La posición de los países del Consejo de Cooperación del Golfo en la Iniciativa de la Franja y la Ruta 

Emad Kaddorah
Emad Kaddorah Investigador y director del Departamento de Edición de ACRPS
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Chengdu, Sichuan / China - 30 de marzo de 2019: Paisaje de Chengdu, la ciudad más grande del suroeste de China, punto de partida de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Shutterstock / B.Zhou

Resumen

La geografía, los recursos y las capacidades de los Estados son una parte importante de la estrategia de China en el mundo. Sin embargo, aunque el Golfo está ubicado estratégicamente y reviste importancia económica para China, los países integrantes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) no figuraron en las rutas inicialmente trazadas por la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, en sus siglas en inglés: Belt and Road Initiative). Con todo, tanto China como los países del CCG han empezado a comprometerse recíprocamente con la iniciativa, firmando asociaciones estratégicas, alineando los proyectos de la iniciativa con sus visiones de desarrollo nacional en la región e invirtiendo en los puertos y ciudades industriales del Golfo. La ampliación del alcance de la iniciativa ha provocado el malestar de Estados Unidos y sus aliados, algunos de los cuales han comenzado a verla como un serio desafío. Han tratado, de hecho, de impedir la iniciativa forjando alianzas geopolíticas y proponiendo iniciativas económicas alternativas. El presente artículo defiende que el Golfo es de gran interés para China además de una parte fundamental de la BRI. Explora cómo los países del CCG se posicionan en los mapas de la BRI y cómo cada país se ha integrado paulatinamente en dicha iniciativa. Asimismo, indaga en las respuestas occidentales a la iniciativa y la medida en que estas respuestas pueden incidir en los países del CCG. El presente análisis toca a su fin extrayendo conclusiones tentativas sobre el enfoque que podría adoptar China en caso de que se torpedee la iniciativa y se socaven sus intereses. ¿Cambiará acaso su política exterior? Y, en caso afirmativo, ¿cuáles serían las repercusiones para el Golfo?

Introducción

Desde que se lanzara la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) en 2013, China ha implantado con éxito gran parte de la visión que había concebido para vincular distintos puntos geográficos a su estrategia mundial. Siguiendo las rutas terrestres y marítimas de la nueva Ruta de la Seda, China ha establecido e invertido en líneas de comunicación e infraestructuras físicas, véanse una fuerza naval, buques comerciales, estaciones de abastecimiento, ferrocarriles y puertos y ciudades industriales, a lo largo de todo el recorrido hasta Europa a través de Eurasia, por un lado, y el Índico y África, por otro.

Pese a la ubicación estratégica del Golfo y su impacto económico para China, los países integrantes del Consejo de Cooperación del Golfo (en lo sucesivo, CCG) no formaban parte en origen de la BRI. Aunque la ruta marítima de la BRI atraviesa el mar Rojo, se da la circunstancia de que Arabia Saudí, que bordea la línea del litoral, no figuró en los planes y las infraestructuras de la iniciativa.

China empezó a actualizar las rutas de la BRI tras cosechar sus primeros éxitos, integrando nuevos países que no fueron contemplados en el trazado original. Empezó a vincular su red mundial emergente con la red regional del Golfo en seis ámbitos de cooperación en el marco de la iniciativa, a saber: energía de hidrocarburos, infraestructuras y transporte, comercio e inversión, energía nuclear, satélites y energías renovables. Dicha integración se manifestó en asociaciones estratégicas y acuerdos de asociación estratégicos integrales con los países del CCG, la alineación entre la iniciativa y las visiones de desarrollo nacional de dichos estados e inversiones chinas en los puertos y ciudades industriales de la región. A fecha de hoy, los países del CCG constituyen un componente crucial de la iniciativa BRI.

Si bien la BRI refleja el rápido desarrollo de China, así como su masiva productividad, extenso comercio y amplio abanico de relaciones además de marcada influencia, también plantea retos para su pacífica política exterior, que se basa en lo que denomina "comunidad de intereses", un concepto que se contrapone al realismo occidental. En respuesta a sus proyectos expansivos e infraestructuras alrededor del mundo, Estados Unidos y algunos de sus aliados han tratado de impedir la iniciativa a través de alianzas y proyectos económicos alternativos. En el hipotético caso de que estos países adopten una postura más ofensiva, con las consiguientes tensiones militares o sanciones que ello implicaría, ¿cómo se comportaría China? ¿Mantendría una postura pacífica y defensiva? ¿O adoptaría un enfoque ofensivo y realista?

El presente artículo sostiene que los integrantes del CCG son en la actualidad el foco de la BRI porque los objetivos de China tienen un alcance mayor al de las rutas originalmente trazadas por la iniciativa. En la práctica, China busca reforzar su influencia y presencia exterior en el panorama mundial y en ámbitos con mercados y recursos críticos. En términos geopolíticos, el Golfo se sitúa pues en el corazón mismo de la política exterior china y de las necesidades de la BRI. La acrecentada actividad política china en la región –por ejemplo, su impulso de las negociaciones para restaurar las relaciones irano-saudíes– demuestra su interés en participar en la región. Al mismo tiempo, los países del CCG ocupan una importante posición de fuerza y gozan de una ubicación estratégica incomparable que refuerza sus opciones de lograr su objetivo de diversificar sus socios y economías.

El presente análisis consta de cinco apartados. El primero ofrece un recorrido breve de la BRI y sus rutas, la mayoría de las cuales se encuentra lejos de los países del CCG. El segundo apartado explora el enfoque de la política exterior china a través del prisma de los conceptos de comunidad de intereses y de asociación, sentando las bases para un debate sobre la conducta que cabría esperarse de China en el futuro, especialmente en el Golfo. En la tercera sección se analiza la posición de los países del CCG en la iniciativa, los esfuerzos chinos por integrarlos en los seis ámbitos de cooperación, los intereses de los países del CCG en la BRI y cómo cada país está implicado en sendos proyectos de la iniciativa. La cuarta sección aborda los proyectos occidentales concebidos como una alternativa a la BRI e indaga en la medida en que pueden incidir en los países del CCG. La quinta y última sección extrae conclusiones sobre el potencial enfoque de China en el Golfo en caso de que se torpedeen los proyectos de la BRI. Más concretamente, tratará de dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿se vería afectado el Golfo? ¿Cuáles son las prioridades de los países del CCG?

La Iniciativa de la Franja y la Ruta: objetivos y corredores

La Iniciativa de la Franja y la Ruta es un megaproyecto sin precedentes en la historia de la economía mundial que plasma la visión del presidente Xi Jinping de China como potencia mundial en el siglo XXI y lo que considera el "gran renacimiento" del país. La iniciativa está asociada con el deseo chino de delimitar su lugar en el mundo: "Nuestra responsabilidad es […] seguir trabajando para materializar la gran reactivación de la nación china", declaró Xi en su primera alocución como presidente en 2012, "para que la nación china ocupe un lugar más firme y destacado entre todas las naciones del mundo"[1].

Algunos aspectos clave de la iniciativa incluyen infraestructuras e inversiones en puertos, transporte, redes de energía, comercio, finanzas y comunicación interestatal. Para octubre de 2023, se habían invertido 4.000 millones de dólares en la BRI[2]. El objetivo no es otro que convertir a China en un centro de comunicaciones en la región y más allá y se espera que los proyectos de la BRI y los países que albergan dichas infraestructuras absorban los excedentes de la producción local china[3]. La iniciativa permite conectar países en Asia, Europa y África con China[4] y, hasta la fecha, un total de 147 países y 31 organizaciones internacionales han suscrito acuerdos de cooperación en el marco de la BRI (memorandos de entendimiento) con China, lo cual avala el alcance global de la iniciativa[5].

La BRI está cartografiada a lo largo de dos rutas primarias: la ruta terrestre, que parte de Xi'an y atraviesa Asia Central, Irán y Turquía hasta llegar a Rotterdam, en los Países Bajos, y la ruta marítima, que arranca en la ciudad de Quanzhou y pasa por varias estaciones en el océano Índico, el mar Rojo y el canal de Suez hasta culminar en Italia.

Mapa 1: El Golfo queda lejos de la Ruta de la Seda terrestre y marítima

El Golfo queda lejos de la Ruta de la Seda terrestre y marítima

Fuente: Elaboración del autor con la asistencia de Souhail Jellaoui, del departamento de diseño de ACRPS, a partir del mapa contenido en: Silk Road Briefing, "The Belt and Road Initiative", consultado el 7 de octubre de 2023 en: https://bit.ly/3rCrfrj

Los países del CCG no se encuentran cerca de los principales corredores económicos de la iniciativa, a saber[6]:

  1. El corredor económico entre China y Asia Central y Occidental, que queda lejos de la Península Arábiga.
  2. El corredor económico entre el norte de China y el puerto de Gwadar en Pakistán, que comunica la Ruta de la Seda terrestre con la marítima.
  3. El nuevo puente terrestre euroasiático que conecta los océanos Índico y Atlántico.
  4. El corredor económico entre China, Mongolia y Rusia.
  5. El corredor económico entre China y la Península Indochina.
  6. El corredor económico entre Bangladesh, China, India y Myanmar.

La visión de China y su política exterior en el marco de la iniciativa BRI

China está tratando de desmarcarse del legado occidental moderno, que está estigmatizado como una forma de imperialismo y refleja un realismo que explota el conflicto y compite por las esferas de influencia. En su calidad de país en desarrollo que fue víctima de las políticas imperialistas y comparte agravios con otros países del Sur global, la China moderna aspira a aportar una nueva perspectiva a sus políticas, promoviendo la idea de una comunidad de intereses capaz de beneficiar a todos y no únicamente una superpotencia que fomenta las asociaciones por encima de las alianzas geopolíticas convencionales. Con su rápido crecimiento económico, la metódica aplicación de sus estrategias y la ampliación de su influencia comercial y geopolítica, ha demostrado una vocación de desarrollo y paz, compartido beneficios y apostado por la no injerencia en los asuntos internos de países terceros o en conflictos regionales. Este enfoque, que por el momento no se ha visto seriamente erosionado, ha arrojado grandes beneficios que han permitido a China forjar asociaciones y suscribir acuerdos con cientos de países.

Con la BRI, China está reviviendo el espíritu de la antigua Ruta de la Seda, basándose en la "paz y la cooperación, la apertura e inclusividad, el aprendizaje recíproco y el beneficio mutuo". Este enfoque parece reflejar a su vez el deseo de reequilibrar las escalas, alejándose de los "asuntos políticos entre estados" e inclinándose hacia "los asuntos políticos entre redes", al centrarse en la comunicación más que en el control[7].

Junto con la BRI, en 2014, el presidente Xi propuso la idea de una "comunidad de intereses", definida posteriormente por altos funcionarios chinos como "una comunidad basada en una responsabilidad común" y más tarde como "la comunidad del destino común de la humanidad". Se trata, en esencia, de la visión china del orden mundial. Según el ministro de Exteriores chino Wang Yi, la idea representa un importante avance teórico y "trasciende 300 años de teoría occidental de las Relaciones Internacionales"[8].

Todas estas afirmaciones inciden claramente en los términos "común" y "comunidad", evitando términos asociados a la tradición realista, como lo son "alianza", que implica competencia, y posiblemente conflicto con otras alianzas. El foco sobre los beneficios compartidos parece diseñado para atraer el interés de terceros y convencerlos para que se sumen a la iniciativa. Esto explica por qué China insiste en el concepto de "asociación" o partenariado, con la consiguiente connotación de compartir en común, como alternativa al concepto de "alianza".

Algunos académicos occidentales atribuyen la oposición china a la idea de las alianzas a su experiencia negativa en las dos grandes alianzas militares de la Guerra Fría, que le llevó a concebir un modelo de relación radicalmente diferente a las alianzas militares de alcance mundial. El pacto chino-soviético fue un fracaso, mientras que la visión china de la OTAN, además de ser ideológicamente hostil, colocaba a los no miembros en una situación de inseguridad. Las asociaciones se perfilan como una alternativa, ofreciendo la ventaja de la flexibilidad basada en el beneficio mutuo, uno de los cinco principios rectores de la coexistencia pacífica. Esta noción cubre un amplio abanico de campos al tiempo que aparca cuestiones espinosas[9].

Las interpretaciones del enfoque chino varían. Algunos lo consideran pragmático dado el grado de poder militar y material y la influencia que el país ha acumulado en apenas unas décadas; otros, al analizar su política exterior, a la que califican de blanda, lo ven como una suerte de idealismo cooperativo que le ha granjeado hasta la fecha amistades y asociaciones. También puede interpretarse en sus propios términos, es decir, como un ejemplo de la comunidad de intereses que promueve. El comportamiento chino y la BRI pueden entenderse también a través de un prisma geopolítico, habida cuenta de que el impacto y los efectos de su auge empezaron a sentirse en regiones de importancia geopolítica en el mundo. Algunos hechos geográficos facilitan la nueva y proactiva política china: se trata del segundo país más grande de Asia en extensión y el más grande del mundo a nivel demográfico; geográficamente, abarca un continente hasta Eurasia y está comunicado con las rutas terrestres que conducen a Europa. Además, sus extensas costas están bañadas por los océanos Índico y Pacífico, de manera que tiene acceso a los corredores marítimos y las rutas comerciales internacionales.

Las rutas de la iniciativa BRI revisten importancia geopolítica y esto aparentemente es intencionado. Como se apuntaba anteriormente, una ruta terrestre discurre desde el norte de China hasta Europa y el océano Atlántico, atravesando Eurasia o el corazón de la región. Otra ruta marítima parte del suroeste de China y comunica el océano Índico con África, pasando por las costas de Eurasia hasta el sur. La Ruta de la Seda Terrestre, que lleva a China a las puertas de Europa, puede replicar el movimiento histórico de personas que desembarcaron en Europa y ejercieron su influencia en el territorio, como los huns, mongoles, y turcos, cuyos impactos geopolíticos en Europa han sido acertadamente descritos por Halford Mackinder[10], con la diferencia, sustancial eso sí, de que la actual política china es principalmente de naturaleza pacífica y económica. Entretanto, la Ruta de la Seda marítima comunica el comercio de tránsito, bases de apoyo y puertos en el océano Índico y en África, como Hambantota en Sri Lanka, Gwadar en Pakistán, y Yibuti en la entrada al mar Rojo, alcanzando el Mediterráneo hacia Europa y reforzando así el comercio chino en lo que Nicholas Spykman describe como el "rimland"[11] (literalmente, tierra en los bordes) y aportando protección, fortaleza y apoyo a los flujos comerciales. La iniciativa puede verse como una estrategia de anticontención[12] diseñada para socavar cualquier intento de Estados Unidos y de sus aliados de contener a China[13].

China sostiene que el objetivo de la BRI no es la influencia geopolítica. Zhang Ming, viceministro de Exteriores chino para Asuntos de Asia Occidental y el Norte de África, declaró que "el mundo no debería dividirse en esferas de influencia", y que la BRI "no constituye una amenaza a la influencia o los intereses de ningún Estado, incluidos los Estados Unidos"[14]. Wang Jisi, estratega chino, destacó que la iniciativa es una estrategia defensiva destinada a reequilibrar el enfoque ofensivo estadounidense[15].

No cabe la menor duda de que la BRI refleja la evolución militar, política y cultural china así como su crecimiento económico[16]. Las líneas de transporte reflejan el flujo de bienes y personas entre el centro y la periferia. La preparación militar y la cooperación en seguridad son necesarias para proteger las infraestructuras y velar por la libertad del transporte, al tiempo que se requieren acuerdos económicos para facilitar los procedimientos y relaciones políticas y canales diplomáticos para consolidar la cooperación y resolver problemas incipientes. Todo lo anterior impulsa la presencia china en el extranjero y refuerza su influencia geopolítica.

La posición del Golfo en la iniciativa BRI

El Golfo, como adelantábamos, no figuraba inicialmente en los mapas centrales de la BRI. En este apartado, explicaré los esfuerzos realizados por China para incorporar a los países integrantes del CCG en la iniciativa a través de distintos ámbitos de cooperación, los factores que animan a ambas partes a participar en la iniciativa y cómo cada país del CCG se ha implicado en proyectos de la BRI y, por tanto, puede encontrar su sitio en los mapas.

1. Atraer a los países del CCG a la iniciativa BRI

La apuesta china por incorporar a los países del CCG en la BRI se enmarcó inicialmente en sus esfuerzos por ampliar la iniciativa a la región árabe en el sentido más amplio. En la VI Conferencia Ministerial del Foro de Cooperación China-Estados Árabes celebrada en junio de 2014, el presidente Xi declaró  que los países de la región son "socios naturales en la construcción de la Iniciativa de la Franja y la Ruta"[17]. Posteriormente, en enero de 2016, China publicó el documento de política de China para la región árabe, en el que explica su deseo de cooperar en aras del beneficio mutuo de ambas partes[18]. Ese mismo año, el presidente Xi realizó dos visitas a Arabia Saudí y Egipto para hablar de la puesta en marcha de la iniciativa. Presentó la visión china de la seguridad y la estabilidad como un patrón de cooperación 1+2+3: en otras palabras, la cooperación energética conformaría el nivel superior; las infraestructuras y la facilitación del comercio y la inversión ocuparían el segundo nivel; y los campos con un alto componente tecnológico como la energía nuclear, los satélites espaciales y las energías renovables serían importantes avances e integrarían el tercer nivel[19]. Para 2019, China había firmado documentos de cooperación relacionados con la BRI con un total de diecisiete países árabes y había forjado asociaciones estratégicas y asociaciones estratégicas integrales con doce[20].

Los países integrantes del CCG no están oficialmente incluidos en los mapas de la BRI o los seis corredores propuestos y la región del Golfo se encuentra en la periferia de la ruta marítima a través del mar Rojo. Con todo, estos países están implicados en todos y cada uno de los seis ámbitos de cooperación (véase la Figura 1) dada su importancia desde el punto de vista de la energía (el patrón de cooperación del primer nivel de acuerdo con la visión china), los dos niveles secundarios (infraestructuras portuarias y de transporte y comercio e inversiones), y el tercer nivel  (tecnología avanzada de distintos tipos que los países del CCG esperan adaptar y localizar en la región). Una revisión de los acuerdos estratégicos con algunos países del CCG muestra cómo ha cambiado gradualmente el paisaje hasta el punto de que dichos países se encuentran hoy en el corazón mismo de la BRI.

Figura 1: Seis ámbitos de cooperación en la iniciativa BRI (patrón 1+2+3)

Seis ámbitos de cooperación en la iniciativa BRI (patrón 1+2+3)

Fuente: Elaborado por el autor

2. ¿Por qué se han integrado gradualmente los países del CCG en la iniciativa BRI?

Son varios los factores que han propiciado el cambio tanto en China como en los países del CCG desde las relaciones bilaterales convencionales hacia asociaciones estratégicas, reconociendo la importancia de la integración en la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

A.        China

En términos geográficos, la región del Golfo se ubica entre las rutas terrestre y marítima de la BRI y colinda con el corredor del mar Rojo que conduce a Europa. Con los primeros éxitos de los proyectos de la BRI y conforme las inversiones han visto su valor nominal crecer desde 1 billón hasta 4 billones de dólares, China ha actualizado de forma continuada las rutas de la BRI, integrando países que no estaban incluidos en un primer momento en los mapas al crear una red integrada mundial basada en subredes regionales. Si la red mundial está directamente comunicada a través de las rutas marítimas y terrestres de la BRI, ha de haber vínculos entre ella y las subredes, que es donde entran en juego los seis ámbitos de cooperación.  

Como resultado de su auge económico, China se ha convertido en el mayor importador de petróleo y gas natural del mundo. Mientras que en 1990 consumía 2,3 millones de barriles de petróleo al día y 0,5 billones de pies cúbicos de gas, se espera que consuma del orden de 16 millones de barriles de petróleo al día y 7 billones de pies cúbicos de gas de aquí a 2030[21]. Por ende, el país tiene ahora una fuerte dependencia en las fuentes de energía del Golfo, importando 210 millones de toneladas de petróleo de países del CCG en 2022 y aproximadamente el 41% de sus importaciones totales de petróleo[22].

Los intereses de China en la región también han crecido, al igual que el volumen de comercio. En 2022, el comercio con todos los países integrantes del CCG ascendía a 304.700 millones de dólares (véase la Tabla 1), frente a los solo 1.300 millones de dólares de 1990[23]. La inversión extranjera directa china en estos Estados en el periodo 2005-2021 rondó los 107.220 millones de dólares[24]. En línea con la BRI, China ha invertido miles de millones de dólares en varios puertos en el Golfo y la región entendida en el sentido más amplio, entre ellos Khalifa y Fujairah en EAU, Duqm en Omán y Yanbu en Arabia Saudí[25].

Conforme China expande la BRI,  le interesa que estos estados inviertan en los proyectos de la BRI mediante una inyección de fondos en el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, que es el principal canal de financiación de la BRI. (Más adelante abordaré la membresía de algunos estados del CCG en el banco y sus inversiones en proyectos de la BRI.)

Los fondos soberanos del Golfo –algunos de los más importantes del mundo– y otros instrumentos de inversión están tratando de encontrar destinos para la inversión fuera de Occidente con miras a diversificar sus proyectos y reducir riesgos y volatilidad. China puede por tanto ver a dichos países como financiadores y acreedores potenciales de proyectos de la BRI y estos pueden funcionar como un contrapeso a los países que dependen de préstamos para financiar sus proyectos en el marco de la BRI.

Los países del CCG presentan dos rasgos que pueden explicar su importancia estratégica y el deseo a vincularlos a la BRI: en primer lugar, sus exportaciones masivas de energía a China y, en segundo lugar, la importancia geopolítica de la región. Los Estados del CCG forman el nexo de unión, tanto en términos de geografía como de infraestructuras, entre Europa y muchas otras regiones[26] y son del interés de las potencias competidoras.

B.         Países del CCG 

Los países del CCG buscan participar en la BRI porque se trata de un proyecto mundial de inmenso potencial. La naturaleza de los proyectos cubiertos por los seis ámbitos de actuación de la iniciativa resulta extremadamente atractiva porque combina la economía tradicional (energía, consolidación de la centralidad y potencial de los grandes puertos y aeropuertos del Golfo, sus cadenas mundiales y el comercio) con la nueva economía y el componente high tech (hidrógeno, cables, fibra óptica, economía digital, espacio, energía nuclear y renovables). En otras palabras, la iniciativa podría tejer lazos más fuertes con nuevas redes económicas mundiales y acercar a los Estados del CCG a su objetivo primario de diversificar sus socios comerciales y sus economías.

Las visiones nacionales para el desarrollo en cada país del CCG –Saudi Vision 2030, Qatar Vision 2030, We the UAE 2031, Kuwait Vision 2035 y Oman Vision 2040– conforman la base de su progreso. El objetivo de estas visiones es desarrollar todos los sectores de la economía y llevar a cabo proyectos estratégicos dentro de un plazo concreto. Vincular dichas visiones a proyectos de la BRI puede por tanto ofrecer a los países del CCG oportunidades para reforzar sus relaciones con China y participar en sus megaproyectos y en la red regional y mundial, en vista del rápido desarrollo chino durante las últimas décadas.

Al mismo tiempo, China también puede verse como otro socio potencial, además de Estados Unidos, tradicionalmente el primer socio de seguridad de la región[27]. La naturaleza de la política china y su compromiso con la no injerencia en los asuntos internos de países terceros pueden convertirlo en una opción atractiva para una mayor cooperación militar y de seguridad. Por ejemplo, la decisión de Washington de congelar temporalmente las ventas de armamento a Arabia Saudí y EAU, y su suspensión de la venta del avión F-35 a los EAU, llevó a Riad y Abu Dhabi a buscar proveedores alternativos, incluso provisionales, y esto incluía a China[28]. La BRI puede dotar a los países del CCG de espacio para formar asociaciones multilaterales fuera de la región y podría animar a China a buscar acuerdos políticos y de seguridad en la región del Golfo[29]sin sugerir que sea una alternativa a Estados Unidos y sus acuerdos. El interés de seguridad de China y quizás su futuro compromiso pueden crecer conforme lo hagan los intereses en la región, lo cual le obligaría a proteger y defender sus intereses si se le deniega acceso o se le amenaza, como apuntaré en el apartado final de este análisis.

3. ¿Cómo se han integrado los países del CCG en la iniciativa BRI?

Con el tiempo, se ha convertido en una práctica habitual que las autoridades chinas y del Golfo se refieran a la BRI al hablar sobre nuevas sociedades mixtas o incluso empresas ya existentes como puertos, ciudades industriales y rutas de transporte. Al explicar el contenido de la iniciativa, China afirma que implica grandes ámbitos de cooperación que pueden vincular a los países con la BRI. Se considera cada vez más que la ruta marítima a través del mar Rojo incluye a Arabia Saudí, en la medida en que China se ha interesado en sus puertos occidentales, como el de Yanbu. Asimismo, la inversión china en algunos puertos de envergadura, como Duqm en Omán y Khalifa en EAU, se ha interpretado como una forma de conectar el Golfo con el puerto paquistaní de Gwadar, que constituye una parada central en el mapa de la iniciativa.

En vista de lo anterior, queda claro que los países del CCG se están integrando de forma paulatina en la BRI y que lo anterior ha quedado cuasiformalizado a través de declaraciones oficiales y acuerdos de los países del Golfo con China en los últimos años. El siguiente apartado ilustra el grado de interés de los países del CCG en la iniciativa.

A.        Arabia Saudí

Arabia Saudí se ha convertido en uno de los socios más importantes de China en el Golfo. El volumen del comercio bilateral se ha multiplicado en los últimos años gracias a proyectos económicos de envergadura que ascendieron a 106.000 millones de dólares en 2022[30], desde los 80.000 millones en 2021, véase, un 30% más en un solo año[31]. Gran parte del comercio chino-saudí gira en torno al petróleo, que representa el 20% de las importaciones totales de petróleo crudo de China[32]. Las inversiones del Reino de Arabia Saudí en China ascienden por su parte a 23.000 millones de dólares[33].

Este rápido aumento en la cooperación obedece en parte a que China afianzó sus relaciones con Arabia Saudí en 2016 al enmarcarlas en una asociación estratégica integral[34], un partenariado suscrito oficialmente durante la visita del presidente Xi a Arabia Saudí en diciembre de 2022, en la que se anunció también que se habían firmado 34 acuerdos de inversión valorados en 30.000 millones de dólares[35]. En alusión directa a la integración de dichos acuerdos en la BRI, el presidente Xi y el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, valoraron positivamente la participación de empresas saudíes en varios partenariados enmarcados en la iniciativa[36]. En términos generales, los dos Estados han creado mecanismos de coordinación bilaterales y regionales destinados a alinear la BRI con la llamada Visión Saudí 2030[37]. Durante la visita del príncipe Mohammed bin Salman a China en 2016 se convocó un comité llamado "Visión Saudí 2030 y la Iniciativa de la Franja y la Ruta: avanzando juntos hacia un futuro prometedor" para debatir las visiones compartidas de ambos proyectos[38]. Khalid al-Falih, el ministro de Energía, Industria y Recursos Minerales, declaró que la reactivación de las antiguas rutas comerciales complementaba la Visión Saudí 2030[39]. China es pues considerada un socio de envergadura en proyectos asociados a la Visión Saudí 2030, incluida la megaciudad de 500.000 millones de dólares llamada NEOM.[40]

La Ruta de la Seda marítima, que atraviesa el mar Rojo, es de una importancia económica y de inversión crucial para Arabia Saudí y sus puertos occidentales. De hecho, ya en 2019 se suscribió un acuerdo de cooperación en el ámbito del transporte marítimo[41], cuyo objetivo, en palabras del ministro de Transportes saudí, Nabil al-Amoudi, era reforzar la industria del transporte marítimo y facilitar y desarrollar el flujo de buques comerciales[42]. China también ha contribuido a la infraestructura de la refinería del puerto de Yanbu, valorada en 10.000 millones de dólares[43], y Arabia Saudí espera participar en proyectos regionales relacionados con la ruta marítima. Ofreció a Pakistán del orden de 16.000 millones en préstamos e inversiones asociados con el corredor económico chino-paquistaní, incluida una inversión de 10.000 millones de dólares en una refinería de petróleo y un complejo petroquímico en el puerto de Gwadar[44].

En el campo high tech –uno de los seis ámbitos de cooperación y un componente de la Visión Saudí 2030– el hidrógeno ha recibido mucha atención, pues se aspira a crear un sistema de energías limpias apoyándose en una serie de tecnologías. En agosto del año 2000, Arabia Saudí anunció la creación de una empresa dedicada a producir hidrógeno verde en NEOM alimentada por 4 GW de energías renovables. China es el mayor productor mundial de hidrógeno, con más de 21 millones de toneladas generadas mundialmente en 2019, permitiendo a los dos países trabajar juntos para producir hidrógeno a gran escala[45]. Los satélites son también un ámbito de cooperación con China. En diciembre de 2018, Arabia Saudí lanzó al espacio desde China dos satélites localmente desarrollados, el SaudiSat 5A y 5B, como parte de la Ruta de la Seda Digital. El sistema de navegación satelital BeiDou se emplea en la región, con aplicaciones para las telecomunicaciones y la seguridad marítima[46].

B.         Qatar

China y Qatar tienen relaciones expansivas basadas en la iniciativa BRI y el comercio en recursos energéticos, especialmente el gas natural, que Qatar suministra a China. La asociación estratégica fue anunciada en 2014 y llevó a los dos países a crear infraestructuras conjuntas y organizar sendos intercambios militares[47]. Según el embajador de China en Qatar, Li Chen, Qatar fue uno de los primeros países en la región en apoyar la BRI. Se firmó en un primer término un memorando de entendimiento durante la visita del emir de Qatar, Sheikh Tamim bin Hamad Al-Thani, a China en 2014. Qatar es también miembro fundador del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, y Sheikh Tamim y el presidente Xi han acordado vincular la BRI con la Visión Qatar 2030[48].

En marzo de 2019, los dos países firmaron un acuerdo en virtud del cual Qatar suministrará a China 4 millones de toneladas de gas licuado anualmente para un periodo de veintisiete años, siendo éste el acuerdo de gas a más largo plazo del mundo[49]. Tras suscribirse el acuerdo, el comercio entre los dos países se duplicó, aumentando en un 45% en solo un año; en 2022, el valor del comercio rozó los 26.200 millones de dólares, frente a los 18.000 millones en 2021[50].

Desde que se introdujera en el mercado del GNL a principios de la década de los 90, Qatar se ha apoyado en empresas occidentales, a saber ExxonMobil, Royal Dutch Shell y Total. El acuerdo permitió a Qatar diversificar sus socios en lugar de apoyarse únicamente en tecnología occidental, y sus vínculos tecnológicos con China parecen estar profundizándose. En 2019, el embajador de China en Qatar, Zhou Jian, articuló el objetivo de Pekín de integrar la BRI en la Visión Qatar 2030, destacando que Qatar fue uno de los primeros países en sumarse a la iniciativa. Para China, el reciente acuerdo del gas reviste importancia estratégica en vista de su deseo de alejarse de las energías contaminantes antes de 2060. Con todo, el GNL sigue siendo una de las prioridades de Pekín[51].

C.         Emiratos Árabes Unidos

Emiratos Árabes Unidos es el segundo país del Golfo designado por China como socio estratégico integral desde 2018[52]. También es segundo en volumen comercial, rondando en 2022 los 99.270 millones de dólares[53]. Los EAU se han comprometido con la BRI según el ministro de Estado de EAU Sultan Ahmed al-Jaber[54] porque la iniciativa les brinda oportunidades para invertir en infraestructuras más allá de sus fronteras. En abril de 2015, EAU se sumó al Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras. DP World, que opera varios puertos alrededor del mundo (seis en el sur de Asia, cuatro en China y uno en Tailandia, Vietnam, Corea del Sur e Indonesia respectivamente) aspira a participar en proyectos de transporte de la BRI y está actualmente contribuyendo al desarrollo de la Eastern Gateway Terminal que comunica China con Europa[55]. En 2019, China firmó un contrato por valor de 10.000 millones de dólares para desarrollar una nueva ciudad industrial en la Zona Industrial de Khalifa en Abu Dhabi[56]. En 2023, los dos países acordaron que el programa para el acuerdo de asociación estratégica integral estuviera alineado también con los objetivos económicos de la visión "We the UAE 2031"[57].

D.        Kuwait

La iniciativa BRI tiene el potencial de contribuir a los objetivos de la Visión Kuwait 2035. Como parte de la visión, el país anunció un megaproyecto en marzo de 2023, la llamada Zona Económica del Norte que, de acuerdo con el viceprimer ministro y ministro de Defensa, Sheikh Nasser Sabah al-Ahmad al-Sabah, implicaría inversiones valoradas en 600.000 millones y la creación de la Ciudad de la Seda y sendas empresas. Como primer paso, Kuwait y China tienen previsto crear un fondo de inversión conjunto de 10.000 millones de dólares denominado Fondo de la Ruta de la Seda China-Kuwait. Asimismo, están contemplando la posibilidad de unir cinco islas kuwaitíes con la Ciudad de la Seda en colaboración con China con miras a convertir la zona en un área internacional, un proyecto que Sheikh Nasser ha descrito como un "nuevo Hong Kong"[58].

En 2014, Kuwait se convirtió en el primer país en Oriente Medio en firmar acuerdos de cooperación vinculados a la BRI con China y las relaciones bilaterales alcanzaron el grado de asociación estratégica en 2018[59]. En septiembre de 2023, los dos países suscribieron siete acuerdos para fortalecer la asociación, abarcando los siguientes ámbitos: el plan quinquenal para la cooperación bilateral 2024-2028, un sistema verde bajo en carbono para el reciclaje de residuos, infraestructuras medioambientales para las plantas de tratamiento de aguas, energías renovables, el proyecto portuario Mubarak al-Kabeer, zonas libres y económicas y vivienda[60]. Estos acuerdos pueden impulsar de forma significativa el comercio entre ambos países más allá de los niveles de 2022, cuando rondó los 31.500 millones de dólares[61].

E.         Omán

El litoral omaní está convirtiéndose en una parada cada vez más importante de la Ruta de la Seda marítima. Desde 2016, China ha inyectado miles de millones de dólares para convertir Duqm, un pueblo pesquero situado 550 kilómetros al sur de Muscat, en un hub industrial y un puerto de relevancia. En términos globales, Pekín ha invertido del orden de 10.700 millones de dólares en la construcción del Puerto y Complejo Industrial de Duqm[62]. El proyecto se enmarca en la estrategia de diversificación económica de Omán, si bien podría interpretarse también como un ejemplo de los éxitos de China a la hora de promocionar la BRI. El puerto de Duqm, que mira al mar Arábigo, es un hub empresarial en potencia para las empresas chinas ubicadas cerca de los mercados de exportación a los que China desea acceder en la región del Golfo, el subcontinente indio y África del Este. Las empresas chinas ya han invertido más de 3.000 millones de dólares en Duqm y tienen previsto inyectar 11.000 millones, según el consorcio Oman WanFang. Omán también está interesado en invertir en la Zona Económica Especial de Gwadar[63] para reforzar el nexo entre esta importante estación de la ruta marítima china y sus propios puertos.

China y Omán están trabajando para fomentar la alineación entre la BRI y la Visión 2040 del sultanato, y prevén cooperar en infraestructuras, energía, tecnologías de la comunicación, electricidad y pesca. El comercio bilateral en 2022 alcanzó los 40.500 millones de dólares[64]. Estos desarrollos han afianzado la posición de Omán en la iniciativa, y el 28 de abril de 2022 ambas partes defendieron impulsar las relaciones bilaterales y dotarlas de la condición de asociación estratégica, lo cual puede conllevar una mayor cooperación militar si cabe[65].

Tabla 1: Asociaciones China-Golfo y alineación con la BRI

 PaísNivelFechaComercio (USD miles millones en 2022)Alineación de la BRI con la visión nacionalProyectos destacados vinculados a la BRI
1Arabia SaudíAsociación estratégica integral2016106Saudi Vision 2030Petróleo, refinería y puerto de Yanbu, high tech, NEOM
2QatarAsociación estratégica201426,2Qatar Vision 2030GNL
3Emiratos Árabes UnidosAsociación estratégica integral201899,27We the UAE 2031DP World, Ciudad industrial y puerto de Khalifa 
4KuwaitAsociación estratégica201831,5Kuwait Vision 2035Ciudad de la Seda, Zona Económica del Norte, Puerto Mubarak al- Kabeer 
5OmánPosible asociación estratégicaPosiblemente 202440,5Oman Vision 2040Puerto y complejo industrial de Duqm 
 Total  304,67  

Fuente: Tabla elaborada por el autor

Respuestas occidentales a la iniciativa BRI: relevancia para el Golfo

Dado que China ha construido una estrategia atractiva a nivel mundial para la participación de países de todo el mundo en sus proyectos e infraestructuras en el marco de la BRI, además de convertirse en la segunda economía mundial, Estados Unidos y otros países han pasado a considerar al gigante asiático como un serio rival[66]. Como China ha seguido por el momento cauces pacíficos y fundamentalmente económicos para satisfacer sus intereses en el mundo, Occidente ha tratado de impedir su éxito y contener su expansión mediante, hasta la fecha, medios también no violentos (propaganda, alianzas y proyectos alternativos). En la medida en que los países del CCG son un aliado de Estados Unidos y otros países occidentales, algunos de estos esfuerzos occidentales han contado con su participación.

Tabla 2: Respuestas occidentales a la BRI: impacto en los países del CCG 

 Respuesta occidentalObjetivo/medio¿Afecta a los países del CCG?
1Trampas de deudaPaíses en desarrolloNo
2Retirada: instar a los países a retirarse de la BRIItaliaNo
3Alianzas: contener a China en los océanos Índico y PacíficoAUKUS y QUADNo
4Escalada: conflicto militar o tensiones, sanciones para impedir transacciones comerciales Taiwán, Mar del Sur de China, el mundoPosiblemente
5Pasarela Mundial: estrategia alternativa de la UEEurasiaPosiblemente
6Corredor económico: alternativa geopolítica a la BRIIndia-Golfo-EuropaSí

Fuente: Tabla elaborada por el autor

1. Trampas de deuda

Occidente ha criticado a China por su política de préstamos a países pobres y en desarrollo, por lo general implicados en proyectos de la BRI, declarando que les deja en una situación complicada para amortizar sus deudas y por tanto les hace vulnerables a la presión. Un estudio publicado por Aid Data, del College of William and Mary en Estados Unidos, concluyó que los préstamos de China a países de renta baja y media se han triplicado en una década, alcanzando los 170.000 millones a finales de 2020. Del orden de cuarenta países tienen exposición crediticia a acreedores chinos equivalente a más del 10 por ciento de su PIB anual; las deudas debidas a China por Yibuti, Laos, Zambia y Kirguistán representan el 20% de su PIB anual. China está utilizado estas "trampas de deuda" para ganar en influencia en otros países, lo cual significa que estos países acaban perdiendo su control sobre activos clave si no logran devolver sus deudas. China niega estas acusaciones, insistiendo en que ningún país ha caído en una trampa de deuda tras recibir préstamos del país[67].

Es preciso destacar que la cuestión de las trampas de deuda ha sido trasladada fundamentalmente por fuentes occidentales, de ahí que convenga verificar esta información a través de fuentes independientes. Un país que invierte miles de millones de dólares en proyectos globales debería, teóricamente, estudiar la viabilidad de dichos proyectos utilizando sus propios medios.

Sean o no veraces estas afirmaciones, el concepto de trampa de deuda no reviste importancia para los países del CCG, que cuentan con excedentes financieros y desean participar en los proyectos chinos en calidad de inversores externos o para contribuir a sus propios planes de desarrollo nacional. China ve a dichos países como una fuente de liquidez financiera y algunos de ellos son además miembros fundadores del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras. Como acreedores o inversores, estos países pueden actuar como un contrapeso respecto de los estados deudores que reciben créditos chinos para los proyectos de la BRI.

2. Incitación a la retirada de la iniciativa BRI

Aunque algunos países europeos como Alemania, Países Bajos, Bélgica e Italia están participando en proyectos de la BRI de una forma u otra, lo cierto es que siguen instando a algunos países a retirarse de la iniciativa. Italia es un buen ejemplo debido a su posición en Europa y porque es el único miembro del G7 que es miembro oficial de la BRI.

La inversión china en los puertos europeos se ha convertido en una fuente de preocupación cuando supera cierto umbral. De acuerdo con un investigador, este punto se alcanza cuando "la escala de un proyecto en un único país conduce a una influencia política excesiva "[68]. Aplicando esta misma vara de medir, la inversión china en Italia puede verse como tal dada la naturaleza expansiva de los proyectos cubiertos por el partenariado desde 2019. Italia como consecuencia está siendo presionada por sus aliados occidentales para que module su relación con Pekín, especialmente en vista de que ostentará la presidencia rotativa del G7 en 2024. En septiembre de 2023, la primera ministra Giorgia Meloni mencionó que aún estaba sopesando si retirarse o no de la iniciativa o renovar la membresía de Italia otros cinco años a partir de marzo de 2024[69].

De hecho, el Gobierno italiano se muestra escéptico en torno a los beneficios económicos de su condición de miembro de la BRI. Italia se ha afanado en atraer inversiones y ampliar el alcance de las exportaciones italianas al masivo mercado chino, pero lo cierto es que sus acuerdos con China no han cambiado de forma radical la trayectoria de sus relaciones económicas. Desde que Italia se sumara a la iniciativa, sus exportaciones a China han aumentado de 14.500 millones de euros a 18.500 millones, mientras que las exportaciones chinas a Italia han crecido de forma mucho más significativa, pasando de 33.500 millones de euros a 50.900 millones. La IED china en Italia pasó de 650 millones de dólares en 2019 a solo 33 millones en 2021. Además, la postura de China en la guerra de Ucrania ha llevado a muchos países europeos, Italia incluida, a replantearse su relación con el gigante asiático. Meloni, recordemos, es una firme defensora de Ucrania[70].

Para los países del CCG, toda llamada de Occidente a retirarse de los proyectos chinos y la BRI tiene visos de resultar infructuosa. Como apuntábamos antes, los países del CCG están financiando sus propios proyectos y contribuyendo a las inversiones chinas; por tanto, a diferencia de Italia, no es probable que se vean expuestos a riesgos económicos que puedan hacerles vulnerables a la coacción. De hecho, son los países del CCG quienes buscan participar en la BRI, motivados por su deseo de diversificar sus socios, aprovecharse de la oferta tecnológica china y asociarse con su creciente red mundial para evitar quedarse fuera.

3. Alianzas alternativas a China

Estados Unidos está trabajando para forjar alianzas y bloques geopolíticos con los que contener los riesgos que percibe de China. Estas asociaciones se enmarcan bajo el epígrafe de su estrategia para la región Indo-Pacífica, formulada en 2017 y 2022[71]. Incluye alianzas clave, como la asociación AUKUS entre Estados Unidos, el Reino Unido y Australia, y el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (QUAD), descrito en ocasiones como una "miniOTAN"[72], que incluye Japón, Australia, India y Estados Unidos. Geográficamente, el concepto "indo-pacífico" alude al extenso mar de aguas cálidas que conecta los océanos Índico y Pacífico; en términos geopolíticos, apunta al nexo de seguridad entre los dos océanos y los trata como un único centro de operaciones[73].

Estas alianzas parecen responder a la BRI, que Occidente ve no ya como un proyecto económico pacífico, sino como un preludio a la futura hegemonía geopolítica en la región que abarca. Su finalidad percibida es construir carreteras e intereses transcontinentales que justifiquen una protección por parte de China y por ende la presencia internacional del país.

Estas alianzas específicas, sin embargo, no son geográficamente relevantes para los países del CCG, estando dedicadas a la zona marítima entre India, Australia y América –es decir, la zona más amplia en torno a China­–. Tampoco son política o económicamente aplicables a los países integrantes del CCG, que tienen amplios intereses en China y buscan reforzar su partenariado con el país. Por consiguiente, es probable que eviten implicarse en ningún tipo de polarización internacional contra China, especialmente en vista de que China no ha mostrado hostilidad alguna hacia el Golfo, ni en términos históricos, ni retóricos ni prácticos y los países del GCC no han expresado temor alguno hacia una posible amenaza de China. La situación hoy es diferente a la del mundo bipolar de la Guerra Fría; China no se considera comparable a la antigua Unión Soviética, que planteó una amenaza ideológica y política a las sociedades del Golfo y sus sistemas políticos. 

4. Posible escalada occidental contra China

Se espera que Occidente escale su política de contención y busque contrapesos al poder de China en Asia Oriental conforme avance China en el mundo a través de la BRI. Desde 2018, Estados Unidos ha adoptado varias medidas de escalada, suscitando críticas por parte de China y tensionando las relaciones[74]. Suele citarse sobre todo Taiwán como pretexto para aumentar la presión sobre China o los acuerdos militares de los países de la coalición de Estados Unidos en el mar del Sur de China. Para China, el caso taiwanés es distinto a cualquier otro. Se trata de una cuestión de dignidad nacional porque China considera a la isla parte de su territorio y ve los movimientos de los países extranjeros como una injerencia en sus asuntos internos[75]. Con todo, es consciente de que está siendo utilizado como pretexto para contener o posiblemente imponer sanciones sobre ella, de ahí que China se muestre cauta en sus respuestas sobre el terreno. Se cuida muy mucho de evitar las consecuencias de las acciones rusas en Ucrania y comprende que esta escalada no debería distraerle de su propio deseo de obtener estatus internacional.

Es probable que los países del CCG se expongan a las repercusiones de toda escalada grave entre Occidente y China. Las tensiones militares o guerras podrían afectar la productividad china y el flujo de bienes chinos en el mundo, restringiendo sus necesidades energéticas y moderando proyectos que han sido integrados en la BRI. Las sanciones occidentales también podrían dificultar las transacciones comerciales si Occidente amenaza con imponer sanciones a las empresas que hagan negocios con China.

5. La estrategia de la Pasarela Mundial

La Unión Europea ha trazado un plan para alcanzar la paridad con China, especialmente en Eurasia. En 2018, lanzó la Estrategia de Conectividad UE-Asia, que incluye redes terrestres, ferroviarias, marítimas, aéreas y digitales con el objetivo de proporcionar acceso a las economías eurasiáticas y conectar Europa con Asia. Como parte del plan, en diciembre de 2021 la UE anunció la Estrategia de la Pasarela Mundial, conocida también como la Global Gateway. Dicha estrategia implica inversiones por valor de 300.000 millones de euros en "infraestructuras mundiales" y el desarrollo de una "hoja de ruta para invertir en el mundo en desarrollo", con miras a responder a los retos que plantea el avance chino hacia Eurasia Occidental, con especial hincapié en los valores europeos[76]. Sin embargo, hay algunos elementos que pueden socavar la competitividad del plan y la posición europea, a saber, que aproximadamente la mitad de los miembros de la UE han suscrito memorandos de entendimiento respecto de la BRI[77], y el comercio entre China y la UE ha aumentado hasta los 856.000 millones de euros en 2022[78].

Esta estrategia puede tener repercusiones en los países integrantes del CCG. Tiene el potencial de reducir las futuras inversiones en la BRI en vista de que la UE ofrece al Golfo la oportunidad de invertir en proyectos atractivos, como lo es la Pasarela Mundial. No obstante, estos países pueden querer analizar primero con detenimiento la viabilidad de dichas inversiones. Como se apuntaba antes, los países del CCG no están interesados en ir al choque con China y no quieren echar por tierra su creciente interés en el país, como tampoco desean quedar excluidos de la creciente red mundial china, especialmente si el principal objetivo de la Pasarela Mundial es actuar como contrapeso político a China.

6. El corredor económico

La respuesta occidental más significative a la BRI, en la que el Golfo se alza como una piedra angular, es el llamado Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC, por sus siglas en inglés).

El IMEC se anunció en la Cumbre del G20 en Nueva Delhi en septiembre de 2023 y fue suscrito por Estados Unidos, Arabia Saudí, EAU, la UE, Francia, Alemania e Italia. Consta de dos corredores separados: el corredor oriental (India-el Golfo) y el corredor septentrional (el Golfo-Europa), atravesando este último Arabia Saudí, Jordania, Israel y el mar Mediterráneo. Se prevé que el proyecto dé paso a multitud de oportunidades para los países participantes al crear una ruta comercial que refuerza las cadenas de suministro e incluye proyectos ferroviarios, conexiones portuarias, redes eléctricas y de hidrógeno y cables de transmisión de datos. El presidente estadounidense Joe Biden no dudó en calificar el corredor como un "acuerdo histórico que cambia las reglas del juego"[79]. "Con la conexión por ferrocarril, acelerará en un 40% el comercio entre India y Europa", declaró la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen[80]. India, que aspira a convertirse en una gran potencia industrial, espera que el IMEC le permita capturar un porcentaje de la producción mundial de bienes, al tiempo que Israel afirmó que el proyecto "cambiará el rostro de Oriente Medio" y "contribuirá con todas sus capacidades, su experiencia y su compromiso pleno a hacer de este proyecto de cooperación el más importante de nuestra historia"[81].

Mapa 2: Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa

Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa

Fuente: Elaborado por el autor con la ayuda de Souhail Jellaoui

En vista de la trayectoria del corredor económico, los países participantes y la naturaleza de los proyectos implicados, queda claro que el IMEC se asemeja bastante a la BRI y ha sido concebido para competir con ella. En primer lugar, dibuja un recorrido desde el continente asiático hasta Europa por vías tanto marítimas como terrestres. En segundo lugar, India, principal rival geopolítico chino en el océano Índico, y el Golfo, constituyen el punto de partida. En tercer lugar, el corredor busca construir una nueva red mundial en los países que atraviesa que sería una alternativa a la red emergente china. En cuarto lugar, el corredor se dirige específicamente a los países del CCG para disuadirlos de una implicación mayor en los proyectos chinos o para evitar que China interfiera en mayor medida en los asuntos regionales conforme aumenten sus intereses en la región, como pudo constatarse en el acuerdo de reconciliación que propició entre Irán y Arabia Saudí en marzo de 2023. En quinto lugar, el proyecto reactiva planes –vinculados inicialmente a los acuerdos de paz de 1990– para integrar a los países de Oriente Medio en empresas económicas con el objetivo de poner fin al conflicto con Israel y normalizar los vínculos árabe-israelíes.

Los países del CCG se verán muy afectados por el IMEC debido a su arco geográfico, la naturaleza de sus proyectos, la participación de algunos de los estados integrantes del CCG (Arabia Saudí y EAU ya han suscrito acuerdos) y su patrocinio por parte de grandes países como competidor geopolítico de la estrategia y presencia de China en Europa. Por ende, se perfila como un rival directo de la BRI en la región. 

No obstante, debe tenerse en cuenta que existen algunas diferencias fundamentales entre la BRI y el IMEC, con implicaciones serias y prácticas para el alcance de la participación de los países del CCG en cada iniciativa a largo plazo.

A.        BRI

  1. Está basada en una visión estratégica clara de la política exterior china.
  2. China supervisa e implanta por sí sola la iniciativa.
  3. China ha destinado fondos al proyecto y atraído con éxito inversiones para financiarlo.
  4. La iniciativa se está implantando con éxito hasta la fecha, de acuerdo con un plan de una década de duración (2013-2023), y la mayoría de los acuerdos que China ha suscrito con los países participantes, también europeos, se encuentran vigentes y operativos.
  5. No existe un problema fundamental en las relaciones políticas con los países implicados en la iniciativa.

B.         IMEC

  1. El proyecto no refleja la visión de un país en concreto.
  2. Implica a múltiples socios, cada uno con sus propios intereses, en ocasiones divergentes.
  3. No hay un estado principal que financie el proyecto, que se apoya más bien en una multiplicidad de inversiones por parte de numerosos países e instituciones.
  4. No queda claro cuál es el calendario práctico del proyecto.
  5. Israel es un actor central del proyecto, lo cual sigue siendo su principal obstáculo. La participación en el proyecto no es popular y existe el riesgo de que se suspenda su implantación en cualquier momento debido a los esfuerzos continuados de antinormalización en la región y la posibilidad de una guerra esporádica, operaciones de combate o tensiones con Israel, como la guerra actual en Gaza y en el Líbano.
  6. Existen dudas en torno a la viabilidad económica porque el proyecto fue concebido primero en términos geopolíticos en lugar de como una iniciativa puramente económica.  Asimismo, el punto de partida es India, que es mucho más débil que China a nivel geopolítico, financiero y productivo.
  7. La competitividad del IMEC como alternativa se ve minada por el hecho de que algunos de los países participantes también son socios de la BRI.

En definitiva, el IMEC es un competidor de la BRI, pero con la creciente participación de los países del CCG en los proyectos de la BRI, el marcado incremento del comercio y la interdependencia cada vez mayor con China, su competitividad se antoja relativa y no se alza como una alternativa a una asociación más estrecha con China, sobre todo teniendo en cuenta que estos países probablemente no querrán minar sus propios intereses y socavar los proyectos de la BRI.

Observaciones finales

China parece adoptar un enfoque pacífico hacia las relaciones internacionales que contribuye a la iniciativa BRI en el extranjero y se basa en la idea de una comunidad de intereses o de beneficio mutuo. Sigue promoviendo los cinco principios de coexistencia pacífica, véanse, el antiimperialismo y la antihegemonía, y especialmente el principio de no intervención, y busca reforzar su imagen de socio fiable y no intervencionista en Oriente Medio, desmarcándose de la política de suma cero de las potencias occidentales en la región[82].

Ahora bien, vincular los intereses de los países del mundo a China a través de proyectos enmarcados en la BRI genera un sentimiento de amenaza en potencias competidoras como lo son Estados Unidos y la India, que perciben a China bajo el velo del Partido Comunista y como un país expansionista, hipernacionalista y totalitario, además de una superpotencia militar y económica. Algunos investigadores occidentales consideran que la expansión de la armada china demuestra su búsqueda de la hegemonía y equiparan su creciente potencia naval a la del país más poderoso del mundo. Para 2030, se espera que la armada china duplique en tamaño a la armada estadounidense[83].

En el supuesto de que esta amenaza percibida dé pie a respuestas destinadas a torpedear y comprometer proyectos de la BRI, cabe la posibilidad de que China abandone su postura pacífica y defensiva y se ponga en modo ofensivo para proteger sus intereses alrededor del mundo.

En el Golfo, en concreto, los intereses vitales de China en energía e inversiones y su nuevo rol en la mediación de controversias pueden propiciar una variedad de respuestas por parte de Estados Unidos y sus aliados. ¿Cómo actuará China si sus intereses se ven directamente afectados? ¿Cambiará su política exterior? ¿Tendría ello repercusiones en el Golfo?

La estrategia militar china aspira a "construir un ejército fuerte para la nueva coyuntura, implantar las directrices estratégicas militares de una defensa activa [...] y salvaguardar con contundencia la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo chinos "[84].

En el Golfo, algunos consideran que China no se mostrará más políticamente asertiva en los asuntos del Golfo pese a los fuertes vínculos económicos y esto obedece al menos a dos motivos. En primer lugar, China está evitando con diligencia una actividad política excesiva en la región para no dar la sensación de estar minando las relaciones de los países del CCG con Estados Unidos o los ingentes intereses de Estados Unidos en la región[85]. En segundo lugar, China lleva tiempo haciendo hincapié en los principios de no intervención y de antiimperialismo, afanándose en cumplir con dichos principios para no mancillar su reputación internacional, especialmente entre los países en desarrollo, consciente de que ello dañaría sin dudas su rol y sus intereses en los países del CCG. La opción para China es por tanto la de promover resoluciones pacíficas o intervenir de forma no militar a través de organizaciones regionales o internacionales[86].

Por otro lado, los fuertes vínculos económicos entre China y los países del CCG, especialmente en el sector de la energía, implican que ya no puede distanciarse de la compleja política regional. Es imposible "aislarse de los efectos adversos de los eventos que se producen en la región". Algunos investigadores sostienen que aunque China está cada vez más implicada en asuntos regionales a través de la mediación –que pule su imagen y fomenta su poder blando en la región–, puede empezar a adoptar un enfoque más proactivo e implicarse directamente en asuntos regionales para proteger de forma eficaz sus intereses a largo plazo en la región[87].

Por tanto, una mayor intervención e implicación en asuntos regionales, al menos para resolver controversias que puedan socavar los intereses chinos, ha de contemplar dos factores. El primero es el deseo de preservar su reputación internacional, especialmente con el Tercer Mundo. Dicho de otra forma, al mantener su enfoque basado en la no interferencia en asuntos domésticos o intrarregionales, se distingue de Occidente, que ha buscado su camino en varias regiones y países. Es evidente que está muy preocupada por preservar esta imagen. En segundo lugar, ha de proteger sus crecientes intereses frente a cualquier esfuerzo por obstruirlos o establecer proyectos que minen su iniciativa. Por último, China busca un retorno sobre su inversión a largo plazo y no parece muy dispuesta a ceder si otras potencias tratan de minar sus esfuerzos, inversiones y, más importante aún, su acceso a fuentes de energía en el Golfo, que son vitales para mantener su productividad en niveles elevados.

Por último, toda gran potencia tiene evidentemente sus propios intereses en el Golfo y hace sus propios cálculos, y China no es ninguna excepción. Si adopta un enfoque cooperador y pacífico, ello obedecerá en gran medida a los beneficios que cree que le granjeará; y, al contrario, si su enfoque es intervencionista o un enfoque de seguridad políticamente activo, es porque habrá calculado los costes que entraña. Por ello, corresponde a los países del CCG definir sus propias prioridades. En otras palabras, deberían considerar los beneficios estratégicos, económicos, políticos y de seguridad que trae consigo la participación en proyectos y contraproyectos liderados por las principales potencias rivales porque las repercusiones se sentirán primero y de manera particular en la región.

* Publicado originalmente por el Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS). Puede consultarse aquí. 

Las ideas expresadas en este Documento de Estudio corresponden al autor y no reflejan necesariamente la postura del CEARC.

Crédito de imagen: Shutterstock / B.Zhou


Notas y referencias

[1] La iniciativa BRI fue anunciada en dos ocasiones diferentes: en primer lugar, durante la visita del presidente Xi a Kazajistán en septiembre de 2013, cuando anunció el Cinturón Económico de la Ruta de la Seda y, en segundo lugar, cuando anunció la Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI en Indonesia. La agencia de noticias Xinhua publicó el primer mapa de la iniciativa en mayo de 2014. La iniciativa es ya una parte integral de la política exterior china. Véase: Pelagia Karpathiotaki et al., "China's Belt and Road Initiative: Contributions to Connectivity", en: Christopher Findlay y Somkiat Tangkitvanich (eds.), New Dimensions of Connectivity in the Asia-Pacific (Canberra: ANU Press, 2021), págs. 41-42, 45-46.

[2] Silk Road Briefing, "The Belt and Road Initiative", consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://bit.ly/3rCrfrj

[3] David M. Lampton, "China and America", Great Decisions (enero de 2018), págs. 42-43.

[4] Anoushiravan Ehteshami, "The BRI and its Rivals", PRISM, vol. 10, nº 1 (2022), pág. 28.

[5] Yike Fu y Ovigwe Eguegu, "Mapping the Future of China-Africa Relations: How the Continent can Benefit", South African Institute of International Affairs, Occasional paper no. 333 (octubre de 2021), pág. 3; Silk Road Briefing.

[6] Oficina de Información del Consejo de Estado, República Popular China, "What are Six Economic Corridors under Belt and Road Initiative?", 4 de agosto de 2020, consultado el 7 de octubre de 2023 en: https://t.ly/Q1l6g

[7] Jin Liangxiang y N. Janardhan, "Mubadarat al-Hizam wa-l-Tariq: al-Furas wa-l-Mu'awwiqat amam Mintaqat al-Khalij", Diplomatic Academy of the Emirates, 2 de junio de 2018, pág. 1; discurso de President Xi Jinping, "Work Together for a Bright China-Arab Future", Liga Árabe, Cairo, 21 de enero de 2016.

[8] Yong Deng, "How Is China's Belt and Road Reordering Asia?", Harvard International Review, vol. 39, nº 4 (otoño de 2018), pág. 32.

[9] Erzsébet N. Rózsa, "Deciphering China in the Middle East", Union Institute for Security Studies, brief no. 14 (junio de 2020), pág. 3. Los cinco principios son: el respeto mutuo de la soberanía, la no agresión recíproca, la no injerencia recíproca en los asuntos internos de países terceros, la igualdad y el beneficio mutuo y la coexistencia pacífica. Véase: M. A. Jiali y Ravni Thakur, "The Five Principles of Peaceful Coexistence", World Affairs, vol. 8, nº 4 (octubre/diciembre de 2004), págs. 32-33.

[10] Halford J. Mackinder, "The Geographical Pivot of History", The Geographical Journal, vol. 23, nº 4 (abril de 1904), págs. 425-428; Halford J. Mackinder, Democratic Ideals and Reality: A Study in the Politics of Reconstruction (Nueva York, NY: Henry HoItand Company, 1919), págs. 121-123.

[11] Nicholas J. Spykman, The Geography of the Peace (New York, NY: Harcourt, Brace and Company, 1944), págs. 35-37, 45.

[12] Karpathiotaki et al., págs. 47-48.

[13] Seyedashkan Madani, "Beyond Geopolitics: A Geoeconomic Perspective of China-Iran Belt and Road Initiative Relations", Uluslararasi Iliskiler, vol. 19, nº 74 (2022), pág. 57.

[14] Al-Sharq, "Na'ib Wazir al-Kharijiya al-Sini, 'Mintaqat Tijara Hurra bayn al-Sin wa-Duwal al-Khalij Nihayat 2016", 14 de mayo de 2016, consultado el 23 de septiembre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/yeztfrnr

[15] Madani, pág. 57.

[16] Rajeev Ranjan Chaturvedy y Guy M. Snodgrass, "The Geopolitics of Chinese Access Diplomacy", German Marshall Fund of the US, mayo de 2012, pág. 2.

[17] Mohammed Dhu al-Fiqar Rahmat, "Juhud al-Sin li-Isbagh al-Shar'iya 'ala Tanfidh Mubadarat al-Hizam wa-l-Tariq bi-l-Khalij", Malak Faisal Centre for Cultural Research and Studies, noviembre de 2019, pág. 7.

[18] N. Janardhan, "Indo-Chinese Cooperation for Gulf Security", Asian Journal of Middle Eastern and Islamic Studies, vol. 11, nº 1 (julio de 2017), pág. 58; China Org, 'Full text of China's Arab Policy Paper', 14 de enero de 2016, consultado el 30 de septiembre de 2023 y disponible en: https://on.china.cn/2GCQsdA

[19] Degang Sun, "China's Even-handed Taiqi Diplomacy towards the Gulf Security", en Tim Niblock, Talmiz Ahmad, y Degang Sun (eds.), Conflict Resolution and Creation of a Security Community in the Gulf Region (Berlín: Gerlach Press, 2018), págs. 80-82.

[20] Al-Araby al-Jadeed, "al-Sin Tuwaqqi' Itti faqiyat Ta'awun ma' 17 Dawla 'Arabiya li-Mubadarat al-Hizam wa-l-Tariq", 16 de abril de 2019, consultado el 30 de septiembre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/mr3cwfaj

[21] Mahmoud Ghafouri, "China's Policy in the Persian Gulf", Middle East Policy, vol. 26, nº 2 (verano de 2009), págs. 81-82.

[22] Joseph Webster y Joze Pelayo, "China Is Getting Comfortable with the Gulf Cooperation Council. The West Must Pragmatically Adapt to its Growing Regional Influence", Atlantic Council, 5 de abril de 2023, consultado el 14 de octubre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/mr2yu3yt

[23] Saeed Ghasseminejad, "Chinese Trade with Persian Gulf Region Grows Despite Pandemic", Radio Farda, 1 de mayo de 2020, consultado el 23 de septiembre de 2023 y disponible en: https://bit.ly/3bT9KZl; Tim Niblock, 'Collective Security, Security Communities and the Gulf Region', en Niblock, Ahmad, y Sun (eds.), pág. 15. Además de los cinco países cubiertos en la Tabla 1, el comercio entre China y Bahréin ascendió a USD 1.200 millones en 2022. Véase: Yuan Shenggao, "Boosting Bilateral Links with Bahrain", China Daily, 18 de octubre de 2023, consultado el 5 de diciembre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/4k677b3t

[24] El valor del total de inversiones y proyectos de construcción chinos ascendió a USD 43.470 millones en Arabia Saudí,  USD 36.160 millones en EAU, USD 11.750 millones en Kuwait, USD 7.800 millones en Qatar, USD 6.620 millones en Omán y USD 1.420 millones en Bahréin. Véase: Giulia Interesse, "China and the GCC: Bilateral Trade and Economic Engagement", China Briefing, 25 de agosto de 2022, consultado el 7 de octubre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/yzkhrx7n

[25] Abdullah Baabood, "Why China Is Emerging as a Main Promoter of Stability in the Strait of Hormuz", Malcolm H. Kerr Carnegie Middle East Centre, 24 de mayo de 2023, consultado el 23 de septiembre de 2023 y disponible en: https://cutt.ly/dettmhQ5

[26] Jonathan Fulton, "The Relations between China and the Gulf States", Konrad Adenauer Stiftung, Policy Report no. 39 (septiembre de 2021), pág. 1.

[27] US Institute of Peace, "China's Impact on Conflict Dynamics in the Red Sea Arena", abril de 2020, pág. 2.

[28] Baabood; DW, "Biden Halts Arms Sales to UAE and Saudi Arabia", 27 de enero de 2021, consultado el 23 de septiembre de 2023 y disponible en: https://bit.ly/3ZGR4D4; Times of Israel, "US Suspends $23 Billion Sale of F-35s to UAE that Followed Abraham Accord", 27 de enero de 2021, consultado el 23 de septiembre de 2023 y disponible en: https://bit.ly/46laoZ9; Rodger Shanahan, "The Gulf's Diversification Dilemma," The Interpreter, 21 de mayo de 2022, consultado el 23 de septiembre de 2023 y disponible en: https://binged.it/3LLVFOC

[29] Liangxiang y Janardhan, pág. 1.

[30] Nik Martin, "China's Economic Ambitions a Huge Draw for Saudi Arabia", DW, 13 de junio de 2023, consultado el 30 de septiembre de 2023 en: https://bit.ly/46iwfk3

[31] "China, Saudi Arabia Cement Ties with Deals Including Huawei", Al Jazeera, 8 de diciembre de 2022, consultado el 30 de septiembre de 2023 y disponible en: https://bit.ly/3RRuB4B

[32] US Institute of Peace, págs. 20-21.

[33] China Org, "Wakil Wazir al-Istithmar al-Sa'udi: al-Hizam wa-l-Tariq sa-Tusa'id Ru'yat al-Mamalaka 2030", 13 de septiembre de 2023, consultado el 30 de septiembre de 2023 en: https://tinyurl.com/43r8pbcw

[34] Chien-Kai Chen, "China in the Middle East: An Analysis from a Theoretical Perspective of 'Path Dependence'", East Asia, nº 38 (2021), pág. 106.

[35] "China, Saudi Arabia Cement Ties".

[36] "China, Saudi Arabia Strengthen Partnership on Energy, Defence", Al Jazeera, 9 de diciembre de 2022, consultado el 30 de septiembre de 2023 y disponible en: https://bit.ly/3F5EVhw

[37] Donmi Chen, "Mubadarat al-Hizam wa-l-Tariq al-Siniya wa-l-Ru'yat al-Sa'udiya 2030: Muraja'at al-Shiraka Tahqiqan li-l-Istidama", King Abdullah Centre for Petroleum Studies and Research, 2021, pág. 4.

[38] Rahmat, pág. 14.

[39] Gulf News, "UAE, China Sign Pact for Bilateral Currency Swap", 4 de diciembre de 2015, consultado el 30 de septiembre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/42z6xr7y

[40] "China, Saudi Arabia Strengthen Partnership".

[41] Azza Jamal Zahran, 'al-Dawr al-Mihwari li-l-Sa'udiya ma' al-Sin fi Ihya' Tariq al-Harir fi Daw' Ru'yat 2030', al-Majalla al-'Ilmiya li-Kulliyat al-Dirasat al- Iqtisadiya wa-l-'Ulum al-Siysiya, vol. 4, nº 8 (julio de 2019), págs. 195-196.

[42] Asharq al-Awsat, 'Ru'yat al-Mamlaka 2030 Tatalaqa ma' Mubadarat al-Hizam wa-l-Tariq al-Siniya', 23 de febrero de 2019, consultado el 30 de septiembre de 2023 y disponible en: https://bit.ly/3FnYOAR

[43] Webster y Pelayo.

[44] Zahran, pág. 196.

[45] Donmi, págs. 21-22.

[46] Zahran, pág. 202.

[47] US Institute of Peace, págs. 20-21.

[48] Al-Raya, "Nata'ij Muthmira li-l-Ta'awun al-Qatari al-Sini fi Mubadarat al-Hizam wa-l-Tariq", 26 de abril de 2019, consultado el 3 de septiembre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/3jxwvza5

[49] Yasir Shatnawi, 'Ba'd Itti faqiyat al-Ghaz ma' Qatar: Kayf Tu'azziz al-Sin Makanataha fi al-Mintaqa?' TRT Arabic, 6 de julio de 2023, consultado el 3 de septiembre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/4zujrybe

[50] "Ghurfat Qatar: al-Tabadul al-Tijari bayn Dawlat Qatar wa-l-Sin Irtafa' bi-Nisbat 45 bi-l-Mi'a khilal 2022", Al-Raya, 12 de junio de 2023, consultado el 3 de septiembre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/muj8yb6y

[51] Sergey Sukhankin, "Safaqat al-Ghaz al-Tabi'i al-Musal al-Siniya al-Qatariya: Marhala Jadida li-l-'Alaqat bayn al-Duha wa-Pikin?", International Gulf Forum, consultado el 30 de septiembre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/26tx2bsk

[52] Chen, pág. 106.

[53] "China Exports to United Arab Emirates", Trading Economics, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/2cw8vkz8; "China Imports from United Arab Emirates", Trading Economics, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/59jppjcd

[54] Rahmat, pág. 10.

[55] Liangxiang y Janardhan, pág. 4.

[56] Webster y Pelayo.

[57] Ministerio de Economía, EAU, "UAE and China Explore Strengthening of Cooperation in Trade, lnvestment, Energy, Manufacturing, Technology, Health & Transportation", 15 de agosto de 2023, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/2s3ccnnc

[58] Ahmed al-Zaabi, "al-Kuwayt: 600 Milyar Dular Istithmarat Murtaqiba li-l-Mintaqa al-Shamaliya li-Tanfidh Mashru' al-Harir", al-Araby al-Jadeed, 27 de marzo de 2019, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/2awf8wk6

[59] Chang Jinhua, "Hiqba Jadida min al-Shiraka al-Istratijiya al-Siniya-al-Kuwaytiya", al-Jarida, 21 de septiembre de 2023, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://www.aljarida.com/article/38582

[60] "Qimmat Ta'ziz al-Shiraka al-Kuwaytiya-al-Siniya', Al-Jarida, 24 de septiembre de 2023, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://www.aljarida.com/article/38724

[61] Faten Omar, "China-Kuwait Trade Ties Flourish", Kuwait Times, 8 de marzo de 2023, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://bit.ly/3rGMsR0

[62] Webster y Pelayo.

[63] Liangxiang y Janardhan, pág. 4.

[64] Oman, ''Uman wa-l-Sin: 'Alaqat Mutajadhdhira wa-Shiraka Istratijiya", 6 de junio de 2023, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/4dr6hvrx

[65] Haidar al-Lawati, ''Uman wa-l-Sin Shiraka Istratijiya', Lusail, 7 de junio de 2018, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/5n6vkucr; Consejo de Estado, República Popular China, "China, Oman Vow to Promote Strategic Partnership, Military Cooperation", 29 de abril de 2022, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/4x5wbnuw

[66] La estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos de 2022 y la estrategia global de Reino Unido contemplaban ambas a China como una amenaza grave. Véase: La Casa Blanca, "National Security Strategy", octubre de 2022, págs. 6-8, consultado el 23 de abril de 2023 y disponible en: https://bit.ly/41zCfTc; HM Government, "Integrated Review Refresh 2023 Responding to a More Contested and Volatile World", marzo de 2023, consultado el 8 de abril de 2023 y disponible en: https://bit.ly/3Ndcdkl

[67] Sawsan Muhanna, "Duwal al-Khalij Markaz Istratiji li-Tariq al-Harir al-Sini", Independent in Arabic, 9 de diciembre de 2022, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://rb.gy/6rchs

[68] Mathieu Duchatel y Alexandre Sheldon Duplaix, "Blue China: Navigating the Maritime Silk Road to Europe", European Council on Foreign Relations, abril de 2018, págs. 38-39.

[69] Ibid.

[70] David Sacks, "Why Is Italy Withdrawing from China's Belt and Road Initiative?", Council on Foreign Affairs, 3 de agosto de 2023, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/55577d6v

[71] Wei Liang, "China: Globalization and the Emergence of a New Status Quo Power?", Asian Perspective, vol. 31, nº 4 (2007), pág. 137.

[72] La Casa Blanca, "National Security Strategy of the US of America", diciembre de 2017, consultado el 23/04/2023 y disponible en: https://bit.ly/3H2LBP6; La Casa Blanca, "National Security Strategy", octubre de 2022, consultado el 23 de abril de 2023 y disponible en: https://bit.ly/41zCfTc

[73] Weixing Hu y Weizhan Meng. "The US Indo-Pacific Strategy and China's Response", China Review, vol. 20, nº 3 (agosto de 2020), pág. 162.

[74] Weixing Hu, "The US, China, and the Indo-Pacific Strategy", China Review, vol. 20, nº 3 (agosto de 2020), pág. 137; Hu y Meng, pág. 156.

[75] Paul Dibb, "How the Geopolitical Partnership between China and Russia Threatens the West", Australian Strategic Policy Institute, 2019, pág. 17.

[76] Ehteshami, págs. 32-33.

[77] Ibid.

[78] Arendse Huld, "EU-China Relations: Trade, Investment, and Recent Developments", China Briefing, 4 de abril de 2023, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/mw4ex2tj

[79] Sky News Arabic, "al-Mamarr al-Iqtisadi: Kayf sa-Yughayyir Shakl al-Tijara al-'Alamiya?" 11 de septiembre de 2023, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://bit.ly/3t4VM1a

[80] "Discurso sobre el estado de la Unión de 2023 de la Presidenta Von der Leyen", Comisión Europea, 13 de septiembre de 2023, consultado el 21 de mayo de 2024 y disponible en: https://cutt.ly/CetgC04U

[81] Laila Niqula, "Baydin fi Qimmat al-'Ishrin: Jadhb al-Sa'udiya li-Muwajahat al-Sin?" al-Mayadeen, 10 de septiembre de 2023, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://bit.ly/3sYMy6N; "Mamarr Baydin wa-Hizam al-Sin: Tafa'ulat Wasi'a wa-Nitanyahu Yahtafil", Al Jazeera, 10 de septiembre de 2023, consultado el 6 de octubre de 2023 y disponible en: https://bit.ly/3rayerr

[82] Chen, págs. 116-117.

[83] James E. Fanell, "China's Global Naval Strategy and Expanding Force Structure", Naval War College Review, vol. 72, nº 1 (invierno de 2019), págs. 11-13.

[84] Oficina de Información del Consejo de Estado, República Popular China, "China's Military Strategy", mayo de 2015, consultado el 1 de diciembre de 2023 y disponible en: https://tinyurl.com/mrusv3dr

[85] Chen, pág. 108.

[86] Ibid., págs. 110-111.

[87] Ibid., págs. 109-110.


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