Recientemente publicado por el Arab Center for Research and Policy Studies (ACRPS), el nuevo libro de Azmi Bishara ¿Qué es el salafismo? examina en profundidad del concepto de salafismo y el contexto histórico del término. El libro se divide en cuatro secciones y se distancia de otras obras que simplifican el significado o utilizan repetidamente palabras que no aportan nada al significado original. A diferencia de ellos, Bishara presenta un estudio histórico, académico y crítico del salafismo, no solamente como un concepto con un significado parcial, sino como un término histórico con un origen, que ha estado sujeto a transformaciones o ajustes en su significado y connotaciones. De esta manera, el concepto de salafismo acabó dividiéndose en múltiples conceptos, como salafismo reformista, salafismo proselitista, salafismo científico y salafismo yihadista.
Bishara se adentra en la historia del islam y establece un portal a través del cual puede entenderse la relación entre salafismo y wahabismo, al tiempo que describe el wahabismo como una de las manifestaciones más recientes del salafismo. El libro, que consta de 255 páginas y está editado en árabe, ilustra la problemática relación entre el salafismo de Ahl al-Athar (partidarios de la narración) y el salafismo de Ibn Taymiyyah, para terminar en el wahabismo actual, que intenta hundir sus raíces en el pasado salafí combinando hanbalismo y salafismo. El autor también lleva a cabo un análisis del salafismo reformista moderno y su problemática relación con la modernidad, su asimilación con el progreso científico y de la civilización, y la combinación de las llamadas nacionales y contemporáneas a la modernización, como el salafismo reformista de Allal al-Fassi, Mohammed Abdo y Rashid Reza.
Bishara señala que el wahabismo prevaleció en la Península Arábiga por su contexto najdi y su alianza tribal con la familia Saud. Esto significaba que el liderazgo proselitista (Da'wah) (encarnado en Muhammad ibn Abd al-Wahhab), estaba separado del liderazgo del país y del pueblo (encarnado en Muhammad ibn Saud), en contraste con la primera fase del islam, cuando el profeta dirigía la Da'wah al tiempo que ejercía de imán. Bishara también apunta que el wahabismo tiene una larga y radical historia de colisión con la religiosidad popular y de imposición de nuevos patrones de religiosidad al pueblo, lo que llevó a la opinión pública a creer que habían tomado el poder por la fuerza.
El autor no está de acuerdo con el paralelismo entre el wahabismo y el protestantismo, a pesar de las similitudes entre Martín Lutero y Muhammad ibn Abd al-Wahhab. El parecido es evidente en la rapidez con la que declararon la herejía (takfir) y la crueldad con la que impusieron su interpretación de la religión al público, así como en la rebelión contra la Iglesia oficial, que sería paralelo al establecimiento otomano. Bishara cree que el wahabismo comenzó originalmente como una pequeña corriente de orientación puritana que no fue más allá de la Península Arábiga, salvo en las tribus fronterizas durante las invasiones estacionales de beduinos en Levante e Irak. Sin embargo, el wahabismo acabó convirtiéndose en un movimiento proselitista y misionero debido a la institucionalización de la relación entre proselitismo y poder y a la aparición del Estado y la sociedad rentistas saudíes construidos sobre los ingresos de la riqueza petrolera. Todo esto tuvo lugar en el contexto del conflicto entre los ejes egipcio y saudí en la década de 1960 y la explotación colonial occidental del wahabismo en la lucha contra el movimiento radical árabe, dirigido por Gamal Abdel Nasser, la izquierda y el comunismo en nombre del islam.
El autor establece una importante comparación entre la primera oleada de wahabismo y el salafismo yihadista contemporáneo. Bishara invoca las escenas del saqueo wahabí de Karbala durante el Eid al-Ghadir (día de conmemoración chií) el 22 de abril de 1802, cuando todos los que se interpusieron en su camino acabaron masacrados (ancianos, mujeres y niños incluidos), y tanto la ciudad como el santuario sagrado acabaron saqueados. A esto se sumó la entrada de Saud bin Abdulaziz al Saud en La Meca el 25 de diciembre de 1802, su ejecución del juez de la ciudad, Munib Effendi, y de decenas de jeques, así como la demolición de cúpulas y santuarios turcos.
El libro es una importante contribución teórica y analítica a la comprensión histórica crítica de todos los aspectos del salafismo y se caracteriza por su deconstrucción de conceptos comunes y simplificados, poniéndolos en duda y abriendo nuevos horizontes de conocimiento.
