Cuando los primeros ministros de España e Irlanda (un socialista y un conservador) enviaron una carta —en febrero de 2024— a la presidenta de la Comisión Europea pidiéndole que revisara urgentemente si Israel estaba cumpliendo con sus obligaciones en virtud del Acuerdo de Asociación UE-Israel, dada la preocupación generalizada por las posibles violaciones del Derecho Internacional Humanitario en Gaza, muchos líderes europeos reaccionaron con descontento. Von der Leyen no vio ninguna urgencia y no se molestó en responder. Quince meses y decenas de miles de civiles palestinos asesinados después, la mayoría de los miembros de la UE han comenzado a expresar tímidamente las mismas preocupaciones. El Gobierno español ha sido más coherente con su propia opinión pública sobre Gaza —y con el Derecho Internacional— que la mayoría de los Gobiernos europeos. Las encuestas de opinión en todo el continente muestran que la mayoría de los europeos condenan la guerra de exterminio de Israel contra la población de Gaza, y son demasiados los que la describen como parte de un genocidio en curso. Algunos países, como España e Irlanda, han instado a la UE a salir del abismo moral en el que se encuentra. Eso no es ser pro palestino o anti israelí. Es ser pro humanidad y pro paz. Es darse cuenta de que solo defendiendo los derechos y la dignidad de los palestinos y los israelíes se puede llevar la seguridad y la justicia a ambos pueblos.
Este análisis ha sido publicado (en inglés) en el boletín "MED This Week" del Italian Institute for International Political Studies (ISPI), que —bajo el título "Las relaciones UE-Israel, a examen ante la escalada del conflicto de Gaza"— esta semana se ha centrado en la reacción de los países de la UE ante la crisis humanitaria de Gaza, con las aportaciones de expertos del ISPI y de otras instituciones como el CEARC.
Crédito de imagen: Shutterstock / Mounir Taha