EL CEARC EN LOS MEDIOS
La compleja situación en Oriente Medio coloca a las monarquías árabes aliadas de Estados Unidos en una encrucijada. A pesar de su vínculo con Washington, estos países sufren la escalada de tensión impulsada por la política de EE. UU. e Israel hacia Irán. Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del CEARC, comenta en una entrevista para el Canal 24h que "los aliados árabes advirtieron contra un ataque y perciben la guerra como una imposición externa, arrastrados por Netanyahu y Trump". La ambición hegemónica israelí choca con los intereses de estabilidad y prosperidad de sus vecinos.
Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del CEARC, advierte en Eldiario.es que la ofensiva de EE. UU. e Israel busca el colapso del Estado iraní, un escenario donde el régimen, al verse "tocado de muerte", optará por "morir matando". El director señala que la obstrucción de Ormuz y los ataques a infraestructuras civiles, como plantas desalinizadoras, suponen una amenaza existencial global. Además, afirma que el sistema internacional no podrá resistir mucho más tiempo el impacto en los precios y el empleo derivado de este bloqueo estratégico: "Un cierre definitivo es como un arma de destrucción masiva socioeconómica a nivel mundial. El sistema internacional no puede aguantar mucho más tiempo porque los precios se dispararán".
Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del CEARC, advierte en el programa En Jake de EITB que la ofensiva de EE. UU. e Israel erosiona la credibilidad de Occidente y beneficia a autócratas como Putin. Señala que, mientras China analiza con detalle la doctrina militar de Washington, el plan de Donald Trump de un sometimiento inmediato mediante el "modelo venezolano" ha fracasado ante la resistencia de un régimen que sigue mostrando capacidad de respuesta: "Todo esto erosiona la credibilidad de los países occidentales cuando hablan del derecho internacional cuando hablan del respeto a unas reglas y a un sistema internacional basado en normas, en el multilateralismo, en Naciones Unidas".
Haizam Amirah Fernández, director del CEARC, advierte en el Canal 24h que la ofensiva de EE. UU. e Israel ignora la diplomacia para perseguir el colapso total de la estructura estatal iraní. El director del CEARC señala que atacar infraestructuras civiles busca desarticular el país, una fórmula que ya fracasó en Irak en 2003. También señala que los aliados árabes se sienten traicionados por Washington al quedar expuestos a represalias en una guerra que no deseaban: "Arabia Saudí y el resto de monarquías árabes del Golfo y de la península arábiga le dijeron a Donald Trump que no eran partidarios de que se atacara a Irán sin haber explorado todas las opciones diplomáticas."
Haizam Amirah Fernández, director del CEARC, advierte en Antena 3 que el ataque iraní contra la refinería de Al Ma'ameer en Baréin busca asfixiar a las monarquías del Golfo. El director del CEARC señala que estas agresiones pretenden forzar una crisis energética y logística global que afecte directamente al comercio y la aviación. Además, comenta que la capacidad de Teherán para sostener el desafío militar durante meses evidencia una escalada con consecuencias críticas para la estabilidad fuera de la región: "Que la vida allí se vuelva mucho más difícil y más compleja y también los precios se disparen."
Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del CEARC, advierte en RTVE Noticias sobre la extrema fragilidad de las petromonarquías ante la prolongación del conflicto. Señala que la imagen de seguridad y lujo de destinos como Dubái se ve amenazada por ataques que ya causan víctimas civiles. Para el director del CEARC, la mayor preocupación radica en las dependencias estructurales de estos países, cuyos suministros básicos quedarían comprometidos si la guerra alcanza objetivos estratégicos clave: "Lo que está pasando es muy peligroso y podría escalar. Podría haber ataques contra infraestructuras críticas civiles. Son países con dependencias muy grandes en alimentos e incluso en agua".
Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del CEARC, señala en La Vanguardia que la ofensiva contra Irán ha arruinado años de diplomacia y acercamiento en la región. Además, destaca que las petromonarquías, que no apoyaban el ataque por temor a las represalias, se encuentran en estado de "shock" ante la escalada bélica. Para el director del CEARC, el hecho de que la voluntad de Netanyahu haya prevalecido sobre la estabilidad regional supone una ruptura histórica y un trauma para sus vecinos: "Las monarquías no eran favorables a un ataque porque sabían que habría consecuencias. Que haya prevalecido la voluntad de Netanyahu de arrastrar a la región hacia esta guerra supone un trauma".
La imagen de los países del Golfo como un "oasis de seguridad" se ve amenazada tras los ataques con misiles de Irán, lo que ha provocado que muchos residentes extranjeros se replanteen su vida en la región. A pesar de los esfuerzos por interceptar los proyectiles, expertos señalan que el verdadero impacto va más allá de los daños físicos. Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del CEARC, subraya en Televisión Española que "parte de los daños que pueden provocar estos acontecimientos es daño a la imagen y son países que dependen mucho también de la imagen que transmiten al resto del mundo". Esta erosión de la reputación es crítica, ya que estas petromonarquías dependen del talento y la mano de obra foránea para llevar a cabo sus ambiciosos planes de desarrollo.
Haizam Amirah Fernández, director del CEARC, advierte en Televisión Española sobre la extrema vulnerabilidad de las petromonarquías del Golfo ante la prolongación del conflicto. El director del CEARC señala que la imagen de seguridad y lujo de ciudades como Dubái se resquebraja frente a la amenaza iraní, que pone en jaque infraestructuras vitales. Además, señala que el riesgo no es solo militar, sino de supervivencia básica para estos países, cuya dependencia del exterior en suministros críticos los sitúa en una posición de debilidad estratégica ante cualquier interrupción sostenida del orden regional: "Lo que está pasando es muy peligroso y podría escalar y desencadenar ataques incluso contra infraestructuras críticas civiles, como el agua que tiene que ser desalinizada".