Profundizar en las incoherencias y contradicciones tiene un coste cada vez mayor para la UE

Haizam Amirah Fernández
Haizam Amirah Fernández Director ejecutivo del CEARC
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El hemiciclo durante una sesión plenaria en el Parlamento Europeo en Bruselas, Bélgica, el 25 de marzo de 2026 EFE-EPA-OLIVIER-HOSLET

Algunos gobiernos y funcionarios europeos han decidido que el derecho internacional, e incluso las normas europeas, no se aplican cuando se trata de Israel. Esta excepcionalidad no es nueva, pero se ha intensificado en los últimos dos años y medio. Conceder a Israel una impunidad casi total por sus acciones —que muchos consideran crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad— está generando incoherencias y contradicciones que han pasado de ser objeto de críticas a tener consecuencias directas para las sociedades y las economías europeas tras el inicio de la guerra de Israel y EE. UU. contra Irán. Al hacer la vista gorda ante la destrucción de Gaza —frente a la condena generalizada de la ciudadanía europea—, la UE en su conjunto envió a Israel el mensaje de que puede aplicar la 'fórmula de Gaza' al Líbano, Irán y más allá. Los llamamientos europeos a la moderación y su 'profunda preocupación' por la expansión de las campañas militares no son más que palabras vacías, si no van acompañados de acciones coherentes con las normas internacionales y europeas. Gaza fue el campo de pruebas en el que la UE no supo mantenerse fiel a sus normas y valores. Ahora sus economías y su prestigio internacional están sufriendo las consecuencias de ese fracaso evitable.

Este análisis ha sido publicado (en inglés) en el boletín "MED This Week" del Italian Institute for International Political Studies (ISPI), que —bajo el título "Alto el fuego sin paz: Israel y la lógica del conflicto prolongado"— esta semana se ha centrado en el posicionamiento internacional y la dinámica interna de Israel en el contexto de los frágiles alto el fuego con Irán y el Líbano, con las aportaciones de expertos del ISPI y de otras instituciones como el CEARC.

Crédito de imagen: EFE-EPA / Olivier-Hoslet

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