La creciente división en los círculos de la política exterior estadounidense apunta hacia un cambio significativo en el papel mundial de los Estados Unidos y desafía el orden mundial liberal defendido desde hace tiempo por el establishment de la política exterior estadounidense. Esta fisura enfrenta a los defensores del sistema imperial-internacionalista tradicional posterior a 1945, dirigido por los Estados Unidos y basado en las instituciones multilaterales y la globalización, con los partidarios de una estrategia imperial rival basada en intereses "vitales". Esta última estrategia representa un enfoque bilateral más transaccional y armamentista, sobre todo en las relaciones económicas y comerciales internacionales, pero también en lo que respecta al intervencionismo militar con fines "humanitarios" u otros fines supuestamente "idealistas". Pero no hay que equivocarse, el globalismo estadounidense solamente se está recalibrando, no se está transformando en lo fundamental y sigue siendo un superestado coercitivo focalizado en la primacía.
Esta estrategia coercitiva global tiene su contrapartida doméstica: la dictadura. En casa, Trump ha declarado que sería un dictador desde el primer día, que aboliría toda regulación sobre las corporaciones de combustibles fósiles y que deportaría a millones de inmigrantes ilegales. Más recientemente, Trump prometió a los evangélicos cristianos que si votan por él en noviembre, no tendrán que volver a votar nunca más[1]. Las huellas dactilares de Trump están por todas partes en el Proyecto 2025 de la Fundación Heritage, que promete invocar leyes para sacar tropas a las calles estadounidenses con el fin de reprimir los derechos democráticos a la protesta, dar al presidente el control total sobre las agencias ejecutivas para despedir a miles de funcionarios de carrera en favor de sus candidatos políticos, recortar los derechos de los trabajadores y los sindicatos y disminuir los controles y equilibrios (checks and balances), que han sido el pilar de la Constitución estadounidense desde 1787[2]. Es decir, un Estado aún más coercitivo y casado con los intereses corporativos al desnudo. Por si fuera poco, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dictaminó recientemente que se presume que un antiguo presidente está exento de acciones legales emprendidas en el ejercicio de sus funciones oficiales[3].
El elegido de Trump para vicepresidente, JD Vance, es una creación del multimillonario tecnológico Peter Thiel. Al igual que su benefactor hitech, del que consta haber declarado que ya no cree "que la libertad y la democracia sean compatibles", Vance y el Partido Republicano en general ya no creen en las normas constitucionales y mucho menos en los derechos democráticos[4]. Y esto refleja el aumento de la política autoritaria –y de las donaciones políticas– a Trump, pero también la presión de esos multimillonarios tecnológicos sobre la campaña de Kamala Harris para que despida a cualquiera que se atreva a intentar regular las criptodivisas[5].
Por tanto, en los Estados Unidos y en el mundo Trump y el trumpismo representan el militarismo, el autoritarismo y el poder sin trabas de la corporación protegida por un Estado coercitivo.
En este artículo se analiza cómo una potencial segunda presidencia de Trump podría navegar por complejas cuestiones de política exterior, manteniendo potencialmente ciertos aspectos de la estrategia global de los Estados Unidos al tiempo que trastoca otros. En el artículo se examina también cómo las posiciones de Trump en política exterior, junto con las de sus aliados ideológicos en todo el mundo, pueden dar forma a un orden mundial cambiante que tiende hacia la multipolaridad. La tendencia hacia el autoritarismo y el fascismo en los Estados Unidos se está produciendo al mismo tiempo que prosigue la indignación popular y la oposición a las "guerras eternas" y a la precariedad económica, a las que las élites estadounidenses, independientemente de su partido, poco tienen que ofrecer aparte de una mayor represión. El fascismo en casa en un momento de crecientes tensiones geopolíticas y de una turbulenta y cambiante distribución del poder mundial es indicativo de crisis profundas y duraderas en el corazón de ambos sistemas, el nacional y el internacional.
La "intervención" o el "aislamiento" son dos caras de la misma moneda, pero no idénticas en términos políticos
El viejo debate entre "intervencionismo" y "aislacionismo", un tema recurrente al menos desde la era del imperialismo agresivo del presidente McKinley, ha resurgido con Donald Trump a la cabeza de un movimiento "neo-aislacionista" impulsado por los intereses vitales. La recuperación por parte de Trump del lema "America First" ("Estados Unidos primero"), acuñado originalmente por el presidente Wilson para afirmar la neutralidad en la Primera Guerra Mundial, aboga por la moderación estratégica y por dar prioridad a los intereses directos de la élite estadounidense sobre el intervencionismo mundial en defensa de los "valores".
Merece la pena recordar que el presidente Trump sacó a los Estados Unidos de las labores mundiales de París de mitigación del cambio climático. Trump criticó y retiró la financiación a organizaciones como la OMS y la UNESCO. En Oriente Medio, trasladó la embajada estadounidense en Israel a Jerusalén, algo que Biden no ha revertido. Cabe destacar que se convirtió en uno de los pocos presidentes modernos de los Estados Unidos bajo cuyo mandato no se iniciaron guerras nuevas, haciéndose eco de la crítica de George Kennan al "idealismo no práctico" de la política exterior estadounidense. Trump sentó también las bases para la retirada estadounidense de Afganistán y fue mucho más amistoso con Rusia de lo que el establishment liberal podía digerir.
A medida que se acercan las elecciones de 2024, los retos clave en política exterior incluyen la gestión de las relaciones con China y Rusia, los compromisos de la OTAN y el conflicto palestino-israelí y sus ramificaciones regionales más amplias. Si bien el presidente Biden es partidario de presionar simultáneamente tanto a China como a Rusia, Trump y algunos republicanos abogan por un enfoque más cauteloso con Rusia y una postura de mayor confrontación con China[6].
El problema de Rusia y el posible regreso de Trump
El posible regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025 podría poner en duda de forma significativa el recelo bipartidista hacia Rusia que prevalece entre la élite de la política exterior estadounidense. El enfoque de Trump de "Estados Unidos primero" contrasta fuertemente con la postura establecida y más beligerante hacia Moscú que comparte gran parte de la comunidad estratégica y de seguridad nacional de Washington.
Si bien la Administración Biden ha adoptado una línea dura contra las acciones de Rusia en Ucrania a través de ofensivas diplomáticas, la movilización de la OTAN y severas sanciones económicas y financieras, el enfoque de Trump está en mayor consonancia con las perspectivas realistas. Estudiosos como John Mearsheimer sostienen que contener a Rusia reviste una menor importancia que centrarse en China como principal competidor de Estados Unidos[7].
La posible política de Trump de cara a Rusia encuentra aliados improbables en todo el espectro político. Figuras de extrema derecha como Tucker Carlson, y el Freedom Caucus de la Cámara de Representantes, así como pensadores de izquierda como Noam Chomsky han criticado la ampliación de la OTAN como detonante de la agresión rusa. Esta convergencia de opiniones de extrema izquierda y extrema derecha sobre la política hacia Rusia resuena en la opinión pública estadounidense, que en los últimos 20 años ha acabado agotado con las "guerras eternas"[8]. La convergencia apunta hacia un nuevo énfasis en la "moderación" dentro la política exterior estadounidense respaldada por la derecha (Kochs) y los liberales (Soros y otros)[9].
En caso de reelección, es probable que Trump adopte un enfoque más pragmático y transaccional hacia Rusia, sopesando los costes y los beneficios para los Estados Unidos en lugar de adherirse a las posturas tradicionales de confrontación. Esta estrategia puede dar prioridad a mantener a Rusia desvinculada de China en lugar de enfrentarse a ella como poder hegemónico regional. Sin embargo, un enfoque de este tipo tendría que hacer frente a una oposición considerable tanto a nivel nacional como internacional, tal como sucedió durante el primer mandato de Trump[10].
Los enviados de paz de Trump: Modi y Orban
Las recientes "misiones de paz" a Moscú del primer ministro indio, Narendra Modi, y del primer ministro húngaro, Viktor Orban, ambos aliados de Trump, ofrecen una idea de cómo podrían cambiar las relaciones internacionales bajo una posible segunda presidencia de Trump. Orban ha llegado incluso a afirmar: "Solamente hay una forma de resolver la guerra entre Rusia y Ucrania[11]. Hay que traer de vuelta al presidente Trump". Las maniobras diplomáticas de ambos dignatarios, que se producen mientras Trump contempla su regreso al poder, sugieren una voluntad de desafiar las actuales directrices de la política exterior estadounidense.
Estas aperturas diplomáticas no autorizadas han sido mal recibidas en Bruselas y Washington. El Parlamento Europeo condenó el viaje de Orban como una violación de la política exterior de la Unión Europea, mientras que el embajador estadounidense en India, Eric Garcetti, recordó a Nueva Delhi los límites de la "autonomía estratégica"[12] en tiempos de conflicto.
A medida que se acercan las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024, las acciones de líderes como Modi y Orban adquieren un nuevo significado. Sus "misiones de paz" a Moscú pueden tener menos que ver con la intermediación para la paz y más con posicionarse a sí mismos y a sus países ante un posible cambio en la estructura de poder mundial bajo una posible presidencia de Trump.
Esta evolución política pone de relieve la compleja interacción entre la política interna de los Estados Unidos y la diplomacia mundial y destaca también los retos a los que se enfrentaría una posible segunda Administración Trump a la hora de remodelar la política exterior de su país, en particular en lo que respecta a Rusia y al orden internacional más amplio.
Trump, el perturbador. Verso suelto en la política hacia Taiwán y China
Mientras que el posible enfoque de Trump sobre Ucrania parece más claro, su postura sobre Taiwán sigue siendo incierta. Trump ha acusado a Taiwán de arrebatar a Estados Unidos su corona[13] en el negocio de 500.000 millones de dólares de la fabricación de chips informáticos y de dominar la industria de chips informáticos. Además, ha sugerido que Taiwán debería pagar por la protección estadounidense, proyectando dudas sobre el apoyo continuado de Washington a la democracia isleña.
Durante la presidencia de Biden, se intensificaron las tensiones en torno a Taiwán, sobre todo tras la polémica visita de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en agosto de 2022. La comunidad estratégica de Washington cree que China pretende apoderarse militarmente de Taiwán en 2027, aunque el compromiso de Estados Unidos con la defensa de Taiwán sigue siendo estratégicamente ambiguo.
Lo probable es que la política de Trump hacia China mantenga el consenso bipartidista sobre la restricción del papel mundial de Pekín. La previsión es que Trump siga imponiendo aranceles punitivos a las importaciones chinas, enfrentándose potencialmente a la oposición exclusiva de las empresas afectadas. En el anterior mandato de Trump se incrementaron las patrullas de 'libertad de navegación' en el mar Meridional de China y se reforzó la política de Obama de "giro hacia Asia". En un segundo mandato de Trump podríamos asistir a actividades navales más provocadoras en la región y a un refuerzo del brazo de seguridad de la alianza Quad.
En cualquier caso, si bien la estrategia de Trump para China es potencialmente fuerte, puede carecer de coherencia. No está claro si Trump articularía una visión clara para ganar la competencia con China en lugar de limitarse a gestionarla.
El papel de Viktor Orban, aliado de Trump en Europa, complica las cosas. Orban ha profundizado el compromiso de Hungría con China y ha abierto sus puertas a inversiones de empresas como Huawei y el fabricante chino de vehículos eléctricos BYD[14]. Más recientemente, se ha informado de que Hungría ha recibido un préstamo de 1.000 millones de euros de tres bancos chinos[15]. Esto irrita tanto a la Unión Europea como a los Estados Unidos, que ven a China como la principal amenaza a la supremacía estadounidense.
Las penurias de Alemania
Bruselas ya ha creado un equipo[16] para responder a los vaivenes de política que Trump pueda anunciar en materia de libre comercio y Ucrania. En Berlín se ha constituido un grupo de crisis similar[17] para trazar los escenarios que con toda probabilidad se desarrollarán en caso de victoria de Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre. Haciéndose eco de la vieja lógica de Trump y continuando con su legado, JD Vance, compañero de Trump en las elecciones, escribió en el Financial Times en febrero que Europa necesita valerse por sí misma y reducir su dependencia de los Estados Unidos en materia de seguridad. Dijo además: "Se lo debemos a nuestros asociados europeos para ser honestos[18]: los estadounidenses quieren aliados en Europa, no Estados clientes, y nuestra generosidad en Ucrania está llegando a su fin".
Ni que decir cabe que un segundo mandato de Trump no se enfrentará a la dama de hierro Angela Merkel ni a un gasoducto Nord-Stream en funcionamiento. Sin embargo, a Alemania le preocupan las vulnerabilidades de su suministro energético, que ahora depende de las importaciones de gas natural licuado de los Estados Unidos. De esta manera, Washington puede utilizar la energía para exigir a Berlín mayores gastos y compromisos en materia de Defensa. Por otra parte, cualquier intento de Alemania de diversificar sus suministros energéticos puede encontrar resistencia por parte de los Estados Unidos. La falta de autonomía estratégica de la política exterior alemana es una preocupación que probablemente los Estados Unidos bajo un nuevo mandato de Trump no tendrán en cuenta.
A Alemania no le gustará que Trump utilice a Viktor Orban para perturbar los procedimientos de la Unión Europea. La UE ya ha conocido las autoproclamadas iniciativas de Orban de trasladarse de Moscú a Mar-a-Lago (la residencia de Trump) una vez que asuma la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea el 1 de julio[19]. En un movimiento inequívoco, al primer ministro húngaro se le negó la oportunidad de dirigirse al Parlamento al asumir la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, amordazando de hecho su agenda que tenía el provocativo lema de "Hagamos a Europa grande de nuevo".
La Internacional Reaccionaria de Trump con Modi y Orban: Contrapartidas del autoritarismo interno
Cada vez queda más claro que las élites estadounidenses han renunciado en gran medida a las normas y protecciones constitucionales, y ese autoritarismo interno está directamente vinculado con aspectos clave de una política exterior estadounidense que está cada vez más militarizada y al margen del Derecho Internacional. Los dos partidos principales realizan los rituales de oposición y gobierno, pero están intrínsecamente unificados cuando toca reprimir la disidencia y las protestas genuinas en casa, y cualquier ley o régimen internacional que desafíe sus intereses centrales. Testigo de ello son las reacciones represivas de la Administración Trump a las protestas populares antifascistas tras el asesinato a manos de la policía de George Floyd[20] y la represión policial en ciudades y estados dirigida por alcaldes y gobernadores demócratas de esas mismas rebeliones contra la violencia policial racista. Ambos conjuntos de líderes políticos dejaron de lado los derechos democráticos en favor de la represión directa. No hay más que recordar la violencia estatal desatada contra los manifestantes de Cop City y contra los estudiantes de los campus universitarios que protestaban pacíficamente contra la guerra genocida de Israel contra el pueblo de Gaza. Y la impunidad con la que se ha apoyado a Israel en su guerra genocida en Gaza, a pesar de las sentencias de la Corte Penal Internacional y de la Corte Internacional de Justicia.
Los planes globales del imperialismo estadounidense para mantener y profundizar su hegemonía se ven cuestionados tanto en el interior como en el exterior. En respuesta, los Estados Unidos se precipitan hacia una mayor violencia política por parte de la extrema derecha (protegida y promovida por el Estado) y hacia la represión estatal descarada. Esa represión también sirve para sofocar la disidencia y la protesta contra el desencadenamiento de la violencia militar estadounidense en un mundo que ya no está dispuesto a aceptar el dictado de Estados Unidos.
Trump y el trumpismo han tardado muchos decenios en desarrollarse. Trump ha reconfigurado el Partido Republicano a su propia imagen, actuando como "instrumento contundente" para fuerzas ideológicas mucho más coherentes en los Estados Unidos.[21] Es por este motivo que la verdad sea mucho más aparente en las palabras de Martin Luther King junior, que vinculaba el racismo y el supremacismo blanco de Estados Unidos en casa con sus agresiones en Vietnam, y pedía al pueblo estadounidense que vinculara sus luchas con las del pueblo de Vietnam: "Sería incapaz de alzar de nuevo mi voz contra la violencia de los oprimidos en los guetos sin haber hablado antes con claridad al mayor proveedor de violencia en el mundo actual: mi propio gobierno..."[22].
Del mismo modo que la política exterior de la élite estadounidense está vinculada a su economía política interna, también lo están las estrategias de los opositores a la opresión de clase y racial y a las guerras imperialistas. En el fondo, la crisis mundial es también una crisis de los Estados Unidos, y viceversa. Y no parece haber ningún final a la vista por ahora.
* Este trabajo fue publicado originalmente por el Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS). Puede consultarse aquí.
Las ideas expresadas en este Análisis corresponden a los autores y no reflejan necesariamente la postura del CEARC.
Crédito de imagen: Shutterstock / Phil Mistry
Notas y referencias
[1] "Trump declina dar marcha atrás en su línea de 'no hay que volver a votar'", The New York Times, 30/07/2024, (original en inglés) consultado el 11/8/2024, en: https://n9.cl/azg32l
[2] Robert Kuttner, "¿Podría haber resistencia a una dictadura de Trump?", The American Prospect, 09/07/2024, (original en inglés) consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/r7yee
[3] Ali Harb, "Cómo el fallo del Tribunal Supremo sobre la inmunidad "transforma" la presidencia de los Estados Unidos", Al-Jazeera, 01/07/2024, (original en inglés) consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/ma2ok
[4] Gil Duran, "¿De dónde saca J.D. Vance sus extrañas y aterradoras ideas tecnoautoritarias?", Politics, 22/07/2024, (original en inglés) consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/bqkm8
[5] Tyler Walicek , "¿Por qué pivotan hacia Trump cada vez más líderes tecnológicos? La explicación está en lo cripto", Truthout, 03/08/2024, (original en inglés) consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/g2mqb
[6] Inderjeet Parmar y Thomas Furse, "La administración Trump, la extrema derecha y la política mundial", Globalizations, Vol. 20, núm. 5(2023), págs.: 799-813 (original en inglés), en: https://n9.cl/xkaljr
[7] "John Mearsheimer: ¿Es China el verdadero ganador de la guerra de Ucrania?" (original en inglés), Endgame Podcast (youtube), 28/04/2023, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/fvq68
[8] Alexander Hill, "No tenemos que enzarzarnos en cruzadas histéricas contra Rusia y China" (original en inglés), Responsible Statecraft, 14/02/2023, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/mqiod
[9] Inderjeet Parmar, "El nuevo laboratorio de ideas de Washington fomenta una revolución en los asuntos exteriores de los Estados Unidos y una retirada del intervencionismo" (original en inglés), Universidad de la Ciudad de Londres, 03/03/2020, en: https://n9.cl/wdb1d
[10] Natasha Bertrand, "Cómo una operación rusa de desinformación consiguió un impeachment contra Trump" (original en inglés), Politico, 22/01/2020, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/uv2bz
[11] "Trump sostiene que el "tipo durísimo" Orbán quiere que vuelva a gobernar" (original en inglés), Euronews, 19/07/2024, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/7tkva
[12] "'Aceptar el desacuerdo': Reacciones de la India al comentario del enviado de los Estados Unidos de que "no hay autonomía estratégica" (original en inglés), The Times of India, 19/07/2024, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/7qy21f
[13] Wayne Chang, "Trump dice que Taiwán robó a Estados Unidos su industria de chips, pero eso no es verdad", (original en inglés) CNN, 24/07/2024, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/9u23x
[14] "China: BYD, el principal fabricante de automóviles eléctricos, construirá una planta en Hungría", (original en inglés) DW, 22/12/2023, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/uq3q6
[15] Csongor Körömi, "Hungría obtiene discretamente un préstamo de 1.000 millones de euros de bancos chinos", (original en inglés), Politico, 25/07/2024, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/3svif
[16] "La UE crea un equipo para prepararse ante el posible regreso de Donald Trump al poder" (original en inglés), Financial Times, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/7l9l5
[17] "Una Alemania aislada teme un segundo mandato de Trump" (original en inglés), Financial Times, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/dvgar
[18] "JD Vance: Europa debe valerse por sí misma en materia de defensa" (original en inglés), Financial Times, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/ff9e3
[19] Jeremy Fleming-Jones, "El Parlamento Europeo bloquea el gran discurso de Orbán sobre la presidencia húngara" (original en inglés), Euro News, 09/07/2024, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/12sfb
[20] "Las protestas de George Floyd muestran cómo los Estados Unidos han retrocedido en su posición de líder mundial" (original en inglés), The Conversation, 05/05/2020, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/eexx4
[21] Doug Bandow, "Trump es contundente y tiene razón sobre la OTAN", CATO Institute, 22/02/2024, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/xrus09; Publius Decius Mus, "Elecciones del Vuelo 93, las elecciones de 2016 pondrán a prueba si la "virtù" permanece en el núcleo de la nación americana" (original en inglés), Claremont Review of Books 05/09/2016, consultado el 11/08/2024, en: https://n9.cl/xkaap
[22] Extractos de Martin Luther King, Jr., "Más allá de Vietnam" (original en inglés): Discurso en la reunión de la iglesia de Riverside, Nueva York, N.Y., 4 de abril de 1967. En Clayborne Carson y otros, eds., Eyes on the Prize: A Reader and Guide (Nueva York: Penguin, 1987), págs. 201 a 204", en: https://n9.cl/4msiod