El Golfo en la línea de fuego: los cálculos y contradicciones de la estrategia iraní

Compartir
Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), 15/01/2025. - Su Alteza Real el Shiekh Khaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan (derecha), príncipe heredero de Abu Dabi y presidente del Consejo Ejecutivo, asiste a la Semana de la Sostenibilidad de Abu Dabi (ADSW), en el marco de la Cumbre Mundial sobre la Energía del Futuro 2024 (WFES), en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, el 15 de enero de 2025. La Semana de la Sostenibilidad de Abu Dabi (ADSW) se celebra hasta el 18 de enero de 2025. (Emiratos Árabes Unidos) EFE/EPA/ALI HAIDER

Tan pronto como se conoció la noticia de un ataque estadounidense-israelí contra Teherán en la mañana del 28 de febrero de 2026, Irán lanzó una serie de ataques contra los seis Estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Los ataques iraníes incluyeron misiles y drones contra objetivos militares, civiles y económicos, con el fin de aumentar los costes de la guerra para Estados Unidos y sus aliados, y de conmocionar la economía mundial de tal manera que se viera obligada a poner fin a la guerra. Los Emiratos Árabes Unidos recibieron el mayor número de ataques iraníes, seguidos de Kuwait, Baréin, Catar, Arabia Saudí y Omán.

De mediadores a partes implicadas en el conflicto

Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán frustraron los esfuerzos de varios Estados del Golfo por contener la escalada entre Washington y Teherán. Desde la Guerra de los Doce Días en junio de 2025, habían intensificado sus esfuerzos políticos y diplomáticos para evitar que la región se sumiera en otro conflicto que pudiera socavar la seguridad y la estabilidad del Golfo, así como sus economías y los mercados energéticos mundiales que dependen en gran medida de él[1]. Omán y Qatar, en particular, realizaron esfuerzos sostenidos para evitar el estallido de la guerra. Omán tomó la iniciativa en los esfuerzos de mediación, acogiendo la primera ronda de negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán en Mascat el 6 de febrero de 2026 y trabajando para forjar nuevos acuerdos sobre el programa nuclear iraní[2].

Las negociaciones patrocinadas por Omán, antes del estallido de la guerra, habían estado a punto de lograr un auténtico avance. Tras la conclusión de la ronda de conversaciones celebrada en Ginebra el 26 de febrero, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr al-Busaidi, anunció que Irán había aceptado transferir sus reservas de uranio enriquecido al extranjero y aceptar una estricta supervisión de sus instalaciones nucleares, incluida la supervisión de Estados Unidos. Afirmó que "las negociaciones nucleares han logrado hasta ahora avances significativos, importantes y sin precedentes"[3]. Sin embargo, Estados Unidos e Israel, que se preparaban para atacar Irán bajo la apariencia de estar negociando, no permitieron que ningún avance en Ginebra les impidiera lanzar un ataque sorpresa. Apenas unas horas después de que las declaraciones del ministro sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo generaran un clima de optimismo, Estados Unidos e Israel atacaron Teherán. Según se informa, aprovechando la información de inteligencia que indicaba que el líder supremo, Alí Jameneí, celebraría una reunión en la mañana del sábado 28 de febrero de 2026 con un grupo de altos cargos de seguridad y militares, la Casa Blanca trató de asestar un golpe decisivo con el objetivo de paralizar el régimen iraní y obligarlo a cumplir las exigencias de Estados Unidos, o incluso provocar su colapso.

Los acontecimientos se precipitaron de la manera que más temían los Estados del Golfo. Se vieron envueltos en el centro del enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por otro, cuando Irán, inmediatamente después de confirmar que el líder supremo había sido blanco del ataque, comenzó a cumplir su amenaza de que cualquier ataque contra sus dirigentes extendería la guerra a toda la región. Desde hacía tiempo estaba claro que una guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán podría incendiar la región. Irán llevó a cabo ataques contra los Estados árabes del Golfo, a pesar de que varios de ellos habían declarado que no permitirían que Estados Unidos utilizara su territorio o su espacio aéreo para atacar a Irán. En respuesta a los ataques iraníes, el Consejo Ministerial del CCG convocó su quincuagésima reunión extraordinaria por videoconferencia el 1 de marzo de 2026. El Consejo condenó los ataques iraníes contra los Estados miembros, calificándolos de grave violación de su soberanía y de los principios de buena vecindad[4]. Reafirmó su compromiso con las soluciones políticas y diplomáticas como única vía para superar la crisis actual, poner fin a la guerra y restablecer la estabilidad regional.

A pesar de ser los más afectados por la represalia de Irán por el ataque estadounidense-israelí, los Estados del Golfo se han mantenido firmes en su negativa a entrar en guerra, limitando su respuesta a la autodefensa y a la interceptación de los ataques iraníes contra sus territorios.

Los motivos iraníes

Las declaraciones iraníes sobre los ataques contra los Estados árabes del Golfo se han caracterizado por claras contradicciones. Mientras que algunos funcionarios iraníes negaron la responsabilidad de los ataques contra sus vecinos del Golfo, otras voces iraníes intentaron justificar los ataques afirmando que no estaban dirigidos contra los Estados del Golfo en sí, sino contra las bases militares estadounidenses situadas en sus territorios. Al mismo tiempo, otros actores iraníes intentaron negar toda responsabilidad, argumentando que Teherán no había llevado a cabo los ataques. Este enfoque fue articulado explícitamente por el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, quien afirmó que Irán no estaba atacando a sus vecinos del Golfo, sino que su objetivo era la presencia estadounidense en su territorio. En este contexto, atribuyó los ataques contra los Estados del Golfo a la incapacidad de Irán para atacar un objetivo dentro de los Estados Unidos, lo que dejaba a las bases regionales estadounidenses como único objetivo viable[5].

Las contradicciones en la postura de Irán alcanzaron su punto álgido cuando el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se disculpó por los ataques contra los Estados del Golfo y se comprometió a no volver a atacarlos en el futuro, siempre y cuando sus territorios no se utilizaran como plataforma de lanzamiento para realizar ataques contra Irán. Sin embargo, apenas unas horas después, Irán reanudó sus ataques contra Qatar, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Esta evolución sugiere la existencia de divisiones dentro de la élite gobernante y apunta al control limitado de los líderes políticos sobre la Guardia Revolucionaria Islámica.

En realidad, hay poca relación entre las posiciones de los Estados del Golfo hacia Irán —o incluso las diferencias entre ellos sobre cómo tratar con Teherán— y el bombardeo iraní. Los objetivos de los ataques parecen estratégicos, destinados a aumentar el coste del ataque estadounidense-israelí tanto a nivel regional como mundial, así como en los frentes geoestratégico y económico, independientemente del comportamiento político de los Estados atacados. Al mismo tiempo, independientemente de los motivos de Irán y de los limitados medios de que dispone para defenderse de una superpotencia como Estados Unidos —cuya política regional está fuertemente influenciada por Israel—, no es realista esperar que los Estados del Golfo que han sido atacados comprendan o acepten los argumentos iraníes. Los ataques ya han movilizado a una opinión pública profundamente hostil hacia Irán en todo el Golfo.

Además, la afirmación iraní de que sus ataques estaban dirigidos únicamente a las bases estadounidenses en la región se vio socavada por la naturaleza de los objetivos. Los ataques iraníes han alcanzado aeropuertos, instalaciones de servicios, lugares turísticos, zonas residenciales e instalaciones de producción de petróleo y gas en los países del Golfo, perturbando muchos de ellos. Esto ha creado la impresión de que Teherán estaba intentando ampliar el alcance del conflicto, basándose en un enfoque que vincula la seguridad de Irán con la de los Estados del Golfo[6]. En otras palabras, Irán parece tratar la estabilidad regional como una ecuación interconectada en la que ningún actor puede alcanzar la estabilidad independientemente de los demás, lo que aumenta el coste de la guerra para todas las partes[7]. Esta estrategia es especialmente significativa dado el papel central de los Estados del Golfo en el sistema energético mundial. En 2025, la producción combinada de petróleo crudo de los Estados miembros del CCG superó los 17 millones de barriles diarios, alrededor del 17% de la producción mundial total, mientras que sus reservas alcanzaron aproximadamente los 511,9 mil millones de barriles, lo que representa el 32,6% de las reservas mundiales[8]. Ese mismo año, los Estados del CCG exportaron alrededor de 180,9 mil millones de metros cúbicos de gas natural, lo que representa el 13,1% de las exportaciones mundiales, y poseían alrededor de 44,195 billones de metros cúbicos en reservas, aproximadamente el 21,4% del total mundial[9].

Teherán parece estar tratando este peso energético del Golfo como una palanca estratégica sobre los Estados Unidos y la economía mundial. Al vincular su objetivo de la presencia estadounidense en los países del CCG con la posible interrupción del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz —por el que pasa aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas—, Irán espera aumentar el coste económico mundial de la guerra[10]. Los cálculos iraníes también parecen partir de la base de que el aumento de los precios de la energía en Estados Unidos intensificaría las ya elevadas presiones inflacionistas y llevaría a la opinión pública y al Congreso a presionar al presidente para que ponga fin a la guerra, sobre todo ahora que se acerca la campaña electoral previa a las elecciones de mitad de mandato previstas para noviembre.

Repercusiones de los ataques a los Estados del Golfo

Es probable que los ataques iraníes a los Estados del Golfo tengan importantes repercusiones en materia de seguridad, economía y política, especialmente si Teherán sigue atacando instalaciones económicas vitales en toda la región y se intensifica el ritmo de los ataques. Los Estados del Golfo han subrayado en sus declaraciones oficiales que estos ataques constituyen una agresión directa contra sus territorios y sus infraestructuras civiles críticas[11]. También han afirmado su derecho legal a responder en virtud del artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, que garantiza el derecho de los Estados a la legítima defensa individual y colectiva en caso de agresión armada, y a tomar todas las medidas necesarias para proteger su soberanía, seguridad y estabilidad[12].

A medida que continúan la guerra y los ataques iraníes, también están surgiendo consecuencias económicas. Los ataques iraníes se dirigieron contra instalaciones energéticas en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait. Qatar se vio obligado a detener por completo su producción de gas natural licuado después de que su instalación en la ciudad industrial de Ras Laffan, uno de los mayores centros de producción de gas natural licuado (GNL) del mundo, fuera objeto de un ataque iraní. Posteriormente, Doha declaró la suspensión de las exportaciones de gas en virtud de la cláusula de fuerza mayor tras los ataques y el cierre del estrecho de Ormuz[13]. Incapaz de exportar su petróleo crudo tras el cierre del estrecho, Kuwait también anunció una reducción de la producción de petróleo a niveles suficientes solo para satisfacer la demanda interna, debido a la capacidad de almacenamiento. Irak también anunció un recorte de la producción de aproximadamente 1,5 millones de barriles diarios. Además, la producción se vio interrumpida en la refinería de Ras Tanura, en Arabia Saudí, tras ser atacada por un dron iraní. Estos acontecimientos han privado a los mercados mundiales de una parte sustancial de su suministro diario de petróleo y gas[14].

Los mercados han reaccionado rápidamente. Los precios del crudo Brent subieron alrededor de un 35%, hasta alcanzar aproximadamente los 93 dólares por barril, y las estimaciones sugieren que los precios podrían llegar a los 150 dólares si la guerra continuara durante otra semana[15]. Los precios del gas en Europa también se dispararon más de un 50%[16]. Mientras tanto, el comercio marítimo a través del Golfo se ha visto gravemente interrumpido: el tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz ha disminuido hasta un 80%[17], y alrededor de 3.200 buques se encuentran varados en el Golfo, lo que perturba las cadenas de suministro mundiales[18]. La crisis ha elevado los costes operativos de las exportaciones de energía del Golfo, ya que las primas de los seguros contra riesgos de guerra para los buques que operan en el Golfo se han quintuplicado[19]. Al mismo tiempo, las empresas gasísticas estadounidenses se han beneficiado de la interrupción del suministro mundial tras la paralización de la producción de Qatar. Las acciones de empresas como Cheniere Energy y Venture Global LNG subieron alrededor de un 7% y un 24%, respectivamente, durante la misma semana[20].

Las repercusiones no se limitan al sector energético. La escalada también amenaza las estrategias de diversificación económica en todo el Golfo, con previsiones que indican que el sector turístico regional podría sufrir un descenso de entre el 11% y el 27% en el número de visitantes internacionales este año, lo que se traduciría en pérdidas estimadas entre 34 y 56 mil millones de dólares en gasto de los visitantes[21]. Dado que los Estados del Golfo han sido atacados por Irán por segunda vez en menos de un año —además del ataque israelí a Qatar el pasado mes de septiembre, a pesar de la presencia de una base militar estadounidense en su territorio—, algunos círculos políticos del Golfo han comenzado a cuestionar la utilidad de las bases estadounidenses en la región. Cada vez más, existe la percepción de que la presencia militar estadounidense y sus sistemas de defensa ya no garantizan una protección eficaz para los Estados del Golfo en caso de ataque. Por el contrario, los Estados del Golfo parecen ser los que protegen la presencia estadounidense, en lugar de recibir protección de dicha presencia, lo que la convierte en una carga estratégica cada vez mayor.

Conclusión

La expansión de la guerra por parte de Irán para incluir a los Estados árabes del Golfo refleja un intento de vincular el destino de la región al suyo propio, aumentar el coste de la guerra para Washington y sus aliados y perturbar la economía mundial con el fin de presionarlos para que pongan fin al conflicto sin alcanzar sus objetivos declarados, a saber, el derrocamiento del régimen iraní o su sumisión a las exigencias externas.

Teherán también espera que los Estados del Golfo, dadas las ramificaciones del conflicto, ejerzan a su vez presión sobre Estados Unidos para que avance en esta dirección. Sin embargo, la capacidad de los Estados del Golfo para influir en Washington sigue siendo limitada. Además, los ataques iraníes han producido el efecto contrario, movilizando a una opinión pública indignada en todo el Golfo contra Irán como consecuencia de sus agresiones a sus territorios. Al mismo tiempo, han surgido indicios de que la relación estratégica entre los Estados árabes del Golfo y Estados Unidos podría estar convirtiéndose en una carga para la seguridad, la economía y la política, en lugar de una ventaja. Además, parece cada vez más improbable que las relaciones entre Irán y el Golfo vuelvan a ser las mismas.

Publicado originalmente por el Arab Center for Research and Policy Studies, puede consultarse en inglés en este enlace.

Las ideas expresadas en este Análisis corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la postura del CEARC.

Crédito de imagen: EFE / EPA / Ali Haider


Notas y referencias

[1] Maha El Dahan y Andrew Mills, "Four Arab states urged against US-Iran escalation, official says", Reuters, 15/1/2026. Disponible en: https://www.reuters.com/business/media-telecom/four-arab-states-urged-against-us-iran-escalation-official-says-2026-01-15/

[2] Mohammad bin Mansour, Parisa Hafezi y Nayirah Abdullah, "Irán: las conversaciones con EE. UU. en Omán son 'un buen comienzo' y continuarán" [en árabe], Reuters, 7/2/2026. Disponible en: https://www.reuters.com/ar/world/2O3GHPIKYJNNJJWEWD6YJ5KJZM-2026-02-07/

[3] Adam Hancock, "Oman's foreign minister meets with US's Vance as Iran tensions rise", Al Jazeera, 27/2/2026. Disponible en: https://www.aljazeera.com/news/2026/2/27/omans-foreign-minister-meets-with-uss-vance-as-middle-east-tensions-rise

[4] "Statement Issued by the 50th Extraordinary Meeting of the Ministerial Council of the Gulf Cooperation Council (GCC) Regarding the Iranian Aggression Against the GCC", Secretaría General, Consejo de Cooperación del Golfo, 1/3/2026. Disponible en: https://www.gcc-sg.org/en/MediaCenter/News/Pages/news2026-3-1-2.aspx

[5] "Araghchi a Al Jazeera: El nuevo líder supremo será nombrado en dos días y no cerraremos el estrecho de Ormuz por el momento" [en árabe], Al Jazeera, 1/3/2026. Disponible en: https://www.aljazeera.net/amp/news/2026/3/1/

[6] Sarah Shamim, "Is Iran expanding attacks to target energy and civilian sites in the Gulf?", Al Jazeera, 3/3/2026. Disponible en: https://www.aljazeera.com/news/2026/3/3/is-iran-expanding-attacks-to-target-energy-and-civilian-sites-in-the-gulf

[7] Ibid.

[8] "Los Estados del Golfo lideran el mundo en producción, reservas y exportaciones de petróleo" [en árabe], Al Bayan, 15/2/2025. Disponible en: https://www.albayan.ae/economy/business/arab-economy/27769

[9] Ibid.

[10] "Iran war causes major oil, gas disruptions", Reuters, 3/3/2026. Disponible en: https://www.reuters.com/business/energy/us-israeli-war-iran-causes-major-oil-gas-disruptions-2026-03-10/

[11] "Advisor to Prime Minister and Spokesperson for Foreign Ministry: Qatar Resilient Against any Aggression Targeting Its Security and Sovereignty", Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, 3/3/2026. Disponible en: https://mofa.gov.qa/en/qatar/latest-articles/latest-news/details/2026/03/03/advisor-to-prime-minister-and-spokesperson-for-foreign-ministry--qatar-resilient-against-any-aggression-targeting-its-security-and-sovereignty

[12] "Statement Issued by the 50th Extraordinary Meeting of the Ministerial Council of the Gulf Cooperation Council (GCC)".

[13] "Qatar Energy detiene la producción de GNL" [en árabe], Qatar News Agency, 2/3/2026. Disponible en: https://qna.org.qa/ar-QA/news/news-details?id=&date=2/03/2026

[14] "Hechos: la guerra contra Irán interrumpe el suministro de petróleo y gas" [en árabe], Reuters, 3/3/2026. Disponible en: https://www.reuters.com/ar/business/AZT6HVRYM5KDHKIDHKL3C4CSQ4-2026-03-03/

[15] "El ministro de Energía de Qatar advierte de que los precios del petróleo podrían alcanzar los 150 dólares por barril si continúa la guerra regional" [en árabe], TRT Arabic, 6/3/2026. Disponible en: https://www.trtarabi.com/article/f8e60402e45d

[16] "Los precios del gas en Europa suben un 50% tras la suspensión de la producción por parte de Qatar" [en árabe], Al-Araby Al-Jadeed, 2/3/2026. Disponible en: https://www.alaraby.co.uk/economy/

[17] Dan Sabbagh, "Iran has largely halted oil and gas exports through strait of Hormuz", The Guardian, 3/3/2026. Disponible en: https://www.theguardian.com/world/2026/mar/03/iran-has-largely-halted-oil-and-gas-exports-through-strait-of-hormuz

[18] Mae Anderson, "Iran war disrupts global ocean freight and air cargo supply chains", AP, 3/3/2026. Disponible en: https://www.seattletimes.com/business/iran-war-disrupts-global-ocean-freight-and-air-cargo-supply-chains-beyond-oil/

[19] "London marine insurers widen high-risk zone in Mideast Gulf as conflict escalates", Reuters, 3/3/2026. Disponible en: https://www.reuters.com/business/london-marine-insurers-widen-high-risk-zone-mideast-gulf-conflict-escalates-2026-03-03/

[20] "Las exportaciones de gas de EE. UU. se benefician de la interrupción del suministro de Qatar" [en árabe], CNBC Arabic, 3/3/2026. Disponible en: https://www.cnbcarabia.com/149598/2026/03/03/صادرات-الغاز-الأميركية-تستفيد-من-توقف-إمدادات-قطر-

[21] Georgi Kantchev, "Iran Strikes Shatter the Gulf's Post-Oil Pivot", The Wall Street Journal, 3/3/2026. Disponible en: https://www.wsj.com/world/middle-east/iran-strikes-shatter-the-gulfs-post-oil-pivot-c54f153a

CONTENIDO RELACIONADO