la crisis", (original en inglés) The Jerusalem Post, 19/11/2023, consultado el 17/03/2024, en: https://cutt.ly/kw2aOU9j

[17] Ibid.

[18] Un ejemplo destacado es el Instituto Misgav para la Seguridad Nacional y la Estrategia Sionista, fundado originalmente en 2005 como Instituto de Estrategias Sionistas hasta su nueva denominación a mediados de 2023. Este instituto fue responsable de la redacción de la "Ley Básica: Israel como Estado-nación del pueblo judío", promulgada por la Knesset en 2018.

[19] Raphael Ben Levy: "Retirar a los gazatíes es una necesidad estratégica", (original en hebreo) Hashiloach, octubre de 2023, consultado el 17/3/2024 (en hebreo) en: https://cutt.ly/fw2aPUWQ

[20] Ibid.

[21] Amir Weitmann: "La oportunidad que supone la crisis económica en Egipto", (original en hebreo) Hashiloach, octubre de 2023.

[22] Ibid.

[23] Sorek, Yoav: "Necesario, moral y posible: No devolverlos a Gaza", Hashiloach, octubre de 2023, consultado el 17/03/2024 (original en hebreo) en: https://ibit.ly/z4E5W

[24] Ibid.

[25] Ronen Shoval, "Recuerda lo que Hamás te hizo", (original en hebreo) Mida, 01/11/2023, consultado el 17/03/2024 (en hebreo), en: https://ibit.ly/xqIru

[26] Ibid.

[27] Danny Danon y Ram Ben-Barak: "Occidente debería acoger a los refugiados de Gaza", (original en inglés) The Wall Street Journal, 13/11/2023, consultado el 17/03/2024, en: https://cutt.ly/cw2aGHXL

[28] Ibid.

[29] "El parlamentario de la Knesset, Danon: Algunos países de América Latina y de África se han ofrecido para recibir refugiados de la Franja de Gaza", (original en hebreo) Haaretz, 26/12/2023, consultado el 17/03/2024, en: https://cutt.ly/1w2aHhj1

[30] Ibid.

[31] Ibid.

[32] Knesset israelí, "Proyecto de acuerdo para la aceptación de residentes de la Franja de Gaza, 2023", (original en hebreo) 04/12/2023, consultado el 17/03/2024, en: https://main.knesset.gov.il/activity/plenum/pages/sessionitem.aspx?itemid=2211870

[33] Anna Barsky: "Con bailes y gritos de 'Transferencia': Ministros y miembros de la Knesset en una reunión por el restablecimiento de los asentamientos en Gaza", (original en hebreo) Maariv, 28/01/2024, consultado el 17/03/2024, en: https://cutt.ly/hw2aJH3l  

[34] Nir Hasson: "Asentar Gaza no es más que un eslogan. El tema central de la conferencia fue la transferencia" (original en hebreo), Haaretz, 29/01/2024, consultado el 17/03/2024, en: https://cutt.ly/Mw2aKfJv

[35] Gilad Cohen y Moran Azoulay: "Fomento de la emigración y firma de una carta sobre el reasentamiento de Gaza: Una reunión en la que participaron los líderes de la coalición", (original en hebreo) Ynet, 28/01/2024, consultado el 17/01/2024, en: https://cutt.ly/Pw2aKGWh


Bibliografía

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En inglés:

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En hebreo:

Eiland, Giora: "Alternativas regionales a la idea de dos Estados para dos pueblos", Centro Begin-Sadat de Investigación Estratégica, 2010.

Ben Levy, Raphael: "Retirar a los gazatíes es una necesidad estratégica", Hashiloach, octubre de 2023, en: https://cutt.ly/fw2aPUWQ

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Sorek, Yoav: "Necesario, moral y posible: No devolverlos a Gaza", Hashiloach, octubre de 2023, en: https://ibit.ly/z4E5W

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Weitz, Yosef: Mi diario y cartas a los niños (Ramat Gan: Masada, 1965).

Weitmann, Amir: "La oportunidad que supone la crisis económica en Egipto", Hashiloach, octubre de 2023.Ministerio de Inteligencia israelí, "Documento político: Alternativas a la Directiva Política para la Población Civil en la Franja de Gaza", 13 de octubre de 2023, en: https://ibit.ly/bIpn2

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