La paz sigue siendo frágil en Líbano un año después de que se alcanzase el alto el fuego entre Israel y la milicia Hezbolá y de que se pusiera fin al bloqueo político interno. Las constantes violaciones de la tregua por parte de Israel están minando los intentos de las nuevas autoridades libanesas de refundar el Estado, asumir el monopolio de las armas e intentar mantener al país al margen de las rivalidades regionales. Si hace un año el optimismo parecía imperar cautelosamente, el escenario actual se abre hacia un nuevo periodo de tensión tanto interna como externa, marcado por las agresiones continuas del ejército israelí y por la consecuente negativa de Hezbolá a entregar las armas.
Líbano está inmerso en una etapa crucial para la construcción de la legitimidad del Estado y el fortalecimiento de sus instituciones. Sin embargo, este proceso corre el peligro de descarrilar si estos retos no se materializan, se impone de nuevo el bloqueo institucional y vuelve a estallar el conflicto a gran escala entre Hezbolá e Israel. En el último año, el país mediterráneo ha asistido a mutaciones decisivas en su edificio político, en medio de un entorno regional volátil.
El primero de esos cambios supuso dejar atrás años de bloqueo político, con el acuerdo para nombrar como nuevo presidente a Joseph Aoun (hasta entonces comandante del ejército libanés). Aoun tomó posesión el 9 de enero de 2025 con la promesa de recuperar un "Líbano oficial" y "soberano". A ello le siguió la designación de Nawaf Salam (ex presidente de la Corte Internacional de Justicia, el órgano judicial de la ONU) como primer ministro, apuntalando la intención de un viraje del país. Estos importantes movimientos políticos se han interpretado como una refundación de la república libanesa[1]. Por primera vez en décadas, ambos cargos quedan lejos de los dictados del campo pro Hezbolá y de sus lazos con Irán y Siria.
El giro político en dos de las más importantes instituciones del Estado llegó después de que, el 27 de noviembre de 2024, se alcanzara el compromiso de alto el fuego que congeló ‒al menos sobre el papel‒ el enfrentamiento entre Israel y la milicia chií libanesa Hezbolá. La confrontación, que estalló al calor de la ofensiva israelí contra Gaza y se intensificó a lo largo de 2024, ha tenido un alto precio para Líbano. La campaña de bombardeos israelí ha arrasado pueblos enteros en la franja fronteriza y provocado la muerte de al menos 4.000 personas (la mayoría civiles), más de un millón de desplazados (en un país de algo más de cinco millones de habitantes) y graves daños a las infraestructuras civiles[2]. Tras 14 meses de ofensiva israelí, la cúpula militar de Hezbolá ha quedado descabezada y su arsenal, diezmado.
El alto el fuego llegó en un momento en que el frente libanés parecía abocado a una guerra descontrolada. Pero pese a la diplomacia desplegada por Estados Unidos, Israel no ha respetado la tregua y ha continuado atacando territorio libanés a diario, según ha reportado la FINUL (Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano; UNIFIL, en sus siglas en inglés)[3]. Desde el comienzo del cese de hostilidades, Israel ha causado más de 300 muertos, la mayoría personas que intentaban volver a sus hogares o a cuidar de sus tierras, y a día de hoy todavía ocupa cinco puntos estratégicos y ha impuesto dos zonas bajo su control dentro de Líbano, sin que ni el ejército haya podido desplegarse ni los desplazados hayan sido autorizados a volver[4]. En las últimas semanas, el ejército israelí ha intensificado sus bombardeos[5] y ha asestado nuevos golpes a la cúpula militar de Hezbolá[6], lo que hace temer una nueva escalada.
La coyuntura geopolítica regional ha contribuido a la vulnerabilidad de Hezbolá. La caída del régimen de Bashar al-Asad en Siria, el 8 de diciembre de 2024, y la oleada de bombardeos israelíes sobre Irán, en junio de 2025, incidieron en gran medida en la decadencia de la milicia libanesa. Estos acontecimientos, unidos al plan impuesto en Gaza por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en septiembre, constituyeron importantes revulsivos en el intento de Aoun y Salam de concitar apoyos internos y externos para que Líbano dejara de ser un frente más del conflicto regional.
Desde que llegaron a sus cargos, ambos líderes han abogado públicamente por convertir Líbano en un país neutral que no pueda ser usado como campo de batalla regional y han actuado a favor de las negociaciones auspiciadas por EE. UU. para alcanzar un acuerdo permanente que ponga fin a los enfrentamientos con Israel. Sin embargo, han dejado claro que esto no supone una "normalización"[7] ni entrar en el marco de los Acuerdos de Abraham.
En este contexto y a instancias de Washington, el gobierno libanés dio instrucciones a las Fuerzas Armadas Libanesas para elaborar un plan que tuviese como fin alcanzar el monopolio estatal de las armas. La hoja de ruta, que se presentó al gobierno en agosto, llamaba al desarme total de Hezbolá a cambio del fin de los ataques de Israel contra Líbano[8]. Uno de los puntos débiles de la iniciativa es que no señala un marco temporal específico para completar sus cinco fases[9]. El otro es que depende de las capacidades del ejército libanés, pero no se han iniciado políticas para fortalecerlas. A ello se añade la falta de voluntad manifiesta de Israel para cumplir el alto el fuego. Aunque inicialmente el grupo chií pareció no oponerse a iniciar una negociación si ésta implicaba el compromiso de retirada por parte de Israel, al no darse esta premisa se ha negado en rotundo.
La presión de EE. UU. (e Israel) a las autoridades libanesas aumenta día a día para que se proceda al desarme de Hezbolá en un proceso exprés, pero en el que no se aportan garantías. Líbano ha dado pasos valientes y en ese marco han tenido lugar las primeras negociaciones directas con responsables civiles israelíes, cuya primera ronda se celebró el 3 de diciembre con la mediación de Washington y la FINUL. Fue un encuentro histórico, el primero de estas características desde 1983. Horas después, Israel bombardeó territorio libanés, lo que ejemplifica su falta de compromiso. Aun así, el pasado 19 de diciembre tuvo lugar una segunda ronda y se acordó seguir con los encuentros.
En el centro de las expectativas se encuentra el ejército libanés, una de las pocas instituciones del país que sus ciudadanos perciben por encima de las rivalidades sectarias y que sostiene al Estado frente a un colapso total. La ciudadanía libanesa apoya de forma mayoritaria (un 79%, según un reciente sondeo[10]) que sean únicamente las fuerzas armadas las que detenten las armas. Sin embargo, es también una institución debilitada por la falta de presupuesto ‒que apenas da para pagar los salarios‒ y el pobre equipamiento.
Esta fragilidad no es intrínseca, sino que ha sido impuesta por EE. UU. e Israel. Desde el fin de la guerra civil (1975-1990), ambas potencias han apostado por un Líbano sin ejército y han bloqueado la modernización de sus sistemas de defensa como parte de su estrategia regional[11]. Una estrategia según la cual sólo ha de prevalecer Israel como fuerza militar. Es en este caldo de cultivo donde ha florecido Hezbolá, como grupo armado no estatal y como partido político que ha llegado a secuestrar las funciones del Estado. Y esta prevalencia es, a su vez, esgrimida como causa y consecuencia para que Israel no respete el alto el fuego y se erija a sí mismo como "la única fuerza en el mundo que puede desarmar a Hezbolá"[12].
Si la desarticulación de la milicia chií no se aborda a través de una negociación nacional, arropada por un consenso político libanés y por el fortalecimiento efectivo de su ejército, el proceso puede tornarse en oportunidad perdida. Para que las autoridades del país de los cedros, con sus fuerzas armadas al frente, tengan la capacidad efectiva de ejercer su soberanía y de tener bajo control el monopolio de las armas, es esencial restaurar la legitimidad de las instituciones estatales[13] sobre cuya fragilidad actual reina Hezbolá. Para ello se requiere colaboración política: un pacto nacional según el cual el Estado libanés sea el proveedor de los servicios básicos y de la protección de sus ciudadanos, en vez de que descansen en las redes clientelares tejidas por los grupos sectarios.
Es crucial contar con garantías por parte de Israel de respeto a la soberanía de Líbano. Es necesaria, además, la colaboración externa; no sólo de EE. UU., sino de las monarquías del Golfo, que en los últimos años se han distanciado de Beirut[14]. También es primordial el papel de la FINUL y de Naciones Unidas. En este sentido, la negativa de Israel y EE. UU. a prolongar el mandato de los cascos azules de la ONU (cuyo fin se ha fijado para el 31 de diciembre de 2026) solo se entiende como un obstáculo más al actual liderazgo libanés, que ya ha advertido de los peligros que acarreará esta retirada.
El debilitamiento de Hezbolá ha abierto dos escenarios contrapuestos. El primero sería que esa vulnerabilidad abriera paso a su desarme y compromiso político, dando lugar a la refundación del Estado libanés. Esto abriría la puerta a un Líbano estable e independiente, con un edificio estatal fuerte y un ejército nacional con plenas capacidades. Para ello se requiere la colaboración de todas las partes, dentro y fuera del país. En el segundo escenario tendríamos un nuevo ciclo de conflicto provocado por el fracaso del proceso de fortalecimiento institucional ante las reiteradas agresiones de Israel. Éste aprovecharía la pérdida de interés diplomático de EE. UU. y la fragilidad de Hezbolá para ocupar una franja de territorio del sur de Líbano y establecer una zona tapón permanente.
Mientras Israel ocupe suelo libanés, Hezbolá tendrá una excusa para no desarmarse. A la vez, la existencia de la milicia chií y la fragilidad del Estado libanés refuerzan los intereses de Israel y le sirven para justificar su injerencia. Todo ello propicia que Israel y su ejército sigan campando a sus anchas, limitando la soberanía de Líbano e interviniendo a placer en su territorio para imponer su agenda hegemónica regional.
Crédito de imagen: EFE / EPA / Wael Hamzeh
Notas y referencias
[1] Imad K. Harb, "El nacimiento de la Tercera República de Líbano", Comentario CEARC, Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, 16 de enero de 2025. Disponible en: https://www.cearc.net/el-nacimiento-de-la-tercera-republica-de-libano/
[2] OCHA, "Overview of the humanitarian response in Lebanon, 2025". Disponible en: https://www.unocha.org/lebanon
[3] UNIFIL, "One-year since the cessation of hostilities agreement", 9 de diciembre de 2025. Disponible en: https://unifil.unmissions.org/one-year-%C2%A0-cessation-hostilities-agreement
[4] Ibidem.
[5] Kareem Chehayeb y Abby Sewell, "Israeli jets strike southern Lebanon towns, escalating near-daily attacks", Associated Press, 6 de noviembre de 2025. Disponible en: https://apnews.com/article/lebanon-israel-hezbollah-airstrikes-a144881947fcaaef772ef689372cf3f3
[6] El pasado 23 de noviembre, Israel asesinó en Beirut a Haitham Ali Tabatabai, quien era uno de los últimos comandantes militares de Hezbolá que aún permanecían con vida después de que, en septiembre de 2024, Israel descabezara la organización. Para un análisis completo sobre los escenarios que abre su asesinato, véase: Imad K. Harb, Patricia Karam y Nabeel A. Khoury, "Tabatabai's killing: Perspectives on Hezbollah", Arab Center Washington DC, 25 de noviembre de 2025. Disponible en: https://arabcenterdc.org/resource/tabatabais-killing-perspectives-on-hezbollah/
[7] El primer ministro libanés, Nawaf Salam, afirmó que estas negociaciones no significan una "normalización" con Israel, pues ésta no puede producirse sin un verdadero "proceso de paz". Respondía a declaraciones del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que había dicho que las negociaciones eran "la primera tentativa para establecer una base de relaciones y de cooperación económica". Véase: L'Orient-Le Jour, "Nomination de Simon Karam: Çe ne sont pas des négociations de paix, répond Salam à Netanyahu", 3 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.lorientlejour.com/article/1487107/-netanyahu-a-ete-trop-loin-en-decrivant-la-nomination-de-simon-karam-comme-un-pas-vers-la-normalisation-assure-salam.html
[8] Beatrice Farhat, "Lebanon army mum on Hezbollah disarmament plan ahead of split cabinet meeting", Al-Monitor, 4 de septiembre de 2005. Disponible en: https://www.al-monitor.com/originals/2025/09/lebanon-army-mum-hezbollah-disarmament-plan-ahead-split-cabinet-meeting
[9] El comandante general del ejército, Rodolphe Haykal, presentó el plan ante el gabinete de ministros libanés el 5 de septiembre. Sus detalles son reservados y no se ha publicado oficialmente el documento completo. Puede encontrarse un resumen de sus claves en reportes de prensa. Véase, por ejemplo: Edmond Sassine y Yasmine Jaroudi, "Arms collection roadmap: Lebanese Army maps out multi-stage disarmament plan. Key phases", LBC, 6 de septiembre de 2025. Disponible en: https://www.lbcgroup.tv/news/news-bulletin-reports/876758/lbci-lebanon-articles/en
[10] Gallup, "Most lebanese say only army should have weapons", 4 de diciembre de 2025. Disponible en: https://news.gallup.com/poll/699071/lebanese-say-army-weapons.aspx
[11] Hala Jaber, "Why Lebanon's army cannot defend the nation after a year of 'ceasefire'", Middle East Eye, 11 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.middleeasteye.net/opinion/why-lebanons-army-cannot-defend-nation-after-year-ceasefire
[12] En palabras de un alto funcionario de seguridad israelí citado por Ben Caspit, "Lebanon-Israel direct talks pause operation against Hezbollah – but for how long?", Al-Monitor, 5 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.al-monitor.com/originals/2025/12/lebanon-israel-direct-talks-pause-operation-against-hezbollah-how-long
[13] Joseph Daher, Sami Zoughaib, Sami Atallah, "Can Lebanon Disarm Hezbollah Without First Rebuilding the State?", Middle East Council on Global Affairs, 20 de noviembre de 2025. Disponible en: https://mecouncil.org/blog_posts/crisis-of-lebanese-sovereignty-hezbollah-disarmament/
[14] En los últimos meses, el presidente Aoun ha logrado reconstruir puentes con los países árabes del Golfo y profundizar en el distanciamiento de Irán. Esto ha sido enfatizado por la reciente negativa del ministro de Exteriores, Youssef Rajji, a visitar Teherán para debatir sobre el futuro de las relaciones bilaterales alegando que "no se dan las circunstancias apropiadas" de respeto a la soberanía libanesa. Véase: Naharnet, "Rajji tells Araghchi he can only meet him outside Iran", 10 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.naharnet.com/stories/en/317045-rajji-tells-araghchi-he-can-only-meet-him-outside-iran