De la política amoral a la política inmoral: la influencia de la Administración Trump

Azmi Bishara
Azmi Bishara Director General del Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS)
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El presidente de EE. UU., Donald J. Trump (C), junto al secretario de Estado, Marco Rubio (I), y al secretario de Defensa, Pete Hegseth (D), responde a una pregunta de los medios de comunicación durante una reunión del Consejo de Ministros celebrada en la Sala del Consejo de Ministros de la Casa Blanca, en Washington, D. C., EE. UU., el 26 de marzo de 2026. EFE/EPA/WILL OLIVER / POOL

Resumen

​​​​​​El presente artículo examina el impacto que tiene la exposición prolongada a la retórica y las prácticas de la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre los valores morales y las normas éticas de la sociedad, tanto en Estados Unidos como en otros lugares, distinguiendo entre la política amoral y la justificación de los discursos políticos y las conductas políticas inmorales. Adoptando un enfoque analítico crítico, explora cómo el desprecio implacable por la verdad, la política del poder (la ley del más fuerte), la explotación del poder para obtener beneficios personales y partidistas, el menosprecio de la ley y la aceptación del racismo pueden normalizar un comportamiento político que antes exigía rendir cuentas. Analiza los límites de la sátira política como respuesta o como crítica puramente utilitaria de tales prácticas, en ausencia de una crítica moral independiente. El estudio concluye que, con el paso del tiempo, el discurso y las prácticas de la actual Administración pueden embotar la sensibilidad moral del público y erosionar las normas que rigen el ejercicio del poder y la rendición de cuentas.​​

Introducción: Una observación práctica y cuasi-filosófica

Este ensayo aborda una manifestación concreta de la compleja relación entre la ética y la política sin profundizar en las definiciones teóricas de los conceptos de la filosofía moral ni en las numerosas teorías que explican los orígenes de los valores morales, las normas del comportamiento ético y las características distintivas de la conducta ética. Dado que la filosofía moral no es una ciencia en el sentido estricto del término, conlleva necesariamente una dimensión prescriptiva. Esto plantea un desafío: por lo general, las personas no actúan de acuerdo con una filosofía moral específica. El comportamiento humano es complejo y precede a las especulaciones filosófico-morales. Incluso en los casos de una elección moral consciente, en los que una persona es consciente de las opciones morales en el momento de actuar, los motivos varían de una persona a otra e incluso de una acción a otra en el caso de una misma persona. Las justificaciones morales invocadas para racionalizar una acción a posteriori también difieren. El comportamiento cotidiano y habitual de una persona está íntimamente ligado a juicios reflexivos basados en ideas preconcebidas, hábitos, miedo, afiliación basada en la identidad, empatía, apatía, la promesa de una ganancia tangible o intangible, valores o cualquier combinación de los anteriores. Estos juicios están determinados por predisposiciones naturales, normas sociales y valores predominantes, así como por ideas interiorizadas de virtud y vicio. Al fin y al cabo, los individuos no se enfrentan a diario a un dilema moral que se resuelva mediante una reflexión filosófica sobre la naturaleza del bien y del mal o mediante la aplicación de una filosofía moral específica.

No tiene sentido juzgar una conducta política inmoral según el criterio de una única filosofía moral, especialmente el tipo de conducta política que se analiza en este ensayo, que justifica políticas inmorales basándose en la firme convicción de que la política es intrínsecamente amoral. Dicha conducta suele violar los preceptos morales de todas las doctrinas éticas, ya que persigue fines basados en normas ajenas a la moralidad, aunque, de forma breve o involuntaria, coincida con lo que algunas personas consideran ético. Ciertos fines y prácticas políticas infringen los principios de todas las escuelas de filosofía moral, ya sea la deontología con sus normas prescriptivas, la ética de la virtud o el consecuencialismo. Si estos comportamientos se aplican en el ejercicio del gobierno durante un período prolongado y se justifican con racionalizaciones inmorales, pueden influir en los valores públicos y en la sensibilidad moral.

La política no es moralidad y sus consideraciones —el poder, los intereses, la seguridad, el orden— no son valores morales en sí mismos. No obstante, la política puede vincularse a la moralidad o, al menos, pretender servir a valores como la seguridad pública (el derecho a la vida), la igualdad y la libertad. Por lo tanto es válido distinguir entre una política que hace tales afirmaciones —lo que permite un debate racional sobre la brecha entre las palabras morales y los actos inmorales, así como sobre la relación entre fines y medios, y permite exigir responsabilidades a los políticos por sus palabras— y una política que abraza sin reservas la amoralidad, cree que el fin justifica los medios y que la fuerza hace la razón, considera el poder como un privilegio de los gobernantes y sus allegados, y equipara la fuerza con el éxito —que se considera bueno— y la debilidad con el fracaso —definido como malo—.

La deontología sostiene que mentir está prohibido y que decir la verdad es una obligación moral. Si bien puede tolerarse que un político no revele toda la verdad en determinadas circunstancias, no se tolera la mentira descarada. Si se tolera que un gobierno mienta, es presumiblemente por respeto a otras prohibiciones u obligaciones que, en ese contexto, tienen prioridad sobre decir la verdad, como la preservación de la vida, la seguridad nacional o el bien público. Sin embargo, el desprecio sistemático y deliberado de la verdad como norma pública, así como el uso de la mentira como estrategia política o medio de glorificación personal, viola no solo las prohibiciones morales fundamentales, sino también los principios de doctrinas morales más permisivas, como el consecuencialismo y el utilitarismo, a las que los políticos suelen recurrir para justificar sus acciones. La erosión del canon de la verdad tiene consecuencias nefastas para la vida social y la comunicación humana, sobre todo cuando las mentiras incesantes del líder político más poderoso del mundo coinciden con un creciente desprecio por la verdad en las redes sociales y las consecuencias para el tejido moral de la sociedad son inconmensurables. Incluso desde una perspectiva utilitarista los beneficios derivados de las políticas se miden según los criterios de quienes gobiernan y no de quienes son gobernados.

Una observación ajena a la retórica: existe una forma de mentira sin sentido impulsada únicamente por la naturaleza del mentiroso; al carecer de un propósito claro no resulta necesariamente perjudicial. Por ejemplo, alguien puede mentirle sobre su trabajo, sus antecedentes o sus títulos universitarios, aunque acabe de conocerlo y quizá no vuelva a verlo nunca más, lo que significa que no hay ningún motivo para la mentira. En tales casos, la mentira podría ser simplemente una expresión de las fantasías del mentiroso sobre quién le gustaría ser o un intento de causar una impresión concreta sin ningún beneficio tangible o puede que no tenga ningún propósito en absoluto.

¿Cuál podría ser, por ejemplo, el motivo de la falsedad del presidente Trump sobre haber sido rescatado de entre los escombros y que le salvaran la vida tras los atentados terroristas del 11 de septiembre? No hay razón para ello, ni ningún beneficio que obtener, ni siquiera según sus propios criterios. Quizá se trate simplemente de una expresión pública de su deseo profundamente arraigado de emerger, como en una película, de entre los escombros o de ser un superhéroe al frente de las labores de rescate, todo ello sin sentir dolor ni ensuciarse la ropa. La imagen solo existe en su imaginación, pero, aun así, no puede evitar expresar lo que se desarrolla en su mente. Sin embargo, incluso este tipo de mentira, aunque políticamente inofensiva, erosiona las normas públicas de veracidad.

Otro ejemplo ilustrativo es la afirmación de Trump, al inicio de su segundo mandato, de que había puesto fin a siete guerras de larga duración. En lo que respecta a hechos fácilmente verificables, sus repetidas afirmaciones eran obviamente falsas[1]. Desde el punto de vista político, su fanfarronería —con la que pretendía ganarse el Premio Nobel— no causó ningún daño directo, aunque los responsables de la concesión del premio pudieron detectar fácilmente la mentira. El daño político, sin embargo, queda eclipsado por el perjuicio moral que supone mentir con tanta facilidad.

Si distinguimos entre la virtud individual —que añade las virtudes de la benevolencia, la caridad y la magnanimidad a las prohibiciones deontológicas— y la virtud en el cargo público, es porque esta última se limita a la virtud cívica, que considera la autoridad como un mandato público, independientemente de si el titular del cargo posee virtudes personales. Desde la perspectiva de la virtud cívica, el poder político es un mandato temporal derivado del pueblo, no una propiedad personal. Cuando las políticas subordinan el interés nacional a intereses económicos personales o familiares, o a cualquier forma de amiguismo —para compensar al gobernante por supuestos desaires personales por parte de las élites políticas y culturales—, violan el deber ético fundamental de la confianza en la gestión de los asuntos de Estado y derriban las fronteras entre la riqueza privada y los fondos públicos.

En el contexto de la hostilidad y la incitación contra las denominadas élites y el establishment, es esencial señalar lo siguiente[2]: magnates empresariales y políticos populistas han asumido el poder en algunos Estados democráticos haciendo hincapié en su condición de outsiders no mancillados por la corrupción de las élites gobernantes. Sin embargo, tras asumir el cargo, se dedican a una corrupción y una conducta indebida aún peores, con la notable diferencia de que no lo ocultan. La vulgaridad populista aborrece la hipocresía.

Desde la perspectiva de la moral pública esto es peor que la hipocresía, ya que un hipócrita que oculta su corrupción, al menos, se ajusta a las normas sociales que la consideran un vicio. La hipocresía es el tributo que el vicio rinde a la virtud, como afirmó François de La Rochefoucauld​[3].​​

Este tipo de retórica, comportamiento y prácticas políticas inmorales han inundado la esfera pública desde que Donald Trump lanzó su campaña electoral en junio de 2015 y a lo largo de su primer mandato (2017-2021), pero, a pesar de ello, fue reelegido en noviembre de 2024. Dejando de lado los factores económicos y sociales, la incapacidad del Partido Demócrata para plantear una oposición eficaz y otras razones que expliquen el comportamiento electoral, esto sugiere que amplios sectores de la ciudadanía se han acostumbrado tanto a estas prácticas que su sensibilidad moral se ha visto mermada. El impacto se ha dejado sentir ampliamente también fuera de Estados Unidos debido al gran interés mundial por la actualidad política estadounidense, una tendencia que se ha visto aún más amplificada por la obsesión del presidente por su presencia en los medios de comunicación tradicionales y en las redes sociales.

I. La normalización de la política inmoral y la necesidad de una crítica moral

En la convención especial del Partido Republicano con motivo de las elecciones de mitad de legislatura, celebrada los días 9 y 10 de septiembre de 2026[4], Trump declaró que enviaría 5.000 dólares a cada ciudadano adulto estadounidense si su partido obtenía la mayoría en ambas cámaras del Congreso: "Esta es mi promesa: si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado, ambas cámaras, entregaré un dividendo de 5.000 dólares a cada ciudadano adulto"[5]. No se pronunció sobre la fuente de financiación de esta generosa ayuda —que recuerda tanto a la dadivosidad de la realeza— ni sobre su fundamento jurídico. Al tomar prestado el término "dividendo" del mundo de las inversiones, es probable que Trump pretendiera hacer sentir a los ciudadanos, aunque fuera por un momento fugaz e ilusorio, como si fueran accionistas. Por supuesto, denominó a este pago el "dividendo de Trump", lo que refleja su notoria obsesión por asociar su nombre a objetos, edificios, eventos y políticas.

Anteriormente, tras un discurso en la Casa Blanca el 17 de diciembre de 2025, anunció un "dividendo de los guerreros" de 1.776 dólares para unos 1,45 millones de militares antes de Navidad, afirmando que los fondos procedían de los aranceles que había impuesto a otras naciones. De hecho, funcionarios de la Administración revelaron que el dinero procedía de los 2.900 millones de dólares que el Congreso ya había asignado al Pentágono para subsidios de vivienda militar[6]. En otras palabras, tomó fondos ya destinados a los soldados y los convirtió en una subvención para poner de relieve su propia generosidad. Incluso antes de eso, había prometido 2.000 dólares a cada estadounidense como "dividendo arancelario", una promesa que llevó al secretario del Tesoro, Scott Bessent, a comentar: "Necesitamos una ley para eso"[7].

En otras circunstancias y en otras épocas históricas, el dividendo prometido por Trump habría desatado una tormenta de polémica, peticiones de dimisión del presidente y acciones legales. No solo se trataba de un soborno electoral manifiesto con fondos públicos, sino que además utilizaba el poder de la presidencia —un cargo destinado a representar a todos los ciudadanos— en beneficio de un partido concreto. Es una costumbre arraigada que, al asumir el cargo, los presidentes de Estados Unidos y los líderes de las democracias en general, se conviertan en líderes de la nación y de su pueblo, y no meramente en líderes del electorado de un partido. Sin embargo, el anuncio de Trump fue recibido con el tipo de reacciones que se han convertido en características de su mandato: una sátira política mordaz, que sin duda está justificada, y críticas de carácter más pragmático que evalúan las políticas en función de las circunstancias, la viabilidad y los resultados, aplicando, en el mejor de los casos, criterios pragmáticos consecuencialistas o utilitaristas a la hora de calcular los costes, los beneficios y los resultados de dichas medidas.

El Comité para un Presupuesto Federal Responsable (CRFB, en sus siglas en inglés) ha estimado el coste del "dividendo de Trump" en aproximadamente 1,2 billones de dólares. El CRFB prevé que esto elevaría el déficit federal del 5,8 % del PIB en 2026 al 9,4 % en 2027. Maya MacGuineas, presidenta del comité, describió la propuesta como "fiscalmente peligrosa, económicamente retrógrada y, en el fondo, poco seria", y añadió: "Aunque el populismo resulta demasiado tentador para los políticos, la realidad es que cuantas más ventajas prometan los políticos, más pagarán los estadounidenses de a pie el precio en el supermercado, en sus cuotas hipotecarias o en la carga que dejan a sus hijos"[8]. MacGuineas cumplió con su deber tecnocrático al evaluar el coste de la medida, pero no llegó a ofrecer una crítica moral del soborno ni del uso de fondos públicos para favorecer a un partido concreto a través de una iniciativa presidencial.

Este tipo de retórica, que no se preocupa por la ética ni por la ley, se ha convertido en algo habitual. Las respuestas a los críticos del presidente no defienden ni justifican la retórica en sí misma. Por el contrario, suelen consistir en contraataques agresivos y difamatorios con el objetivo de intimidar a los disidentes y disuadir a otros de criticar al presidente. Esta retórica se entiende mejor como parte integrante de la cultura de la Casa Blanca y de la mentalidad política de Trump y su círculo más cercano en este segundo mandato, centrados en apaciguarlo y complacer sus caprichos.

La naturaleza de la amenaza que se cierne sobre la vida política se va haciendo cada vez más evidente. El riesgo es que los consumidores de noticias, tanto en Estados Unidos como en otros lugares, se acostumbren a tales prácticas y retórica, considerándolas una característica normal de la política. El mandato de Trump, en particular su segundo mandato, que comenzó el 20 de enero de 2025, ha estado marcado por un torrente casi diario de expresiones, declaraciones, políticas y acciones que han trastocado las normas establecidas y han desafiado los conceptos comunes de lo correcto, lo aceptable y el decoro[9]. Especifico el segundo mandato porque durante su primer mandato no ejerció un control tan firme sobre el Gobierno. En aquel entonces, se enfrentó a la oposición de políticos y tecnócratas más competentes dentro de su propia Administración y muchas personas consideraron su presencia en la Casa Blanca como una casualidad. Su reelección, sin embargo, demostró que debía tomarse en serio, después de que los intentos de trivializarlo o burlarse de él no lograran impedir su regreso al poder. Tampoco mostró en su primer mandato el mismo nivel de seguridad en sí mismo que ha mostrado en el segundo. En el ámbito internacional, las burlas han dado paso a la inquietud y mitigar sus efectos negativos se ha convertido en un elemento central de la política exterior de los líderes y gobiernos mundiales. De hecho, las políticas de ciertos Estados no pueden explicarse fácilmente sin tener en cuenta la necesidad de protegerse frente a Trump.

En su segundo mandato, Trump ha adquirido confianza en su capacidad para hacer lo que le plazca, convencido de que ningún control ni límite puede restringir al presidente de Estados Unidos. Cree esto porque cuenta con una mayoría republicana en ambas cámaras del Congreso a su entera disposición, y con una mayoría de derecha en el Tribunal Supremo, que él mismo ayudó a configurar durante su primer mandato[10], lo cual ha neutralizado de hecho el control constitucional al situar temporalmente a las instituciones destinadas a desempeñar esa función bajo el control de una única corriente política. Pero quizá lo más importante sea que su confianza se deriva de su propia convicción de que tiene la capacidad —y, por tanto, el derecho— de hacer cualquier cosa sin encontrar resistencia. Tal escenario nunca fue previsto por los redactores de la Constitución de Estados Unidos, quienes no podían imaginar que un presidente dotado de los talentos especiales de Trump, unidos a una total falta de inhibiciones y a este grado de narcisismo exhibicionista, ascendiera al poder en un momento en que una sola facción política controlaba los tres poderes del Estado, al tiempo que se han ido desmoronando la independencia y la integridad personal que en su día permitieron a los legisladores individuales desafiar la sumisión a un único partido o ideología. Se trata de una combinación que ninguna Constitución podría prever fácilmente y, en cualquier caso, ningún marco constitucional de controles institucionales puede compensar una falta total de restricciones morales. De no ser por algunos jueces que aún se aferran con insistencia al espíritu de la ley, el sistema de controles institucionales sobre los políticos elegidos estaría muerto.

Un ejemplo claro de la confianza de Trump en su capacidad para hacer lo que le plazca fue su exigencia pública, en septiembre de 2025, de que la fiscal general Pam Bondi procesara a sus oponentes, afirmando: "No podemos retrasarlo más". En cuestión de semanas, Bondi, una fiscal en funciones sin experiencia previa en la Fiscalía, había conseguido que se dictaran autos de acusación contra el ex director del FBI James Comey y la fiscal general de Nueva York, Letitia James, aunque un juez federal los desestimó el 24 de noviembre de 2025, al declarar inconstitucional el nombramiento de Bondi[11].

Las declaraciones de Trump se suceden día y noche, inundando las ondas y haciendo innecesario cualquier análisis. Se han escrito innumerables artículos sobre sus acciones y políticas, las batallas que libra y sus posturas respecto a las democracias liberales occidentales. Las obras recientes que abordan su mandato, como Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump, de los periodistas del New York Times Maggie Haberman y Jonathan Swan[12], ofrecen poco más que anécdotas adicionales entre bastidores del tipo que ya hemos oído, visto y leído en abundancia, lo que no hace más que confirmar nuestras expectativas. La franqueza de Trump supera a la de cualquier persona de la actualidad. No se trata solo de que no dude en expresar su opinión: carece por completo de filtro, diciendo lo primero que se le pasa por la cabeza en cada momento con total indiferencia hacia el daño que causa a personas o grupos. No le preocupa su vanidad masculina ni que lo que dice por la noche contradiga lo que dice al día siguiente. Lo que importa es que se haga notar y mantenga al público hablando: nadie más puede ser el centro de atención o de conversación. Por ello, resulta difícil que un solo libro abarque todo lo que brota de él. Y, dado que no hay límites a lo que pueda decir o hacer, las investigaciones periodísticas serias, lamentablemente, ya no pueden ofrecer nuevas perspectivas. Afirmar que sus palabras y sus actos son impredecibles es incorrecto. Lo cierto es justo lo contrario: a nadie le sorprende nada de lo que hace porque esperamos de él cualquier cosa.

¿Qué sentido tiene, entonces, adentrarse en este tema? La respuesta es que el impacto de esta época en la cultura política —incluida la ética pública y, tal vez, la ética en un sentido más amplio— requiere una reflexión. El factor crucial en este caso es el propio cargo. Trump carecería de importancia si no fuera presidente y se hubiera quedado en un simple empresario extravagante ávido de protagonismo, siempre al acecho de la próxima oportunidad para evadir impuestos. Sin embargo, la crisis de la democracia liberal estadounidense le impulsó al poder con 312 votos del Colegio Electoral y unos 77,3 millones de votos populares (el 49,8 %) en las últimas elecciones presidenciales[13], reavivando así las dudas sobre la fragilidad de la democracia frente a la ignorancia y el populismo. Ascendió a lo que es, sin duda, el cargo político más importante del mundo, lo que confiere una importancia inmensa a quien lo ocupe, independientemente de su competencia o carácter moral.

Volviendo a un punto que he señalado anteriormente, la retórica y la conducta de Trump suscitan dos tipos principales de reacción: burlas mordaces y valoraciones pragmáticas del éxito o la viabilidad de sus políticas, ninguna de las cuales aborda su importancia moral. El debate interminable sobre las acciones y reacciones del presidente —en los medios de comunicación y las redes sociales, así como en las conversaciones cotidianas en reuniones sociales, cafeterías y lugares de trabajo— impregna la psique y puede extinguir gradualmente la sensibilidad moral de muchas personas que están expuestas a ellas de forma constante y, a veces, inconsciente. Al agotar la capacidad incluso de algunas personas con principios morales para sentir conmoción o angustia, estas sucumben y se vuelven insensibles ante el aluvión, asimilándolo todo con la misma facilidad con la que respiramos. Una excepción es la oposición radical, ya sea individual o colectiva, que protesta sin cesar contra las transgresiones morales que conllevan las políticas de Trump y se niega a normalizarlas o a someterse a ellas.

Sin duda, está justificado ridiculizar el narcisismo y la ignorancia política de un gobernante, pero, aunque pueda influir en ciertos círculos, suele dirigirse a quienes ya se oponen a Trump. Su verdadera importancia radica en que alivia la angustia causada por las palabras y los actos de los gobernantes a aquellas personas a quienes les preocupan, que no saben cómo responder, y no encuentran consuelo en los análisis de los comentaristas. La burla nos permite dar rienda suelta a nuestra ira. Las personas necesitan liberarse de su aislamiento y dar rienda suelta a la frustración acumulada para evitar una depresión crónica. Sin embargo, incluso mientras nos reímos, sabemos que no tiene gracia. Mientras nos vemos acosados por todas partes por payasadas absurdas, se están aplicando con diligencia sobre el terreno agendas políticas, económicas, sociales y de política exterior concretas, que están provocando cambios reales. Cabe señalar que Trump, en su segundo mandato, está llevando a cabo todo lo que inició en el primero, pero que no tuvo tiempo de llevar a buen término o que el Congreso le impidió ejecutar. No se trata del gobierno de un solo individuo, sino del gobierno de una alianza formada por cuatro fuerzas formidables: conservadores ideológicos hostiles al liberalismo, a la diversidad y a los derechos de las mujeres; sionistas extremistas; líderes empresariales que apuestan por las políticas neoliberales; y evangélicos cristianos extremistas.

Es fundamental tomar nota de la disposición de los fundamentalistas cristianos a dejar de lado los juicios morales en aras de consideraciones políticas —un rasgo característico de la religiosidad política extrema— y considerar las implicaciones éticas que esto tiene para las comunidades religiosas. En una entrevista de 2018, el pastor evangélico Franklin Graham, hijo del renombrado predicador Billy Graham, expresó su decisión de abandonar el juicio moral sobre la conducta personal de Trump debido a consideraciones político-religiosas, separando así públicamente la religiosidad política evangélica radical de la ética: "Ahora la gente dice: 'Bueno, Frank, pero ¿cómo puede defenderlo, cuando ha llevado una vida tan sórdida?'" —no rebatió la calificación de sórdida— "Nunca he dicho que fuera el mejor ejemplo de la fe cristiana. Él defiende la fe. Y eso lo valoro mucho"[14]. Graham señaló que la Biblia, y concretamente el Antiguo Testamento, está repleta de figuras profundamente imperfectas a las que, no obstante, Dios utilizó para alcanzar sus propósitos. No es casualidad que el predicador evangélico se refiriera al Antiguo Testamento, ya que no encontraría tales justificaciones en el Nuevo Testamento. Citando específicamente al rey David, quien, según el Antiguo Testamento, cometió adulterio y asesinato, y a Moisés, Graham argumentó que ningún líder político es perfecto y que los votantes eligen a un presidente, no a un pastor[15]. También afirmó que Trump se había disculpado en privado con su familia por su comportamiento en el pasado. Haciendo hincapié en los intereses comunes que él y Trump compartían, Graham argumentó que la alternativa —una "agenda progresista atea"— suponía una amenaza para la nación mucho mayor que los defectos personales de Trump. Para Graham, los resultados concretos —el nombramiento de jueces conservadores, la protección de la libertad religiosa y la aplicación de políticas contra el aborto— prevalecen sobre la historia personal y la moralidad de un candidato[16]. Trump no solo hizo promesas a los evangélicos y comenzó a cumplirlas; también asumió compromisos con las otras tres partes de su coalición. No actúa por mero capricho, como creen algunas personas.

Las críticas a las políticas de Trump basadas en un análisis de costes y beneficios —ya sea en relación con Canadá, Venezuela, la inmigración o el conflicto con Irán— son necesarias, impactantes, y sustantivas. Los costes exorbitantes de sus políticas, que en última instancia recaen sobre los contribuyentes, pueden servir para alejar a algunos de sus seguidores.

Sin embargo, ninguna de estas dos líneas de crítica aborda la cuestión central de este estudio: la dimensión ética. Las valoraciones sobre la ignorancia, la arrogancia y el narcisismo de Trump, así como su afán por ser el centro de atención y sus abundantes declaraciones a la prensa; la proliferación de sitios web periodísticos y académicos dedicados a la "verificación de hechos"; y las evaluaciones de los costes y los fracasos de sus políticas: ninguna de ellas aborda la naturaleza poco ética de sus políticas y propósitos ni su impacto en los valores y normas morales. Con esto me refiero a los siguientes elementos clave de las políticas de la actual Administración Trump, que se analizarán en el resto de este ensayo: una creencia declarada en el principio de que la fuerza hace la razón, la aceptación abierta del racismo, el desprecio por el Estado de derecho, la influencia del dinero en la política y la indiferencia hacia la democracia.

II. Una creencia declarada en la legitimidad del poder y sus prerrogativas

El presidente Trump y su círculo más cercano creen tan fervientemente en la política del poder que expresan abiertamente —en lo que equivale a una declaración programática o incluso ideológica— los sentimientos que los empresarios solo susurran en sus reuniones privadas, exclusivamente masculinas, en campos de golf o durante las copas de la hora feliz. Este es el entorno cultural de Trump: un mundo en el que las personas se dividen en ganadores (los ricos) y perdedores (los pobres), y en el que los ganadores heredan la tierra y no sienten ningún tipo de solidaridad con los oprimidos, los explotados o los débiles. Para ellos, los oprimidos no son víctimas de la injusticia, sino de su propia debilidad, fracaso y pereza en el seno de una sociedad competitiva. Esta mentalidad se extiende a la política internacional, donde también las naciones se dividen en fuertes y débiles, y los líderes en fracasados y hombres fuertes. Esta mentalidad muestra una preferencia por los poderosos independientemente de sus posturas, de tal manera que una dictadura exitosa se considera una forma de fortaleza y, por lo tanto, se justifica siempre que sea poderosa. En un mitin de campaña celebrado en Georgia el 26 de marzo de 2022, Trump describió a Vladimir Putin, Xi Jinping y Kim Jong-un como "inteligentes", afirmando que "el más inteligente llega a la cima" y señalando que Xi "gobierna a 1.500 millones de personas con mano de hierro". Calificó a Putin de "astuto" y al plan de invadir Ucrania de "genial", al tiempo que describió al expresidente Joe Biden como débil e incapaz de plantar cara a líderes autoritarios fuertes. Reiteró esta opinión en un mitin celebrado en Pensilvania en septiembre de 2022. Tras señalar que la prensa le había criticado por calificar a Xi de inteligente, añadió: "Gobierna con mano de hierro a 1.500 millones de personas; sí, yo diría que es inteligente"[17]. Es posible que Xi sea, en efecto, inteligente, pero esa no es una característica importante de un régimen autoritario. Se trata, sencillamente, de que Trump admira a los hombres fuertes. En una cena del Comité Nacional Republicano del Congreso celebrada el 8 de abril de 2025, horas antes de que entraran en vigor los nuevos aranceles, Trump se jactó de que las naciones "nos llamaban y me besaban el culo. Se mueren por llegar a un acuerdo: 'Por favor, por favor, señor, llegue a un acuerdo, haré lo que sea'", ante las risas del público[18].

Países enteros han visto cómo sus líderes soportaban en silencio los insultos de Trump para evitar enemistarse con él. Este acoso infantil no puede pasarse por alto, ya que sugiere una afición por demostrar fuerza humillando a los demás —precisamente la conducta que padres y profesores desalientan en las escuelas—. Se trata de un rasgo distintivo suyo y no es indicativo ni de valentía ni de confianza en sí mismo.

Pero lo fundamental es que el estilo de política de poder de Trump es descaradamente imperialista. Tras imponer aranceles a las importaciones canadienses, Trump abogó por la anexión de Canadá como el estado número 51 de Estados Unidos. El primer ministro canadiense, Mark Carney, respondió en el Despacho Oval el 6 de mayo de 2025 que Canadá "no estaba en venta"[19]. Durante los ataques aéreos contra Venezuela, que culminaron con la detención del presidente Nicolás Maduro y su extradición a Nueva York para ser juzgado el 3 de enero de 2026, Trump se jactó de haberse apoderado del petróleo venezolano e invitó a las empresas estadounidenses a comenzar a explotarlo[20]. A lo largo de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero de 2026 —cuando los ataques iniciales acabaron con la vida del líder supremo Alí Jameneí y de gran parte de los dirigentes iraníes—, Trump no ha dejado de alardear del poderío estadounidense, de los tipos de armas empleadas y de la necesidad de que Irán se rinda. Incluso se regodeó de que Israel hubiera eliminado a la mayor parte de los dirigentes iraníes[21]. Los medios de comunicación analizaron en profundidad las implicaciones de los asesinatos para la política iraní y la capacidad de Irán para generar nuevos líderes, pero rara vez criticaron el acto de asesinar a los dirigentes de otro Estado. Al mismo tiempo, incluso la mera sugerencia de que Irán pudiera estar tramando el asesinato del presidente de Estados Unidos fue recibida con profunda repulsa e incredulidad.

La mayoría de los especialistas en Relaciones Internacionales coinciden en que la política internacional se basa en los intereses más que en la ética. Reconocen que la "comunidad internacional" es una metáfora vacía, ya que no existe realmente tal comunidad regida por valores universalmente reconocidos o, al menos, por normas[22]. El Derecho Internacional no es vinculante si no existe una autoridad que lo haga cumplir y cada Estado defiende su existencia y sus intereses con los medios de que dispone. Pero esto no significa que la población de todo el mundo acepte el principio de que la fuerza hace la razón. Las naciones han establecido tratados para regular la conducta en tiempos de guerra, y existen cartas y acuerdos —leyes internacionales— basados en el respeto a la soberanía estatal que, no obstante, reconocen los derechos humanos universales que trascienden las fronteras nacionales. A pesar de la hipocresía generalizada y de que algunos Estados se sitúan por encima del derecho y las normas internacionales, se sigue esperando que las naciones recurran a la fuerza solo tras haber agotado otras opciones y que justifiquen tales acciones como necesarias para preservar su propia seguridad y la de sus ciudadanos. La fuerza no debe utilizarse con el objetivo de expandir el territorio, apoderarse de la riqueza ajena o interferir en los asuntos de otros Estados, salvo para impedir un genocidio o contrarrestar una intervención militar por parte de otro Estado. Las justificaciones para el uso de la fuerza basadas en objetivos como la expansión, el control de la riqueza ajena o la consecución de agendas políticas constituyen una subversión de las normas establecidas desde la Segunda Guerra Mundial.

La política actual de Estados Unidos consiste en utilizar la fuerza con fines imperialistas, entre los que se encuentran reclamar la hegemonía sobre Sudamérica, extender la influencia estadounidense o proyectar poder para afirmar el dominio en una región determinada. Trump está dispuesto a reconocer las prerrogativas de los poderosos para imponer el "orden" dentro de sus propias esferas de influencia, siempre que estos reconozcan la supremacía estadounidense y su alcance global. Incluso Israel, que, con el respaldo de Estados Unidos y Occidente, se sitúa por encima de la ley, invocó en su día la protección de su seguridad y de sus ciudadanos para justificar su agresión militar y sus ocupaciones, aunque bajo la Administración Trump ya ni siquiera se molesta en ocultar su afán de hegemonía y expansión regionales.

III. Racismo descarado y orgulloso

Aunque el racismo no es algo nuevo, su expresión abierta reviste una importancia extrema por dos razones. En primer lugar, sugiere que no hay nada de malo en él. El hipócrita reconoce implícitamente la autoridad de la norma moral incluso mientras la viola, mientras que el racista declarado rechaza la norma en sí misma. Esto es peor que la hipocresía, ya que un hipócrita que oculta su racismo, al menos, se ajusta a las normas sociales que lo consideran un vicio. En segundo lugar, el racismo sin disimulo es una forma de rebelarse contra la cultura de la corrección política, de atacar y socavar su hegemonía. El resentimiento hacia la corrección política —que, en sí misma, no está exenta de tendencias hegemónicas y dictatoriales— es una característica común clave entre las cuatro facciones aliadas que apoyan a la actual Administración estadounidense. El objetivo de este racismo descarado es propagar prejuicios y estereotipos degradantes sobre otras culturas, siendo los principales objetivos los inmigrantes, especialmente los musulmanes[23]. Una excepción notable la constituyen las personas adineradas procedentes de estas culturas supuestamente inferiores, ya que, en última instancia, se trata de un racismo con connotaciones de clase. El presidente Trump y quienes forman parte de su círculo cultural no tienen ningún problema con los miembros adinerados de los pueblos despreciados, en particular con aquellos que se dedican a su misma actividad profesional[24].

En una declaración oficial de campaña emitida el 7 de diciembre de 2015, Trump abogó por un "cierre total y absoluto de la entrada de musulmanes en Estados Unidos". Unos meses más tarde, en una entrevista televisiva el 9 de marzo de 2016, respondió a una pregunta sobre si el islam estaba en guerra con Occidente con su característica mezcla de estereotipos burdos: "Creo que el islam nos odia… hay un odio tremendo ahí". Una semana después de su primera toma de posesión, promulgó el Decreto Ejecutivo n.º 13769, que prohibía la entrada a Estados Unidos a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana[25]. Por el contrario, durante un discurso pronunciado en el Foro de Inversión Arabia Saudí-Estados Unidos celebrado en Riad el 13 de mayo de 2025, elogió a los líderes del Golfo y las "resplandecientes maravillas de Riad y Abu Dhabi", afirmando que esta transformación no se debía a "traer a gente en hermosos aviones para darles lecciones sobre cómo vivir y cómo gestionar sus propios asuntos"[26]. Trump parece sentirse cómodo con los líderes de países no democráticos porque no tiene ningún interés en los derechos humanos ni en el destino de los pueblos para los que, aparentemente, la democracia no es adecuada. Sin embargo, pronto quedó claro que ni siquiera estos líderes se librarían de sus pullas a menos que pagaran el precio de la amistad en un lenguaje que él entendiera.

Trump se permite hacer declaraciones vulgares sobre los africanos, los musulmanes, los somalíes y su cultura, entre otros. Tales generalizaciones burdas concuerdan con el lenguaje y los prejuicios de muchos de sus votantes. El racismo no es ni complejo ni velado. Se expresa de forma directa, aprovechando la ignorancia y la aversión hacia lo desconocido. Al describir a los inmigrantes somalíes como "basura" que "no tienen nada que ofrecer", afirmó: "No son inteligentes, no tienen aptitudes". Al referirse a la diputada Ilhan Omar, apenas unos días después de que su Administración revocara el estatus de protección temporal del que los somalíes habían disfrutado desde 1991, afirmó: "Ilhan Omar es basura. Ella es basura. Sus amigos son basura", alegando que se había casado con su propio hermano para obtener la ciudadanía estadounidense e insistiendo en que se les enviara "de vuelta al lugar de donde vinieron". Durante una reunión en el Despacho Oval el 11 de enero de 2018, preguntó: "¿Por qué solo acogemos a gente de países de mierda?", en referencia a Haití y a las naciones africanas, al tiempo que sugería que Estados Unidos admitiera a inmigrantes de países como Noruega o Suecia. Se jactó públicamente de utilizar términos ofensivos para menospreciar a Haití y a las naciones africanas durante un mitin de campaña en Pensilvania a finales de 2025, a pesar de haber afirmado previamente en las redes sociales que "ese no era el lenguaje utilizado". También se jactó de haber anunciado el cese de la inmigración procedente del Tercer Mundo, incluida la de "agujeros infernales como Afganistán, Haití y Somalia", y describió a Somalia como "asquerosa, sucia, repugnante y plagada de delincuencia", donde lo único en lo que la gente es buena es en "atacar barcos". Cuando The New York Times le preguntó si le preocupaba generalizar de tal manera sobre toda la comunidad somalí, respondió: "No me importa"[27].

No es necesario que me extienda sobre la gravedad de que un presidente de Estados Unidos utilice ese tipo de lenguaje como si se tratara de un comportamiento habitual y natural ni de que considere sus despreciables descripciones como verdades evidentes. El impacto en la ética pública es evidente. Las ideas expresadas en estos términos no deberían considerarse puntos de vista legítimos cuando las defienden ciudadanos de a pie y mucho menos cuando lo hace el presidente.

IV. Desprecio por el Estado de derecho

El desprecio de Trump por el Estado de derecho se manifiesta, en primer lugar, en los propios Estados Unidos. Entre sus manifestaciones se encuentra su deliberado menoscabo del poder judicial, cuya autoridad es respetada tanto en las democracias como en los regímenes no democráticos. Los jueces que desagradan a Trump son tachados de formar parte de las instituciones corruptas y de las élites arrogantes de las que los populistas afirman ser víctimas.

El 18 de marzo de 2025, Trump calificó al juez federal James Boasberg —quien había suspendido la deportación de migrantes venezolanos en virtud de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798— de "alborotador y agitador" y pidió su destitución, lo que llevó al presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, a emitir una inusual declaración en la que recordaba al público que el proceso de destitución "no es una respuesta adecuada a un desacuerdo sobre una resolución judicial". La Administración siguió adelante con las deportaciones a pesar de la orden judicial[28]. El 20 de enero de 2025, en su primer día en el cargo, Trump concedió un indulto general a unas 1.500 personas condenadas en relación con el asalto al Capitolio, incluidas aquellas declaradas culpables de agredir a agentes de policía. Asimismo, conmutó las penas de los líderes de los Oath Keepers y los Proud Boys que habían sido condenados por conspiración sediciosa, calificándolos a todos de "rehenes". A continuación, ordenó el archivo de todos los casos pendientes, suspendiendo de forma abrupta la mayor investigación penal federal de la historia de Estados Unidos[29].

La indiferencia de Trump hacia la ley puede atribuirse al entorno de empresarios acostumbrados a evadir impuestos y a pagar sobornos para conseguir contratos. O tal vez se deba a su larga relación con el promotor inmobiliario y abogado Roy Cohn[30]. quien le enseñó a tratar la ley como un sistema de lagunas jurídicas, en el que el éxito se consigue eludiendo las restricciones legales, y a mostrarse agresivo con los adversarios, atacándolos para mancillar su reputación o desgastarlos, sin pedir nunca disculpas y proclamando la victoria independientemente del resultado real. Sea cual sea el origen, Trump ha trasladado su desprecio por el Estado de derecho al ámbito de las Relaciones Internacionales.

Es un hecho que el Derecho Internacional carece de una autoridad encargada de hacer cumplir sus disposiciones y, por ello, los Estados suelen ignorarlo cuando no se ajusta a sus intereses. Sin embargo, aunque puedan discrepar en su interpretación, rara vez hacen alarde de su desprecio por él como lo hace el actual presidente. Históricamente, solo los líderes de regímenes totalitarios o rebeldes, como los nazis o los regímenes fascistas, lo han hecho. Incluso los regímenes totalitarios comunistas solían desafiar el imperialismo estadounidense con una retórica que defendía el Derecho Internacional, la legitimidad y la soberanía estatal.

La Administración Trump, sin justificación jurídica alguna, incumplió los acuerdos firmados por anteriores administraciones estadounidenses. En su primer mandato, se retiró del acuerdo nuclear con Irán (el Plan de Acción Integral Conjunto) el 8 de mayo de 2018 y del Acuerdo de París sobre el Clima en 2017. Mediante un decreto ejecutivo emitido el primer día de su segundo mandato, el 20 de enero de 2025[31], se retiró de las exitosas negociaciones con Irán en Omán, lo que desencadenó una guerra con Israel el 28 de febrero de 2026[32].

El 2 de septiembre de 2025, las fuerzas estadounidenses, actuando bajo las órdenes de Trump y sin autorización del Congreso, iniciaron ataques contra embarcaciones en el mar Caribe, alegando que transportaban sustancias estupefacientes. El ataque inicial causó la muerte de 11 personas a las que Trump calificó de "terroristas". El Washington Post informó posteriormente de que un segundo ataque tuvo como objetivo a dos supervivientes que se aferraban a los restos de la embarcación, llevado a cabo en virtud de la orden previa del secretario de Defensa —posteriormente, secretario de Guerra— Pete Hegseth de "matarlos a todos"[33]; Trump se limitó a afirmar que "investigaría el asunto"[34]. Muchas de las embarcaciones que han sido atacadas desde entonces en el Caribe eran claramente barcos pesqueros, tal y como detallan los informes que analizan el impacto de la campaña en las comunidades pesqueras caribeñas[35].

Mostrando una preferencia absoluta por los delincuentes frente a los jueces, la Administración Trump ha manifestado una hostilidad sin precedentes hacia la Corte Penal Internacional (CPI) por cumplir con su deber jurídico profesional de enjuiciar a los autores de crímenes internacionales. Impuso sanciones a la Corte y a sus jueces mediante un decreto ejecutivo porque la Corte se atrevió a enjuiciar a criminales de guerra aliados de Estados Unidos. La Orden Ejecutiva 14203, emitida el 6 de febrero de 2025, declaró una emergencia nacional, al considerar cualquier intento de la CPI de investigar a "personas protegidas" —ya fueran estadounidenses o aliados de Estados Unidos— como una "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional, y autorizó la congelación de activos y la denegación de entrada en Estados Unidos[36]. La medida se produjo meses después de que la CPI dictara órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el ministro de Defensa, Yoav Gallant, en relación con la guerra genocida contra Gaza. Posteriormente, las sanciones se ampliaron para incluir al fiscal Karim Khan y a varios jueces de la CPI.

El 9 de julio de 2025, el secretario de Estado, Marco Rubio, un sionista ideológico de extrema derecha, utilizó la misma orden ejecutiva para imponer sanciones a Francesca Albanese, la relatora especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados. Al afirmar que había "colaborado directamente con la Corte Penal Internacional (CPI) en los esfuerzos por investigar, arrestar, detener o enjuiciar a ciudadanos de Estados Unidos o de Israel sin el consentimiento de dichos países", calificó esta acción de "grave violación" de la soberanía nacional. Esta fue la primera vez que se sancionaba a un relator especial de la ONU. Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, calificó la medida de "precedente peligroso", mientras que el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos pidió la revocación inmediata de las sanciones[37].

Desde la Segunda Guerra Mundial, el mundo moderno no había sido testigo de tal subversión de las normas. A pesar del inquebrantable apoyo estadounidense a Israel, Estados Unidos nunca ha prestado servicios de este tipo. Israel solo podía soñar con que Estados Unidos sancionara a los jueces de la CPI o castigara las críticas a Israel imponiendo restricciones a la libertad de expresión sin precedentes desde la era McCarthy o denegando la entrada a Estados Unidos a los críticos. Es sencillamente algo sin precedentes que una Administración estadounidense demuestre una hostilidad tan directa hacia el Derecho Internacional y quienes lo defienden.

Tampoco existe ningún precedente de que Estados Unidos se retire de organizaciones internacionales o corte la financiación simplemente porque a la Administración no le gusten sus políticas o considere que no tiene la obligación de apoyar la cultura, el medio ambiente o la salud pública sin un claro retorno de la inversión. El 20 de enero de 2025 se promulgó el Decreto Ejecutivo n.º 14155, por el que se producía la retirada de la Organización Mundial de la Salud. A esta le siguió la Orden Ejecutiva n.º 14199, del 4 de febrero de 2025, que supuso la retirada de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, así como la suspensión de toda financiación destinada a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) y la revocación del reconocimiento estadounidense de dicha agencia, alegando que había sido "infiltrada" por organizaciones terroristas. El objetivo de esta medida, adoptada en clara connivencia con la implacable campaña de Israel contra la UNRWA, era eliminar la cuestión de los refugiados palestinos de la agenda internacional, sin resolverla en el marco más amplio de una solución a la cuestión palestina. La UNESCO también fue notificada oficialmente el 22 de julio de 2025 de la decisión de Estados Unidos de retirarse de la organización debido a la admisión del Estado de Palestina como miembro. El 7 de enero de 2026, Trump emitió un memorándum por el que se retiraba de decenas de organizaciones y tratados internacionales[38].

Estas medidas no fueron ni caprichosas ni impredecibles. Reflejan un patrón de conducta coherente que se remonta a su primer mandato, cuando reconoció la anexión de Jerusalén y los Altos del Golán, infringiendo el principio que prohíbe la adquisición de territorio por la fuerza, lo que convirtió a Estados Unidos en el único Estado que reconoce la anexión del Golán. El 6 de diciembre de 2017, reconoció a Jerusalén como capital de Israel y trasladó la embajada de Estados Unidos a dicha ciudad. El 25 de marzo de 2019, en presencia de Netanyahu, firmó una proclamación presidencial en la que se afirmaba que "Estados Unidos reconoce que los Altos del Golán forman parte del Estado de Israel", en contravención de la Resolución 497 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de 1981, que declaró "nula y sin efecto" la decisión de Israel de imponer sus leyes y su administración en el Golán[39]. En su propuesta del "Acuerdo del Siglo" para resolver la cuestión palestina, Trump adoptó el léxico de la derecha religiosa israelí y sus posturas sobre Jerusalén, los asentamientos y otras cuestiones[40].

V. La influencia del dinero en la política

Trump ha apoyado con ahínco las políticas más extremas de Israel desde su primer mandato, justificando sus acciones en Cisjordania, Gaza y el sur del Líbano, al tiempo que ignoraba su agresión en el sur de Siria. En un discurso pronunciado ante la Knéset el 13 de octubre de 2025, se jactó de suministrar a Israel cualquier arma que solicitara: "Bibi me llamaba muchísimas veces. '¿Me puede conseguir esta arma? ¿Y aquella?'… De algunas de ellas, ni siquiera había oído hablar"[41]. En una rueda de prensa conjunta con Netanyahu en la Casa Blanca el 4 de febrero de 2025, Trump anunció que Estados Unidos se haría con el control de la Franja de Gaza, afirmando que los dos millones de palestinos que viven allí serían reubicados en otros países y que Gaza se convertiría en la "Riviera de Oriente Medio". Al referirse a la "propiedad a largo plazo", no descartó el despliegue de tropas estadounidenses[42]. Esta visión, basada en el desplazamiento forzoso de la población, refleja la influencia de su entorno sociocultural, compuesto por promotores inmobiliarios y empresarios del sector de la alta tecnología que, en su gran mayoría, son sionistas acérrimos. Sus propias opiniones sobre Palestina e Israel no son necesariamente ideológicas. Surgen de las mismas convicciones que determinan su visión de Sudáfrica y del Tercer Mundo en general: solidaridad con los fuertes y desprecio hacia los árabes, los musulmanes y los africanos. En otras palabras, se identifica con los colonizadores blancos frente a los pueblos indígenas, a quienes considera atrasados o sucios[43].

Nos encontramos ante una forma vulgar y poco sofisticada de racismo. A diferencia del expresidente Biden o del secretario de Estado, Marco Rubio, puede que no sea un sionista ideológico, pero su perspectiva cultural tiene sus raíces en un racismo trivial y está influenciado por los empresarios sionistas de su entorno. En su caso, el dinero desempeña un papel fundamental. Ha reconocido abiertamente que Miriam Adelson, la viuda de extrema derecha y heredera del empresario Sheldon Adelson, donó 200 millones de dólares a su campaña electoral y le prometió otros 250 millones si se presentaba a un tercer mandato (en contravención de la Constitución)[44]. Según él, fue Adelson quien le convenció para que reconociera la anexión de los Altos del Golán por parte de Israel[45]. Nunca antes un presidente de Estados Unidos —ni ningún político estadounidense— había revelado tan abiertamente el vínculo entre sus acciones políticas y el dinero de la política.

Elon Musk, el excéntrico magnate empresarial que se opuso al desmantelamiento del Apartheid en Sudáfrica, gastó más de 290 millones de dólares en las elecciones de 2024, según los documentos presentados ante la Comisión Electoral Federal, de los cuales 250 millones de dólares se destinaron a America PAC para apoyar a Trump. Posteriormente, se nombró a Musk para dirigir el Departamento de Eficiencia Gubernamental, donde ejerció una amplia autoridad sobre los organismos estatales[46]. El 22 de mayo de 2025, Trump organizó una cena con los mayores poseedores de la criptomoneda de la familia Trump. Invertir en la iniciativa de criptomonedas de la familia, o concederle permisos para operar en otros países, se ha convertido en uno de los principales medios para ganarse el favor del presidente. Los senadores Elizabeth Warren y Adam Schiff han pedido que se investigue lo que han denominado "pagar para participar" y "una trama de 'corrupción e influencia extranjera'"[47].

La normalización —e incluso la ostentación— de comportamientos vergonzosos, unida a la táctica de atacar a los críticos para ponerlos a la defensiva, intimidándolos de hecho, tiene un profundo impacto en los valores, la ética y las normas que sustentan las democracias liberales. Aunque a menudo esas normas morales solo se respetan de fachada, la suposición de que constituyen un estándar público tiene valor en sí misma.

Amplios sectores de la población, en particular la generación más joven, se ven expuestos a diario a prácticas, expresiones, acciones y políticas que contradicen los valores con los que se les ha educado y ello se trata como algo normal, o incluso como motivo de orgullo. Al mismo tiempo, ven cómo los opositores a estas políticas se ven obligados a defenderse de los contraataques y cómo la difamación, la incitación y las acusaciones de antisemitismo dirigidas contra los disidentes agotan sus recursos económicos y su capacidad para contar con asistencia jurídica.

VI. Falta de diferenciación entre democracia y autoritarismo

Ninguna declaración ni acción de la Administración Trump —y, concretamente, del propio presidente— sugiere que se distinga entre Estados democráticos y autoritarios. La distinción fundamental entre los líderes estatales radica en si están "conmigo o contra mí", es decir, a favor o en contra de Trump personalmente. Estar "a favor de Trump" podría significar simplemente halagarlo. No tiene por qué indicar una alianza política genuina, sino que podría implicar simplemente reconocer su liderazgo, aunque solo sea mediante una muestra de deferencia. Si la lógica maquiavélica sostiene que un gobernante debe optar por ser temido antes que amado, podríamos añadir que, siguiendo esa misma lógica, un gobernante debería optar por una muestra performativa de afecto antes que por un afecto genuino que no se represente.

En un discurso pronunciado en Riad el 13 de mayo de 2025, Trump, de forma poco habitual en él, dijo la verdad, aunque, por supuesto, al servicio de la falsedad. Al anunciar una ruptura con la idea de que las relaciones exteriores de un país deban estar vinculadas a su sistema político, arremetió contra los "denominados constructores de naciones, neoconservadores u organizaciones sin ánimo de lucro liberales, como aquellas que gastaron billones y billones de dólares sin lograr desarrollar" Kabul y Bagdad, al tiempo que ensalzaba a los gobernantes que "desarrollan sus propios países soberanos… y trazan sus propios destinos a su manera[48]. Trump no estaba expresando una oposición basada en principios a la intervención militar en Estados hostiles con el pretexto de exportar la democracia; al fin y al cabo, se trata de un hombre que abogó abiertamente por un cambio de régimen por la fuerza en Venezuela e Irán. Su objetivo era más bien justificar su admiración por los regímenes autoritarios y sus cordiales relaciones personales con sus gobernantes, atacando las intervenciones extranjeras destinadas a imponer la democracia en otros Estados. En cualquier caso, los Estados del Golfo nunca figuraron en la lista de prioridades democráticas de Occidente, ni siquiera en el apogeo de esa doctrina imperialista.

Trump ha manifestado en numerosas ocasiones su apoyo a líderes de extrema derecha. El 9 de julio de 2025, impuso un arancel del 50% a Brasil, citando explícitamente como motivo el juicio contra su aliado, el expresidente Jair Bolsonaro —acusado de conspirar para dar un golpe de Estado— y calificando el proceso de "caza de brujas". El 30 de julio, el Departamento del Tesoro impuso sanciones en virtud de la Ley Magnitsky al magistrado del Tribunal Supremo brasileño encargado de supervisar el juicio[49]. En otras palabras, se castigó a la democracia brasileña por juzgar a los golpistas. Por el contrario, Trump recibió al primer ministro húngaro, Viktor Orban, en la Casa Blanca el 7 de noviembre de 2025, donde concedió a Hungría una exención de un año de las sanciones impuestas al petróleo y al gas rusos[50].

Sin duda, los líderes estadounidenses y otros han mostrado históricamente una considerable hipocresía a la hora de distinguir entre naciones democráticas y no democráticas. No tenían ningún reparo en aliarse con dictaduras que sirvieran a los intereses estratégicos o al poder de Estados Unidos, ya fuera para combatir el comunismo, el "extremismo islámico" o por cualquier otro motivo. No obstante, los Estados democráticos gozaban de un estatus diferente. El concepto y la práctica de exportar la democracia eran imperialistas en su esencia, tanto en lo que respecta a las intenciones como a los resultados, o en ocasiones únicamente en lo que respecta a los resultados. Sin embargo, Trump criticó la exportación de la democracia al tiempo que conservaba la mentalidad imperialista, incluso en sus relaciones con democracias como Canadá, México y Dinamarca. Su desprecio por la distinción entre democracia liberal y autoritarismo en la escena mundial no tiene como único objetivo justificar su admiración por los gobernantes autoritarios. También ha tratado de infundir aspectos del autoritarismo en los propios Estados democráticos aliándose con fuerzas conservadoras de derecha, explotando el resentimiento populista hacia el "establishment" y las "élites", mostrando desprecio por el Estado de derecho y apoyando a las fuerzas de extrema derecha en Europa.

En su discurso ante la Conferencia de Seguridad de Múnich el 14 de febrero de 2025, el vicepresidente J. D. Vance afirmó que no le preocupaban las amenazas de Rusia o China para Europa, sino "la amenaza desde dentro". Al criticar a los partidos alemanes por marginar a la formación de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD, en sus siglas en alemán), declaró que "no había lugar para cortafuegos" y se reunió con la líder de la AfD, Alice Weidel, ese mismo día, apenas unos días antes de las elecciones alemanas. Asimismo, condenó la decisión de Rumanía de anular los resultados de sus elecciones presidenciales alegando injerencia rusa[51]. Por su parte, Elon Musk, antiguo miembro de la Administración Trump, afirmó el 20 de diciembre de 2024 que la AfD es la "última chispa de esperanza" de Alemania. El 28 de diciembre escribió un artículo de opinión para el Welt am Sonntag en defensa del partido, lo que provocó la dimisión del editor de opinión del periódico. En un discurso grabado para el mitin electoral del partido celebrado en la ciudad de Halle el 25 de enero de 2025, declaró que la AfD era "la mejor esperanza para Alemania" e instó a los alemanes a dejar de centrarse excesivamente en la culpa del pasado[52] —un eco exacto de la postura de la AfD—.

La Administración Trump ha tratado a las democracias liberales como una carga para Estados Unidos. Ya en su primer mandato, exigió constantemente que los Estados occidentales de la OTAN aumentaran su gasto militar o en seguridad en general[53], y afirmó en repetidas ocasiones que Estados Unidos salía perdiendo en el comercio con estos Estados para justificar la imposición de aranceles elevados. En una reunión del Consejo de Ministros celebrada el 26 de febrero de 2025, con su característico estilo superficial, Trump señaló: "La Unión Europea se creó para fastidiar a Estados Unidos. Ese es su propósito y lo han hecho muy bien", tras lo cual declaró su intención de imponer un arancel del 25 % a la UE[54]. Por el contrario, ha cortejado activamente a los líderes de Rusia y China, alardeando de sus supuestas amistades personales con ellos. Del mismo modo, ha mostrado simpatía por las justificaciones de Rusia respecto a la guerra en Ucrania, responsabilizando a la Administración Biden del conflicto y, en ocasiones, culpando a la propia Ucrania por no ofrecer concesiones suficientes para apaciguar a Putin. El 18 de febrero de 2025, tras las conversaciones entre Estados Unidos y Rusia celebradas en Riad, de las que se excluyó a Kiev, afirmó que Ucrania nunca debería haber iniciado la guerra y que podría haber llegado a un acuerdo. Al día siguiente, calificó al presidente ucraniano Volodimir Zelensky de "dictador sin elecciones"[55]. El 15 de agosto de 2025, con motivo de la primera visita de Putin a un país occidental desde la invasión de Ucrania, Trump desplegó la alfombra roja para el líder ruso en una base militar de Alaska y le dio la bienvenida con aplausos y vuelos de exhibición de bombarderos B-2 y cazas F-35; a continuación, ambos hombres viajaron juntos en el mismo coche, sin sus asesores. La cumbre concluyó sin el alto el fuego que Trump había exigido. Tras no haber dirigido ninguna crítica a Putin por la matanza de civiles ucranianos, Trump comentó más tarde que ahora "dependía del presidente Zelensky conseguirlo"[56]. Los analistas siguen teniendo dificultades para comprender la debilidad de Trump hacia Putin, pero no puede pasarse por alto que esta pueda deberse a motivos personales. El hecho de que la Administración estadounidense se sustente en una alianza de cuatro partes no resta importancia al factor personal como elemento contribuyente.

Es cierto que Estados Unidos y Europa Occidental no hicieron lo suficiente para evitar la guerra en Ucrania. No lograron disuadir a Rusia de iniciar la guerra, no se esforzaron por evitar provocarla mediante la expansión de la OTAN hacia el este y no garantizaron los derechos de la minoría rusa en Ucrania. Pero la guerra la inició Putin y se justificó mediante la retórica nacionalista rusa. Hay que reconocer que Biden aprovechó el conflicto para reforzar la OTAN después de que esta se viera debilitada por Trump. Sin embargo, estas no son las razones por las que la Administración Trump critica la guerra. En cambio, se ve impulsada por una predilección por los poderosos y por el reconocimiento de sus privilegios y esferas de influencia. La Administración exige que Ucrania ceda a los dictados de la relación personal entre Trump y Putin. Este es el mensaje que transmite la conducta oficial de Estados Unidos, como quedó patente durante aquella extraña reunión en la Casa Blanca con el presidente ucraniano el 28 de febrero de 2025, en la que Trump y su séquito lanzaron insulto tras insulto a Zelensky, humillando a un invitado oficial en un espectáculo televisado y sin precedentes[57].

En resumen, la amoralidad de la política durante el mandato de Trump ha derivado en una conducta poco ética o inmoral, tanto en la retórica como en la práctica. Esto resulta evidente en múltiples ámbitos que no se han abordado aquí. La Administración Trump se ha liberado de toda restricción en materia de política de poder y búsqueda de beneficios, abandonando, por ejemplo, las restricciones medioambientales a la industria y al consumo energético, y negándose a regular la Inteligencia Artificial, a pesar de los riesgos de que esta tecnología se salga de control o vulnere los derechos de propiedad y la privacidad personal. La tendencia amoral en la política —que se manifiesta en la política de poder, la codicia, la mentira habitual o compulsiva, la actitud machista, el narcisismo teatral y similares— se ha ido generalizando gradualmente, impregnando todas las esferas, con implicaciones indiscutibles para la ética tanto en la vida pública como en la privada.

Es posible que los ciudadanos cambien sus hábitos de voto en las elecciones legislativas de mitad de legislatura del 3 de noviembre de 2026 y en las elecciones presidenciales de noviembre de 2028. Es posible que se produzca una reacción contundente contra el gobierno de extrema derecha en Estados Unidos. No obstante, sigue siendo una incógnita hasta qué punto esta época ha influido en los valores y la moral. Sin duda, las relaciones internacionales necesitarán tiempo para recuperarse de la erosión de las normas y la anarquía de la Administración Trump.​

Este Documento de estudio se publicó originalmente en inglés en la revista bimensual sobre Ciencia Política y Relaciones Internacionales revisada por pares Siyasat Arabiya, vol. 14, nº 82, septiembre de 2026. Puede consultarse en este enlace.

Crédito de imagen: EFE / EPA /POOL / Will Oliver


Notas y referencias

[1] Ivana Kottasová, "Checking in on the 'Seven un-Endable Wars' Trump Did (Not) End", CNN, 24/9/2025. Disponible en: https://edition.cnn.com/2025/09/24/world/seven-unendable-wars-trump-intl

[2] He tratado este tema en: Azmi Bishara, Fī al-Ijābah ʿan Suʾāl: Mā al-Shaʿbiyyah? [¿Qué es el populismo?], p. 30, Arab Center for Research and Policy Studies, Doha/Beirut, 2019.

[3] François de La Rochefoucauld, Collected Maxims and Other Reflections, E. H. Blackmore, A. M. Blackmore, and Francine Giguère (trad.), Oxford University Press, Oxford, 2007.

[4] Joe Gruters, presidente del Comité Nacional Republicano, afirmó que la convención sería un "Trump-a-palooza" (un juego de palabras en referencia al festival de rock de Lollapalooza en Chicago, lo que pone de manifiesto el papel central de Trump en los actos).

[5] Eric Bradner, "Trump Makes an Extraordinary Offer of $5,000 Payments, and Other Takeaways from RNC Convention's First Night", CNN, 10/9/2026. Disponible en: https://edition.cnn.com/2026/09/09/politics/trumpapalooza-rnc-midterm-convention-takeaways-5000-payments-dividend

[6] John Ismay y Ali Watkins, "Trump's 'Warrior Dividend' for Troops Will Be Paid for by Pentagon Housing Funds", The New York Times, 18/12/2025. Disponible en: https://www.nytimes.com/2025/12/18/us/trump-address-warrior-dividend-military-check-1776.html

Haley Fuller, "Pentagon Uses Military Housing Funds for $1,776 'Warrior Dividend'", Military.com, 23/12/2025. Disponible en: https://www.military.com/feature/2025/12/23/pentagon-uses-military-housing-funds-1776-warrior-dividend.html

[7] Ben Berkowitz, "Trump's $2,000 tariff check requires new law, Bessent says", Axios, 16/11/2025. Disponible en: https://www.axios.com/2025/11/16/2000-tariff-dividend-trump-check

[8] Comité para un Presupuesto Federal Responsable, "$5,000 Dividends Would Cost $1.2 Trillion", 10/9/2026, disponible en: https://www.crfb.org/blogs/5000-dividends-would-cost-12-trillion y "'Election Dividends' Would Explode Deficit and Worsen Inflation", 10/9/2026, disponible en: https://www.crfb.org/press-releases/election-dividends-would-explode-deficit-and-worsen-inflation

[9] Por supuesto, por "desafío" me refiero a "violación"; no se trata de una revolución contra las convenciones sociales y la cultura dominante como las que se han visto en épocas históricas anteriores.

[10] Durante su primer mandato, Trump nombró a tres magistrados del Tribunal Supremo: Neil Gorsuch (2017), Brett Kavanaugh (2018) y Amy Coney Barrett (2020), consolidando así una mayoría conservadora de seis de los nueve magistrados que componen el tribunal. Este mismo tribunal dictaminó, en el caso Trump vs. Estados Unidos, el 1 de julio de 2024, que el presidente Trump gozaba de amplia inmunidad frente al enjuiciamiento penal por actos oficiales. Véase: Tribunal Supremo de Estados Unidos, "Trump vs. Estados Unidos", n.º 23-939, 1/7/2024, p. 6. Disponible en: https://www.supremecourt.gov/opinions/23pdf/23-939_e2pg.pdf

[11] Ella Lee, "Judge Dismisses DOJ Criminal Cases against Comey, James", The Hill, 24/11/2025. Disponible en: https://thehill.com/regulation/court-battles/5620432-judge-dismisses-trump-adversaries-cases/

[12] Maggie Haberman y Jonathan Swan, Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump, Simon and Schuster, Nueva York, 2026.

[13] Comisión Electoral Federal, "Official 2024 Presidential General Election Results", 16/1/2025. Disponible en: https://www.fec.gov/resources/cms-content/documents/2024presgeresults.pdf. Según los datos recopilados por la comisión a partir de las oficinas electorales estatales, Trump obtuvo 77.302.580 votos (49,80%), frente a los 75.017.613 (48,32%) de Kamala Harris, imponiéndose por aproximadamente 1,5 puntos porcentuales.

[14] Axios, "Franklin Graham: Trump 'Defends the Faith'", 25/11/2018. Disponible en: https://www.axios.com/2018/11/26/franklin-graham-donald-trump

[15] MSNBC, "Reverend Franklin Graham Assails U.S. Moral Character, Praises President Donald Trump | MSNBC", YouTube, 22/1/2018. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=LmuXPcIxd_I

[16] Vivian Salama, "Evangelist Franklin Graham Says Democratic Politics Have Turned Against Religion", The Wall Steet Journal, 12/5/2024, disponible en: https://www.wsj.com/politics/elections/evangelical-franklin-graham-donald-trump-support-0af2b035

Sarah Pulliam Bailey, "'Still the Best Candidate': Some Evangelicals Still Back Trump Despite Lewd Video", The Washington Post, 8/10/2016, disponible en: https://www.washingtonpost.com/news/acts-of-faith/wp/2016/10/08/still-the-best-candidate-some-evangelicals-still-back-trump-despite-lewd-video/

[17] Brad Dress, "Trump Says Putin 'Smart,' But Made a 'Big Mistake' Invading Ukraine", The Hill, 26/3/2022, disponible en: https://thehill.com/policy/international/599899-trump-says-putin-smart-but-made-a-big-mistake/.  Xander Landen, "Trump Repeats Praise of 'Smart' Putin, Touts Xi's 'Iron Fist' Rule of China", Newsweek, 4/9/2022, disponible en: https://www.newsweek.com/trump-repeats-praise-smart-putin-touts-xis-iron-fist-rule-china-1739713

[18] CNN, "Trump Brags Other Countries Are 'Kissing My A**' to Negotiate Tariffs", 9/4/2025. Disponible en: https://edition.cnn.com/2025/04/09/politics/video/donald-trump-nrcc-president-dinner-tariff-negotiations-digvid

[19] Rob Gillies y Josh Boak, "Canadian PM Mark Carney and President Donald Trump Agree to Disagree about Canada Becoming the 51st State: 'It Won't Be for Sale. Ever'", Fortune, 7/5/2025. Disponible en: https://www.fortune.com/article/canada-mark-carney-president-donald-trump-canada-51st-state-not-for-sale/

[20] Rebecca F. Elliot et al., "Trump Urges Oil Companies to Speed Work in Venezuela", The New York Times, 9/1/2026. Disponible en: https://www.nytimes.com/2026/01/09/world/americas/trump-oil-venezuela.html

[21] Daniel Estrin et al., "Trump Warns Iran not to Retaliate after Ayatollah Ali Khamenei is killed", NPR, 1/3/2026, disponible en: https://www.npr.org/2026/03/01/nx-s1-5731333/iran-us-israel-strikes; The New York Times, "Transcript: Trump's Speech on Iran War", 1/4/2026, disponible en: https://www.nytimes.com/2026/04/01/us/politics/trump-transcript-speech-iran.html. Para más información sobre el inicio de la operación el 28 de febrero de 2026, el asesinato de Jamenei y los objetivos de poner fin al programa nuclear de Irán y lograr un cambio de régimen, véase: Arab Center for Research and Policy Studies, "'Epic Fury: Washington's Contradictory War Aims in Iran". Situation Assessment, 8/3/2026, disponible en: https://www.dohainstitute.org/en/PoliticalStudies/Pages/operation-epic-fury-washington-contradictory-war-aims-in-iran.aspx [Traducción al español por el Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, "'Furia épica': los contradictorios objetivos bélicos de Washington en Irán", 8/3/2026, disponible en: https://www.cearc.net/furia-epica-los-contradictorios-objetivos-belicos-de-washington-en-iran/]; Daniel Brumberg, "Will Trump 'Finish the Job' in Iran?", Arab Center Washington DC, 12/6/2026. Disponible en: https://arabcenterdc.org/resource/will-trump-finish-the-job-in-iran/

[22] Mohammed Hemchi, "'On the Concept of the International Community and Its Bitter Failure in Gaza", Arab Center for Research and Policy Studies, 26/11/2023. Disponible en: https://www.dohainstitute.org/ar/ResearchAndStudies/Pages/on-the-concept-of-the-international-community-and-its-bitter-failure-in-gaza.aspx

[23] Justine McDaniel et al., "Trump's False Claim about Haitian Immigrants Eating Pets Invokes Racist Trope", The Washington Post, 14/9/2024. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/politics/2024/09/14/trump-immigrants-eating-pets-racist-stereotype/; Josh Dawsey, "Trump Derides Protections for Immigrants from 'Shithole' Countries", The Washington Post, 12/1/2018. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/politics/trump-attacks-protections-for-immigrants-from-shithole-countries-in-oval-office-meeting/2018/01/11/bfc0725c-f711-11e7-91af-31ac729add94_story.html

[24] Krishnadev Calamur, "Nine Notorious Dictators, Nine Shout-Outs from Donald Trump", The Atlantic, 4/3/2018. Disponible en: https://www.theatlantic.com/international/archive/2018/03/trump-xi-jinping-dictators/554810/

[25] Jenna Johnson, "Trump Calls for 'Total and Complete Shutdown of Muslims Entering the United States'", The Washington Post,  7/12/2015. Disponible en:  https://www.washingtonpost.com/news/post-politics/wp/2015/12/07/donald-trump-calls-for-total-and-complete-shutdown-of-muslims-entering-the-united-states/; John Santucci y Candace Smith, "Trump Says 'I Think Islam Hates Us'", ABC News, 10/3/2016. Disponible en: https://www-cdn.abcnews.com/Politics/trump-islam-hates-us/story?id=37535221; The American Democracy Project, "Executive Order 13769—Protecting the Nation From Foreign Terrorist Entry Into the United States", 27/1/2017. Disponible en: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/executive-order-13769-protecting-the-nation-from-foreign-terrorist-entry-into-the-united

[26] Charles W. Dunne et al., "President Trump's Gulf Trip: Post-Visit Observations", Arab Center Washington DC, 20/5/2025, disponible en: https://arabcenterdc.org/resource/president-trumps-gulf-trip-post-visit-observations/; Rami G. Khouri, "Will Trump's Gulf Trip Exacerbate or Mitigate the Arab World's Three Plagues?" Arab Center Washington DC, 22/5/2025, disponible en: https://arabcenterdc.org/resource/will-trumps-gulf-trip-exacerbate-or-mitigate-the-arab-worlds-three-plagues/; The American Presidency Project, "Remarks at the Saudi-United States Investment Forum in Riyadh, Saudi Arabia", 13/5/2025, disponible en: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/remarks-the-saudi-united-states-investment-forum-riyadh-saudi-arabia; Dress, "Trump Says Putin 'Smart'"; Landen, "Trump Repeats Praise of 'Smart' Putin".

[27] Zolan Kanno-Youngs, "Trump Stokes Islamophobia by Calling Democratic Candidates 'Jihadists'", The New York Times, 10/8/2026, disponible en: https://www.nytimes.com/2026/08/10/us/politics/trump-democrats-somalis-jihadists-muslim.html; David Smith, "Trump Rails on Affordability 'Hoax' and Flings Racist Attacks in Rally-style Speech", The Guardian, 10/12/2025, disponible en: https://www.theguardian.com/us-news/2025/dec/09/trump-pennsylvania-affordability-speech; Amy B Wang, "Trump Finally Confirms Using Vulgar Slur about Several Countries in 2018", The Washington Post, 10/12/2025, disponible en: https://www.washingtonpost.com/politics/2025/12/10/trump-shithole-countries-comment-admission/; McDaniel et al., "Trump's False Claim about Haitian Immigrants"; Dawsey, "Trump Derides Protections for Immigrants".

[28] Chris Megerian, Lindsay Whitehurst y Mark Sherman, "Roberts Rejects Trump's Call for Impeaching Judge Who Ruled against his Deportation Plans", Associated Press, 19/3/2025. Disponible en: https://apnews.com/article/donald-trump-federal-judges-impeachment-29da1153a9f82106748098a6606fec39

[29] Ella Lee, "Trump Pardons Nearly all Jan. 6 Rioters on First Day of Presidency", The Hill, 20/1/2025. Disponible en: https://thehill.com/regulation/court-battles/5096927-trump-commutes-sentence-proud-boys-leader-enrique-tarrio/

[30] Marie Brenner, "How Donald Trump and Roy Cohn's Ruthless Symbiosis Changed America", Vanity Fair, 28/6/2017. Disponible en: https://www.vanityfair.com/news/2017/06/donald-trump-roy-cohn-relationship. Cohn (1927-1986) fue asesor jurídico del senador Joseph McCarthy y, a partir de 1973, se convirtió en el abogado y mentor de Trump en Nueva York. Trump, según él mismo admitió, solía llamarle entre 15 y 20 veces al día.

[31] The American Presidency Project, "National Security Presidential Memorandum on Ceasing United States Participation in the Joint Comprehensive Plan of Action and Taking Additional Action To Counter Iran's Malign Influence and Deny Iran All Paths to a Nuclear Weapon", 8/5/2018. Disponible en: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/national-security-presidential-memorandum-ceasing-united-states-participation-the-joint

Estados Unidos, Casa Blanca, "Putting America First in International Environmental Agreements", Orden ejecutiva 14162, 20/1/2025. Disponible en: https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/01/putting-america-first-in-international-environmental-agreements/

[32] Para una comparación de los ataques aéreos de junio de 2025 y febrero de 2026, ambas rondas de los cuales se lanzaron durante las negociaciones, véase: Arab Center for Research and Policy Studies, "Trump's Negotiations with Iran: Exit Strategy or Bluff?" 26/3/2026, disponible en: https://www.dohainstitute.org/en/PoliticalStudies/Pages/exit-strategy-or-bluff-trumps-negotiations-with-iran.aspx [Traducción al español por el Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, "Las negociaciones de Trump con Irán: ¿estrategia de salida o farol?", disponible en: https://www.cearc.net/las-negociaciones-de-trump-con-iran-estrategia-de-salida-o-farol/]

[33] Alex Horton y Ellen Nakashima, "Hegseth order on first Caribbean boat strike, officials say: Kill them all", The Washington Post, 28/11/2025. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/national-security/2025/11/28/hegseth-kill-them-all-survivors-boat-strike/

[34] Mariana Alfaro, Alex Horton y Noah Robertson, "Trump says Hegseth denied issuing order to kill boat crew", The Washington Post, 30/11/2025. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/national-security/2025/11/30/trump-hegseth-caribbean-strikes-kill-order/

[35] Dánica Coto, "Fishermen in the Eastern Caribbean Fear for their Lives Following a Deadly US Strike", Associated Press, 18/2/2026, disponible en: https://apnews.com/article/us-strike-caribbean-st-lucia-st-vincent-fisherman-5c47edeb3d039d6147c2388901a6c91b. La campaña continúa y el último ataque, perpetrado el 9 de septiembre de 2026, causó la muerte de tres personas. Según los datos publicados por Just Security, que forma parte del Centro Reiss de Derecho y Seguridad de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, se han producido 69 ataques desde que comenzó la campaña, que han causado la muerte de 230 personas, entre ellas 23 desaparecidas o presuntamente fallecidas. Jeremy Chin et al., "Timeline of Boat Strikes and Related Actions", Just Security, 9/9/2026, disponible en: https://www.justsecurity.org/124002/timeline-vessel-strikes-related-actions/

[36] Federal Register, "Imposing Sanctions on the International Criminal Court", 12/2/2025, pp. 9369-9373, disponible en: https://www.federalregister.gov/documents/2025/02/12/2025-02612/imposing-sanctions-on-the-international-criminal-court

[37] UN News, "UN Calls for Reversal of US Sanctions on Special Rapporteur Francesca Albanese", 10/7/2025. Disponible en: https://news.un.org/en/story/2025/07/1165359

[38] NPR, "U.S. to Exit 66 International Organizations in Further Retreat from Global Cooperation", 7/1/2026. Disponible en: https://www.npr.org/2026/01/07/g-s1-104999/united-states-exits-international-organizations-united-nations

[39] Arab Center for Research and Policy Studies, "Trump's Decision to Announce Jerusalem as the Capital of Israel: Motives and implications", Situation Assessment, 11/12/2017. Disponible en: https://www.dohainstitute.org/en/PoliticalStudies/Pages/Trump_Jerusalem_Move_Motives_and_Implications.aspx

[40] Azmi Bishara, Palestine: Matters of Truth and Justice, Hurst and Company, Londres, 2022 [Edición en español: Palestina. Una cuestión de justicia y Verdad, Los Libros de la Catarata, Madrid, 2025]. Véase en especial el capítulo 7, "El discurso religioso-nacionalista sionista en un texto oficial estadounidense".

[41] The American Presidency Project, "Remarks to the Knesset in Jerusalem, Israel", 13/10/2025. Disponible en: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/remarks-the-knesset-jerusalem-israel-0

[42] Arab Center for Research and Policy Studies, "Trump's Plan to 'Cleanse' Gaza: Origins and Implications", Situation Assessment, 10/2/2025. Disponible en: https://www.dohainstitute.org/en/PoliticalStudies/Pages/trump-plans-for-ethnic-cleansing-in-gaza.aspx

[43] El 7 de febrero de 2025, Trump emitió un decreto ejecutivo por el que se suspendía la ayuda a Sudáfrica y se ofrecía reasentar en EE. UU. a los refugiados sudafricanos blancos que, supuestamente, se enfrentaban a discriminación racial. El 21 de mayo de 2025, el presidente Cyril Ramaphosa se encontraba de visita en el Despacho Oval de la Casa Blanca cuando se atenuaron las luces y se le mostró un vídeo en el que se afirmaba que se estaba perpetrando un genocidio contra los agricultores blancos en Sudáfrica. A principios de mayo de 2025, Estados Unidos acogió a 59 refugiados sudafricanos blancos, a pesar de que el programa de acogida para el resto de refugiados se encontraba suspendido. Los asesinatos de granjeros en Sudáfrica, tanto blancos como negros, representan menos del 1% de los más de 27.000 asesinatos registrados cada año en el país, según datos oficiales. Trump tergiversó las cruces conmemorativas calificándolas de "lugares de enterramiento" y una de las imágenes que mostró a Ramaphosa representaba el Congo, no Sudáfrica. Amy Sherman y Louis Jacobson, "Fact-Checking Trump's Video, Images about South Africa during Oval Office Meeting with Ramaphosa", PolitiFact, 22/5/2025, disponible en: https://politifact.com/article/2025/may/22/Trump-video-South-Africa-burial-farmers-genocide/

[44] Toby Meyjes, "Donald Trump Offered $250M to Run for a Third Term", Newsweek, 17/12/2025, disponible en: https://www.newsweek.com/donald-trump-offered-250m-run-third-term-11226316. En una ceremonia de encendido de velas de Hanukkah celebrada en la Casa Blanca el 16 de diciembre de 2025, Trump afirmó que Miriam Adelson había aportado a su campaña 250 millones de dólares en financiación directa e indirecta. A continuación, la invitó a subir al escenario, donde ella declaró que tanto ella como el abogado Alan Dershowitz habían debatido la legalidad de una tercera candidatura, lo que provocó que el público coreara "cuatro años más". Cuando Trump regresó al escenario, ella le susurró al oído y él dijo: "Me ha dicho: "Piénselo, le daré a otros 250 millones de dólares". A lo que Adelson añadió: "Se los daré".

[45] Al dirigirse a la Knéset el 13 de octubre de 2025, Trump se jactó de haber reconocido a Jerusalén como capital de Israel y de haber trasladado la embajada de EE. UU. a la ciudad, mencionando en particular a Miriam Adelson y a su difunto marido, Sheldon. "Tuvieron mucho que ver en tantas cosas, entre ellas hacerme pensar en los Altos del Golán", afirmó. Y añadió: "Creo que visitaron la Casa Blanca más veces que cualquier otra persona que se me ocurra". Véase: The American Presidency Project, "Remarks to the Knesset", op. cit.; Muhammad Badawi, "Trumb Yuqirr bi-Musahamat Miryam Adilsun fi Qararatihu bi-Sha'n al-Mintaqa: Ta'arraf ilayha", al-Arabi al-Jadid, 13/10/2025, disponible en árabe en: https://www.alaraby.co.uk/politics/ترامب-يقر-بمساهمة-ميريام-أديلسون-في-قراراته-بشأن-المنطقة-من-هي

[46] David Wright y Alex Leeds-Matthews, "Elon Musk Spent More than $290 Million on the 2024 Election, Year-End FEC Filings Show", CNN, 1/2/2025, disponible en: https://edition.cnn.com/2025/02/01/politics/elon-musk-2024-election-spending-millions

[47] Olga Kharif, "Trump Memecoin Speculator Says Presidential Dinner Is Costing Him Just $1,200", Bloomberg, 14/5/2025, disponible en: https://www.bloomberg.com/news/articles/2025-05-14/trump-memecoin-speculator-says-presidential-dinner-is-costing-him-just-1-200

[48] The American Presidency Project, "Remarks at the Saudi-United States Investment Forum", 13/5/2025, disponible en: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/remarks-the-saudi-united-states-investment-forum-riyadh-saudi-arabia.

[49] Mauricio Savarese, "Trump Accuses Brazilian Authorities of 'Witch Hunt' against ex-President Jair Bolsonaro", Associated Press, 7/7/2025, disponible en: https://apnews.com/article/trump-bolsonaro-brazil-defense-trial-coup-attempt-166511973afd56e55dcea061de7bdfee

[50] James Politi y Marton Dunai, "Donald Trump Exempts Hungary from Russia Oil Sanctions after Meeting Viktor Orbán", Financial Times, 8/11/2025, disponible en: https://www.ft.com/content/64a3b03d-154f-4ed4-a81b-752515b0c352?syn-25a6b1a6=1

[51] CBC News, "J.D. Vance Meets Leader of Far-right German Party after Claiming Free Speech in Europe 'in Retreat'", 14/2/2025, disponible en: https://www.cbc.ca/news/world/jd-vance-germany-far-right-party-visit-1.7460060

[52] Emma De Ruiter, "Elon Musk Backs Far-Right AfD Party in an Op-Ed for German Newspaper 'Die Welt'", Euronews, 28/12/2024, disponible en: https://www.euronews.com/2024/12/28/elon-musk-backs-far-right-afd-party-in-an-op-ed-for-german-newspaper-die-welt. Rachel Treisman, "Elon Musk Faces Criticism for Encouraging Germans to Move beyond 'Past Guilt'", NPR, 27/1/2025, disponible en: https://www.npr.org/2025/01/27/nx-s1-5276084/elon-musk-german-far-right-afd-holocaust

[53] En la cumbre de la OTAN celebrada en Bruselas el 11 de julio de 2018, Trump instó a los miembros del tratado a aumentar su gasto en Defensa hasta el 4 % del PIB, es decir, el doble del compromiso acordado, y amenazó con "actuar por su cuenta" si no cumplían de inmediato el objetivo del 2 %. Durante su segundo mandato, los miembros de la OTAN acordaron, en la cumbre de La Haya celebrada el 25 de junio de 2025, un objetivo de gasto del 5 % para 2035.

[54] Raf Casert, "EU Pushes back Hard against Trump Tariff Threats and his Caustic Comments That Bloc Is out to Get US", Associated Press, 27/2/2025, disponible en: https://apnews.com/article/eu-us-trump-trade-war-tariffs-e799b44cbaf81b19c37a57d7fd55ee6d

[55] Doina Chiacu y Olena Harmash, "Trump tells 'Dictator' Zelenskiy to Move Fast or Lose Ukraine", Reuters, 20/2/2025, disponible en: https://www.reuters.com/world/europe/zelenskiy-says-trump-is-disinformation-bubble-ukraine-2025-02-19/

[56] Dave Lawler, "Trump-Putin Summit Starts on Red Carpet, Ends in Confusion", Axios, 16/8/2025, disponible en: https://www.axios.com/2025/08/16/trump-putin-summit-failure-ukraine-ceasefire

[57] Rhianna Schmunk, "Trump, Vance Shout at Zelenskyy in Heated Oval Office Meeting", CBC News, 28/2/2025, disponible en: https://www.cbc.ca/news/world/us-ukraine-white-house-1.7471542. Ante los fotógrafos de prensa, Trump le dijo a Zelensky: "No se encuentra en una buena posición. En estos momentos no tiene las cartas en la mano… Se está jugando la vida de millones de personas. Se está jugando la Tercera Guerra Mundial", y le pidió que mostrara más gratitud. Mientras tanto, Vance le preguntó: "¿Ha dado las gracias al menos una vez?". Cuando Zelensky mencionó que Putin no había respetado los acuerdos previos, Trump respondió que Putin "no los había incumplido conmigo". La reunión concluyó sin que se firmara el acuerdo sobre minerales; la rueda de prensa conjunta se canceló y Zelensky abandonó la Casa Blanca con las manos vacías.

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