Resumen
El presidente estadounidense, Donald Trump, recibió al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salmán, el pasado 18 de noviembre en la Casa Blanca, con un considerable despliegue de grandiosidad. Durante la visita, el príncipe heredero anunció que Arabia Saudí tenía la intención de aumentar sus inversiones en Estados Unidos de los 600.000 millones de dólares prometidos durante la visita de Trump a Riad el pasado mes de mayo a un billón de dólares. A cambio, Trump designó a Arabia Saudí como "aliado importante no miembro de la OTAN" y dio su visto bueno a la venta de aviones F-35 avanzados al reino, en una clara muestra del deseo de Washington de reforzar su alianza estratégica con Riad en medio de la intensificación de la competencia con China y Rusia[1].
Antecedentes
La visita del príncipe heredero saudí a la Casa Blanca, la primera desde 2018, cuando Trump cumplía su primer mandato presidencial (2017-2021), demuestra la mejora de las relaciones bilaterales tras un periodo de relativa frialdad durante la presidencia de Joe Biden (2021-2025). Al principio del mandato de Biden se produjeron tensiones tras el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado del reino en Estambul en octubre de 2018, del que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) responsabilizó al Gobierno saudí. El caso desencadenó amplias campañas mediáticas y políticas en Estados Unidos, que se vieron avivadas por las declaraciones de Biden en 2019, cuando era candidato presidencial del Partido Demócrata, de que trataría al reino como un Estado "paria" debido al asunto Khashoggi si llegaba a la Presidencia[2].
Sin embargo, una vez que Biden asumió el cargo a principios de 2021, dio prioridad a los intereses de Estados Unidos en Oriente Medio, de los que la asociación con Arabia Saudí es un pilar fundamental, por encima de sus compromisos electorales relacionados con los derechos humanos[3]. En un contexto de intensa competencia geopolítica con China y Rusia por la influencia en la región del Golfo, los esfuerzos de Washington por reducir los precios del petróleo y contener a Irán y su deseo de incorporar a Arabia Saudí a los Acuerdos de Abraham con Israel, Biden viajó a Yeda en julio de 2022, donde se reunió con el rey Salmán bin Abdulaziz y con el príncipe heredero. Aunque la recepción en Yeda fue notablemente fría, la visita dio lugar a la firma de varios acuerdos comerciales. Sin embargo, las relaciones pronto se deterioraron de nuevo. Solo tres meses después, la OPEP+ decidió recortar la producción de petróleo a pesar de las objeciones de Washington, lo que llevó a Biden a advertir que habría "consecuencias" para las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudí[4].
Con el regreso de Trump a la Casa Blanca a principios de 2025, las relaciones entre Washington y Riad experimentaron una notable mejora. Trump volvió a su enfoque anterior de convertir a Arabia Saudí en su primer destino extranjero, donde cerró importantes acuerdos comerciales con el reino, seguido de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. A pesar de los intentos de Trump de proyectar una fuerte dimensión personal en su relación con el príncipe heredero, Mohammed bin Salmán se mostró interesado en enfatizar la naturaleza institucional a largo plazo de las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudí, presentándolas como algo que trasciende las consideraciones partidistas y las alineaciones políticas internas en Estados Unidos[5]. El príncipe heredero evitó destacar sus estrechos vínculos personales con Trump, prefiriendo en su lugar poner de relieve la asociación estratégica entre los dos países como un pilar estable de la seguridad regional e internacional. Esto reflejaba su reconocimiento de la importancia de preservar la imagen del reino como aliado estratégico de Estados Unidos, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca.
Parece que Bin Salmán logró persuadir a Trump para que abandonara la condición de normalización total con Israel que Washington había insistido en mantener durante mucho tiempo para concluir importantes acuerdos comerciales y de defensa con Riad[6]. Al mismo tiempo, trató de proyectar a su país como un actor clave para la estabilidad regional. En particular, instó a Trump a intervenir para poner fin a la guerra en Sudán, un llamamiento al que el presidente estadounidense respondió positivamente. En la misma línea, Bin Salmán utilizó las declaraciones de Trump sobre el deseo de Irán de alcanzar un acuerdo nuclear para reafirmar que Riad haría todo lo posible para ayudar a conseguirlo. La agencia oficial de prensa saudí (SPA) había informado anteriormente de que Bin Salmán había recibido una carta manuscrita del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, antes de su viaje a Washington, sin revelar su contenido[7].
Los principales acuerdos
Las dos partes firmaron múltiples acuerdos importantes en materia de comercio, inversión, energía y minerales, entre los que destacan:
1. Venta de F-35 y tanques
La Casa Blanca anunció que Trump había aprobado, en principio, la futura entrega de aviones de combate F-35 a Arabia Saudí, además de cerrar un acuerdo para la compra de 300 carros de combate estadounidenses[8]. El acuerdo es especialmente delicado, dado que Israel ha sido históricamente el único Estado de la región que posee los avanzados aviones fabricados por Lockheed Martin y está muy interesado en mantener su exclusividad. La intención de Washington de suministrar estos aviones a Riad suscitó preguntas entre los funcionarios israelíes y estadounidenses sobre si esto socavaría la denominada "ventaja militar cualitativa" de Israel, un privilegio que el Congreso de Estados Unidos se comprometió a preservar en virtud de una ley aprobada en 2008[9]. No obstante, la aprobación de Trump solo representa un paso preliminar: la aplicación del acuerdo requerirá años de complejas negociaciones, que también deberán obtener la aprobación del Congreso. Mientras tanto, es probable que Israel haya recibido capacidades adicionales que preserven su ventaja cualitativa en materia de poder aéreo, tal y como garantizan los compromisos explícitos de Estados Unidos.
En este contexto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, hizo declaraciones en las que subrayaba que Estados Unidos había garantizado la "ventaja cualitativa" de su país en Oriente Medio. Señaló que había hablado con el secretario de Estado, Marco Rubio, quien le aseguró que "Mohammed bin Salmán no recibió... todo lo que quería"[10]. Estas declaraciones dieron lugar a especulaciones de que Arabia Saudí, si el acuerdo sigue adelante, podría recibir una variante menos avanzada del avión que la que opera Israel, aunque Trump lo negó explícitamente, diciendo al príncipe heredero saudí: "Sé que ellos [los israelíes] quieren que obtengas aviones de menor calibre. No creo que eso te haga muy feliz". Y continuó: "Ambos están a un nivel en el que deberían obtener lo mejor"[11]. El medio estadounidense Axios sugiere que los funcionarios israelíes informaron a sus homólogos estadounidenses que prefieren vincular el acuerdo de los F-35 al proceso de normalización entre Arabia Saudí e Israel, aunque no se oponen directamente al acuerdo[12].
2. Minerales críticos
Estados Unidos y Arabia Saudí han firmado un acuerdo marco para la cooperación en materia de minerales críticos, profundizando su colaboración y alineando sus estrategias nacionales para diversificar sus respectivas cadenas de suministro[13] . Este acuerdo se inscribe en el contexto de la competencia geopolítica, ya que el comercio entre Estados Unidos y China ha puesto de manifiesto el grado de dependencia mundial de China en este sector[14]. La Administración Trump concluyó acuerdos similares con Japón y Australia, reconociendo la importancia estratégica de estos recursos. Los minerales críticos y los imanes derivados de ellos son fundamentales para las industrias avanzadas, incluidos los vehículos eléctricos y los aviones de combate de última generación, como el F-35. China domina actualmente la producción y el procesamiento de tierras raras pesadas, ya que realiza alrededor del 90% del procesamiento mundial y produce el 93% de los imanes de tierras raras esenciales para la fabricación avanzada. Un estudio reciente indica que Occidente seguirá dependiendo de China para hasta el 90% de estos minerales incluso más allá de 2030, lo que refleja la gravedad de la brecha estratégica en este campo[15].
Arabia Saudí afirma que posee la cuarta reserva mundial de minerales de tierras raras. Esto ha dado lugar al acuerdo con Washington, en virtud del cual la empresa estadounidense MP Materials será propietaria de la mitad de una refinería de tierras raras en el reino. Los minerales se extraerán, procesarán y luego se suministrarán a Estados Unidos, Arabia Saudí y sus socios para la producción de imanes necesarios en industrias avanzadas. Los funcionarios saudíes sostienen que los minerales de tierras raras podrían convertirse en "el nuevo petróleo", haciéndose eco del papel que desempeñó en su día Aramco en el sector energético[16]. Riad cree que sus importantes reservas de tierras raras pesadas, combinadas con la infraestructura desarrollada por Aramco, la posicionan para convertirse en una potencia importante en la producción y el procesamiento de minerales. Dado que la relación entre Estados Unidos y Arabia Saudí se ha basado históricamente en la fórmula "petróleo a cambio de seguridad", la fase actual podría suponer un cambio hacia una nueva era definida por "minerales a cambio de asociación estratégica"[17].
3. Energía nuclear
Las dos partes emitieron una declaración conjunta en la que anunciaban la conclusión de las negociaciones sobre la cooperación en el ámbito de la energía nuclear civil. En este contexto, Aramco firmó 17 memorandos de entendimiento y acuerdos con importantes empresas estadounidenses, con un valor potencial superior a 30.000 millones de dólares, lo que refleja la ambición de Arabia Saudí de diversificar sus fuentes de energía y ampliar sus asociaciones estratégicas con Estados Unidos[18]. Riad sostiene que posee alrededor del 7% de las reservas mundiales de uranio, lo que le proporciona una base sólida para poner en marcha una gran central nuclear utilizando tecnología y empresas estadounidenses, como parte de su giro económico y de sus esfuerzos por reducir la dependencia de los ingresos del petróleo[19]. Sin embargo, el principal punto de discordia entre ambas partes radica en la insistencia de Arabia Saudí en enriquecer uranio y producir combustible nuclear en su propio territorio, lo que Washington rechaza por motivos de no proliferación. El reino afirma que su programa nuclear será civil y que no tiene intención de desarrollar armas nucleares. No obstante, la Casa Blanca se mantiene firme, sobre todo ante la fuerte presión de Israel, que se opone a cualquier enriquecimiento de uranio en territorio saudí.
4. Inteligencia Artificial
Estados Unidos y Arabia Saudí firmaron un memorando de entendimiento que "concede al reino acceso a los sistemas estadounidenses líderes en el mundo, al tiempo que garantiza la protección de la tecnología estadounidense frente a influencias extranjeras"[20]. En virtud de este memorando, Washington aprobó la venta de chips avanzados producidos por NVidia a la empresa saudí Humain y a la empresa G42, con sede en los Emiratos Árabes Unidos, lo que les permitió adquirir aproximadamente 35.000 chips por un valor estimado de 1.000 millones de dólares[21].
Esta decisión supone un cambio significativo en la postura de Estados Unidos, ya que Washington había rechazado anteriormente la idea de exportar directamente a empresas de IA respaldadas por los Estados del Golfo, por temor a que la tecnología avanzada estadounidense pudiera llegar a China a través de estos países. La Administración Biden había impuesto una última ronda de restricciones a la exportación de chips avanzados de IA como parte de una política destinada a impedir que la propiedad intelectual estadounidense de vanguardia llegara a competidores estratégicos. Sin embargo, Trump busca ahora ampliar el alcance de esta tecnología avanzada con el fin de "promover el dominio continuo de Estados Unidos en materia de IA y su liderazgo tecnológico mundial"[22]. Su Administración aprobó estas exportaciones con la condición de que las empresas estatales del Golfo cumplan con "rigurosos requisitos de seguridad y presentación de informes", supervisados por la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio de Estados Unidos.
Acuerdo de Defensa Estratégica
Las dos partes también firmaron el Acuerdo de Defensa Estratégica. Las garantías de seguridad de Estados Unidos para Arabia Saudí eran uno de los principales objetivos que Riad pretendía conseguir con la visita del príncipe heredero, Mohammed bin Salmán, a Washington; esperaba un acuerdo permanente que se extendiera más allá del mandato de Trump, similar al Artículo 5 de la Carta de la OTAN, que estipula un compromiso colectivo para defender a cualquier miembro que sea objeto de un ataque. La última vez que Washington asumió un compromiso de este tipo fue en 1969, en su tratado de seguridad con Japón[23]. Sin embargo, lo que Riad consiguió no fue un tratado de defensa vinculante, ya que dicho acuerdo no habría sido aprobado por el Senado debido a las complejidades políticas y jurídicas que conlleva. En su lugar, Trump anunció la designación de Arabia Saudí como "aliado importante no miembro de la OTAN", un estatus que otorga a los países importantes privilegios militares y económicos, entre los que se incluyen un acceso facilitado al equipamiento de defensa estadounidense, una mayor cooperación en materia de seguridad e Inteligencia y la ampliación de la asociación estratégica bilateral.
Conclusión
La relación entre Estados Unidos y Arabia Saudí se ha visto cada vez más condicionada por la competencia entre grandes potencias y ya no está impulsada únicamente por la cuestión de la normalización con Israel, como demuestran los resultados de la visita de Bin Salmán a Washington. También influye la opinión personal de Trump sobre las relaciones con Arabia Saudí y el Golfo en general, a los que considera uno de los mayores socios comerciales e inversores extranjeros de Washington. No obstante, la renuencia de Washington a ofrecer a Riad compromisos de seguridad profundos, vinculantes y a largo plazo está empujando al reino a buscar socios de defensa alternativos, como Pakistán, con el que firmó un acuerdo de defensa estratégica en septiembre de 2025.
En cuanto a la cuestión palestina, la Administración Trump expresó su deseo de avanzar durante la visita sobre la posible adhesión de Arabia Saudí a los Acuerdos de Abraham y la plena normalización de las relaciones con Israel. Sin embargo, el príncipe heredero se mostró reticente. Trump afirmó que había recibido una "respuesta positiva" por su parte en relación con la normalización, pero aclaró que no había ningún "compromiso". Por su parte, Bin Salmán afirmó la disposición de Arabia Saudí a normalizar las relaciones con Israel, pero condicionó ésta a la existencia de una "vía clara hacia una solución de dos Estados". Netanyahu respondió afirmando que "no habrá un Estado palestino", aunque señaló que seguía siendo "cautelosamente optimista" sobre la posibilidad de normalizar las relaciones entre los dos países[24]. Sobre la reconstrucción de la Franja de Gaza, Trump destacó que Arabia Saudí contribuiría con una "suma significativa" a los esfuerzos de reconstrucción, mientras que el príncipe heredero indicó que aún no se había acordado ninguna cantidad concreta.
Este Análisis fue publicado originalmente por el Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS). Puede consultarse en inglés en este enlace.
Las ideas expresadas en este Análisis corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la postura del CEARC
Crédito de imagen: EFE / EPA / Nathan Howard / Pool
Notas y referencias
[1] Kevin Doyle y agencias de noticias, "Saudi Arabia designated major non-NATO ally of US, gets F-35 warplanes deal", Al Jazeera, 19 de noviembre de 2025. Disponible en: https://acr.ps/1L9BPgf
[2] Conor Finnegan, "As Biden Reviews US-Saudi Relations, Pressure Rises to Remake Ties over Khashoggi Killing, Yemen War", ABC News, 28 de enero de 2021. Disponible en: https://acr.ps/1L9BPH2
[3] Ibid.
[4] Steve Holland, "Biden Vows Consequences for Saudi Arabia after OPEC+ Decision", Reuters, 12 de octubre de 2022. Disponible en: https://acr.ps/1L9BPqB
[5] Vivian Nereim e Ismaeel Naar, "Trump Meeting with Saudi Prince Showcased Prince's Makeover, and America's", The New York Times, 20 de noviembre de 2025. Disponible en: https://acr.ps/1L9BP6f
[6] Abbas al Lawati y Becky Anderson, "Jets, chips and a clean slate: Saudi Arabia's crown prince got almost everything he wanted from Trump", CNN, 20 de nobiembre de 2025. Disponible en: https://acr.ps/1L9BOYv
[7] Amir Daftari, "Trump Says Iran Wants Nuclear Deal 'Badly'", Newsweek, 19 de noviembre de 2025. Disponible en: https://acr.ps/1L9BPKM
[8] "Fact Sheet: President Donald J. Trump Solidifies Economic and Defense Partnership with the Kingdom of Saudi Arabia", The White House, 18 de noviembre de 2025. Disponible en: https://acr.ps/1L9BP8d
[9] Ryan Mancini, "Netanyahu Says Israel will Keep 'Qualitative Advantage' Despite F-35 Sale to Saudi Arabia", The Hill, 20 de noviembre de 2025. Disponible en: https://acr.ps/1L9BPkH /
[10] Ibid.
[11] Barak Ravid, "MBS Tells Trump he Wants to Join Abraham Accords Subject to Path for Palestinian State", Axios, 18 de noviembre de 2025. Disponible en: https://acr.ps/1L9BOVG
[12] Ibid.
[13] "Fact Sheet: President Donald J. Trump Solidifies Economic and Defense Partnership with the Kingdom of Saudi Arabia", op. cit.
[14] "US Secures $1 trillion Saudi Spending Commitments Spanning Nuclear Energy to F-35s", Reuters, 19 de noviembre de 2025. Disponible en: https://acr.ps/1L9BP3l
[15] Nick Schifrin y Sonia Kopelev, "Trump and MBS Unveil U.S.-Saudi Ventures on Rare Earth Minerals and Nuclear Energy", PBS, 19 de noviembre de 2025. Disponible en: https://acr.ps/1L9BPtn
[16] Ibid.
[17] Ibid.
[18] "US Secures $1 Trillion Saudi Spending Commitments Spanning Nuclear Energy to F-35s", op. cit.
[19] Schifrin y Kopelev, op. cit.
[20] "Fact Sheet: President Donald J. Trump Solidifies Economic and Defense Partnership with the Kingdom of Saudi Arabia", op. cit.
[21] Emma Graham, "U.S. Greenlights AI Chip Exports to Gulf Tech Giants after Saudi Crown Prince's Washington Visit", CNBC, 20 de noviembre de 2025. Disponible en: https://acr.ps/1L9BPU3
[22] "Statement on UAE and Saudi Chip Exports", Departamento de Comercio de EE. UU., 19 de noviembre de 2025. Disponible en: https://acr.ps/1L9BP0m
[23] Al Lawati & Anderson, op. cit.
[24] Mancini, op. cit.