Islamofobia, antisemitismo, sionismo y colonialismo de asentamiento

Lorenzo Veracini
Lorenzo Veracini Profesor asociado del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Tecnológica de Swinburne, Melbourne
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Marcha contra la islamofobia en Londres. 2017. Shutterstock / John Gomez

Resumen

El presente artículo analiza la islamofobia y su relación con el antisemitismo en el contexto del reciente giro de la derecha radical europea a posiciones proisraelíes y alejadas de su antisemitismo tradicional. Aunque este giro también se manifiesta en EEUU y Australia, el artículo hace hincapié en el papel fundamental que desempeñan los imaginarios coloniales y los imaginarios coloniales de asentamiento en la relación dinámica entre estas formas de prejuicio. También sugiere que las actuales expresiones islamófobas pueden considerarse un antisemitismo subrogado.

Introducción

La islamofobia y el antisemitismo están relacionados entre sí: existe una importante literatura comparada dedicada a esta relación. Algunos investigadores analizan estas dos fobias en un contexto de similitudes o mediante una combinación de similitudes y diferencias[1]. Ambos enfoques son radicalmente distintos: sirven a propósitos políticos diferentes. El célebre historiador Enzo Traverso, que ha escrito mucho sobre el antisemitismo, las valoró recientemente comparándolas[2]. Del mismo modo, en la presentación de una edición especial de Ethnic and Racial Studies dedicada a las dos fobias, Nasar Meer abogó en 2013 por "aprovechar el poder explicativo de conceptos organizativos establecidos desde hace tiempo dentro del estudio de la raza y el racismo"[3]. Este tema también ocupa un lugar destacado en el discurso público. Por ejemplo, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, adoptó recientemente un enfoque comparativo[4]. Por otra parte, algunos académicos e investigadores han hecho hincapié en las diferencias. En esos casos, se excluyen las comparaciones entre los dos prejuicios[5].

La primera estructura interpretativa se suele movilizar para denunciar ambos prejuicios; la segunda se moviliza o bien para hacer hincapié en contingencias históricas diferentes ‒algo con lo que los comparativistas no estarían en desacuerdo‒ o bien para afirmar o dar a entender que una forma de estigmatización es más aceptable que la otra, o incluso que una es aceptable mientras que la otra no lo es, algo a lo que los comparativistas se opondrían rotundamente. En cualquier caso, tanto si se consideran comparables como si no, surge la cuestión de su relación recíproca.

El presente artículo explora las movilizaciones actuales con respecto a estas fobias y desarrolla tres argumentos. En la primera sección se observa cómo a menudo se adopta una de ellas mientras que la otra se descarta; en la segunda sección se reflexiona sobre las formas en que estas fobias se entienden como específicas de un lugar y en la tercera sección se valoran las geografías imaginativas que las sustentan. A partir de los dos primeros, el último argumento se centra en el papel fundamental que desempeñan los imaginarios coloniales y de asentamiento en estas manifestaciones fóbicas. Los imaginarios coloniales de asentamiento siguen conformando de manera decisiva la sensibilidad de la opinión pública y es importante centrarse en esos imaginarios.

La cuestión de la correlación

Los comparativistas señalan que ambos prejuicios operan de forma funcionalmente similar. Se trata de dos prejuicios antiguos, cada uno de ellos con una historia europea de varios siglos compleja y distinta. Tanto el antisemitismo de finales del siglo XIX y principios del XX, como la islamofobia de décadas más recientes crecieron en tiempos de profunda crisis socioeconómica y en presencia de flujos migratorios sostenidos. Sobre la base de esta similitud funcional, es posible comparar estas fobias y, de hecho, ya se ha hecho. Además, las dos fobias identifican a un agente extranjero inasimilable que entra en un espacio nacional o cultural imaginado y que seguirá siendo extranjero para siempre. Ambas se basan en acusaciones similares relativas a conspiraciones ordenadas por los "sospechosos habituales" del pensamiento conspirativo paranoico: las élites "globales", "cosmopolitas" de izquierdas, una "cábala" liberal, etc. Abundan los ejemplos históricos y contemporáneos. En 1905, los protocolos de los sabios de Sion alegaban una conspiración para apoderarse del mundo y establecer un "nuevo orden mundial" (que las noticias falsas sean un fenómeno nuevo es en sí una noticia falsa). Igualmente, los islamófobos contemporáneos consideran a todos los musulmanes como parte de una Ummah (hermandad) transnacional que pretende subvertir toda la "civilización occidental"[6]. Una historia muy extendida que vincula estos odios alega que "los judíos" están promoviendo de forma deliberada la migración de los musulmanes a Europa con el fin de destruir la estabilidad e identidad cristianas. Estos racismos suelen confundir cultura, etnia y religión, y ambos plantean de forma previsible la cuestionable lealtad a las comunidades nacionales y culturales. Tanto la islamofobia como el antisemitismo cuestionan específicamente la lealtad de sus objetivos.

En 2019, los periodistas Jonathan Freedland y Mehdi Hasan hicieron un llamamiento a la solidaridad frente a los odios paralelos y señalaron que las dos "comunidades están siendo atacadas por supremacistas blancos de extrema derecha"[7]. Añaden también que la narrativa supremacista suele construirse en torno a imágenes de una invasión musulmana, "un malvado complot orquestado por la misma mano oculta que está detrás de todos los acontecimientos malignos de la historia del mundo: los judíos"[8]. "Así es como nos ven quienes nos odian", prosiguen Freedland y Hasan:

Judíos y musulmanes conectados en una misión conjunta para llevar a cabo un "genocidio blanco". Es una teoría de la conspiración descabellada y racista, y tiene a nuestras dos comunidades en su punto de mira asesino. Por eso solo puede haber una respuesta: los musulmanes y los judíos deben luchar juntos[9].

Freedland y Hasan citaron un estudio de Pew sobre los países europeos y señalaron que "estos dos odios están vinculados en la derecha" y "no solo en las mentes de asesinos trastornados"[10]. El informe concluyó que "las actitudes hacia los judíos y los musulmanes están estrechamente correlacionadas entre sí" y que las personas "que expresan opiniones negativas sobre los musulmanes tienen más probabilidades que otras de expresar también opiniones negativas sobre los judíos"[11]. Según un estudio de Gallup de 2010 que también citaron, en Estados Unidos las personas "que dicen sentir 'muchos' prejuicios [...] hacia los judíos tienen 32 veces más probabilidades de decir que sienten 'muchos' prejuicios hacia los musulmanes". El "tipo de gente que odia a uno de nosotros tiene más probabilidades de odiar también al otro", concluyeron Freedland y Hasan[12].

Sin embargo, aunque se debe responder a esta afirmación, conviene aclarar la relación entre ambos odios, porque aunque estos prejuicios hayan surgido de la derecha y sean expresión de medios afines, suelen adoptarse de forma selectiva y en momentos distintos por individuos y movimientos diferentes. De hecho, si se analiza la expresión de estos odios en su evolución histórica, contrariamente a la conclusión a la que llega el informe de Freedland y Hasan, podemos ver que los odios suelen estar correlacionados negativamente. Con el tiempo, un odio aumenta (es decir, la islamofobia) mientras que el otro disminuye (es decir, el antisemitismo). Como se explicará en las dos secciones siguientes, muchos derechistas europeos han abrazado enérgicamente la islamofobia en las últimas décadas, al tiempo que abandonaban posiciones tradicionalmente antisemitas. Es cierto que a lo largo de los años han usado tropos tanto antisemitas como islamófobos (lo que confirmaría una correlación), pero no al mismo tiempo (lo que indica una correlación negativa).

Muchos abrazan los dos odios de forma simultánea y en todas partes, pero a veces estos odios se articulan de formas específicas según el lugar. El lugar es, de hecho, una característica significativa de la articulación negativa global de estas fobias, y muchos (por ejemplo el húngaro Viktor Orbán) persiguen una agenda antisemita en casa mientras apoyan las políticas israelíes en Oriente Medio. Su antisemitismo es específico de un lugar, al igual que su islamofobia, que se expresa libremente en referencia a su "casa", pero se olvida cuando se trata de hablar de otros lugares (me viene a la mente la preocupación de Occidente por la represión china de los musulmanes uigures en Xinjiang). La correlación negativa, que coexiste con la correlación positiva que postulan Freedland y Hasan, se ve confirmada por un análisis consciente de las geografías imaginarias movilizadas en estos contextos. Es importante señalar que la islamofobia a veces sustituye al antisemitismo: a menudo se extiende cuando el otro retrocede y se aplica a lugares donde el otro no se produce.

Varios intelectuales e investigadores judíos han llegado a apoyar públicamente las sensibilidades islamófobas mientras advertían contra el resurgimiento del antisemitismo. Bat Ye'or, por ejemplo, el ideador del concepto "Eurabia" ‒esencial en el pensamiento islamófobo‒ ha "trazado" una historia reciente "secreta" de Europa[13]. En su reconstrucción, una teoría de la conspiración en toda regla, el diálogo euro-árabe iniciado en la década de 1970 pasó de ser un grupo de debate intergubernamental a convertirse en un vehículo para la "islamización". Se trata de una propuesta totalmente ficticia y el historiador israelí Robert Wistrich calificó perspicazmente la conspiración de Ye'or como "los protocolos de los ancianos de Bruselas"[14]. Wistrich se refería a un bulo antisemita de principios del siglo XX; pero al igual que su predecesora, esta última conspiración también se ha convertido en la corriente dominante[15]. Alain Finkielkraut llegó a elogiar a Renaud Camus como "gran escritor"[16]. Camus acuñó la noción del "Gran Reemplazo", una supuesta conspiración ordenada por el capital cosmopolita y la izquierda antirracista, y otro concepto crucial en el discurso islamófobo.

Camus abrazó ambos prejuicios a lo largo de su carrera, pero en momentos diferentes. En sus escritos, un antisemitismo original acabó convirtiéndose en islamofobia. Su trayectoria ha sido imitada por muchos que expresaron su angustiosa preocupación por la integridad sociocultural y civilizacional de sus políticas imaginarias con respecto a los inmigrantes y, más concretamente, con respecto a los inmigrantes musulmanes. Camus es francés, pero en Estados Unidos también se utilizan habitualmente tropos islamófobos para argumentar el antisemitismo[17]. Lo que a primera vista parece una correlación entre los dos odios, a veces es una correlación negativa mediada por preocupaciones relacionadas con el lugar[18]. El lugar importa.

¿Dónde está el yo islamófobo/antisemita?

La imbricación de dos fobias es un fenómeno global que tiene manifestaciones políticas, institucionales, individuales y mediáticas. Un ejemplo flagrante de antisemitismo específico de un lugar en correlación negativa con la islamofobia surgió en EEUU en el verano de 2019, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump (2017-2021), provocó indignación al atacar racialmente a cuatro congresistas demócratas y sugerir que deberían "volver" a sus lugares de origen[19]. Además de soñar despierto con deportarlos realmente, también deseó que se alejaran del lugar imaginado que soñaba compartir con sus partidarios.  Al mes siguiente, a petición de su Administración, Israel denegó a dos de ellas (las congresistas demócratas Rashida Tlaib e Ilhan Omar) la entrada en su país. En respuesta a nuevas protestas, Trump argumentó: "¿Dónde se ha metido el Partido Demócrata?" Y luego añadió: "¿Dónde están los que defienden a estas dos personas [las congresistas Tlaib y Omar] por encima del Estado de Israel? Creo que cualquier judío que vote a un demócrata demuestra una total falta de conocimiento o una gran deslealtad"[20].

Fue un comentario notablemente antisemita, ya que la posibilidad de una lealtad cuestionable es un tropo antisemita clásico. Trump reiteró su punto de vista al día siguiente[21]. Consideraba que el Partido Demócrata en su totalidad se había alejado del lugar imaginario en el que él se encontraba.

El antisemitismo suele estar impulsado por preocupaciones angustiosas sobre el lugar y el antisemitismo de Trump encaja en ese patrón[22]. Su uso de la palabra "dónde" en las declaraciones citadas anteriormente, expresión que se repite tres veces en dos líneas, es realmente revelador. En su discurso, la diferencia de opinión distancia en el espacio a los que no están de acuerdo con él (cuando pregunta retóricamente "¿Dónde se ha metido el Partido Demócrata?" está diciendo que percibe que está lejos de su posición de sujeto). Sin embargo, irónicamente, mientras que antes había defendido que cuatro congresistas demócratas deberían volver a "su lugar" de origen (Tlaib, una de las mujeres contra la que arremetió, es palestino-estadounidense), fue literalmente incapaz de visitar el país del que es originaria a petición suya (por supuesto, ella también es de Michigan). El Partido Demócrata es percibido como distante, mientras que estas mujeres son percibidas en una posición cercana, y eso provoca su malestar. De ahí que Trump exigiera que volvieran a sus lugares de origen y se alejaran de él. Todo ello sugiere un estado de ánimo preocupante, que apunta a una política fundamentalmente moldeada por una peculiar geografía imaginaria. De hecho, las declaraciones antisemitas e islamófobas de Trump fueron esencialmente específicas en cuanto al espacio: mientras que la identificación con Israel desplaza al yo de un modo que convierte el deseo original de enviar a las mujeres "de vuelta a su lugar de origen" en la determinación de mantenerlas donde están, el Partido Demócrata no le siguió a un lugar imaginario en el que Israel y EE.UU. ocupan la misma ubicación. De manera narcisista, Trump entendió la determinación de no seguirle a ese lugar imaginario como una traición.

A esto le sigue un deseo paranoico de controlar el movimiento de otras personas: los muros mantienen a la gente fuera y, en este caso de islamofobia desplazada, los muros imaginarios pueden usarse para mantener a la gente dentro (Tlaib y Omar son miembros de "la banda" a la que se refiere específicamente la islamofobia). Que un presidente estadounidense en ejercicio lance insultos racistas contra miembros del Congreso no es algo nuevo, pero que un presidente en ejercicio obstaculice de facto la capacidad de los representantes electos para viajar al extranjero sí lo es. Este punto no fue relevante en el breve estallido de indignación que siguió a las declaraciones de Trump. En este caso, la atención se centró en la raza y no en el lugar. Por otra parte, la geografía imaginativa de Trump es peculiar, pero tampoco algo totalmente nuevo, y en cierto sentido pertenece a una tradición política occidental muy arraigada. Por ejemplo, los filósofos británicos y estadounidenses del siglo XIX eran también y de forma simultánea profundamente antisemitas. Para articular su antisemitismo específico de un lugar, abogaban por el establecimiento de una colonia judía en Palestina, un lugar donde los "judíos" pudieran "volver a su lugar de origen". La "colonia" vendría a ser el Yushuv (que en hebreo significa "colonia"). Pero no era solo una colonia, era una colonia de asentamiento. Luego el Yushuv se convertiría en Israel, una sociedad de asentamiento, pero las geografías imaginarias sostenidas por el antisemitismo basado en el lugar a través del colonialismo de asentamiento no cambiaron sustancialmente[23].

Ben Ratskoff estudió recientemente el vínculo entre el colonialismo de asentamiento y la emancipación y destacó la "atención prestada a los 'Estados libres de Norteamérica'" por Marx en su obra de 1844 titulada "Sobre la cuestión judía", y la intuición de Marx de que la emancipación judía solo podría completarse en Estados Unidos (a diferencia de Francia y Alemania). Aunque Ratskoff desmonta "las suposiciones de que el antisemitismo y la supremacía blanca son necesariamente isomorfos", también señala que "la paradójica proximidad de Trump tanto a asesores, aliados y familiares judíos como a movimientos nacionalistas blancos antisemitas resulta desconcertante"[24]. Ratskoff se centra en el "debate público en torno a la blancura judía", pero esta proximidad no resulta desconcertante si se consideran el colonialismo de asentamiento como un modo específico de dominación y las geografías imaginarias que genera. Los judíos se emancipan en la colonia de asentamiento (como Marx predijo que ocurriría) porque, como Matthew Frye Jacobson comentó sobre la historia de EEUU (un punto que Ratskoff cita), en la práctica, "lo que un ciudadano realmente era, en el fondo, es alguien que podía ayudar a sofocar una rebelión de esclavos o participar en guerras indias"[25]. Una persona es asimilada inmediatamente si una sociedad se define por la esclavitud y el colonialismo de asentamiento y esa persona no es ni esclava ni indígena. El punto de inflexión en estas transiciones del antisemitismo a la islamofobia es el apoyo al sionismo y a las políticas israelíes hacia los palestinos bajo ocupación[26]. Es significativo que tanto el sionismo como la islamofobia se desarrollaran históricamente en un contexto global que aborda las contradicciones de la imposible ubicación nacional de una diáspora específica. En el siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX fue la "cuestión judía" y el sionismo, durante la segunda mitad del siglo XX y en la actualidad es la "cuestión palestina" y la islamofobia (aunque los palestinos, por supuesto, no son todos musulmanes). Para muchos derechistas, el viaje desde el antisemitismo hacia la islamofobia pasa por abrazar el sionismo. El propio sionismo fue (además de un movimiento nacional) un viaje para alejarse del antisemitismo. Para los que ahora abrazan la islamofobia y el antisemitismo específico de un lugar, se trata de un viaje metafórico, para los sionistas europeos que fueron a Palestina durante el siglo XX fue un viaje real.

El nexo entre colonialismo y sionismo

Enzo Traverso apoya con firmeza un análisis comparativo de los dos sistemas de prejuicios. Señala que hoy en día "el racismo ha cambiado sus formas y sus objetivos", que el racialismo, "un discurso científico basado en teorías biológicas", "ha dado paso a un prejuicio cultural que hace hincapié en una discrepancia antropológica radical entre la Europa judeo-cristiana y el Islam" y que "el inmigrante musulmán ha sustituido al judío" en el discurso racista[27]. Traverso entiende que la islamofobia y el antisemitismo están relacionados desde el punto de vista funcional:

El antisemitismo desempeñó un papel como "código cultural" que permitió a los alemanes definir negativamente una conciencia nacional en un país perturbado por la rápida modernización y la concentración de judíos en las grandes ciudades, donde aparecieron como su grupo más dinámico. En otras palabras, un alemán era ante todo un no judío. De forma similar, el Islam se está convirtiendo hoy en día en un código cultural que permite encontrar, mediante una demarcación negativa, una "identidad francesa" perdida, amenazada o engullida en el proceso de globalización[28].

Sin embargo, también detecta una distinción crucial que las separa: el colonialismo. El análisis comparativo de Traverso en un registro de similitud se vuelve entonces comparativo en un registro de diferencia. "La islamofobia no es un simple sustituto del antiguo antisemitismo", señala, porque:

sus raíces son antiguas y posee su propia tradición: el colonialismo. Las raíces de la islamofobia se encuentran en la memoria del largo pasado colonial de Europa y, en Francia, de la guerra de Argelia. El colonialismo formó una antropología política basada en la dicotomía entre ciudadanos y sujetos coloniales –citoyens et indigènes– que establecía fronteras sociales, espaciales, raciales y políticas [énfasis en el original][29].

Sin embargo, el colonialismo y el antisemitismo están crucialmente entrelazados: el sionismo, una empresa principalmente colonial desde sus inicios (y hoy en día), fue también y de manera determinante una respuesta al antisemitismo[30]. Puede que no sea un "simple sustituto", pero las tradiciones coloniales no hacen de la islamofobia y el antisemitismo dos odios distintos, sino todo lo contrario. Si añadimos el sionismo como movimiento colonial de asentamiento, y Traverso no lo añade a la descripción, el resultado sigue siendo de similitud[31]. Además, la antropología política del sionismo y la del colonialismo se solapan, a menudo son indistinguibles, y las "fronteras sociales, espaciales, raciales y políticas" que separan a judíos y palestinos históricamente (y en el Israel contemporáneo y los Territorios Ocupados) son tan fijas como las de otras tradiciones coloniales. El colonialismo da forma al sionismo en la misma medida en que la islamofobia se ve moldeada por él, y tener presente esta genealogía compartida puede ayudar a explicar por qué tantos derechistas europeos pueden pasar sin problemas del antisemitismo a la islamofobia.

La líder de la Agrupación Nacional Francesa, Marine Le Pen, personifica esta transición: en 2017 distanció proactivamente su movimiento político de las posiciones antisemitas tradicionales al convertirse en una firme defensora de las políticas israelíes respecto a la población palestina bajo ocupación[32]. Le Pen podría inspirarse en un acervo profundamente arraigado y extendido de estructuras coloniales de sentimiento; los antiguos colonos "repatriados" de Argelia siempre estuvieron sobrerrepresentados en el esquema político que heredó[33]. El líder de la derecha italiana, Matteo Salvini, distinguió de forma similar entre los dos odios a principios de 2020 (se adentra en los dos). En una entrevista sobre el ostensible resurgimiento del antisemitismo en Italia, respondió que en su opinión el antisemitismo se debía "al aumento en los últimos años del extremismo y el fanatismo islámicos" y que la "presencia masiva de inmigrantes de países musulmanes contribuye a la propagación del antisemitismo en Italia" (acto seguido declaró que, de convertirse en primer ministro, reconocería Jerusalén como capital de Israel)[34]. Se puede ver claramente en sus declaraciones que sitúa un antisemitismo  específico en una correlación negativa con la islamofobia. Sin embargo, en un aspecto fundamental, estos viajeros ideológicos están siendo coherentes: adoptan sistemáticamente una visión colonial del mundo, ya que perciben un endurecimiento de la "línea" global que separa al colonizador del colonizado. En realidad, no viajan demasiado.

Hay que tener en cuenta otro elemento que influye en la transición de estos derechistas del antisemitismo a la islamofobia: dado que la sólida línea global que están trazando se sustenta en una geografía imaginaria obsesionada con los inmigrantes y sus reasentamientos, hacen una diferenciación entre colonizadores de asentamiento y colonizados de asentamiento. Esta distinción no se basa en general en una visión colonial del mundo, sino más específicamente en una visión colonial de asentamiento. Si "Europa" está constituida por la relación colonial y las sociedades de asentamiento contemporáneas son uno de los resultados de un proceso de "Gran Reemplazo", cuando estos derechistas ven a Europa envuelta en un hipotético proceso de gran reemplazo, piensan en los colonos de asentamiento. Los colonizadores de asentamiento, después de todo, ganan con el gran reemplazo, y en las sociedades de asentamiento, incluido Israel, el reemplazo demográfico es un proceso celebrado de logro nacional y política oficial, no una teoría conspirativa[35]. Así pues, las preocupaciones paranoicas sobre la demografía adoptan dos formas complementarias que se refuerzan mutuamente: por un lado, el temor ante la posibilidad de que se inflija un "Gran Reemplazo" contra la política imaginada de uno (es decir, los temores que provoca la islamofobia en un lugar) y, por otro, la identificación empática con un proyecto real de gran reemplazo que se inflige a un colectivo que se percibe intrínsecamente como "otro" (es decir, una identificación que fomenta el apoyo al colonialismo de asentamiento islamófobo en Palestina)[36].

Para estos derechistas, como, por ejemplo, el asesino australiano que perpetró una matanza en Christchurch, Nueva Zelanda, en marzo de 2019, un "Gran Reemplazo" solo es una preocupación si uno piensa que está en el lado equivocado[37]. El asesino de Christchurch era un nacionalista de asentamiento australiano; se había radicalizado mientras viajaba por Europa, un rito tradicional de paso para los jóvenes australianos que se enfrentan a la vida adulta. El hecho de que pudiera expresar su nacionalismo de asentamiento de este modo mientras se encontraba en otro país de asentamiento  refleja las complejidades de una mentalidad colonial de asentamiento transnacional.

De hecho, Australia es otro lugar en el que la historia colonial de asentamiento convive con un presente islamofóbico. Se ha convertido en un auténtico laboratorio de prácticas islamófobas globales, aunque la islamofobia no sea realmente nueva en este país (las preocupaciones históricas en torno a la presencia de "afganos" en su interior y la mitología fundacional de Anzac y Gallipoli son dos episodios fundamentales de su historia)[38]. La islamofobia en Australia ha sido crucial para un realineamiento político global que comenzó a principios de los 2000, un ingrediente ideológico clave en el abandono oficial del multiculturalismo y la implantación de lo que Scott Poynting y Victoria Mason han denominado el "nuevo integracionismo"[39]. El multiculturalismo había sustituido a la política de la Australia Blanca durante la década de 1970, pero la islamofobia es ahora uno de los nuevos marcos discursivos (la sinofobia es otro)[40]. Además, fueron soldados australianos quienes perpetraron la primera limpieza étnica colonial de un pueblo palestino en el siglo XX, algo que las fuerzas sionistas practicarían a una escala mucho mayor en la década de 1940[41]. Cuando lo hicieron los australianos era 1918, no 1948.

El sometimiento palestino como antisemitismo

"¿Cómo se vuelve tan extraño el antisemitismo?", se pregunta Keith Kahn-Harris antes de concluir que "el antisemitismo se ha vuelto selectivo" como ha ocurrido con otros tipos de racismo[42]. Es una selección que gira en torno al lugar y aunque la atención a la secuencia sugiere que el antisemitismo y la islamofobia suelen estar correlacionados negativamente, es significativo que esta fobia más que otras se haya vuelto específica del lugar. La atención al lugar y a la secuencia muestra que la relación entre las dos fobias viene determinada por el colonialismo de asentamiento en general y el colonialismo de asentamiento sionista en particular (aunque la islamofobia tenga también otros orígenes, por supuesto, como estudió recientemente Junaid Rana, por ejemplo, incluyendo la supremacía blanca y el liberalismo racial)[43]. El apoyo al sionismo es una de las formas en que una fobia se transustancia en la otra.

A medida que rastreamos esta transición, deberíamos elaborar respuestas adecuadas. En diciembre de 2019, el presidente Trump dictó una orden ejecutiva que defendía una definición "ampliada" de antisemitismo[44]. Su objetivo inmediato era interferir con los debates universitarios sobre las políticas israelíes en relación con la población palestina bajo ocupación. El mundo académico debería rechazar cualquier interferencia con la libertad académica, pero incluso si uno se ve obligado por ley a adoptar esta definición "ampliada" de antisemitismo ‒y es un gran "si condicional", y personalmente no veo por qué los multimillonarios de derechas deberían poder determinar los parámetros de la investigación académica admisible, me refiero a un gran "si" de tamaño Times New Roman 24‒ se debería exigir que la definición "ampliada" fuera aplicable a todos los pueblos "semitas". Obsérvense las comillas: la noción de colectivos "semitas" es racista, orientalista y eurocéntrica, pero se aplica a palestinos y judíos por igual[45]. Tanto palestinos como israelíes deberían disfrutar del derecho "inherente" a la autodeterminación que postula esta definición.

Del mismo modo, la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto afirma que "[d]enegar al pueblo judío su derecho a la autodeterminación, afirmando por ejemplo que la existencia de un Estado de Israel es un empeño racista" es antisemita[46]. Una vez más, los términos de esta definición y la conveniencia de basarse en una única definición, o en esa definición en concreto, pueden ser objeto de debate y lo han sido, pero no cabe duda de que debería ser coherente[47]. Según estas definiciones, negar el derecho del colectivo nacional palestino a la autodeterminación, como hace indiscutiblemente la ocupación israelí de los Territorios Palestinos, es tan antisemita como islamófobo[48].

La Declaración de Jerusalén sobre el Antisemitismo, publicada en marzo de 2021, ofrece una alternativa viable y menos asfixiante[49]. Pretende "proporcionar una definición básica de antisemitismo utilizable, concisa e históricamente informada" y es "una respuesta" a "la definición de la AIMH", el "documento adoptado por la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (AIMH) en 2016". Así, además de una herramienta operativa con una serie de directrices, la declaración critica una definición que "no es clara en aspectos clave y está muy abierta a diferentes interpretaciones, ha causado confusión y generado controversia, debilitando con ello la lucha contra el antisemitismo". En concreto, la Declaración de Jerusalén pretende "proteger un espacio para un debate abierto sobre la controvertida cuestión del futuro de Israel/Palestina", un espacio que la definición de la AIMH ponía en peligro de forma deliberada. Por ello, los autores de la Declaración de Jerusalén insisten en que su definición de antisemitismo debe ser "jurídicamente no vinculante".

Los autores de la Declaración de Jerusalén son conscientes de los recientes debates sobre colonialismo israelí, colonialismo de asentamiento y apartheid. Añaden que "[c]riticar u oponerse al sionismo como forma de nacionalismo, o defender diferentes acuerdos constitucionales para judíos y palestinos en la zona comprendida entre el río Jordán y el Mediterráneo" no es antisemita. Asimismo, declaran explícitamente que "aunque sea polémico, no es antisemita en sí mismo comparar a Israel con otros casos históricos, como el colonialismo de asentamiento o el apartheid". Por otra parte, su insistencia en un "principio de igualdad" no especificado puede anular la labor productiva y analítica que ofrece el énfasis en el colonialismo de asentamiento como un modo de dominación. Los derechos de los indígenas palestinos deberían considerarse inherentes y no sujetos a la voluntad de una mayoría de colonos. Visto así, paradójicamente, incluso esta definición puede privar a un colectivo "semita" de su derecho a autodeterminarse, que es lo que hace el colonialismo de asentamiento.


Publicado por el Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS), puede consultarse aquí. La revista académica de revisión por pares dedicada a las Ciencias Sociales Al Muntaqa publicó este Documento de Estudio en su vol. 5, nº 1, abril/mayo 2022, pp. 65-75. Puede consultarse en este enlace. Originalmente, este trabajo se publicó en Omran, revista trimestral de Ciencias Sociales y Humanidades revisada por pares, nº 38, octubre de 2021.

Las ideas expresadas en este documento corresponden al autor y no reflejan necesariamente la postura del CEARC.

Crédito de imagen: Shutterstock / John Gomez


Notas y referencias

[1] Véase: James Renton & Ben Gidley (eds.), Antisemitism and Islamophobia in Europe: A Shared Story? (Houndmills: Palgrave Macmillan 2017). Maryyum Mehmood se centra en los efectos de ambos prejuicios en la autoestima colectiva y compara el antisemitismo en la República de Weimar y la islamofobia en la Gran Bretaña contemporánea. Observa que los musulmanes no son los "nuevos judíos de Europa", una noción que "menospreciaría las contingencias históricas del pasado y haría caso omiso de la singularidad del antisemitismo histórico y la islamofobia contemporánea, respectivamente", pero concluye que las comunidades a las que se dirigen se ven afectadas de forma similar. Véase: "Paths from the past: historians make sense of Brexit and our current political turmoil", The Guardian, 30/03/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3G1cOQx; Maryyum Mehmood, "The Role of Self-Esteem in Understanding Anti-Semitic and Islamophobic Prejudice", en: Yasir Suleiman (ed.), Muslims in the UK and Europe, I (Cambridge: Cambridge University Press, 2015), págs. 150 a 158.

[2] Enzo Traverso, Islamophobia: The New Western Racism, Pluto Books, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/38xCKGR

[3] Nasar Meer, "Racialization and Religion: Race, Culture and Difference in the Study of Antisemitism and Islamophobia", Ethnic and Racial Studies, vol. 36 (2013), págs. 385 a 398.

[4] Véase: Sadiq Khan, "May's failure to tackle Tory Islamophobia sends a dangerous message", The Guardian, 02/04/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3wqEk5j; Sadiq Khan, "It is devastating that Jewish people feel Labour will not fight antisemitism", The Guardian, 24/02/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/37LK8OH

[5] Matti Bunzl, por ejemplo, argumenta "en contra el impulso común de equiparar el antisemitismo y la islamofobia", y ofrece en su lugar "un marco analítico que sitúa los dos fenómenos en diferentes proyectos de exclusión". Para él, el "[a]ntisemitismo se inventó en el siglo XIX para controlar el Estado-Nación étnicamente puro", mientras que "la islamofobia, por el contrario, es una formación del presente, movilizada para salvaguardar una Europa supranacional". Matti Bunzl, "Between Anti-Semitism and Islamophobia: Some Thoughts on the New Europe", American Ethnologist, vol. 32, núm. 4 (2005), págs. 499 a 508. Véase también: Sipco Vellenga, "Anti-Semitism and Islamophobia in the Netherlands: concepts, developments, and backdrops", Journal of Contemporary Religion, vol. 33, núm. 2 (2018), págs. 175 a 192; Paul A. Silverstein, "The context of antisemitism and Islamophobia in France", Patterns of Prejudice, vol. 42, núm. 1 (2008), págs. 1 a 26.

[6] Para una introducción comparativa a la política occidental de islamofobia, véase: Abe W. Ata (ed.), "Muslim Minorities and Social Cohesion: Cultural Fragmentation in the West", (Londres: Routledge, 2020).

[7] Jonathan Freedland & Mehdi Hasan, "Muslims and Jews face a common threat from white supremacists. We must fight it together", The Guardian, 04/04/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3lhfI9S. En los últimos años, Freedland ha sostenido sistemáticamente (y de forma mucho menos convincente) que el antisemitismo contemporáneo procede de la izquierda.

[8] Ibid.

[9] Ibid.

[10] Ibid.

[11] Ibid.

[12] Ibid.

[13] Bat Ye'or, Eurabia: The Euro-Arab Axis (Vancouver, BC: Fairleigh Dickinson University Press, 2005).

[14] Véase: Andrew Brown, "The myth of Eurabia: how a far-right conspiracy theory went mainstream", The Guardian, 16/08/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3G1dW6J

[15] El Middle East Forum ha seguido atentamente la vida pública de esta teoría de la conspiración. Véase su sitio web: Middle East Forum, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3sCicUr

[16] Citado en: A. Dirk Moses, "'White Genocide' and the Ethics of Public Analysis", Journal of Genocide Research (2019), pág. 12.

[17] Véase, para ejemplos: Bari Weiss, How to Fight Anti-Semitism (Nueva York, Penguin Random House, 2019); Deborah E. Lipstadt, Antisemitism: Here and Now (Nueva York, Schocken, 2019). Weiss, en particular, utilizó tropos islamófobos reconocibles al subrayar la identidad de Israel como una "América" de colonos y de Estados Unidos como un "Israel" de colonos.

[18] Uno de los dos se rechaza, mientras que el otro se promueve sin descanso. Véase: Nathan Lean, The Islamophobia Industry: How the Right Manufactures Fear of Muslims (Londres: Pluto Press, 2017).

[19] Jon Swaine, "Trump renews racist attack on Squad: 'They're not capable of loving the US'", The Guardian, 22/07/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3Mggobv

[20] Julie Hirschfeld Davis, "Trump Accuses Jewish Democrats of 'Great Disloyalty'", The New York Times, 20/08/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://nyti.ms/3lceflp

[21] Véase: Eileen Sullivan, "Trump Again Accuses American Jews of Disloyalty", The New York Times, 21/08/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://nyti.ms/3Podun2

[22] Para un planteamiento que hace hincapié en la evolución del antisemitismo en relación con el lugar: Patrick Wolfe, Traces of History: Elementary Structures of Race" (Londres, Verso, 2016).

[23] Véase: Gershon Shafir, Land, Labor and the Origins of the Israeli-Palestinian Conflict, 1882-1914 (Berkeley: University of California Press, 1996).

[24] Ben Ratskoff, "'Improbable Spectacles': White Supremacy, Christian Hegemony, and the Dark Side of the Judenfrage", Studies in American Jewish Literature, vol. 39, núm. 1 (2020), págs. 17 y 19.

[25] Citado en: Ibid., pág. 30.

[26] Sobre las formas en que el apoyo a la autodeterminación palestina se equipara al antisemitismo, véase: Karl Sabbagh (ed.), The Antisemitism Wars: How the British Media Failed Their Public (Bloxham: Skyscraper Publications, 2018); Jewish Voice for Peace (ed.), On Antisemitism: Solidarity and the Struggle for Justice (Chicago: Haymarket Books, 2017).

[27] Traverso.

[28] Ibid.

[29] Ibid.

[30] La reciente polémica en torno a la aprobación en 2011 por parte del entonces líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, de la obra de John A. Hobson 1902 Imperialism: A Study, demuestra que los debates sobre colonialismo, imperialismo y antisemitismo se han vuelto tensos. Los detractores de Corbyn se centraron en un libro de Hobson al que Corbyn no se refería, pero aunque el lenguaje de Hobson es indudablemente antisemita, dejó muy claro que Rothschild promovió la guerra de los Boer porque era banquero y no porque fuera judío. Véase: "Corbyn criticised over book anti-Semitism row", BBC News, 01/05/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://bbc.in/38ugWMq; "Jewish leaders demand explanation over Corbyn book foreword: Before becoming Labour leader he called 1902 book containing antisemitic tropes 'brilliant'", The Guardian, 1/05/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3wtIBoD. Sobre las formas en que el Partido Laborista británico se volvió "antisemita", véase: Greg Philo et al., Bad News for Labour: Antisemitism, the Party and Public Belief (Londres: Pluto Press, 2019). Tras un informe de la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos, el ex líder laborista Corbyn fue finalmente suspendido del partido a finales de 2020. Véase: Jessica Elgot, "Labour reinstates Jeremy Corbyn after suspension over antisemitism remarks", The Guardian, 18/11/2020, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3FKz0ho

[31] Sobre Israel como sociedad de asentamiento, véase, por ejemplo: Lorenzo Veracini, "The Other Shift: Settler Colonialism, Israel, and the Occupation", Journal of Palestine Studies, vol. 42, núm. 2 (2013), págs. 26-42; Lorenzo Veracini, "What Can Settler Colonial Studies Offer to an Interpretation of the Conflict in Israel–Palestine?", Settler Colonial Studies, vol. 5, núm. 3 (2015), págs. 268-271. Véase también: Omar Jabary Salamanca et al. (eds.), edición especial: "Past is Present: Settler Colonialism in Palestine", Settler Colonial Studies, vol. 2, núm. 1 (2012).

[32] Véase, por ejemplo: Itay Lotem, "In a bid to detoxify the far right, Marine Le Pen wants to appeal to French Jews", The Conversation, 22/03/2017, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3PkTPVc

[33] Sobre los orígenes específicamente coloniales del populismo y el nativismo europeos (en lugar de señalar las globalizaciones y la austeridad contemporáneas), véase, por ejemplo: John W. P. Veugelers, Empire's Legacy: Roots of a Far-Right Affinity in Contemporary France (Oxford: Oxford University Press, 2020).

[34] Citado en: Kay Wallace, "Salvini would recognise Jerusalem as Israel's capital", La Repubblica, 20/01/2020, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3FJZH65

[35] Este punto se expone elocuentemente en: Azeezah Kanji & David Palumbo-Liu, "Settler Colonialism Lurked Beneath the Christchurch Massacre", Truthout, 06/04/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3ldllWU. Kanji y Palumbo-Liu citan a: Henry Reynolds & Marilyn Lake, The Global Colour Line: White Men's Countries and the Question of Racial Equality (Melbourne: Melbourne University Press, 2008), un texto crucial en la consolidación de los estudios coloniales transnacionales como campo de investigación.

[36] Este tipo de desplazamientos también se produce a la inversa. Si apoyar el colonialismo de asentamiento de otro permite fantasear con ser la víctima de conspiraciones ocultas que conducen a "grandes reemplazos", entonces centrarse en el genocidio de otro permite oscurecer el propio. Véase: Jason Chalmers, "Settled Memories on Stolen Land: Settler Mythology at Canada's National Holocaust Monument", The American Indian Quarterly, vol. 43, núm. 4 (2019), págs. 379 a 407.

[37] El atacante se refirió a su "manifiesto", que publicó en Internet antes de cometer su asesinato en masa, "The Great Replacement". Véase: Farhad Manjoo, "The White-Extinction Conspiracy Theory Is Bonkers: The New Zealand attacker wanted you to think white people face existential decline. They don't", The New York Times, 20/03/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://nyti.ms/38um9Uu

[38] Scott Poynting, "'Islamophobia Kills'. But Where Does it Come From?", International Journal for Crime, Justice and Social Democracy, vol. 8, núm. 4 (2019).

[39] Véase: Linda Briskman, "The Creeping Blight of Islamophobia in Australia", International Journal for Crime, Justice and Social Democracy, vol. 4, núm. 3 (2015), págs. 112-121; Scott Poynting & Victoria Mason, "The New Integrationism, the State and Islamophobia: Retreat from Multiculturalism in Australia", International Journal of Law Crime and Justice, vol. 36 (2008), págs. 230-246. On the historical evolution of Islamophobia in Australia, véase también: Alice Aslan, Islamophobia in Australia (Sidney: Agora Press, 2009).

[40] Para conocer la historia de la Australia multicultural, véase, por ejemplo: Anthony Moran, The Public Life of Australian Multiculturalism: Building a Diverse Nation (Singapur: Springer, 2017).

[41] Sobre la masacre de Surafend, cuando soldados australianos y neozelandeses sacaron a todas las mujeres y niños de la aldea palestina de Surafend y luego mataron a entre 40 y 120 aldeanos desarmados, véase: Paul Daley, Beersheba: A Journey Through Australia's Forgotten War (Melbourne: Melbourne University Publishing, 2009). No fue un crimen de guerra porque la guerra ya había terminado.

[42] Keith Kahn-Harris, Strange Hate: Antisemitism, Racism and the Limits of Diversity (Londres: Watkins Media, 2019).

[43] Sobre las formas en que el islam y los musulmanes "son conjurados como objeto de la supremacía blanca" y se encuentran "en una formación de devenir racial", véase: Junaid Rana, "Anthropology and the Riddle of White Supremacy", American Anthropologist (2019), págs. 8, 10. Rana observa que al igual que la "cultura se ha impregnado de ideas raciales, la religión también lo ha hecho", (2) y que el "liberal racial es también colono de asentamiento", (7). Rana considera que el vínculo entre la islamofobia y el colonialismo de asentamiento está mediado por el liberalismo racial. Personalmente lo considero mediado por el sionismo colonial de asentamiento. Pero el vínculo está ahí. Véase también: Junaid Rana, "The Racial Infrastructure of the Terror Industrial Complex", Social Text, vol. 34, no. 4 (2016), págs. 111 a 138.

[44] Erica L. Green, "Trump Order's Wider Definition of Judaism Aids Crackdown on Colleges", The New York Times, 11/12/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://nyti.ms/3PqiGqv

[45] Véase: David Landy, Ronit Lentin & Conor McCharty (eds.), Enforcing Silence: Academic Freedom, Palestine and the Criticism of Israel (Londres: Zed Books, 2020).

[46] Véase: "What is antisemitism? Non-legally binding working definition of antisemitism", International Holocaust Remembrance Alliance, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3Pzcj4z

[47] Véase: Stephen Sedley, "Defining Anti-Semitism", London Review of Books, vol. 39, núm. 9 (2017); Brian Klug, "The Code of Conduct for Antisemitism: a tale of two texts", Open Democracy UK, 17/7/2018 consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3MiEBhy; Anthony Lerman, "Labour should ditch the IHRA working definition of antisemitism altogether", Open Democracy UK, 04/09/2018, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3yBJ0YK

[48] Véase, por ejemplo: Ian Lustick, "The Trump Administration Is Using Accusations of Anti-Semitism To Silence Criticism of Israel", Forward, 29/11/2019, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3Nl21mF

[49] "The Jerusalem Declaration on Antisemitism", Jerusalem Declaration, 25/03/2021, consultado el 15/05/2022, en: https://bit.ly/3yFq3ok


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