El coste de la guerra de Gaza para la economía israelí 

Mtanes Shihadeh
Mtanes Shihadeh Director del Programa de Estudios sobre Israel de Mada al-Carmel
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Shekels israelíes. Shutterstock / lunopark

Transcurrido más de un año del ataque perpetrado por Hamás en los pueblos israelíes de la zona fronteriza con Gaza (el llamado Otef Aza en hebreo), ha quedado claro que el coste económico y financiero de la guerra genocida de Israel en Gaza y su expansión hacia el Líbano será muy elevado. Será, a buen seguro, muy distinto al de otras guerras libradas en Gaza o al de la Segunda Guerra del Líbano de 2006.

La guerra actual presenta unas particularidades que han disparado las proyecciones y los costes económicos de la incursión militar, véanse:

  1. Israel entró en la guerra cuando se encontraba en una situación económica inestable como consecuencia de las fracturas políticas del año anterior en la sociedad israelí, la ralentización económica a nivel mundial, los altos precios, la inflación y los elevados tipos de interés, si bien estos factores no desembocaron en una crisis económica grave.
  2. Durante 2023, se produjo un empeoramiento sustancial en varios indicadores económicos, así como en la posición internacional de la economía israelí, además de la perspectiva de una posible rebaja de la calificación crediticia del país.
  3. Por primera vez desde 1948, la guerra estalló tras una ofensiva militar en localidades israelíes en el sur del país. La contienda ha afectado en gran medida al frente doméstico, provocando una destrucción profunda de las infraestructuras y viviendas en esas localidades.
  4. La actividad económica se vio perturbada casi por completo en las regiones meridionales durante más de un mes. Se hundió también en el centro de Israel durante varias semanas y se paralizó en los pueblos del norte como resultado de la apertura del frente de apoyo de Hezbolá. Por último, cesó por completo con el ataque a gran escala lanzado por Israel en el Líbano en septiembre de 2024, que condujo a la disrupción de la actividad civil y económica en los pueblos del norte.
  5. Por primera vez, Israel trasladó a un gran número de residentes desde sus hogares en los pueblos fronterizos del sur y el norte —del orden de 150.000 ciudadanos— y los reubicó en otras zonas a cargo del Gobierno.
  6. Se trata de la primera vez desde 1973 que el ejército israelí recluta, a un coste elevado, a casi 300.000 efectivos.
  7. La guerra en Gaza y el Líbano es una de las guerras más largas que ha librado Israel desde su creación en 1948.
  8. El ejército israelí ha empleado cantidades ingentes de armamento desde el inicio de la guerra en Gaza, lo cual se traduce en costes sustanciales para el presupuesto del ministerio de Defensa.
  9. Asimismo, son muchos los soldados muertos o heridos en combate y existe un número creciente de soldados con discapacidades físicas y psicológicas que no pueden reincorporarse al mercado laboral, ya sea de forma plena o parcial. Esto significa que el ministerio de Defensa tendrá que asumir el grueso de su financiación.

Estos factores, contemplados de manera conjunta, se traducen en un coste elevado que se mantendrá a todas luces en niveles muy altos durante un período prolongado de tiempo.

Este documento explora las principales proyecciones económicas y el coste financiero para las arcas públicas de la guerra genocida en Gaza y su expansión hacia el frente norte en una confrontación a gran escala con Hizbulá. En este análisis defenderemos que:

  1. Pese al elevado coste, el factor financiero y económico no han supuesto aún un obstáculo para la continuación de la guerra en Gaza y su expansión al frente norte;
  2. El coste financiero y económico, tanto directo como indirecto, de la guerra en Gaza y en el Líbano es muy alto y su impacto será profundo y de gran alcance;
  3. El deterioro de la imagen y reputación de Israel en el mundo y los movimientos internacionales de protesta y boicot dificultarán la recuperación de la economía israelí;
  4. La posición del Gobierno, la presencia de Bezalel Smotrich como ministro de Finanzas y el plan del Gobierno de restringir la independencia del poder judicial se perfilan como escollos adicionales a la recuperación de la economía israelí;
  5. A pesar de los importantes costes económicos, la economía israelí no se ha derrumbado ni ha sufrido un deterioro tal que pueda plantear un riesgo o alcanzar un punto de no retorno que impida su recuperación;
  6. Estas condiciones aumentarán la necesidad de la economía israelí de buscar apoyo externo, sobre todo por parte de los Estados Unidos. 

Condiciones económicas previas a la guerra

En vísperas de la guerra, la economía israelí vivía un período de inestabilidad como resultado de las grietas en la sociedad israelí y las protestas políticas contra el plan del Gobierno de restringir la judicatura. En términos generales, sin embargo, los indicadores económicos eran relativamente buenos. El crecimiento económico previsto para 2023-2024 era del 3% y el mercado laboral gozaba de buena salud, con un índice de desempleo reducido, del 3,5%, y la expectativa de una inflación moderada en torno al 3,8%. Al mismo tiempo, el shekel (NIS) estaba devaluado frente al dólar estadounidense en 2023, el interés preferencial de los bancos aumentó al 4,75%, una cifra récord, y crecía la preocupación por una posible rebaja de la calificación crediticia de Israel. Asimismo, el déficit fiscal del Gobierno aumentó al 1,5% del PIB. Estas cifras, aunque ligeramente peores que en 2022, fueron en general moderadas y no apuntaban a una crisis económica grave en el país. 

Sin embargo, las proyecciones económicas actuales y previstas del coste de la guerra en Gaza y el Líbano han cambiado estos datos y estimaciones. Transcurridos quince meses desde el inicio de la contienda, ha quedado claro que el coste que está pagando y pagará en el futuro la economía israelí será inmenso y salpicará a muchos ámbitos de la economía.

En los párrafos siguientes, analizaremos los principales efectos de la guerra de Gaza en la economía israelí en su conjunto.

El coste de las operaciones militares

Los costes económicos y financieros y las pérdidas de la guerra se componen, por un lado, del coste directo de las operaciones militares y, por otro, de los costes indirectos a medio y largo plazo. Uno de los costes más directos de la guerra en Gaza ha sido la llamada a filas de unos 300.000 reservistas en los primeros compases de la guerra, que llevó al Gobierno a sufragar los gastos de reclutamiento, además del impacto en la producción para la economía israelí de la salida de dichos trabajadores de la fuerza laboral.

Según datos del ministerio de Finanzas, el coste directo para las arcas públicas de un día de sueldo de 100.000 reservistas ronda los 70 millones de shekels. Ahora bien, esta no es la cifra final, pues a este importe hay que añadirle el alojamiento y manutención de los soldados, de manera que estaríamos hablando de aproximadamente 100 millones de shekels diarios. A lo anterior se suma el coste indirecto que supone la pérdida de producción, estimado en 100 millones diarios. Por lo tanto, el coste total directo según estas estimaciones se sitúa en unos 200 millones de shekels al día. De acuerdo con el ministerio de Finanzas, el coste de cada día de guerra en equipamiento, munición y reservistas asciende a 1.000 millones de shekels[1].

El ejército israelí ha empleado cantidades ingentes de armamento, munición y equipamiento, en particular misiles inteligentes de alto coste y misiles para la Cúpula de Hierro. No cabe duda de que el ejército tendrá que reponer existencias, lo cual implicará también un incremento en el gasto militar después de la guerra (como explicaremos más adelante)[2]. Como consecuencia de dichos factores, el coste económico militar tanto directo como indirecto de la guerra es sumamente alto y no tiene precedentes en la historia bélica israelí.

El Banco de Israel y el ministerio de Finanzas estiman que el coste financiero de la guerra de Gaza hasta mayo de 2024 alcanzó los 250.000 millones si incluimos los costes militares y las pérdidas financieras directas e indirectas de la guerra. También se calcula que el coste de la guerra tras su expansión al Líbano ronda los 300.000 millones de shekels.

Más gasto militar

El presupuesto de 2023 del ministerio de Defensa —antes del estallido de la guerra—era de aproximadamente 60.000 millones. En 2024, asciende a 99.000 millones tras contemplar dichos incrementos. Se espera que la Comisión Nagel[3]asigne entre 20.000 y 30.000 millones adicionales al año al presupuesto de seguridad en los años venideros y que el presupuesto del ministerio para 2025 se acerque a los 118.000 millones, casi el doble que el presupuesto de 2023. Además de las necesidades actuales derivadas de la incursión militar, el incremento en el gasto tiene por objeto reforzar el ejército debido al cambio registrado en la situación de seguridad[4].

Por ende, una de las previsiones financieras más importantes del coste de la guerra es la necesidad de duplicar prácticamente el presupuesto de defensa. Se espera que el presupuesto de seguridad de 2024 represente el 7% del PIB de Israel, el doble que en 2022 y un 2% superior al de 2023 hasta el inicio de la guerra[5]. Se trata del segundo porcentaje más elevado del mundo (solamente por detrás de Ucrania, donde el presupuesto de seguridad del país representó el 23% del PIB), lo cual implica importantes ajustes en el presupuesto general así como recortes presupuestarios que incidirán en el crecimiento económico.

Crecimiento económico menguante

Uno de los efectos negativos más importantes de la guerra de Gaza es la ralentización del crecimiento económico israelí. Desde el inicio de la guerra y, más concretamente, durante los dos primeros meses, se produjo una caída en el consumo, la producción y la inversión, así como una disrupción total de la economía en el sur y, parcialmente, en el norte del país. Esto ha conducido a una disminución de la recaudación fiscal y del crecimiento económico. Ahora bien, se espera que el incremento en el gasto público como resultado de la incursión militar mitigue esta caída.

Según datos recientes de la Oficina Central de Estadística, se ha producido un descenso del 1,4% en el PIB en el segundo trimestre de 2024 con respecto al mismo trimestre de 2023. Por su parte, el PIB de las empresas ha registrado una caída drástica de un 4,8% en el segundo trimestre de 2024, lo cual significa que la economía estaba entrando en recesión. El volumen de exportaciones también ha disminuido en un 8,1%, las importaciones de bienes y servicios un 9,8% y las inversiones inmobiliarias un 16,9%[6].

Según el ministerio de Finanzas y el Banco de Israel, el crecimiento previsto en 2023 pasó del 3 al 1,5%. Existen también proyecciones que apuntan a una ralentización en el crecimiento para 2024 del 3 al 1,7%[7]. Si tenemos en cuenta el aumento natural de la población, estamos hablando de un crecimiento cero en 2024. El Aaron Institute for Economic Policy de la Universidad de Reichman prevé que el crecimiento económico en 2024 será negativo y rondará el -3.1%, lo cual supone una caída en el PIB per cápita del 5%; que el PIB fiscal será del 9% y que el coeficiente de deuda externa sobre el PIB se situará en el 71%[8]. El instituto también estima un crecimiento económico del orden del 1,7% en 2025 y una caída en el déficit al 7,8% de la producción, mientras que la deuda externa aumentará presumiblemente hasta el 76% del PIB.

Por último, el Fondo Monetario Internacional ha rebajado su previsión de crecimiento para la economía israelí para los años 2024 y 2025 como parte de las proyecciones económicas mundiales publicadas a finales de octubre de 2024. Ha apuntado además que el crecimiento de la economía israelí para este año será del 0,7% frente a la anterior previsión del 1,6%. La previsión de crecimiento económico para 2025 también ha sido rebajada del 5,4% al 2,7%[9].

Presupuestos del Gobierno

En el marco continuado de la guerra y a la luz de la coyuntura económica, el Gobierno israelí se ha visto obligado a aumentar su presupuesto de 2023 en 30.000 millones de shekels hasta llegar a los 510.000 millones. El ministerio de Finanzas también ha debido revisar los presupuestos generales de 2024 para adaptarse al estado de guerra, así como proponer recortes presupuestarios y subidas de impuestos[10]. Además, el ministerio ha propuesto reducir el presupuesto de todos los ministerios en un 3%, aumentando el impuesto sobre el valor añadido del 17 al 18% a principios de 2025, lo cual supone una subida del presupuesto total para 2024 de 69.000 millones hasta colocarse en 585.000 millones, aumentando el déficit fiscal público en un 5-6% del PIB en 2024 y 2025. Por otra parte, se espera que la deuda externa alcance el 70% del PIB.

Como consecuencia, el Gobierno tendrá que aplicar nuevos recortes a los presupuestos de todos los ministerios y subir impuestos para financiar los gastos de la guerra y aliviar la carga de la deuda pública. A título de ejemplo, en el presupuesto de 2025, el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich ha propuesto una reducción de 400 millones en la partida destinada a la educación superior a partir de 2026 y una reducción anual de 700 millones a la partida de transporte durante un período total de cuatro años, entre 2025 y 2028[11]. Los recortes propuestos incluyen también un recorte significativo de 270 millones en el presupuesto del ministerio de Economía en ámbitos dedicados a fomentar la innovación y la tecnología industrial.

Aumento del déficit presupuestario

Está previsto que el déficit presupuestario aumente como resultado de la retracción del crecimiento económico, el consumo y los ingresos, especialmente los fiscales, así como de un mayor gasto público para cubrir los costes y las pérdidas de la guerra y la reconstrucción, de manera particular en la región del sur. Según estimaciones preliminares, el valor del daño civil en las localidades del sur ascendió a 6.000 millones de shekels (del orden de 1.500 millones de dólares). También será necesario financiar el gasto militar de la guerra y hacer acopio de nuevo equipamiento, armamento y munición, lo cual requerirá importantes subidas en el presupuesto de defensa.

Según los datos y estimaciones del ministerio de Finanzas, antes del inicio de la guerra estaba previsto que el déficit presupuestario del Gobierno en 2023 representara el 1,3% del PIB y aproximadamente el 1,1% en 2024. Sin embargo, tras el estallido de la guerra, se espera que el déficit en 2023 se sitúe entre el 3 y 4% y en el 8% en 2024[12].

Deuda externa

Se prevé que el ratio de deuda pública sobre el PIB aumente hasta rozar el 70%, frente al 60% registrado en los últimos años. Según el Aaron Institute, se trata del porcentaje más elevado que puede alcanzar Israel sin dañar su calificación crediticia internacional[13]. El pasado mes de noviembre, el Gobierno volvió a revisar su techo de déficit fiscal en un 1,1% adicional, pasando del 6,6% del PIB al 7,7%, elevando el presupuesto público  en 2024 a 660.000 millones de shekels[14]. Además, las estimaciones actualizadas del FMI hasta octubre de 2024 indican que el déficit ascenderá al 9% del PIB en vista de que el Gobierno no podrá aplicar todos los recortes presupuestarios que se requieren por motivos políticos[15].

Para financiar estos costes, el ministerio de Finanzas se ha endeudado hasta niveles prácticamente sin precedentes. La deuda pública ha pasado de los 1,04 billones de shekels a finales de 2022 a los 1,23 billones en la segunda mitad de 2024[16].

Inflación

En 2023 la inflación creció y ante la posibilidad de que rozara el 4% el gobernador del Banco de Israel decidió aumentar el tipo de interés básico bancario varias veces para que se situara en torno al 4,5%, después de rondar, en la última década, el 0,5%.

La guerra en Gaza tiene efectos contradictorios en la inflación. Por un lado, existen factores que provocan un descenso de la misma, entre los que destacan la caída en el consumo público y la ralentización económica prevista una vez finalice la guerra. Por otro lado, se prevé que el tipo de cambio del shekel frente al dólar siga bajando —lo cual implicará que los bienes y servicios importados tendrán un coste superior y que habrá un fuerte volumen de gasto público— y la guerra conducirá a una carestía de productos agrícolas debido a la concentración de la agricultura israelí en la región del sur. Asimismo, está previsto que aumenten los precios del petróleo a nivel mundial, lo cual conduciría a precios más elevados del combustible también en Israel.

Estos factores contradictorios generarán presiones a favor de una inflación más alta a corto y medio plazo, situándose en una horquilla del 4,5 al 5%.

Mercados laborales

El impacto de la guerra en los mercados laborales varía en función de los sectores económicos. Al principio de la contienda, Israel impidió la entrada de trabajadores palestinos desde Cisjordania y la mayoría de trabajadores extranjeros abandonaron el país. Como resultado, se produjo un deterioro en sectores económicos tradicionales como la construcción, las infraestructuras, la industria tradicional y la agricultura. Se prevé que esto conduzca a un descenso en la construcción de casas y apartamentos, una subida en el precio de la vivienda, un impacto negativo sobre las constructoras debido a la congelación de multitud de proyectos, así como una disminución de la producción agrícola y una subida de los precios de las frutas, verduras y productos agrícolas[17].

Por otro lado, el sector high-tech y de la fabricación avanzada se están viendo negativamente impactados como resultado del reclutamiento de reservistas que trabajan en estos sectores, así como de la inhabilitación de miles de israelíes debido a las lesiones físicas y psicológicas de la guerra[18]. Además, se prevé un parón prácticamente total del sector turístico durante varios meses. Bien distinta sin embargo será la situación del sector industrial militar en su conjunto, que tiene visos de registrar un repunte en el número de pedidos y trabajadores. Esto se suma al auge global en la demanda de armamento, equipamiento militar y munición de las industrias militares israelíes y la continuación de las ventas de sistemas armamentísticos israelíes en 2024 en los mercados mundiales y locales[19]. Por ejemplo, a principios de este año, el ministerio de Defensa firmó cuantiosos acuerdos con fabricantes militares israelíes, incluida la empresa Elbit Military Industries, para adquirir miles de armas, munición de precisión y proyectiles antiaéreos diseñados específicamente para el ejército israelí por valor de 1.000 millones de shekels para garantizar el autosuministro de armamento y munición y reducir la dependencia del armamento estadounidense[20].

En términos generales, el desempleo no ha aumentado de forma drástica durante la guerra. En la actualidad, la tasa de desempleo, tras descontar los factores estacionales, ronda el 3,6%, frente al 3,4 registrado antes de la guerra, y ello pese al reclutamiento de decenas de miles de reservistas y a la disrupción de miles de puestos de trabajo durante el año de guerra en la Franja de Gaza y la frontera con el Líbano[21].

Con todo, la tasa de empleo israelí sigue cayendo con respecto a la del mundo debido a la ausencia de un gran número de varones ultraortodoxos y mujeres árabes en el mercado laboral. Según datos de la Oficina Central de Estadística y el Banco de Israel, la tasa de empleo para el grupo de edad de 15 años en adelante en septiembre de 2023 era del 61,5% y se sitúa en la actualidad a un nivel inferior, concretamente, en el 60,9%[22].

Deterioro de la calificación crediticia israelí 

En 2024, se ha producido una rebaja de la calificación crediticia israelí por parte de las empresas de rating internacionales como resultado del empeoramiento de la economía israelí y el aumento de los riesgos. Por ejemplo, Moody's advirtió de que un enfrentamiento militar podría debilitar seriamente las instituciones israelíes, en concreto los mecanismos de formulación de políticas. Dicha agencia ha expresado preocupaciones en torno a la falta de disciplina fiscal tras el estallido de la guerra y existe incertidumbre con respecto al posible aumento del gasto anual en la guerra de 15.000 a 20.000 millones de shekels en los próximos años[23].

La guerra ha dañado gravemente la economía israelí y aumentado el temor a que Israel tenga por primera vez dificultades para pagar parte de su deuda en el futuro. Por consiguiente, las agencias de calificación crediticia han rebajado el ratingcrediticio del país. A esto se suman informes alertando de preocupaciones serias en torno a la expansión de la guerra en Oriente Medio y las fronteras israelíes y las fuertes críticas vertidas contra el Gobierno israelí por no dar los pasos oportunos para gestionar la situación de crisis, minando así los cimientos de la democracia en el país.

Antes de la guerra, la calificación crediticia de Israel había alcanzado un récord sin precedentes y las perspectivas apuntaban a una posible subida de la calificación. De hecho, Israel figuraba para algunas agencias entre el Top 20 de países con economías fuertes, estables y prósperas a nivel mundial.

Tras estallar la guerra, las agencias de calificación albergaron dudas sobre si rebajar o no la calificación y, finalmente, en febrero, se produjo la primera rebaja del rating crediticio de Israel. Moody's rebajó la calificación un grado y varios meses después la rebaja fue de dos grados. Standard & Poor's, la agencia de calificación más importante del mundo, rebajó por primera vez el rating en abril de este año en un grado y después en otro grado más la semana pasada, de manera que la calificación actual es de "A". Poco después, Fitch ajustó su calificación a "A" también por primera vez[24].

La perspectiva de calificación negativa de estas agencias amenaza con rebajar más si cabe la calificación crediticia israelí si la guerra se extiende y el Gobierno sigue sin dar los pasos necesarios para reducir el déficit presupuestario y garantizar la estabilidad económica. Estas rebajas también han conducido a un coste más elevado para asegurar los bonos del Estado, reflejando el alto riesgo que entraña invertir en ellos.

Conclusión

Tras la firma del acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hezbolá, la reducción de la intensidad de la guerra en Gaza y el cese prácticamente total de los ataques con misiles contra localidades israelíes, la economía israelí ha empezado a volver poco a poco a la normalidad, en un momento en el que se empieza además a hacer balance de los daños de la guerra y a abordar sus consecuencias económicas. A principios de diciembre de 2024, el Knesset aprobó subir por cuarta vez el déficit presupuestario al 7,7% del PIB, y el Gobierno empezó a aplicar políticas fiscales para financiar el déficit y recortar el gasto, especialmente el militar, a través de una batería de decisiones fiscales que incluyeron una subida del impuesto sobre el valor añadido del 1% (del 17 al 18 por ciento); el aumento del tipo impositivo nacional aplicable a los seguros, la congelación de los subsidios para la infancia y el recorte de los presupuestos de los ministerios.

Los impactos económicos de la guerra hasta finales de diciembre de 2024 han sido generalizados e incluyen un daño significativo a la actividad económica, tanto a nivel nacional como internacional (exportaciones e inversiones extranjeras), así como un marcado incremento en el gasto público para que los presupuestos de consumo y emergencia pudieran apoyar a los evacuados, cubrir las pérdidas en la actividad económica y la caída en los ingresos de las arcas públicas. Todos estos factores suponen una amenaza para la estabilidad económica que podría hacer descarrillar al país de la senda de crecimiento que había seguido durante los últimos años.

Además, existe una falta generalizada de confianza en la gestión económica y financiera del Gobierno por parte del mundo empresarial y las grandes corporaciones. El actual Gobierno ha optado por gestionar los cambios económicos derivados de la guerra con los mismos instrumentos económicos tradicionales, véase, recortando el presupuesto e incrementando el déficit, y se ha abstenido de aplicar impuestos adicionales de peso sobre la renta, en concreto para las clases más adineradas o las empresas. Tampoco se ha replanteado la distribución de los recursos ni introducido cambios en los planteamientos económicos existentes.

El Gobierno ha aprobado una reducción general del 3% en las partidas asignadas a todos los ministerios en los presupuestos de 2024 pero ha mantenido intactos los fondos de reserva, en línea con lo convenido en los acuerdos de la coalición, más concretamente las partidas destinadas a los asentamientos y otras partidas destinadas a grupos ultraortodoxos. El Gobierno no quiere aumentar la deuda pública de forma drástica durante un período prolongado de tiempo y sigue respetando los términos de la coalición gobernante y asignando partidas especiales a sus socios. Al hacerlo, añade obstáculos y problemas futuros a la situación económica y acrecienta la incertidumbre económica. Todo ello aumentará las dificultades económicas y las crisis y puede prolongar y agravar las penurias económicas durante mucho tiempo una vez toque a su fin la guerra en Gaza.

Pese a todo lo anterior, lo cierto es que la economía israelí conserva su fortaleza y ha logrado sortear el colapso, la inversión extranjera no se ha visto interrumpida ni ha registrado una caída brusca, el PIB permanece en niveles altos y la recaudación fiscal ha mejorado en los últimos meses. En las condiciones actuales y a pesar del daño y el deterioro económico, la economía israelí podrá recuperarse en los años venideros. Esto será posible con un respaldo fuerte por parte de Estados Unidos, si sigue apostando por que los sectores primarios de la economía —incluido el sector high-tech—desempeñen un papel central en la economía israelí y si se produce un aumento significativo en las exportaciones de armas que continúe aportando grandes cantidades de divisas extranjeras, impuestos y abundantes puestos de trabajo.

* Este análisis fue publicado inicialmente en árabe a principios de 2025 por Mada al-Carmel, del Arab Center for Applied Social Research en Haifa, Israel. Dicho análisis se enmarca en una serie de documentos de posición publicados conjuntamente por Mada al-Carmel y el Arab Center Washington D. C. Publicado por el ACW, puede consultarse aquí.

Las ideas expresadas en este análisis corresponden al autor y no reflejan necesariamente la posición del CEARC.

Crédito de imagen: Shutterstock / lunopark


Notas y referencias

[1] Yoav Zeiton, et al., "La guerra más cara, y los objetivos de Israel aún no se han cumplido: una instantánea, después de 3 meses," Ynet, 7 de enero de 2024, (original en hebreo) en https://www.ynet.co.il/news/article/r1by24voa.

[2] Hezki Baruch, "Gobernador del Banco de Israel: este será el precio de la guerra en Gaza," Channel 7, 22 de enero de 2024, (original en hebreo), en https://www.inn.co.il/news/626963; Gad Lior, "El déficit, los tipos de interés, la inflación y la calificación..." Ynet, 7 de octubre de 2024, (original en hebreo), en https://www.ynet.co.il/economy/article/rjg4mmtrr.

[3] La Comisión Nagel es un comité de expertos que estudia las necesidades de financiación y equipamiento del ejército y de las instituciones militares. Fue designada por el Gobierno a principios de agosto de 2024.

[4] Nati Toker, "Nueve pozos creados por la guerra en la economía," The Marker, 28 de noviembre de 2024, (original en hebreo), en https://www.themarker.com/allnews/2024-11-28/ty-article-magazine/.premium/00000193-6ec2-d09a-ab9f-ffcb898e0000.

[5] Lior, op. cit.

[6] Oficina Central de Estadística, "Cuentas Nacionales: Tercer trimestre de 2024," 16 de diciembre de 2024, (original en hebreo), en:  https://www.cbs.gov.il/he/mediarelease/pages/2024/%D7%97%D7%A9%D7%91%D7%95%D7%A0%D7%95%D7%AA-%D7%9C%D7%90%D7%95%D7%9E%D7%99%D7%99%D7%9D-%D7%90%D7%95%D7%9E%D7%93%D7%9F-%D7%A9%D7%A0%D7%99-%D7%9C%D7%A8%D7%91%D7%A2%D7%95%D7%9F-%D7%94%D7%A9%D7%9C%D7%99%D7%A9%D7%99-%D7%A9%D7%9C-%D7%A9%D7%A0%D7%AA-2024.aspx.

[7] Adrian Pilot, "JP Morgan advierte: El déficit de Israel podría aumentar en 100.000 millones de NIS en dos años," Calcalist, 14 de enero de 2024, (original en hebreo), en: https://www.calcalist.co.il/local_news/article/h1d1ed11kt.

[8] Zvi Eckstein, "Actualización completa de las previsiones económicas 2024-2025," Aaron Institute for Economic Policy, Reichman University, 26 de septiembre de 2024, (original en hebreo), en:  https://www.runi.ac.il/research-institutes/economics/aiep/policy-papers/%D7%A2%D7%93%D7%9B%D7%95%D7%9F-%D7%AA%D7%97%D7%96%D7%99%D7%AA-%D7%9E%D7%90%D7%A7%D7%A8%D7%95-%D7%9C%D7%A9%D7%A0%D7%99%D7%9D-2025-2024/.

[9] David Nagy, "El FMI reduce el crecimiento de Israel a más de la mitad," The Marker, octubre de 2024, (original en hebreo), en: https://www.themarker.com/wallstreet/2024-10-22/ty-article/.premium/00000192-b42c-d5f0-a1bf-f76d58780000.

[10] Lior, op. cit.

[11] Ibid.

[12] Zvi Eckstein, et al., "Impacto económico de la guerra de Gaza en la economía de Israel y recomendaciones políticas necesarias," Aaron Institute for Economic Policy, Reichman University, 24 de diciembre de 2023, (original en hebreo), en:  https://www.runi.ac.il/media/hpslmhm3/%D7%94%D7%A9%D7%A4%D7%A2%D7%95%D7%AA-%D7%94%D7%9E%D7%9C%D7%97%D7%9E%D7%94-%D7%A2%D7%9C-%D7%9B%D7%9C%D7%9B%D7%9C%D7%AA-%D7%99%D7%A9%D7%A8%D7%90%D7%9C-%D7%95%D7%A6%D7%A2%D7%93%D7%99-%D7%94%D7%9E%D7%93%D7%99%D7%A0%D7%99%D7%95%D7%AA-%D7%94%D7%A0%D7%93%D7%A8%D7%A9%D7%99%D7%9D_24-12-2023.pdf.

[13] Ibid.

[14] Shlomo Teitelbaum, "Hackeado por tercera vez: El Gobierno aprobó un aumento del presupuesto de 2024 de más de 33.000 millones de NIS", Calcalist, 11 de noviembre de 2024, (original en hebreo), en: https://www.calcalist.co.il/local_news/article/rjca005wm1x.

[15] Saber Plutscher, "FMI: El déficit presupuestario será 40.000 millones de NIS mayor que la estimación de Smotrich", Ynet, 23 de octubre de 2024, (original en hebreo), en: https://www.ynet.co.il/economy/article/bjuygjiejg.

[16] Banco de Israel, "Previsiones económicas", 9 de octubre de 2024, (original en hebreo), en: https://www.boi.org.il/publications/pressreleases/09-10-24forecast/.

[17] Shlomo Teitelbaum, "El gobierno apuesta por los trabajadores extranjeros en lugar de los palestinos y eso solamente empeora el problema", Calcalist, 4 de enero de 2024, (original en hebreo), en: https://www.calcalist.co.il/local_news/article/hk00atxmoa.

[18] Mtanes Shihadeh, "The War on Gaza and Israel's Technology Sector", Arab Center Washington DC, 1 de agosto de 2024, en: https://arabcenterdc.org/resource/the-war-on-gaza-and-israels-technology-sector/.

[19] Economic Walla, "En un mundo sorprendente: La industria de defensa israelí está vendiendo más armas que nunca", Walla, 9 de diciembre de 2024, (original en hebreo), en: https://finance.walla.co.il/item/3718018.

[20] "¡Gran negocio! El Ministerio de Defensa reduce su dependencia de los Estados Unidos", Srugim, 7 de diciembre de 2024, (original en hebreo), en: https://www.srugim.co.il/1078395-%D7%9B%D7%97%D7%95%D7%9C-%D7%9C%D7%91%D7%9F-%D7%9E%D7%A9%D7%A8%D7%93-%D7%94%D7%91%D7%99%D7%98%D7%97%D7%95%D7%9F-%D7%97%D7%AA%D7%9D-%D7%A2%D7%9C-%D7%A2%D7%A1%D7%A7%D7%90%D7%95%D7%AA-%D7%A9%D7%9C.

[21] Teitelbaum, "The government", op. cit.

[22] Ibid.

[23] Ilan Alon, "Conferencia: Repercusiones económicas de la guerra: ¿Cuánto va a costarnos?", College of Management, n.d., (original en hebreo), en: https://www.colman.ac.il/blogs/economy/the_economic_aspect_of_war/.

[24] Avi Waxman y Nimrod Halpern, "El nivel más bajo de la historia: Moody's rebaja la calificación crediticia de Israel en dos niveles, hasta Baa1", The Marker, 27 de septiembre de 2024, (original en hebreo), en: https://www.themarker.com/allnews/2024-09-27/ty-article/00000192-33e4-dc91-a1df-bfee54b20000

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