Migración forzosa en los países árabes

Migración forzosa en los países árabes
Ghassan Elkahlout
Ghassan Elkahlout Director del Center for Conflict and Humanitarian Studies

Coordinador de la edición

El Arab Center for Research and Political Studies (ACRPS) ha publicado en árabe Migración forzosa en los países árabes, un volumen escrito por varios autores y con edición a cargo de Ghassan Elkahlout. El libro consta de 672 páginas e incluye referencias bibliográficas y un índice general. Ninguna región del mundo sufre actualmente una migración forzosa tan grave como los países árabes. Debido a problemas crónicos de pobreza, guerras cada vez más intensas y agresivas, transformaciones ambientales cada vez peores, cambio climático y migración urbana, la región alberga al 32% de los refugiados y al 38% de los desplazados internos, a pesar de representar solamente el 5% de la población mundial. Este libro puede servir de contribución para comprender y analizar el fenómeno de la migración forzosa en los países árabes y lo aborda a través de tres temas. El primero de ellos aclara los aspectos legales relacionados con los refugiados y los desplazados. El segundo aborda varias dimensiones de los problemas de la migración forzosa y los desplazamientos y analiza posibles soluciones. El último tema examina las experiencias europeas en la gestión de la migración forzosa procedente de países árabes.

En cuanto a las protecciones legales, los autores sostienen que los gobiernos del mundo desarrollado emplean hoy en día el lenguaje del reparto de la carga en todo lo que atañe a los refugiados. Sin embargo, según Hathaway, esta retórica refuerza una especie de apartheid mundial, ya que la mayoría de los refugiados proceden de países menos desarrollados. Algunos Estados occidentales han distorsionado el verdadero objetivo de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados, a pesar de sus deficiencias, al afirmar que la única preocupación del texto es definir las obligaciones de protección de los refugiados en el "destino definitivo" o, en otras palabras, que es aceptable que los refugiados sean enviados de forma rutinaria a cualquier otro Estado que los acepte, sin exponerlos al riesgo de devolución (es decir, el retorno obligatorio a sus países de origen). Estos Gobiernos utilizan una serie de incentivos y presiones para obligar a los Estados que probablemente sirvan de destino final a aceptar acuerdos similares, mientras que otros Gobiernos del mundo desarrollado optan por modificar la condición de los refugiados que llegan inesperadamente catalogándolos como migrantes irregulares, a pesar de que la Convención estipula lo contrario.

Además, el Derecho Internacional de los Refugiados se considera el campo de desarrollo más lento dentro del Derecho Internacional. Sus instrumentos no se han actualizado desde el contexto posterior al final de la Segunda Guerra Mundial y sus protecciones legales no han seguido el ritmo de los Derechos Humanos internacionales y el Derecho Penal. El estudio no versa sobre cómo tratan los Estados a los refugiados extranjeros, sino sobre cómo se ha generado una crisis mundial de refugiados. En este sentido, los autores sostienen que los mecanismos más eficaces para proteger a los refugiados son aquellos que no están relacionados con los tratados de derechos humanos de la ONU. De hecho, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha demostrado ser más eficaz que el resto de sistemas regionales ya que sus decisiones son vinculantes para los Estados miembro.

Los casos de Países Bajos y Alemania

La migración de refugiados iraquíes a Europa, y en especial a los Países Bajos, ha coincidido con la inestabilidad política, una serie de regímenes autoritarios, guerras internas y externas y la ocupación extranjera de Irak. En la década de 1990 se produjo la mayor afluencia de refugiados a los Países Bajos y la población iraquí del país aumentó rápidamente. Siguió siendo el nuevo grupo más numeroso hasta que los refugiados sirios ocuparon la primera posición en el año 2016. Gracias a un análisis de la estructura socioeconómica de la comunidad iraquí en los Países Bajos, los autores constataron que existía una gran diferencia en comparación con otras comunidades de inmigrantes, y más marcada aún en comparación con la población neerlandesa nativa. Ahora bien, los autores sostienen que es probable que esta brecha se reduzca con el tiempo, a medida que vaya aumentando la población inmigrante de segunda generación y la sociedad holandesa continúe su evolución hacia el multiculturalismo.

En el caso de Alemania, la llegada de un gran número de refugiados musulmanes y sirios en 2015-2016 supuso un segundo punto de inflexión para la migración al país. El primero fue la entrada de trabajadores turcos en la década de 1960 debido a la escasez de mano de obra. De esta manera, los sirios se convirtieron en la segunda minoría musulmana más numerosa del país después de los turcos. El colapso de la tasa de natalidad, que supone un riesgo para el futuro del desarrollo económico alemán, contribuyó a la decisión de la canciller Angela Merkel de abrir las puertas de Alemania a los refugiados. Esta decisión histórica se basó en primer lugar en la capacidad de la economía alemana para recibir inmigrantes y encaminarlos hacia la integración social y, en segundo lugar, en las lecciones aprendidas por el Gobierno alemán de la primera ola de inmigración, cuando no existía esta política de integración. La principal oposición a la decisión se basa en un argumento cultural contra la migración que afirma que los musulmanes no pueden integrarse en la sociedad occidental porque su religión no puede seguir el ritmo de la modernidad. Los autores proponen dos factores que determinarán el resultado de este debate y el futuro de la integración en Alemania. El primero es el papel de la economía alemana dentro del proceso de integración, en línea con el pensamiento de Merkel. El segundo es el comportamiento de los refugiados: mientras la prensa alemana publica historias de éxito sobre los refugiados y sus contribuciones a la economía alemana, los opositores a la integración utilizan como arma contra esta política todos los delitos o actos terroristas cometidos por inmigrantes.

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