El Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC) se suma a la condena por la decisión del Gobierno de Francia de censurar y cancelar, en el último momento, la celebración en el Collège de France (París) del coloquio "Palestina y Europa: el peso del pasado y dinámicas contemporáneas", previsto para los días 13 y 14 de noviembre.
El programa del coloquio —que se puede consultar en el siguiente enlace— cuenta con ponentes provenientes de instituciones académicas prestigiosas y diversas, incluidos miembros del Consejo Académico del CEARC.
A pesar de que dicho programa llevaba meses anunciado por las instituciones organizadoras (la Cátedra de Historia Contemporánea del Mundo Árabe del Collège de France y el Centro Árabe de Investigaciones y Estudios Políticos de París, CAREP), las presiones directas ejercidas por el Ministerio de Educación Superior e Investigación de Francia, vertidas públicamente por el ministro Philippe Baptiste en su cuenta de X, han forzado la renuncia de dicha institución a acoger el coloquio sobre "Palestina y Europa".
Bajo el pretexto de "defender la libertad académica", el Ministerio justifica una intervención política en el campo de la investigación, en contradicción con su misión principal de proteger la libertad académica.
Los ejes del coloquio respetan escrupulosamente una diversidad tanto disciplinar como de corrientes académicas. Las dos primeras sesiones, dedicadas a la historia del movimiento sionista y a Palestina bajo el mandato británico, reunían, en particular, a Rina Cohen-Muller, adscrita al Departamento de Estudios Hebreos del INALCO, y a Élisabeth Davin-Mortier, de la Universidad de la Sorbona, también hebraísta. Los debates académicos relativos a la historia del sionismo oponen, en efecto, a quienes inscriben este movimiento en el resurgimiento de los nacionalismos europeos del siglo XIX y a quienes lo consideran una ramificación del colonialismo. Ahora bien, el académico Lorenzo Kamel pretendía precisamente, en su contribución, evaluar de manera crítica cada uno de estos enfoques, superando así las lecturas a veces maniqueas de la historiografía contemporánea. Además de la pluralidad de corrientes de pensamiento, plenamente respetada, recordamos que la elección de las y los intervinientes se guió, ante todo, por criterios de excelencia.
La reputación de las y los ponentes en dicho coloquio, que cuentan con sólidas trayectorias académicas, se ve así injustamente cuestionada a partir de las afirmaciones difamatorias de grupos como la organización LICRA (Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo), conocida en Francia por sus posturas islamófobas y, especialmente, por sus campañas sistemáticas contra las voces palestinas y la producción intelectual que no es de su agrado.
Acusar a estas y estos investigadores de antisemitismo o de activismo equivale a descalificar sin fundamento sus trabajos, validados por sus pares y aparecidos en las publicaciones científicas más prestigiosas.
Esta confusión entre evaluación erudita y control ideológico pone directamente en peligro la independencia de la producción de conocimientos. La investigación no tiene que ser, por vocación, "equilibrada" políticamente: debe apoyarse en la competencia, la metodología y la integridad intelectual.
Si bien la politización directa de la investigación académica para condenar —e incluso castigar— a los investigadores que trabajan sobre Palestina ya está muy extendida al otro lado del Atlántico, ahora presenciamos con consternación su propagación por Europa. Nos negamos a permanecer pasivos ante esta deriva autoritaria.
Desde el CEARC suscribimos el comunicado de prensa emitido por las instituciones organizadoras del coloquio que ha sido censurado, y que está disponible en el siguiente enlace.
Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC)