El 15 de mayo de 1948, el movimiento sionista declaró un Estado judío independiente en Palestina. El 15 de mayo de 1947, exactamente un año antes, la Asamblea General de las Naciones Unidas creó la Comisión Especial de las Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP, por sus siglas en inglés) con el mandato de elaborar un informe para ayudar a resolver el "problema" de Palestina en vísperas del fin de Mandato británico. A principios de septiembre de 1947, tras exhaustivas investigaciones, la Comisión presentó dos planes: 1) la propuesta mayoritaria, que recomendaba la partición de Palestina en tres bloques vinculados por una unión económica para establecer un Estado árabe y un Estado judío con Jerusalén como corpus separatum bajo el control administrativo de las Naciones Unidas, y 2) la propuesta minoritaria, por la que se creaba un Estado federal con "partes" nacionales árabes y judías y con Jerusalén como capital[1].
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la ONU concluyó un debate de dos meses con la aprobación de la Resolución 181 (II). Aprobaba así, con cambios menores, la propuesta "mayoritaria" para la partición y la unión económica. En virtud de esta resolución, el Mandato tocaría a su fin y las fuerzas armadas británicas se retirarían paulatinamente. Los Estados árabe y judío a los que apelaba el plan se crearían a más tardar el 1 de octubre de 1948. A tal fin, Palestina se dividiría en ocho partes: tres partes se asignarían al Estado árabe y tres a su homólogo judío. Las localidades de Jaffa y Jerusalén serían la séptima y octava parte respectivamente. La primera se convertiría en un enclave árabe dentro del territorio judío mientras que la última sería administrada por el Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas.
La Agencia Judía[2] aceptó la resolución, aunque lo hizo motivada únicamente por el deseo de aprovechar una oportunidad histórica para adquirir legitimidad internacional con miras a allanar el camino para su proyecto de construcción de un Estado judío en Palestina más allá de las fronteras delimitadas por el plan. En cambio, la resolución fue rechazada por los líderes árabes palestinos y los Estados árabes vecinos, que consideraron que violaba el derecho a la libre determinación consagrado en la Carta de las Naciones Unidas (Departamento de Información Pública de la ONU, 2008). Los palestinos no podían aceptar la partición de su país o el establecimiento de un Estado de colonos en más de la mitad de su tierra. Las potencias internacionales que apoyaron la solución de un Estado en Palestina para ambos pueblos, como la Unión Soviética, finalmente concluyeron que no había ninguna fuerza política seria sobre el terreno que respaldara dicha opción.
Ignorando la demografía
La Resolución 181 (II) ignoró datos demográficos consolidados. En diciembre de 1946, la población total de Palestina ascendía a 1.972.000, de los cuales los palestinos árabes representaban el 69% (1.364.000) y los judíos el 31% (608.000)[3]. La UNSCOP reconoció que había una población mayoritaria árabe de unas 1.200.000 personas y una población minoritaria judía de en torno a 600.000 judíos[4], pero asignó pese a ello el 55,5% de la superficie total de Palestina al Estado judío y el 45,5% al Estado árabe[5]. El cuadro siguiente muestra las cifras oficiales de la UNSCOP con la distribución de la población asentada en los dos Estados propuestos a finales de 1946[6].
DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN ASENTADA EN PALESTINA (1946)
| TERRITORIO | POBLACIÓN JUDÍA | POBLACIÓN ÁRABE Y OTROS ORÍGENES | TOTAL | ||
| Territorio judío | 498.000 | 55% | 407.000 | 45% | 905.000 |
| Territorio árabe | 10.000 | 1% | 725.000 | 99% | 735.000 |
| Ciudad de Jerusalén | 100.000 | 49% | 105.000 | 51% | 205.000 |
| Total* | 608.000 | 33% | 1.237.000 | 67% | 1.845.000 |
| * Se estima que durante las temporadas secas a estas cifras han de sumarse en el territorio judío otras 90.000 personas entre beduinos, cosecheros y ganaderos. Fuente: Comité Especial de Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP). | |||||
De acuerdo con el plan propuesto por la UNSCOP, los residentes árabes constituirían el 45% de la población en el Estado judío y el 99% de la población en el Estado árabe[7].
Antes de la declaración formal del Estado de Israel, las milicias sionistas lanzaron una campaña militar de conquista y limpieza étnica. El movimiento sionista llevaba mucho tiempo anhelando este momento. Construyó instituciones nacionales, una economía exclusivamente judía al margen de la economía árabe y la fuerza armada Haganá[8], que no solamente fue la columna vertebral del futuro ejército, sino también una entidad destinada a hacerse con las instituciones estatales legadas por el Mandato británico. Aprovechando la oportunidad que planteó la retirada rápida de los británicos, que habían gobernado Palestina durante tres décadas, las fuerzas sionistas declararon unilateralmente el establecimiento del Estado de Israel el 15 de mayo de 1948, y fue entonces cuando los Estados árabes respondieron declarando una guerra para la que no estaban preparados.
Para cuando se firmaron los Acuerdos de Armisticio en 1949[9], el Estado recién creado controlaba el 77% del Mandato palestino. Apenas 150.000 árabes lograron permanecer en el país. En 1967, Israel ocupó el resto del territorio, "reunificando" así el Mandato palestino bajo su control. Según las estadísticas más recientes de la Oficina Central de Estadística (2021), se estima que la población total de Israel ronda en la actualidad los 9,5 millones de habitantes, de los cuales 6,9 millones son judíos (el 74%) y 1,7 millones son árabes (más de una quinta parte de la población)[10]. Si los sumamos a los aproximadamente 4,8 millones de palestinos residentes en Gaza y Cisjordania (según las cifras de 2021 de la Oficina Central de Estadística de Palestina)[11], vemos que en torno a 7 millones de judíos y más de 6,5 millones de palestinos viven en la actualidad bajo el gobierno soberano del autoproclamado Estado judío.
El mito de los árabes que huían
Tal y como comentábamos anteriormente, un componente significativo del esfuerzo israelí de construcción de mitos y propaganda con posterioridad a 1948 se ha consagrado a la negación de la Nakba. El oficialismo israelí se ha negado vehementemente a reconocer que los ejércitos sionistas perpetraron actos de limpieza étnica durante la guerra de 1948 e insisten en reivindicar que los palestinos se limitaron a huir y/o que los Gobiernos árabes les indicaron que abandonaran sus hogares hasta que finalizara la guerra. Hay que tener mucha osadía para pretender que la tierra había estado deshabitada cuando miles de familias judías viven en la actualidad en casas que una vez pertenecieron a palestinos que se convirtieron en refugiados en 1948. Existe incluso un nombre en hebreo para referirse hoy a estas casas en Israel: Bayet Aravi (casa árabe). Claramente, el mantra de la "tierra sin pueblo" que resonó en Europa durante la primera mitad del siglo XX dejó de ser sostenible a partir de 1948, cuando la comunidad internacional se topó de sopetón con una crisis aguda de refugiados procedentes de la que hasta entonces era considerada una tierra "vacía". Los propagandistas israelíes tuvieron que apresurarse a hacer una labor de relaciones públicas y el mito de los árabes que huían (como se referían los sionistas a los árabes palestinos) durante la guerra (en hebreo: h'Aravimbarhou) como resultado de una orden transmitida desde las capitales árabes encajaba a la perfección con su discurso.
En un artículo de 1959, el historiador palestino Walid Khalidi se apoyó en los comunicados de prensa y las actas de las reuniones de la Liga Árabe, así como en los periódicos árabes y palestinos publicados durante la época para refutar la afirmación sionista que defendía que los palestinos habían abandonado sus hogares porque así se lo indicaron los líderes árabes[12]. Khalidi no solamente no halló evidencia alguna de una orden de evacuación árabe en fuentes árabes de la época, sino que tampoco encontró ningún tipo de referencia a dicha orden en la radio y correspondencia de la Haganá entre los líderes sionistas y británicos del momento. Pudo constatar que la primera referencia a dicha afirmación databa de 1949, cuando la situación de los refugiados empezó a ser motivo de preocupación para Occidente. Lo atribuyó al deseo de los líderes sionistas de eludir toda responsabilidad por la crisis[13]. No existe evidencia de ninguna orden de esta naturaleza en los programas de radio árabes, tal y como concluyó Khalidi: "El análisis diario de las retransmisiones desde las capitales árabes y de las emisoras de radio árabes secretas de 1948 no aporta ni una sola referencia, ni directa ni indirecta, a ninguna orden de evacuación dirigida a los árabes de Palestina"[14]. Lo que sí encontró, sin embargo, fueron evidencias apuntando en sentido contrario, concretamente, retransmisiones que instaban a los palestinos a permanecer en sus hogares[15]. En 1961, el periodista irlandés Erskine Childers publicó "The Other Exodus" en TheSpectator, un artículo en el que llegaba exactamente a la misma conclusión[16].
Nueva historiografía para cuestionar el relato oficial de Israel
Desde la desclasificación de los archivos israelíes han surgido nuevas obras historiográficas israelíes que cuestionan de lleno este mito israelí y el relato oficial de lo acontecido en 1948. Este tipo de documentos han ido aflorando durante las últimas cuatro décadas[17].
En la obra The Birth of Israel: Myths and Realities (1987), Simha Flapan hace una revisión completa y una deconstrucción meticulosa de los mitos fundacionales israelíes. Esta obra fundamental cuestiona "siete mitos" creados y perpetuados por el relato oficial israelí sobre la guerra de 1948 y el establecimiento del Estado de Israel. Estos mitos son la reivindicación de que 1) los sionistas aceptaron la partición de las Naciones Unidas y buscaron la paz, pero 2) los árabes rechazaron dicha división y lanzaron la guerra; 3) los palestinos huyeron de manera voluntaria buscando la reconquista; 4) todos los Estados árabes se unieron para expulsar a los judíos de Palestina; 5) la invasión árabe hizo que la guerra fuera inevitable; 6) un Israel indefenso se enfrentó a su destrucción por parte del Goliat árabe, y 7) Israel siempre ha buscado la paz, a diferencia de todos los líderes árabes[18]. Una lectura objetiva, esto es crítica, de los diarios publicados de líderes israelíes contemporáneos como David Ben-Gurión y Moshé Sharett, por no citar nada más que dos ejemplos, respalda las conclusiones de Flapan de que estas siete afirmaciones son ficciones históricas construidas.
Benny Morris reconoce que las milicias sionistas expulsaron a los palestinos, pero sostiene que no existió un "plan maestro" para hacer una limpieza étnica de los mismos, pese a que el traslado de la población fue un concepto intrínseco a la ideología sionista, que aspiraba a transformar tierras árabes en un Estado judío. Con todo, defiende Morris[19], el desplazamiento de la población árabe de Palestina fue una condición previa necesaria para la existencia del Estado judío.
Muchos observadores, que acogieron con entusiasmo las "revelaciones" detalladas a la par que documentadas de Morris porque fueron realizadas por un historiador israelí apoyándose en archivos israelíes, no han atado cabos entre la refutación de las tergiversaciones sionistas basada en hechos documentados y la necesidad de adoptar una posición ética consecuente. Morris se asemeja a los viejos líderes sionistas, que se mostraban dispuestos a reconocer los hechos al tiempo que justificaban los actos, al menos en sus memorias y conversaciones internas. Sí, de acuerdo, fue una expulsión, pero era lo que debía hacerse, sostienen, ¡porque no había otro modo de establecer un Estado judío en un país poblado por una mayoría árabe![20]. Los principios morales generales o los valores humanitarios quedaron conscientemente supeditados al valor nacionalista de un Estado judío. Si un reconocimiento franco de un delito no suscita cierta crítica o introspección ética, entonces solamente puede apuntar a una flagrante desfachatez. Esta actitud es peor que la hipocresía, que al menos implica el deseo de ocultar algo indebido y vergonzoso. Parece que la cultura política que predomina hoy día en Israel no ve la necesidad de ocultar las verdades sobre la limpieza étnica porque no la considera, como tampoco concibe el saqueo y pillaje de las propiedades palestinas, delitos y crímenes morales. Evidentemente, el reconocimiento de hechos históricos puede estar motivado por una crítica moral, así como por una disfunción moral.
El "Plan Dalet"
Khalidi alude al plan sistemático de depuración étnica en un artículo publicado en 1961: "'Plan Dalet' (Plan D) fue el nombre que el Alto Mando sionista otorgó al plan general de operaciones militares en el marco del cual los sionistas lanzaron sucesivas ofensivas en abril y principios de mayo de 1948 en varios puntos de Palestina. Estas ofensivas […] conllevaron la destrucción de la comunidad árabe palestina y la expulsión y pauperización del grueso de los árabes palestinos"[21]. Cita a Yigal Allon, director de la Palmach, la unidad de élite de la Haganá: "Nos quedaban solamente cinco días para la fecha clave, el 15 de mayo, y vimos la necesidad de limpiar el interior de Galilea y crear una continuidad territorial judía en toda la zona de la Alta Galilea"[22].
Varios historiadores han cuestionado a Morris, defendiendo que sí existía un plan maestro para la limpieza étnica y que este fue puesto en práctica[23]. Algunos estiman que la destrucción y limpieza étnica de más de 450 pueblos palestinos constituye una evidencia clara prima facie de un plan sistemático para desplazar a los palestinos de sus hogares y de su tierra[24]. El historiador israelí Ilan Pappé, por ejemplo, demostró cómo el "Plan D" israelí fue concebido como un "plan maestro" ejecutado por organizaciones armadas sionistas (y, posteriormente, por las fuerzas armadas israelíes)[25]. Nur Masalha mantuvo que la expulsión de los palestinos para la creación del Estado judío no solamente siguió un plan maestro, sino que la transferencia forzosa de la población está profundamente enraizada en el pensamiento sionista[26].
La limpieza étnica se extendió más allá de las fronteras de las líneas de partición propuestas, y, cuando se firmaron los acuerdos de tregua en 1949, el Estado de Israel dominaba el 77% del Mandato de Palestina, superando con creces el 55,5% que el plan de partición de las Naciones Unidas asignó originalmente a la población judía.
Khalidi hace referencia a la despoblación y destrucción de unos 420 pueblos palestinos, añadiendo que, para finales de 1948, el principal desplazamiento de la población en la historia de Palestina había desarraigado a entre 727.700 y 758.300 palestinos[27]). Según Pappé, la Nakba destruyó 531 pueblos y vació de habitantes 11 zonas urbanas. En su libro de 2006, Pappé destaca que, para octubre de 1948, casi 800.000 palestinos habían sido expulsados de lo que más tarde se conocería como el Estado de Israel[28].
¿Qué fue de las personas que se esconden tras dichas cifras? En 2019, el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA, por sus siglas en inglés) observó que 5,5 millones de refugiados palestinos censados residen en la actualidad en Jordania, Líbano, Siria, la Franja de Gaza y Cisjordania (incluido Jerusalén Este)[29]. Hoy, transcurridas más de siete décadas desde la limpieza étnica de Palestina, este proceso constituye un hecho consolidado y negarlo es absurdo. Incluso los académicos israelíes reconocen los principales acontecimientos, ya sea como resultado de un pensamiento moral crítico o como muestra de una autoconfianza nacionalista que excusa los delitos cometidos en pro de una "causa".
Este texto es un fragmento del capítulo 1, "Sobre narrativas, mitos y propaganda", del libro de Azmi Bishara, Palestina. Una cuestión de justicia y verdad, publicado por Los Libros de la Catarata (2025).
Crédito de imagen: Wikimedia Commons
Notas y referencias
[1] Comisión Especial de Palestina de las Naciones Unidas, Question of Palestine/Majority plan (Partition), Minority plan (Federal State) —Comité Especial de Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP)—Informe (Nueva York, 1947), disponible en https://bit.ly/2QsMPfa.
[2] La Agencia Judía fue creada en 1929 para representar a la Organización Sionista Mundial con el fin de animar a los judíos de todo el mundo a sumarse al asentamiento judío en Palestina y para servir como su brazo político y ejecutivo.
[3] Walid Khalidi (1997), "Revisiting UNGA Partition Resolution", Journal of Palestine Studies, vol. 27, num. 1, p. 11.
[4] Question of Palestine / Majority plan (Partition), Minority plan (Federal State), Comité Especial de Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP), Informe a la Asamblea General, Nueva York, 1947. Disponible en: https://www.un.org/unispal/document/auto-insert-179435/
[5] Resolución 181 (II); "United Nations partition plan of 1947-Map", Departamento de Información Pública de la ONU, disponible en: https://www.un.org/unispal/document/auto-insert-208958/
[6] Comisión Especial de Palestina de las Naciones Unidas (UNSCOP), Actas oficiales del segundo periodo de sesiones de la Asamblea General. Suplemento núm. 11, "Informe a la Asamblea General", vol 1 (A/364). Disponible en: https://digitallibrary.un.org/record/563036?ln=en&v=pdf
[7] De acuerdo con el plan de partición, el Estado palestino propuesto tendría un total de 818.000 palestinos (si incluimos los 71.000 palestinos del enclave de Jaffa) y menos de 10.000 judíos. Se estimaba que Jerusalén tenía del orden de 105.000 palestinos y 100.000 judíos. En cuanto al Estado israelí propuesto, se calculó que tendría aproximadamente 499.000 judíos y 438.000 palestinos, es decir, que "de incluirse el enclave de Jaffa, totalmente encapsulado en el Estado judío, tal y como propuso originalmente la UNSCOP, el número de palestinos habría superado con creces el de judíos también en el Estado judío" (Khalidi, 1997: 11).
[8] La principal organización armada sionista antes de la creación del Estado y su ejército.
[9] Los Acuerdos de Armisticio de 1949 fueron firmados entre Israel y Egipto el 24 de febrero de 1949 y, posteriormente, entre Israel y el Líbano el 23 de marzo de 1949; en Jordania el 3 de abril de 1949, y en Siria el 20 de julio de 1949.
[10] Los habitantes de Jerusalén Este están incluidos en las estadísticas oficiales israelíes.
[11] "Estimated Population in Palestine Mid-Year by Governorate, 1997-2021", Database, The Palestinian Central Bureau of Statistics.
[12] Walid Khalidi (2005),"Why Did the Palestinians Leave, Revisited", Journal of Palestinian Studies, vol. 34, núm. 2, invierno, pp. 42-54.
[13] Ibidem, p. 43.
[14] Ibidem, p. 46.
[15] Ibidem, p. 46-47.
[16] Erskine B. Childers, "The Other Exodus", The Spectator, 12 de mayo de 1961.
[17] Véase "Silencing: DSDE's Concealment of Documents in Archives", Report, Akevot Institute for Israeli-Palestinian Conflict Research, julio de 2019, disponible en https://www.akevot.org.il/en/news-item/akevots-report-reveals-dsdes-unlawful-concealment-of-files-in-archives/
[18] Simha Flapan (1987), The Birth of Israel: Myths and Realities, Nueva York, Pantheon Books.
[19] Benny Morris (2004), The Birth of the Palestinian Refugee Problem Revisited, Cambridge University Press, Cambridge, pp. 589-590.
[20] Véanse ejemplos en la lectura crítica de Tom Segev de la biografía de Ben-Gurión: Ben-Gurión y Yitzhak Ben-Zvi consideraron que la transferencia de árabes fue una acción justa y necesaria (Tom Segev, (2005) Un Estado a cualquier precio: la vida de David Ben-Gurión [original en hebreo], Kefer Sfarim, Ben Shemen, p. 430).
[21] Walid Khalidi (1988) "Plan Dalet: Master Plan for the Conquest of Palestine", Journal of Palestine Studies, vol 27, núm. 1, p. 8.
[22] Ibidem.
[23] Avi Shlaim (1995), "The Debate About 1948", International Journal of Middle East Studies, vol. 27, núm. 3, pp. 287-304.
[24] Nur Masalha (1992), Expulsion of the Palestinians: The Concept of 'Transfer' in Zionist Political Thought 1882-1948, Washington D. C., Institute of Palestinian Studies.
[25] Ilan Pappé, (2006), The Ethnic Cleansing of Palestine, Oneworld Publications, Oxford, p. 28 [Existe edición en español: La limpieza étnica de Palestina, Editorial Crítica, Barcelona, 2009].
[26] Masalha (1992), Op. Cit., p. 199.
[27] Walid Khalidi (1992), All That Remains: The Palestinian Villages Occupied and Depopulated by Israel in 1948, Beirut, Institute for Palestine Studies, p. 582.
[28] Pappé (2006), Op. Cit., XIII. Véase también: Ilan Pappé (2006), "The 1948 Ethnic Cleansing of Palestine", Journal of Palestine Studies, vol. 36, núm. 1, p. 7.
[29] "UNRWA Marks 70 Years of Service for Palestine Refugees", Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA), 10 de diciembre de 2019, disponible en: https://reliefweb.int/report/occupied-palestinian-territory/unrwa-marks-70-years-service-palestine-refugees. Por su parte, el BADIL Resource Center for Palestinian Residency and Refugee Rights estimó que hay otros 1.161.812 refugiados de 1948 no registrados en estos territorios. "PHROC Nakba Statement: Stop the Ongoing Nakba: Protect Palestinian Refugees", Declaración, BADIL Resource Center for Palestinian Residency and Refugee Rights, mayo de 2019, disponible en: https://badil.org/press-releases/714.html