¿Qué es el populismo?

¿Qué es el populismo? Azmi Bishara
Azmi Bishara
Azmi Bishara Director General del Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS)

El Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS) ha publicado el libro ¿Qué es el populismo?, escrito por Azmi Bishara, como respuesta a la acuciante necesidad de hacer frente a la creciente amenaza del populismo que recorre el mundo. A medida que surgen movimientos de derechas en Europa y América, desafiando los límites de los principales partidos establecidos, afloran también nuevos políticos poco convencionales. Este libro aborda la cuestión partiendo de la teoría de la democracia y su estructura, separando el fenómeno del populismo en las democracias y poniendo de relieve su carácter distintivo respecto a los países con regímenes autoritarios en los que es difícil distinguir entre los elementos populistas y populares de la oposición. En el libro se analizan también las fuentes del populismo dentro del propio discurso democrático y en las tensiones estructurales de la democracia. Además, hace una reflexión sobre los elementos del populismo en el discurso de los partidos mayoritarios y las fuentes socioeconómicas del actual estado de ánimo político populista.

El libro está publicado en árabe, con una extensión de 216 páginas, y consta de cuatro capítulos. El primero de ellos aborda el populismo y la crisis permanente de la democracia. En el texto se desglosan las tres tensiones estructurales que configuran la crisis perpetua de la democracia manifestada en circunstancias nuevas. La primera de ellas es la tensión entre la dimensión democrática de la participación popular, basada en el supuesto de la igualdad moral entre los seres humanos, y la dimensión liberal, fundamentada en el principio de la protección de la libertad humana, la dignidad y la propiedad privada frente a las garras del Estado y relacionada con el equilibrio entre los poderes del Estado, por un lado, y la protección de los derechos y libertades, por otro. La segunda tensión está enmarcada dentro de la propia dimensión democrática entre el concepto de autogobierno popular en contraste con la necesidad de representación a través de fuerzas y élites políticas organizadas. La tercera tensión surge entre la representación electoral y la presencia de fuerzas no electas como pueden ser el poder judicial o la burocracia estatal. Si bien las decisiones se toman por mayoría de votos de los representantes populares, estas fuerzas no electas también influyen en la toma o modificación de las decisiones.

Por su parte, Bishara considera que la creciente desconfianza hacia los partidos en las democracias desarrolladas y en vías de desarrollo, el peso cada vez mayor de la personalidad en la política y la escalada de los medios visuales y la comunicación en red son factores que propician el ascenso de políticos no adscritos a ningún partido y dependientes del estrellato. Todos estos factores han permitido la demagogia mediática y la infiltración de empresarios corruptos que, a los ojos del público, están cualificados al haber generado su riqueza fuera del sistema político y porque hablan en un lenguaje sencillo. La política populista no nace de su afiliación al pueblo llano, sino por hablar el lenguaje del pueblo llano. Las relaciones públicas y la fama hacen surgir políticos aficionados que causan un gran daño a las instituciones democráticas y que ahondan la desconfianza en las instituciones democráticas en lugar de restablecer la confianza.

En el segundo capítulo, Bishara argumenta que el populismo apunta a los partidos, las instituciones mediáticas y las instituciones de vigilancia y control del poder y que su objetivo es alcanzar una democracia populista basada en la relación directa entre el líder y la comunidad que el líder defina como el pueblo legítimo. En esta fase, los políticos no representan a partidos o a grupos organizados, sino que se convierten en actores que interpretan papeles y que buscan grietas sociales para poder explotar las divisiones partidistas. Bishara sostiene que el desarrollo sociopolítico que divide a izquierda y derecha está transformándose en otras divisiones. Y es que hoy día lo que conocemos como izquierda y como derecha coinciden significativamente en una actitud negativa hacia la globalización y desde las instituciones, el Estado democrático y los partidos y el liberalismo.

En el capítulo siguiente, Bishara analiza la falta de confianza en las instituciones democráticas y su distanciamiento con el público. El autor examina la capacidad de las instituciones democráticas para proteger los logros de la democracia en Occidente del populismo trumpista. En este capítulo se estudian también los casos de Egipto y Túnez y las lecciones que se pueden sacar de ambos. En el cuarto capítulo, Bishara se pregunta si el sistema democrático ha perdido su atractivo y sostiene que es un error común la ilusión de que el populismo de derechas utiliza herramientas de irracionalidad mientras que los partidos tradicionales de izquierdas y derechas y las élites políticas son eminentemente racionales. Las fuerzas populares aisladas de la actualidad, como la izquierda marxista-leninista tradicional, o las que se han convertido en corrientes culturales elitistas, tienen la ilusión de que son racionales, y consideran que su retroceso popular se debe precisamente a su racionalidad y que la solución es volver a la lucha por la dominación dirigiéndose a las emociones y centrándose en otra estrategia populista. En última instancia, Bishara no está de acuerdo con la conclusión de que las democracias liberales están en declive y se basa en los datos que infieren el alto nivel de renta y educación de los Estados autoritarios, lo que indica la estabilidad de los regímenes autoritarios. Pero la pregunta que hay que hacerse sobre los Estados autoritarios desarrollados no debe partir del hecho de que este desarrollo constituye una crisis para la democracia, sino determinar cuándo estos factores producirán lo opuesto al autoritarismo. ¿Cuál es la posibilidad de que estos regímenes transiten hacia la democracia debido a la expansión de la clase media y la difusión de la educación y con ellas la necesidad de libertad de opinión y expresión así como el deseo de participar?

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